CUÁNDO LA IDOLATRÍA PUEDE APARECER EN LOS HIJOS DE DIOS, Por: Diego Teh.

CUÁNDO LA IDOLATRÍA PUEDE APARECER EN LOS HIJOS DE DIOS

Romanos 1:21-25.

Predicado por el Pbro. Diego E. Teh Reyes, en la iglesia “Betania” de Dzitbalché, Kalkiní, Campeche, el sábado 08 de Julio del 2017, a las 19:00 horas, al acompañar al coro varonil “Ebenezer” que esa noche cantó en esta iglesia.

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   INTRODUCCIÓN: Los israelitas son los hijos de Dios que humanamente son descendientes de Israel (o, sea Jacob), hijo de Isaac, hijo de Abraham, con quien Dios se comprometió a ser el Dios de toda su descendencia.  Estos israelitas, hijos de Dios, se multiplicaron en Egipto, un país en el que Dios provisionalmente por 400 años quiso que ellos vivieran, pues Él tenía dispuesto para ellos en el futuro un territorio muchísimo mejor que el de Egipto.  Allá en Egipto, quizá dos cosas no eran las más apropiadas para los hijos de Dios: 1) que sus hijos sean tratados como esclavos trabajando de sol a sol, y a veces con la exigencia de entregar el doble de la producción, pero sin recibir el material correspondiente para hacer su trabajo, lo cual hacía más inhumano las condiciones del trabajo; y 2) que estaban rodeados de personas que hasta un piojo era un dios, una mosca era un dios, una rana era un dios, una langosta era un dios, un toro era un dios, y así casi cualquier animal era para ellos un dios.  Pero, por fin se cumplieron los 400 años de habitar y multiplicarse entre los egipcios, y Dios utilizando el liderazgo de un israelita llamado Moisés, los libertó precisamente de la esclavitud y la idolatría, sacándolos de aquel país.

   Ahora, se encontraban en el desierto encaminados hacia la tierra que Dios había prometido desde hace 500 años, desde que llamó a Abraham, abuelo de Israel (o sea, de Jacob). Como es obvio que toda comunidad debe tener sus leyes, Dios en una parada de los israelitas en el desierto, descendió en el monte Sinaí en donde llamó a Moisés, su líder, para que subiera con Él, y le entregaría sus mandamientos en dos tablas escritas por su propio dedo (cf. Exodo 31).  Pero el detalle que les quiero compartir lo relata el mismo Moisés a partir del primer versículo del capítulo 32 del libro del Éxodo, diciendo lo siguiente: “Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. / Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. / Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; / y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. / Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová” (Éxodo 32:1-5).  ¿Se da cuenta usted como los mismos hijos de Dios, no lo que no lo son, sino los hijos de Dios, pueden caer en la idolatría, de lo mismo de donde Dios los ha sacado?

   De Romanos 1:21-25, donde fundamento el mensaje de este momento, podemos observar un cuadro en el que los protagonistas de la idolatría no son los paganos de otras religiones, sino lo que han conocido al único Dios vivo y verdadero, pues el versículo 21 al comenzar a hablar de ellos dice: “Pues habiendo conocido a Dios…” (Romanos 1:21a), y entonces continúa relatando la bajeza de practicar la idolatría.  Basado en la descripción de cómo tales personas que “habiendo conocido a Dios”, se entregaron o volvieron a la idolatría, les voy a predicar que HAY DIVERSOS MOMENTOS EN LA VIDA DE LOS HIJOS DE DIOS CUANDO PUEDE APARECER EN ELLOS LA IDOLATRÍA. / ¿En qué momentos en la vida de los hijos de Dios puede aparecer la idolatría? / De manera específica voy a compartirles seis momentos.

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   El primer momento cuando la idolatría puede aparecer en los que conocen a Dios, es:

I.- CUANDO DEJAN DE GLORIFICAR A DIOS.

   Observen que el apóstol Pablo hablando de los que conociendo a Dios se entregaron de nuevo a la idolatría, primero les explica: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios…” (Romanos 1:21a).  El no glorificar a Dios como Dios porque es verdaderamente Dios, es el primer paso o momento en el que un hijo de Dios pone en riesgo su integridad espiritual.

   Amados hermanos, no puede ser que conociendo quién es Dios y que es lo que Él ha hecho, hace, y hará no solamente en el universo, en la eternidad, en el tiempo, y en la tierra; sino también redentoramente en la vida de cada persona, el hijo de Dios no dé el crédito a Dios, por toda la experiencia que le ha tocado vivir.  El que por la fe en Cristo Jesús ha sido hecho hijo de Dios, sabe y entiende que es un pecador a quien desde la eternidad Dios, le amó y predestinó para salvación.  Es decir, que a pesar de que tal persona como ser humano pecador, merece la condenación eterna, y no pudiendo hacer nada, absolutamente nada para evitar su condenación, Dios ha hecho todo, y absolutamente todo para librarle de la condenación, y darle el privilegio para pasar una vida eterna en su presencia celestial.  Si “habiendo conocido a Dios”, uno no glorifica a Dios por este supremo detalle, entonces, ¿para quién será la gloria?  Si uno no reconoce que hay una gracia de Dios a nuestro favor, entonces todavía no hay aceptación del evangelio de Dios, y en ese caso, uno todavía permanece en la idolatría, porque si no es el conocimiento de Dios lo que impera en la mente y en la experiencia, entonces debe ser el conocimiento de alguna falsa doctrina cuyo origen no es del verdadero Dios.

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   El segundo momento cuando la idolatría puede aparecer en los que conocen a Dios, es:

II.- CUANDO OLVIDAN SER AGRADECIDOS CON DIOS.

   Pero la idolatría aparece no solamente cuando uno deja de glorificar a Dios, pues el apóstol Pablo sigue explicando según el mismo versículo 21 que …habiendo conocido a Dios, (…)”, (la frase que sigue es:) “ni le dieron gracias…” (Romanos 1:21). Es incongruente, que haya personas que, habiendo tenido el privilegio de conocer el santo evangelio de Dios, y que habiendo creído en Jesucristo han recibido la gracia de la salvación eterna, la cual es la mejor dádiva de Dios a un ser humano pecador que merece la condenación, no tengan gratitud en sus corazones, y siguen viviendo tal como lo hacían antes, sin valorar la obra de Jesucristo y sus efectos en sus vidas.

   Amados hermanos, es evidente que habemos creyentes que “habiendo conocido a Dios”, vivimos sin tomar en cuenta la importancia y necesidad de darle continuamente gracias a Dios por nuestra salvación.  Por supuesto que usted puede hacer una y otra vez, sus oraciones de gratitud por su salvación y por otras muchas bendiciones que haya recibido de Dios, pero eso no es todo.  También se practica la gratitud a Dios en todas y cada una de nuestras acciones cotidianas, en la manera cómo vivimos en el hogar, cómo nos desempeñamos en el trabajo, y cómo dedicamos tiempo a la adoración y al servicio de Dios, por haber conocido la sublime gracia de Dios.  Sin embargo, la ausencia injustificada de algunos o quizá de muchos creyentes a los cultos en los que la iglesia se reúne sistemáticamente para expresar gratitud mediante su adoración, es evidencia de que hay otras prioridades en sus vidas que evidentemente no es Dios.  Cuando una prioridad extraña, absorbe el tiempo que uno debe invertir para la adoración, servicio, y gratitud a Dios, uno está idolatrando esa prioridad, que podría ser un amigo, un deporte, el trabajo, o hasta la misma familia.  Y si uno no vive en gratitud a Dios, entonces, ¿para quién o a qué expresa uno su gratitud?  Si no es a Dios, entonces es a algo o alguien.  Eso también es idolatría.  “Habiendo conocido a Dios”, una de las cosas que debemos hacer es darle siempre gracias a Dios.

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   El tercer momento cuando la idolatría puede aparecer en los que conocen a Dios, es:

III.- CUANDO RAZONAN CON SU PROPIA OPINIÓN.

   El apóstol Pablo sigue hablando de aquellos que antes conocieron a Dios, pero sus vidas se volvieron una incongruencia.  La tercera explicación que le da a los creyentes romanos lo podemos observar a partir de la tercera parte del versículo 21, continuando en todo el versículo 22, que relacionado con la primera frase del versículo 21, dice: “Pues habiendo conocido a Dios, (…) (pasamos a la tercera parte del 21), “se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. / Profesando ser sabios, se hicieron necios,” (Romanos 1:21, 22).  La idolatría de una persona que ha conocido a Dios, comienza cuando en vez de someter su razonamiento a la palabra revelada y escrita de Dios, comienzan a razonar por su propia experiencia o según la idiosincrasia colectiva.  El resultado siempre será no un razonamiento sabio, sino necio, equivocado, ajeno a la voluntad de Dios, por lo que, en vez de estar enfocado en Dios, estará enfocado en el hombre mismo o en cualquier objeto.  Esto también es idolatría.

   Amados hermanos, cuando no éramos cristianos solíamos basar nuestros razonamientos en las prácticas que vimos o escuchamos de nuestros amigos, vecinos, padres, abuelos, etc… que no tuvieron el privilegio de conocer a Dios mediante su evangelio e Hijo Jesucristo.  Ahora nos damos cuenta de que por más sentido común que ellos tenían en sus razonamientos, no siempre estuvieron apegados a las verdades y voluntad de Dios.  Pocos somos los que tuvimos una formación cristiana desde la niñez, basado en un sano conocimiento de la palabra de Dios.  Razonar para la vida solamente con nuestra propia opinión puede resultar en razonamiento equivocado.  Razonar, con el filtro del conocimiento de la palabra de Dios, siempre va a ser no atinado, sino correcto, eficaz, y agradable a Dios.  El apóstol Pablo invita a los que somos creyentes a que mejoremos nuestra manera de usar nuestro razonamiento, porque de ello depende nuestro interés de enfocarnos en obedecer y dar gloria a Dios.  La invitación del apóstol, dice: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).  Mal razonar, puede llevar incluso a un creyente, hacia la trampa de la idolatría.

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   El cuarto momento cuando la idolatría puede aparecer en los que conocen a Dios, es:

IV.- CUANDO CONVIERTEN A DIOS EN UNA FIGURA.

   Avanzando en el versículo 23 de nuestro texto bíblico que tenemos a la vista, leemos que aquellas personas que “habiendo conocido a Dios”, ¿qué más hicieron?  Dice el apóstol Pablo: “y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (Romanos 1:23).  Qué acción más profana.  Algo así fue lo que hicieron los israelitas en el desierto cuando luego de haberse hecho un becerro de oro, equivocados comenzaron a decir: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. / Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová” (Éxodo 32:4b,5), pues Dios no tiene forma de becerro ni forma física de algo terrenal.

  Amados hermanos, Dios mismo para evitar la idolatría de sus hijos, fue muy claro en su mandamiento que dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. / No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. / No te inclinarás a ellas, ni las honrarás…” (Éxodo 20:3,5a).  Pero, no se necesita hacer algo visible para violar este mandamiento.  Incluso si la imagen es solamente mental, allí también hay idolatría, pues la idolatría no es propia de templos o santuarios paganos, sino que básicamente tiene su origen en una mente no regenerada por el Espíritu Santo.  Por ejemplo, cuando alguien dice que le gusta pensar en Dios como un gran artista, como un gran arquitecto, como un padre amoroso (imaginándose a un padre humano en particular), eso también es idolatría, porque viola el mandamiento acerca de la identidad de Dios, porque “Dios es Espíritu” (Juan 4:24a).  Nadie tiene derecho de pensar acerca de cómo es Dios imaginando sin fundamento alguno cómo es Él, y mucho menos hacer una figura que represente a Dios con el fin de ser usado como medio para adorarle, pues eso también es idolatría.

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   El quinto momento cuando la idolatría puede aparecer en los que conocen a Dios, es:

V.- CUANDO ENTREGAN SU CUERPO AL PECADO.

   Siguiendo las palabras de nuestro texto bíblico, en el que el apóstol Pablo habla de las personas que “habiendo conocido a Dios” se inclinaron a la idolatría, dice de ellos: “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,” (Romanos 1:24).  Esta explicación del apóstol Pablo indica que tales personas a pesar de haber conocido a Dios, su interés no era vivir para Dios, sino vivir en “inmundicia”, en “concupiscencias”, enfocado en “sus propios cuerpos”, no para cuidarlo, sino para su propio placer aun cuando dicho placer va en contra de la voluntad de Dios; por lo que, si una persona que conoce a Dios, no le interesa nada de Dios, pues Dios no le obliga a entregarse a Él, sino que le deja hundirse en sus bajos y pecaminosos intereses.  Sin embargo, si en su amor está el salvar del pecado, de la idolatría, y de la condenación eterna, entonces capacita a tal persona para que aborrezca sus inmundicias y concupiscencias, para traerlo y confirmarlo en la salvación.

   Amados hermanos, hay muchas maneras de entregar el cuerpo al pecado.  En una exhortación del apóstol Pablo a los Colosenses, les enlista pecados que se cometen mayormente con el cuerpo, y que les aclara practicarlas es idolatría.  Les dice en su exhortación: Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Colosenses 3:5).  El joven que tiene relaciones sexuales sin haberse casado, el casado que comete adulterio, y cualquier otra práctica impura que involucra el cuerpo del creyente o no creyente, es idolatría, porque al entregarse al pecado, uno está haciendo un lado a Dios, y uno está idolatrando más el placer que a Dios.  Un hijo de Dios debe cuidarse de no caer en estas formas de idolatría. Si alguien se encuentra en esta vileza, por favor, abandónelo porque no es agradable a los ojos de Dios.

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   El sexto momento cuando la idolatría puede aparecer en los que conocen a Dios, es:

VI.- CUANDO DAN CULTO A LO QUE NO ES DIOS.

   Concluyendo con el párrafo de versículos que describen la equivocación de los que “habiendo conocido a Dios” se vuelven nuevamente idólatras, dice de ellos: “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén” (Romanos 1:25).  No es congruente que alguien que ya sabe que Dios es el único que merece toda honra y culto, haga un lado a Dios y le de culto a alguna criatura e incluso a un ser solamente mitológico.  Solo Dios merece culto, primero porque es el Creador, y segundo porque es nuestro eterno Salvador.

   Amados hermanos, es importante que como hijos de Dios de la actualidad no nos dejemos arrastrar hacia la idolatría.  Por ejemplo, en cuanto a la idolatría de origen religioso que arrastra a muchos hijos de Dios, es la invocación de la lluvia para la siembra de maíz en las milpas, que no sé si muchos, pero conozco a algunos que conociendo al Dios verdadero que servimos, todavía ofrecen ofrendas al falso e inexistente dios llamado Chaac, por los antiguos mayas.  Eso también es idolatría, que, si hay uno aquí presente que así lo practica, por favor déjelo de hacer, porque Dios no quiere que usted sea idólatra.

   También, es idolatría el hacer figuras de supuestas deidades paganas que la gente engañada usa como objetos de adoración; porque evidentemente solamente son falsos dioses, pues Dios verdadero solamente es uno.  Incluso es idolatría el hacer figuras de personajes relacionados con el cristianismo con el fin de usarlos como medios para acercarse a Dios orándole a ellos como intercesores.  El único intercesor delante de Dios, autorizado por la palabra de Dios es Jesucristo, de quien dice la Biblia que: “…Jesús […] puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:22-25); y que “…si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).  Así que, si alguien dedica su tiempo en hacer figuras e imágenes que promueven el culto a entidades reales o ficticias que no son dioses, es un idólatra que debe abandonar esa mala dedicación; pues a personas que se dedican a este profano trabajo, dice el profeta Isaías, que: “Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden” (Isaías 44:9).

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, la idolatría no es una cuestión solamente de las antiguas religiones que creaban a sus propios dioses y les adoraban.  Tampoco es asunto de las religiones actuales que endiosan personas y objetos para darles culto.  La idolatría no solamente está presente en templos que en nombre del cristianismo promueven intercesores o medios para acercarse a Dios, cuando solo Jesucristo es el único camino a Dios.  Muchos sin saberlo tenemos ídolos y estamos en pecado de idolatría, (¿Están de acuerdo conmigo?), aunque en nuestro templo no tengamos más que la presencia espiritual de Jesucristo como intermediario para presentarnos delante de Dios; pues hay quienes ponen por encima de Dios algún ídolo.  Puede ser su comodidad, o el negocio, o el trabajo, o sus padres, o sus hijos, o sus nietos, o su casa, o sus amigos, o un cantante, o un grupo musical, o un deportista famoso, o un deporte, o una persona en particular.  Por lo general el idolatra pone al ídolo por encima de la adoración y del servicio a Dios.

   Amados hermanos, los hijos de Dios somos llamados a huir de la idolatría.  El apóstol Pablo insistió a los Corintios: “huid de la idolatría” (1 Corintios 10:14).  La idolatría no es para los que somos hijos de Dios.  Evitemos que aparezca en nuestras vidas.

   

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