REY ASA: ÁNIMO PARA SER UN REFORMADOR, Por: Diego Teh.

ASA: ÁNIMO PARA SER UN REFORMADOR

2 Crónicas 15:1-19.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Ebenezer” de la col. San José Tecoh, de Mérida, Yucatán; el domingo 1 de octubre 2017, a las 18:30 horas; como primer sermón de la serie: REYES REFORMADORES DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

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   INTRODUCCIÓN: Hoy es el primer día del mes en el que celebramos el 500 aniversario de la reforma protestante del siglo XVI, específicamente desde octubre de 1517; reforma que se dio en el interior de la iglesia de aquel tiempo, y que desde entonces adoptó el lema de Iglesia Reformada Siempre Reformándose.  Tanto en la iglesia como organización, así como en las personas que la componen, siempre habrá la necesidad de realizar alguna reforma.  La reforma no fue asunto solamente de los más famosos como Lutero, Calvino, Knox, entre otros; sino que aun antes del 1517 también hubo reformadores, e igualmente durante estos últimos 500 años también se han levantado en muchas partes del mundo genuinos reformadores, aunque sus nombres no son tan populares como los del siglo XVI.  Y a partir de este momento también hacen falta reformadores que no tienen que ser personas con una trayectoria relevante.  Esta congregación, aunque pequeña necesita reformas que la hagan más eficiente en su tarea de anunciar el reino de Dios, de discipular a las personas que se están alcanzando, de corregir las deficiencias que han surgido y que una y otra vez aparecerán en nuestra historia; y usted puede ser el reformador que esta congregación necesita.  Pero, es muy probable que en este momento mirando las circunstancias actuales de esta amada congregación, usted se encuentre desanimado y no está dispuesto a hacer algo a favor de esta congregación, porque parece que a nadie le interesa sacar adelante nuestra misión. ¿No es cierto? o, ¿se encuentra usted en el mejor momento de su vida para emprender un proyecto que mejore el ministerio y la vida en general de esta su congregación?  No se nota mucho el ánimo en bastantes de ustedes.  Pero, preste usted atención a este mensaje para descubrir qué puede usted hacer para superar su desánimo y ser un humilde reformador del siglo XXI, desde este octubre 2017.

   Hoy hemos leído parte de la historia de Asa, tercer rey de Judá, quinto rey de la dinastía de David (David, Salomón, Roboam, Abías, y Asa). En el segundo libro de las crónicas se encuentra su historia en los capítulos 14, 15, y 16.  Por la intervención del profeta Azarías hablándole al rey Asa palabras de ánimo, deducimos que a pesar de su investidura y su autoridad se encontraba desanimado ante un reino en el que por causa de sus antepasados e incluso de su propia familia, se encontraba en un completo alejamiento de Dios y en una entrega total a la idolatría.  Él no había pensado que podría ser la persona que se necesitaba para reformar la vida religiosa de todo su reino, pero su historia que consiste en un proyecto de reforma, nos enseña que hasta la persona que en este momento se encuentra sumido en el más profundo desánimo, puede ser la persona más útil para servir como reformador, justo desde ahora mismo.

   Basado en parte de la historia de la vida reformadora de Asa rey de Judá, les voy a predicar que, para ser un gran reformador en la actualidad en cualquier ámbito de la vida, se requiere de un perfil espiritual apropiado. / ¿En qué consiste el perfil espiritual apropiado que se requiere para ser un gran reformador en la actualidad en cualquier ámbito de la vida? / Permítanme compartirles algunos aspectos de dicho perfil espiritual.

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   El primer aspecto del perfil espiritual apropiado que se requiere para ser un gran reformador en la actualidad en cualquier ámbito de la vida, consiste en:

I.- ESCUCHAR CON HUMILDAD PARA UNO MISMO LA PALABRA DE DIOS.

   Lo que me llama mucho la atención en esta porción del texto bíblico es que el v. 1 comienza diciendo que: “Vino el Espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed, / y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín…” (2 Crónicas 15:1,2a); por lo que me pregunto: ¿por qué el Espíritu de Dios no vino directamente sobre el rey Asa? Por lo general, cuando Dios va a utilizar a una persona para un propósito especial el Espíritu de Dios viene directamente sobre la persona que va a ejecutar el plan de Dios, y no sobre otra persona.

   Por ejemplo, Balaam el profeta que no sucumbió a los sobornos de Balac rey de Moab para maldecir a los israelitas (Numeros 22:4ss), justo cuando estaba a punto de expresar maldición contra los israleitas, dice la historia que “el Espíritu de Dios vino sobre él (sobre Balaam)(Números 24:2) y en vez de maldecir a los israelitas, los bendijo.  Cuando Dios utilizó al recién ungido rey Saúl como profeta, dice su historia que “el Espíritu de Dios vino sobre él” (1 Samuel 10:10; cf. 10:6).  También el día que el profeta Samuel ungió a David como rey, dice la historia que: desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David” (1 Samuel 16:13), y se apartó de Saúl. Cuando el profeta Jahaziel (un descendiente de los prestigiados salmistas descendientes de Asaf) orientó al rey Josafat de Judá para encabezar la lucha que sería victoriosa contra los moabitas y amonitas, refiriéndose a él dice la historia que: “sobre el cual vino el Espíritu de Jehová” (2 Crónicas 20:14). Lo mismo ocurre en época de Joás rey de Judá, cuando Zacarías hijo del sacerdote Joiada, exhorta a los judíos a que atiendan la casa de Dios y abandonen la idolatría, pero para poder hacer esto, dice su historia que: el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías” (2 Crónicas 24:20).  El profeta Ezequiel cuenta que cuando recibió la orden de reprender a 25 príncipes malvados de Israel, “vino sobre mí el Espíritu de Jehová” (Ezequiel 11:5).  También así ocurrió en el tiempo de los jueces como Otoniel de quien dice la historia que: “el Espíritu de Jehová vino sobre él” (Jueces 3:10); igualmente así sucedió con Gedeón (Jueces 6:34); con Jefté (Jueces 11:29); y con Sansón (Jueces 13:25; 14:6,19; 15:14)

   Amados hermanos, es evidente que Dios nos comunica su voluntad en muchas ocasiones no de manera directa sino por medio de otras personas, pues su Espíritu no vino directamente sobre Asa, sino sobre otra persona a quién Él utilizó como su profeta.  Este proceder de Dios nos deja valiosas lecciones.  Primero, que lo que más importa es que uno escuche qué es lo que Dios quiere decirnos personalmente, no pensando que lo que enseña el maestro o predicador de la palabra de Dios, es muy apropiado para otra persona y no para usted.  Segundo, que cuando uno necesita conocer la voluntad de Dios, Él puede utilizar al menos experimentado de sus siervos para darnos a conocer su voluntad; por lo que usted no tiene que estar juzgando las inexperiencias del predicador o maestro de la palabra, ni planeando menospreciarle prefiriendo escuchar solamente al que demuestra más habilidades de comunicación.  Azarías, no era un profeta de renombre, pues era probablemente no solo un inexperto comunicador, sino a penas un joven que ni siquiera gozaba de popularidad como profeta.  Para que usted sea el reformador que Dios espera, primeramente, tiene que estar dispuesto a escuchar la voz de Dios, no importando si nos lo comunica el hermano que tiene menos preparación escolar, o el hermano que incluso ni llega a los dieciocho años, o el hermano que carece de formación teológica, homilética, hermenéutica, y exegética.  Así que valoren las predicaciones que Pascual Arcos, Mauricio Frías, Bartolo Pech, Antonio Frías, y Pablo Cob, sus propios predicadores, les comparten a ustedes.  No los menosprecien por si les falta experiencia.  Dios los usa para comunicar a ustedes su santa voluntad.

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   El segundo aspecto del perfil espiritual apropiado que se requiere para ser un gran reformador en la actualidad en cualquier ámbito de la vida, consiste en:

II.- RESPONDER CON ÁNIMO A LAS PALABRAS PROMETEDORAS DE DIOS.

   La crónica relacionada con Asa, en 2 Crónicas 15, especialmente en los primeros 8 versículos se nos relata que el profeta Azarías orientó al rey Asa acerca de la condición para que Jehová Dios les favorezca en todo momento, pues le dijo: “Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará. / Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin ley; / pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos” (2 Crónicas 15:2b-4).  Luego le recordó que cuando uno hace a un lado a Dios y a su palabra, se pierde la paz y aparecen las aflicciones, pues le dijo: “En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. / Y una gente destruía a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turbó con toda clase de calamidades” (2 Crónicas 15:5-6).  Pero, finalmente le habló palabras de ánimo, diciéndole: “Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra. Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo…(2 Crónicas 15:7-8a).

   En este sencillo y breve mensaje que Azarías le comunica al rey Asa, hay dos palabras prometedoras.  La primera que: “Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él” (2 Crónicas 15:2b).  Saber que uno cuenta con la presencia de Dios en nuestro proyecto de servicio es suficientemente animador. Y la segunda palabra prometedora que Asa escuchó, es que “…pues hay recompensa para vuestra obra” (2 Crónicas 15:7c).  Esto también contribuyó para que Asa rompiera con su desánimo, y entonces “cobró ánimo”.  Este fue el objetivo de Dios para usar como reformador en materia religiosa a aquel hombre de autoridad que se encontraba sumido en el desánimo porque al mirar a los sacerdotes que deberían ministrar en nombre de Dios los encontraba sirviendo a los ídolos paganos. Al mirar a todo el pueblo, nadie estaba interesado por Dios sino que estaban entregados a la idolatría y a otras perversiones.  Al mirar a su propia familia, aun su propia madre era la promotora principal de la idolatría en todo el país.  Pero, Asa, tras haber escuchado las palabras prometedoras de Dios, su desánimo se transformó en ánimo, y comenzó su labor reformadora confiando en que contará en todo momento con el acompañamiento de Dios.

   Amados hermanos, el desánimo no se quita con terapias humanistas, tampoco se quita con amenazas, chantajes, presiones, etc…, sino con el poder transformador de la palabra.  Es por eso que usted como un reformador en potencia, cuanto más desanimado se sienta, busque ánimo en las palabras de Dios que siempre tienen una promesa que se cumple.

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   El tercer aspecto del perfil espiritual apropiado que se requiere para ser un gran reformador en la actualidad en cualquier ámbito de la vida, consiste en:

III.- COMENZAR DE MANERA PERSONAL PARA EJEMPLO A LOS DEMÁS.

   Después de que la crónica dice que: “Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo”, inmediatamente describe que Asa comenzó a tomar acciones que den solución a la problemática esencialmente espiritual de todo el territorio que él gobernaba.  Sus acciones se describen así: “y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová” (2 Crónicas 15:8). Su obra reformadora consistió esencialmente en dos cosas: limpiar todo el territorio del reino quitando todo ídolo; y lo más importante fue la reparación del altar de Jehová con el fin de restaurar el culto ya no a un ídolo sino al Dios verdadero.

   Quizá había otras personas que tenían el mismo interés de poner fin a la idolatría nacional, pero él era el rey quien hace tiempo debió hacerlo, pero por estar desanimado no lo había hecho. Pero, para que esta valiente reforma sucediera, él tuvo que dar el ejemplo con su vida personal de que no consentirá más que su propia gente se aleje más de Dios.  No esperó hasta que otros se animaran a reformar la vida religiosa que tanta falta hacía, sino que, aprovechando su investidura y su ánimo proveniente de Dios, puso manos a la obra para reformar el sistema religioso de su tiempo.

   Amados hermanos, ser ejemplo partiendo de la iniciativa de uno mismo siempre es importante y necesario, porque a partir del ejemplo habrá personas que abrirán los ojos para darse cuenta de que vale la pena seguir lo que es bueno.  Es por eso que el apóstol Pablo les dice a los Filipenses: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 3:17), pues el ejemplo es influencia favorable tanto en inconversos como en los mismos creyentes.  El mismo Pablo al joven pastor Timoteo le dice: “…sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12), pues el ejemplo tiene que ver con muchos aspectos de la vida centrada en Cristo que se tiene que demostrar a cristianos y no cristianos.  Al pastor Tito, con respecto a su trabajo con el ministerio juvenil, aconsejándole que exhorte a los jóvenes para que sean prudentes, le dice a él que su conducta debe ser: presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, / palabra sana e irreprochable” (Tito 2:7,8a), pues no se puede requerir una cambio de vida y conducta a una persona si el mismo pastor, maestro, predicador, o consejero no da el ejemplo correspondiente.  Por su parte el apóstol Pedro, dirigiéndose propiamente a Ancianos de Iglesia (no de edad), les dice: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, […] (y luego de explicarles algunas maneras, les añade:) siendo ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:2,3b).  Los alcances de ser ejemplo siempre se dan, aun cuando solamente una persona, animada por el poder de Dios, emprende una labor para el bien espiritual y aun material de otras personas.  Usted, como reformador de este siglo XXI, a partir de este octubre 2017, si desea ver nuevos cambios en cualquier ámbito de la vida, incluyendo nuestra amada congregación, la persona que debe dar el ejemplo no son los demás, es usted.

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   El cuarto aspecto del perfil espiritual apropiado que se requiere para ser un gran reformador en la actualidad en cualquier ámbito de la vida, consiste en:

IV.- INFLUENCIAR A OTRAS PERSONAS PARA BUSCAR A DIOS.

  Como observaremos ahora, tras la iniciativa de Asa de exterminar todos los ídolos en su reino, y tras reparar el altar para restaurar el culto, mucha gente le siguió, más bien todo su reino le siguió.  Él influenció a más personas para que busquen a Dios.  Asa debía influenciar a la gente hacia lo que es bueno, así que su historia dice que: Después reunió a todo Judá y Benjamín, y con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés y de Simeón; porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová su Dios estaba con él” (2 Crónicas 15:9).  Y el resultado también se recalca en su historia, diciendo: “Se reunieron, pues, en Jerusalén, en el mes tercero del año decimoquinto del reinado de Asa” (2 Crónicas 15:10).  Una persona con espíritu reformador, que le interesa que las cosas mejoren, trabajará directamente con las personas, porque son ellas las que tienen que cambiar de su error al bien.

   La reforma no se quedó en el plano de la destrucción de ídolos, ni solamente avanzó en la reparación del altar, sino que la reforma tocó el corazón de las personas, pues dice la historia de los resultados: “Y en aquel mismo día sacrificaron para Jehová, del botín que habían traído, setecientos bueyes y siete mil ovejas. / Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma; / y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel, muriese, grande o pequeño, hombre o mujer. / Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son de trompetas y de bocinas. / Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes” (2 Crónicas 15:11-15).

   Amados hermanos, el verdadero y buen reformador no se limita solamente a escribir proyectos que quedan plasmados en papel y luego también en el olvido; sino que el verdadero y buen reformador influencia a las personas.  En la iglesia de hoy, influenciamos a las personas para que se hagan discípulos de Jesús, y que luego hagan discípulos para Jesús.  Si usted ha tenido un corazón atento a escuchar las palabras y promesas de Dios no importando si fueron presentadas con o sin elocuencia, el resultado que inevitablemente se verá en usted es el ánimo intenso que jamás en su vida ha experimentado, y estará dispuesto a dar los pasos necesarios para que otras personas se interesen y se entusiasmen en acercarse a Dios.

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   El quinto aspecto del perfil espiritual apropiado que se requiere para ser un gran reformador en la actualidad en cualquier ámbito de la vida, consiste en:

V.- TOMAR EN CUENTA TAMBIÉN LA VIDA ESPIRITUAL DE TU FAMILIA.

   Me llama mucho la atención acerca de una acción determinante que Asa tuvo que hacer con una persona grandemente influyente en promover la idolatría en todo el reino de Judá que él gobernaba.  Me llama la atención su decisión porque no es cualquier persona con respecto a él, sino era su propia madre.  La crónica dice: “Y aun a Maaca madre del rey Asa, él mismo la depuso de su dignidad, porque había hecho una imagen de Asera; y Asa destruyó la imagen, y la desmenuzó, y la quemó junto al torrente de Cedrón” (2 Crónicas 15:16). No sabemos si su madre tomó represalias en contra de su hijo Asa, o si finalmente se unió a toda la gente que se comprometió con Dios. Ojalá ella haya dejado su fe en su diosa Asera, pues el único Dios verdadero (no hay diosa verdadera), es el Dios de Israel, Jehová de los ejércitos.  Asa no estaba interesado en la vida espiritual de los demás sin estar interesado en la vida espiritual de su familia, pues él no descuidó aun a la persona de su propia familia que era la principal promotora de la idolatría, su propia madre, adoradora no de Dios sino de la falsamente llamada diosa Asera.

   Desde tiempos más antiguos, Asera fue la diosa principal de los cananeos, quienes la llamaban Astoret, o Astarot (en plural), y fue para ellos la diosa de la fertilidad y el amor sexual.  Entre los babilonios fue conocida como Ishtar, considerada también como la diosa de la fecundidad.  Después del 1200 a.C. también fue venerada entre los griegos de algunas regiones con el nombre: Astarté[1].  Maaca, no tenía por qué hacerse idólatra de Asera, ni tenía por qué promoverla como diosa para la gente de Dios, pues por ella mucha gente se apartó de Dios, pero gracias a Dios que Asa estaba trabajando arduamente para que la gente de su reino Judá volviera a la adoración al verdadero Dios, y lo estaba logrando.  Qué triste hubiera sido que él no hubiese hecho algo para que su propia madre cambie su idolatría por la adoración al Dios verdadero, pues con toda determinación no solamente destruyó su imagen, sino que la de ella “la desmenuzó, y la quemó” (v. 16).

  Amados hermanos, no siempre es fácil tomar una decisión que aparentemente va en contra de la madre o del padre, o aun de otro familiar de uno mismo.  Asa tuvo que hacerlo.  Pero, esa fue una buena decisión que él tomó.  La actitud de Asa nos recuerda el refrán que dice que no es posible ser “luz en la calle y oscuridad en la casa”.  Uno no puede estar trabajando a favor de otros, y al mismo tiempo descuidar a su propia familia, pues es bueno que estemos involucrados en los oficios de la iglesia: pastorado, ancianato, y diaconado; y es bueno que estemos activos en alguno de los ministerios de la iglesia, sirviendo a diestra y siniestra a otras personas y familias, pero la nuestra no tiene que ser descuidada, mucho más si tenemos a alguien que como la mamá de Asa, está andando en pos de lo que no es de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, ser un reformador ahora es posible.  Lo que Dios prometió hace unos 3,000 años, al decirle a Asa: “…esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra” (2 Crónicas 15:7), sigue siendo verdad en la actualidad.  Tome usted en cuenta esta predicación como Asa tomó en cuenta la de Azarías, aunque yo no sea un erudito de renombre sino de un predicador que ama descubrir la voluntad de Dios.  Deje que el ánimo no del hombre sino de las palabras de Dios acaben con ese crónico desánimo que está afectando su vida.  Comience usted ahora mismo para ejemplo de los demás, pues quizá todavía no hay otra persona lista para comenzar.  Influencia a otras personas, pues la vida cristiana siempre como en el tiempo de Asa, se trata de llevar personas a los pies de Dios por medio de Jesucristo, haciéndoles discípulos de él.  Y finalmente, no se olvide de su propia familia.

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[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Astarot

   

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