LA REFORMA EN LA VIDA PERSONAL, Por: Diego Teh.

LA REFORMA EN LA VIDA PERSONAL

Romanos 1:21-32; 12:2; Efesios 4:17-32.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán; el domingo 1 de octubre 2017, a las 11:00 horas; como primer sermón de la serie: LA REFORMA EN LA VIDA PERSONAL, SEGÚN LOS REYES REFORMADORES DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

   INTRODUCCIÓN: La primera mitad del v. 2 de Romanos 12, en la versión RV60 como en muchas versiones en español, dicen: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,…” (Romanos 12:2a).  La palabra clave que enfatizan estas versiones (y es correcto), es la palabra: “transformaos”. Sin embargo, a propósito de este mes en el que conmemoramos el 500 aniversario de la reforma protestante, encontré en la versión Reina Valera Antigua, que en su traducción (también correcta), dice: “reformaos”.   Su traducción dice: “…no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, …” (Romanos 12:2a; RVA=Reina Valera Antigua).  La palabra que originalmente escribió el apóstol Pablo en idioma griego es Metamorphousthe, que ordena a todos los que han iniciado una relación espiritual con Jesucristo, que siempre cambien su estado espiritual presente a un mejor estado espiritual, porque siempre hay algo que cambiar en la vida del que es cristiano. Entonces, sea que leamos “transformaos” o “reformaos”, ambas palabras ordenan el no quedarse en las mismas condiciones espirituales de vida.

   Tengo que aclarar que la palabra “reformaos” de nuestro texto bíblico no fue la palabra que motivó ni rigió la reforma del siglo XVI.  Antes de la reforma, la iglesia de entonces, era regida no por la palabra de Dios sino por los intereses, caprichos, y corrupciones del clero quienes hacían errar en la fe y en la práctica aun a los verdaderos fieles.  La reforma del siglo XVI fue un volver a la palabra de Dios como fundamento de las doctrinas y prácticas que deben regir la vida de los fieles. Se puede decir que fue una reforma de la iglesia.  Sin embargo, la reforma promovida por nuestro texto bíblico, aunque no excluye a la iglesia de cualquier época y lugar, su enfoque es más a nivel personal que eclesiástico.  Es por eso que el mensaje de este momento, lleva por título: LA REFORMA EN LA VIDA PERSONAL.

   Utilizando como fundamento el v. 2 de Romanos 12, hoy les voy a predicar que aunque uno ya es cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal. / ¿Por qué el cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal? / Específicamente, les voy a compartir tres razones.

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   La primera razón por la que uno que ya es cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal, es porque:

I.- LA PERFECCIÓN DEL CRISTIANO ES UN PROCESO.

   El apóstol Pablo, después de decirle a los romanos: “No os conforméis a este siglo…”, les dice de modo imperativo: “mas reformaos” (RVA), o lo que es lo mismo “sino transformaos” (RV60).  Ya les he mencionado que la palabra griega que san Pablo utilizó para este imperativo es: (?????????????)[1] Metamorphousthe.  Es la palabra de donde viene la palabra ‘metamorfosis’ que en biología consiste en un proceso biológico por el cual algunos animales experimentan cambios en sus formas durante su desarrollo, desde su nacimiento hasta su madurez, e incluso por eso podrían cambiar de medio ambiente y hasta de conducta.  El ejemplo más práctico quizá puede ser el de la bella mariposa que vemos volar y posar en las plantas, que antes no fue nada más que un huevecillo que pasó por la metamorfosis de ser una larva, luego una oruga, luego una pupa o capullo, y luego una pequeña mariposa que siguió creciendo.  Como oruga no solía ser agradable porque destruye jardines, hortalizas, y otras plantas; sin embargo, con más facilidad podría convertirse en alimento de sus predadores.

   De manera similar el ser humano que será un cristiano tiene que experimentar el proceso de la metamorfosis espiritual, pues desde nuestro nacimiento cargamos con una naturaleza pecaminosa que nos hace no agradables a Dios, y nos convierte en esclavos de nuestros malos deseos, e incluso en víctimas del diablo mismo.  Pablo les dice a los romanos que las personas que no toman en cuenta a Dios, viven estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades” (Romanos 1:29), y ese era el caso de algunos o de muchos de nosotros que cuando conocimos el evangelio de Jesucristo estábamos atestados de muchas pecaminosidades.  Luego, Pablo al describir el carácter de las personas que no toman en cuenta a Dios, los califica como “murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, / necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia” (Romanos 1:30,31).  Cuando entregamos nuestra vida a Cristo la transformación o la reforma de nuestra vida personal solamente comenzó, pues no fuimos perfeccionados instantánea y definitivamente.

   Amados hermanos, cada cristiano tiene que seguir reformándose en su vida personal, porque el poder del pecado, aunque ya no tiene que dominar al cristiano le tratará de seguir esclavizando.  Por ejemplo, la persona que durante toda su vida se ha caracterizado en decir palabrotas y vulgaridades en sus conversaciones, es muy probable que lo seguirá haciendo por un tiempo más, pero si su conversión a Dios es verdadera, entonces comenzará y seguirá trabajando en reformar su manera de hablar.  Nuevos creyentes que están viviendo en una relación de pareja que no es agradable a Dios, no siempre rompen con la relación ni siempre legitiman la relación los días siguientes tan pronto hayan aceptado la gracia de Dios, sin embargo, si son cristianos verdaderos se someterán a la reforma personal de sus vidas.

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   La segunda razón por la que uno que ya es cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal, es porque:

II.- EL ENTENDIMIENTO DEL CRISTIANO DEBE SER RENOVADO.

  Después de que el apóstol Pablo les dice a los romanos: “reformaos”, no omite indicarles cómo debe ocurrir ese proceso, pues inmediatamente les dice que es “por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2).  Desde luego que estas palabras no están diciendo que la reforma de nuestra vida personal se logra con solamente entendimiento de mucho conocimiento, sino que en su contexto se refiere a que el entendimiento de la verdad que no se queda solamente a nivel de conocimiento, sino que pasa a alojarse en el corazón que en realidad es el cerebro de la fe y de la conducta, tiene que producir una vida siempre reformada.  En este sentido, la educación cristiana que recibimos en la iglesia y en sus instituciones se convierten en un instrumento de Dios para que nuestra vida no se atasque en el pecado sino progrese hacia la santidad.  Por eso, es importante aprovechar todo estudio de la palabra de Dios que se ofrece en las aulas de nuestra amada iglesia, pues ello contribuye a la renovación de nuestro entendimiento.

   Aunque la frase no lo dice explícitamente, el contexto general de la epístola, da por sobreentendido que la renovación del entendimiento no consiste en renovar solo por renovar con cualquier información que nos parezca interesante o superacional, sino con el evangelio de Jesucristo. El evangelio de Jesucristo es el único contenido divino que de verdad reforma la vida personal.  El mismo apóstol Pablo, solamente que a los Efesios les dice: “ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, / teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; / los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. / Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, / si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús” (Efesios 4:17-21). Cualquier otro contenido que no sea “la verdad que está en Jesús”, su resultado podría ser deformador y nada reformador.

   Amados hermanos, todo lo que creemos y hacemos tiene que ver con la manera de cómo entendemos el fundamento de cada creencia y de cada hecho; y a menudo, podemos descubrir que todavía tenemos malos entendimientos que aprendimos no de la voluntad de Dios sino de costumbres, prácticas, y tradiciones familiares, sociales, y hasta religiosas que son ajenas a la voluntad de Dios.  Son esos entendimientos inadecuados que tienen que ser renovados de la experiencia de nuestra mente.  Es muy probable que a pesar del tiempo que ha transcurrido desde que pertenecemos a la fe cristiana, todavía hay muchos ‘malos entendimientos’ que conservamos y que son las que todavía gobiernan nuestras acciones.  Pero, por la necesidad de que nuestra vida personal sea reformada tenemos que renovar nuestros entendimientos pecaminosos con los benditos y gloriosos principios del santo evangelio de Jesucristo.

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   La tercera razón por la que uno que ya es cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal, es porque:

III.- SOLO REFORMÁNDOSE SE EXPERIMENTA LA VOLUNTAD DE DIOS.

   Después de explicar que la reformación de la vida personal es por medio de la renovación del entendimiento, el apóstol Pablo explica que el propósito de todo ello es “para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2b). La renovación de nuestro pensamiento nos permite vivir una vida reformada que cada vez da marcha atrás a lo que es pecaminoso, y es hasta entonces que uno puede comprobar la voluntad de Dios.  La Nueva Traducción Viviente dice que: “…dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes” (Romanos 12:2; NTV).  Una persona que no deja que Dios por medio de su evangelio le cambie “la manera de pensar” (Romanos 12:2; NTV), nunca puede descubrir cuál es la voluntad de Dios para su vida, pero cuando Dios por medio de su palabra cambia “la manera de pensar” de una persona, se hace mucho más fácil que uno compruebe o experimente que la voluntad de Dios es verdaderamente buena, agradable, y perfecta.  Solo cuando uno deja que su entendimiento convencional, sea renovado por un entendimiento que proviene de Dios por medio de su palabra, uno experimenta las tres bondades de su voluntad: Buena, agradable, y perfecta.

  San Pablo también insistió a los Efesios, diciéndoles: “… renovaos en el espíritu de vuestra mente, / […] / Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. / Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, / ni deis lugar al diablo. / El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. / Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:23-29).  Cuando uno renueva su mente o entendimiento con la palabra siempre evangélica de Dios, uno llega a entender cuál es la voluntad de Dios para la vida personal, y uno se encuentra en la capacidad espiritual no solo para entender la voluntad de Dios, sino para hacer lo que es su voluntad y para no hacer lo que no es su voluntad.  Y es hasta ese momento que uno podrá estar dispuesto ya no por obligación sino voluntaria y gozosamente a no hacer lo malo que antes hacía.  El que miente dejará de mentir y hablará verdad. El que se llegara a enojar, podrá controlar sus reacciones y no agredirá a alguien ni física ni verbalmente, y antes que termine el día ya tuvo el valor de pedir perdón por su mal proceder.  El que roba dejará de robar, pues si no deja de robar es porque no está dejando que la palabra de Dios tome su lugar en su entendimiento.  El que no tenía cuidado de su vocabulario, ahora deseará que sus palabras no sean groseras sino edificantes.  Uno va a comprobar que lo que Dios quiere para la vida personal no es nada imposible, ni doloroso, sino bueno, agradable, y perfecto.  Lo mismo les sucederá a los que antes practicaban “toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades” (Romanos 1:29), ya no lo querrán volver a practicar porque se darán cuenta de que no es ni bueno, ni agradable, ni perfecto, en cambio ahora querrán hacer nada menos que la voluntad de Dios que si es buena, agradable y perfecta.  También los antes “murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, / necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia” (Romanos 1:30,31), ahora prefieren la voluntad de Dios antes que proceder a lo malo, desagradable, e imperfecto.

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   CONCLUSIÓN: Mis amados hermanos, estoy seguro que las predicaciones que giran en torno a las doctrinas que durante la reforma protestante del siglo XVI contribuyeron para que la gente vuelva a la palabra de Dios como fundamento de la fe y la práctica libre de tradiciones de hombres, va a ser muy provechoso para todos, sin embargo, no deje usted solamente en el intelecto, todo su conocimiento acerca de Solo la Escritura, Solo la Gracia, Solo Cristo, Solo la Fe, y del Solo a Dios la Gloria.  Interésese usted en que estas doctrinas emanadas de la misma palabra de Dios, reformen primeramente a usted, y no espere usted que primero se reformen otros e incluso la misma iglesia.  Hermano(a), la reforma que ahora nos toca comienza con nuestra vida personal, luego la reforma se extiende con la familia, luego con la iglesia, y finalmente en la sociedad en la que vivimos.

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[1] Westcott-Hort New Testament; https://www.biblegateway.com/passage/?search=Romanos+12%3A2&version=WHNU

 

   

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