REY JOSÍAS: LA REFORMA PERSONAL SE CENTRA EN LO ESENCIAL, Por: Diego Teh.

JOSÍAS: LA REFORMA PERSONAL SE CENTRA EN LO ESENCIAL.

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2 Crónicas 34:1-33.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Ebenezer” de la col. San José Tecoh, de Mérida, Yucatán; el domingo 22 de octubre 2017, a las 10:00 horas; como sermón de la serie: REYES REFORMADORES DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

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   INTRODUCCIÓN: Cierto empleado platicaba un día con su jefe, a quien consideraba una persona exitosa. -“Y dígame”, le preguntó el empleado “¿Cómo es que ha logrado su éxito?”  – “Lo resumo en dos palabras” contestó.  – “Y ¿cuáles son esas palabras?” – “Buenas decisiones.”  No conforme con la respuesta, el empleado preguntó de nuevo – ¿Y cómo logra tomar las decisiones correctas?”  – “Lo resumo, en una palabra: experiencia.”  – “Y ¿cómo ha conseguido su experiencia?”  – “Lo resumo en dos palabras” respondió.  – “Y ¿cuáles son esas dos palabras?”  -“Malas decisiones”[1].  Amados oyentes de la palabra de Dios, hoy no le quiero animar a que usted siga tomando malas decisiones.  Estoy seguro que ya ha tenido muchas malas decisiones, y voluntariamente o por equivocación, las seguirá teniendo.  Similar al jefe de la predicación usted ya tiene experiencia acerca del resultado de haber tomado malas decisiones durante su vida. ¿No es así?  Bueno, la experiencia mala ha de haberle traído el entendimiento de que usted ahora necesita tomar buenas decisiones.

   A propósito de la conmemoración del 500 aniversario de la reforma protestante, lo cual ya sabemos de qué se trata; ahora estamos promoviendo no solamente reformas que deben darse tanto en la administración y en la doctrina de la iglesia; sino también estamos promoviendo la reforma que debe darse en la vida personal, tanto de no creyentes como también de los que somos creyentes en Jesucristo.  Para ello, usaré en este momento la historia de la vida de un rey llamado Josías, quien por circunstancias, pero sobre todo por la soberana voluntad de Dios comenzó a reinar a sus 8 años de edad.  Y así transcurrieron otros 8 años de su vida mientras ejercía el oficio de rey.  Fue entonces cuando a sus dieciséis años que comenzó a hacer reformas no solamente en el ámbito político del reino, sino también en el ámbito religioso y espiritual.  Desde sus 16 años de edad hasta su muerte lamentablemente siendo un joven de tan solo 39 años, hizo reformas religiosas considerables e importantes en Jerusalén y en todo su reino, el reino de Judá; y tras su muerte se puede evaluar que su gestión, fue verdaderamente un éxito.  El historiador de su biografía, que se registra no en las crónicas, sino el segundo libro de los reyes, biografía que fue escrita muchos años después de Josías cuando ya después de él hubieron reinado otros cuatro reyes en Judá, dice de Josías que: “No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual” (2 Reyes 23:25).  Esta evaluación nos presenta un cuadro que describe que su éxito como rey y reformador se debió a buenas decisiones esenciales que él tomó primeramente para su persona, antes que para la religión, el templo, o los ciudadano de su reino.  Vemos que tuvo que ver con “Jehová”, o sea, con Dios; y con “la ley de Moisés”, o sea, con la palabra de Dios; sin embargo, hay otras decisiones esenciales.

   En el mensaje de este momento, les voy a predicar que la persona que desea reformar su vida personal debe hacerlo tomando decisiones esenciales. / ¿Qué decisiones esenciales debe tomar una persona que desea reformar su vida personal? / Basado en la historia del rey Josías les compartiré algunas de las decisiones que son esenciales para que ocurra una reforma en la vida personal.

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   La primera decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

I.- BUSCAR A DIOS.

   En la primera parte del versículo 3 leemos que: “A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre” (2 Crónicas 34:3a).  El énfasis que quiero señalar es el que dice que: “comenzó a buscar al Dios de David su padre”. Sin embargo, primero quiero que observen un detalle.  En el v. 1 hay una expresión similar a la de este versículo 3, diciendo que “De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar” (2 Crónicas 34:1a). La palabra común a estos dos versículos es la palabra: Comenzó.  Sin embargo, es evidente que el comienzo de su reinado fue una cuestión que por derecho y obligación tenía que asumir por ser hijo del rey. Su familia, el pueblo, y el sumo sacerdote, sin descartar a Dios, fueron los factores que influyeron en declararlo forzosamente pero conforme a derecho, que él asumiera el cargo de rey.  Sin embargo, cuando “comenzó a buscar al Dios de David su padre”, no fue una circunstancia que haya resultado por derecho ni por imposición, sino que hubo una decisión que fue propia.

   El ambiente en el que este chico de 8 años fue educado, fue uno de idolatría que su padre Amón le inculcó.  Josías conoció a su abuelo el rey Manasés quien murió a sus 67 años (cf. 2 Crónicas 33:1), pero que en sus últimos años se arrepintió y abandonó la idolatría que él mismo había promovido y buscó a Dios.  Amón, hijo de Manasés, al parecer no estuvo de acuerdo con el cambio de vida de su padre, pues tan pronto muere su padre y Amón es hecho rey, inmediatamente influyó en la gente para que regresara a la idolatría que se vivía antes de que su padre Manasés dejara la idolatría.  Esa mentalidad de Amón padre de Josías, debió haber también influido en la tierna vida de este pequeño que en su infancia sería constituido rey de Judá.  Y así a sus ocho años de vida, habiendo sido influido por la idolatría de su padre, pero también por la vida recta de su abuelo, Josías comenzó a ser rey.  Mientras tanto los años pasaron, y ahora ocho años después de haber comenzado a reinar, teniendo ya dieciséis años “comenzó a buscar al Dios de David su padre”.  Esta es una decisión esencial que debe tomar toda persona para poder reformar su vida personal.  Si no buscaba a Dios, en consecuencia iba a seguir los malos pasos de su padre, o quizá mucho peor.  Dios, fue la decisión esencial que transformó su vida personal, y le hizo apto para liderar la reforma de su reino.

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   La segunda decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

II.- PREFERIR SOLO A DIOS.

   Hace cuatro años que había comenzado a buscar a Dios, y la crónica nos dice que “a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas. / […] / Y cuando hubo derribado los altares y las imágenes de Asera, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén” (2 Crónicas 34:3b, 7).  Estaba no a sus doce años de edad, sino a los doce años de su reinado cuando ya su edad era de 20 años.  En este punto, en realidad su edad no importa sino su decisión en el que demuestra progresión personal.  Quizá hubo dificultades por las que después de cuatro años no había limpiado su reino de los abundantes lugares profanos de idolatría, de las abundantes imágenes, esculturas, y fundiciones; pero llegó el momento cuando su crecimiento espiritual le llevó a tomar esta decisión.  Fue una decisión esencial porque no puede ser que esté buscando a Dios, y al mismo tiempo sea el responsable de permitir que la idolatría prolifere o se mantenga estable cuando estaba en su autoridad el acabar con ello.  Fue esencial porque comenzó con una convicción primeramente en su corazón, pues él no estaba inclinado a adorar a falsos dioses idolatrados por muchos.  Tuvo que tomar la decisión de preferir solamente a Dios.

   Amados hermanos, Jesús mismo dijo que Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas[2] (Mateo 6:24).  La aplicación que Jesús le da a su enseñanza fue en contra de los que vacilan entre servir a Dios, pero también su interés es vivir solamente por el dinero y dejar que el dinero sea el director de sus vidas, y no Dios.  Quizá el ídolo de usted no es Asera, ni alguno de los Baales, y ni siquiera el dinero, pero si por allí a escondiditas o abiertamente usted tiene sus ídolos, mientras al mismo tiempo encubre su inclinación, mientras intenta buscar a Dios; usted no está haciendo lo recto y agradable a los ojos de Dios.  Usted tiene que tomar desde hoy mismo, la decisión esencial de preferir a Dios; y esto requiere de deshacerse de todo aquello que en vez de Dios toma el control de su corazón.  ¿Qué va a preferir usted, a Dios o a otra cosa que controle su vida?  Si no es Dios, usted tiene que tomar la decisión esencial de comenzar con buscar a Dios, pero de verdad, prefiriéndole solo a Él, porque Él no comparte el control de ningún corazón con nada más.

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   La tercera decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

III.- AMAR LA CASA/PRESENCIA DE DIOS.

   Cuando Josías ya tenía 26 años, dice la crónica acerca de él que: “A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios” (2 Crónicas 34:8).  Aquí quiero hacer una aclaración.  Amar la casa de Dios, debe entenderse de manera correcta, sino, lo que va a resultar es solamente idolatría.  No se trata pues, de amar el edificio del templo, aunque es obvio que algo que por derecho de propiedad o de uso, uno tiene la responsabilidad de darle mantenimiento.  Cuando un judío o israelita pensaba en la casa de Dios, obviamente que en su mente está presente “la casa” como edificio, pero los judíos y todo israelita tenían más presente el entendimiento de que es el lugar de la manifestación de la presencia de Dios.  Desde que Dios ordenó la construcción del tabernáculo en el desierto, comenzó a manifestar mediante una nube luminosa de manera permanente.  Esa nube fue conocida como La Shekiná, o nube de la gloria de Dios, por medio de la cual cuando aparecía sobre el área del Lugar Santísimo del tabernáculo, era Dios quien estaba comunicando a su pueblo que Él está en medio de ellos, vive con ellos, y está para favorecerlos a ellos.  Posteriormente cuando se dejó de usar el Tabernáculo, y se construyó el Templo desde tiempos de Salomón, Dios seguía manifestando su presencia sobre el área del Lugar Santísimo.  Por eso, cuando los judíos e israelitas en general pensaban en la casa de Dios, lo que más pensaban e identificaban era la presencia de Dios.  Así que, cuando digo que una decisión esencial necesaria para que ocurran cambios o reformas en la vida personal de alguien es amar la casa de Dios, lo que realmente quiero decir es que se debe amar la presencia de Dios.

   Amados hermanos, a este respecto podemos recordar episodios del Antiguo Testamento, como por ejemplo cuando Dios sale al encuentro de sus hijos, como en el caso de Jacob, un hombre usurpador que por sus hechos no se sentía bien ni consigo mismo.  Jacob, al encontrarse en el camino con un varón con quien luchó y le dañó el muslo, mientras luchaba con aquel varón se pudo dar cuenta de que no era un varón ordinario, porque, a pesar de que le estaban lastimando el muslo, tuvo que decirle al varón: “No te dejaré, si no me bendices” (Génesis 32:26b). Y la historia del caso concluye en que “… llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” (Génesis 32:30)..  Sorpresa, no era un varón ordinario, era la presencia de Dios manifestada como varón, pues dice que en él vio a Dios cara a cara.  Después de todo esto, Jacob comenzó a mejorar en muchos aspectos, incluyendo su interés de reconciliarse con su hermano Esaú a quien desde hace muchos años le había causado mucho daño, y solo así pudo humillarse y reconciliarse con él.  Sin duda que amar la presencia de Dios es transformador, pues siempre resultará en reforma en la vida personal.  Esa debe ser una decisión esencial que usted debe tomar ahora mismo.  Ame usted la persona de Dios, ame usted el preferir solo a Dios, y ame usted encontrarse con Dios en la adoración durante el culto en este templo al que usted acude a adorar.  Desde luego que también si algún día se necesita su cooperación para alguna mejora en el edificio de este templo, no dude en ofrecerlo voluntariamente pues el lugar donde usted viene a encontrarse con la presencia de Dios en la adoración congregacional. Cuando usted escuche la palabra templo no se limite a pensar en las paredes materiales, sino piense en su encuentro con la presencia de Dios.

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   La cuarta decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

IV.- AMAR LA PALABRA DE DIOS.

   Para ese mismo tiempo de sus veintiséis años del rey Josías, ocurrió que el libro de la ley que estaba desaparecido desde hace muchos años, fue encontrado por el sumo sacerdote en turno llamado Hilcías. La crónica dice lo siguiente al respecto: “Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. / Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado. / Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen la obra. / Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey. / Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos” (2 Crónicas 34:15-19).  Según Deuteronomio 31:24-27, debía haber una copia de este Libro de la Ley a un lado del arca del pacto, iniciando desde los días de Moisés.  Según Deuteronomio 17:18-20, cada rey debía tener una copia personal de la ley, y debía leerla.  Según Deuteronomio 31:9-13, la ley entera debía ser leída en una asamblea de la nación una vez cada 7 años en la Fiesta de los Tabernáculos para mantener la ley entre el pueblo. Y también los levitas, dispersados a largo del país, tenían la responsabilidad implícita de enseñar la ley al pueblo de Israel.  No se tiene datos acerca de cómo se dejó de tener a la mano las copias obligatorias del Libro de la Ley, pero en la época de Josías, ni en el templo había una copia del Libro de la Ley, ni el rey tenía una copia el palacio, y por lo tanto ni se había leído seguramente que por varios septenios, y en todo el país los levitas ya no estaban enseñando la ley.  Todo esto tiene su antecedente desde que algunos de sus reyes antepasados ordenaron el cierre del templo, y colocaron a los sacerdotes de Dios y levitas al servicio de los altares de los ídolos.

   Ahora que apareció una de las copias, que providencialmente estaba en el mismo templo cerrado y semi destruido, al no haber una copia en su palacio, “luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos” (2 Crónicas 34:19). Esto es señal de que se dio cuenta de que a pesar de ignorar la voluntad de Dios le corresponde a todo su reino y a él mismo como rey una maldición o condenación por todas las obediencias cometidas incluso por sus antepasados.  El haber rasgado sus vestidos, es indicación de que le dolió en el corazón que sus antepasados y su pueblo actual hayan ofendido a Dios. Su actitud estaba demostrando que no despreció la palabra de Dios sino todo lo contrario, le tuvo amor, respeto, y convicción de obediencia.  Después de esto, Josías organizó una comisión diciéndoles: Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro” (2 Crónicas 34: 21).  Solamente con esto se nota que a pesar de la condenación que el Libro de la Ley le anunciaba, su corazón amó la palabra de Dios.  La Ley le reveló que él y su reino se encontraban en pecado delante de Él, y su corazón no se puso a la ofensiva contra Dios su autor, sino que amó la palabra dicha por Dios, y por eso recurrió nuevamente a buscar respuesta específica para la situación en la que se encontraban él y su reino.  Esto fue otra de sus decisiones esenciales que trajeron reformas a su propia vida, y a la de muchas personas más de todo su reino, y más allá de su reino.

  Amados oyentes, en la época de la reforma conocida como reforma protestante del siglo XVI, la palabra de Dios no estaba perdida, pero estaba ocultada en sus idiomas originales de tal manera que la gente de otros idiomas no lo podía leer.  Esto fue usado bajo intereses personales e institucionales para engañar a mucha gente con doctrinas falsas que traían beneficios ilícitos a muchos falsos sacerdotes y predicadores.  La reforma sirvió para comenzar a traducir la palabra de Dios en el lenguaje propio de cada país o etnia. La reforma sirvió para promover que aquellos mal intencionados maestros de la palabra de Dios, y toda aquella gente engañada con falsas doctrinas, vuelvan a la palabra de Dios como fundamento de su fe y de su conducta.  El día de hoy se sigue distribuyendo la palabra de Dios, en español, o en el idioma que usted lo necesite.  Usted no tiene pretexto para vivir desviado de la verdad acerca de la voluntad de Dios.  Usted debe volver o comenzar a amar la palabra de Dios, porque eso traerá reformas valiosas a su vida.  Sepa o recuerde usted que Jesús dijo a quienes escuchaban la palabra de Dios que él enseñaba: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3).  Vale la pena amar la palabra de Dios porque produce reformas en la vida personal.  Esta es una decisión esencial que usted debe tomar ahora mismo.

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   La quinta decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

V.- AMAR COMPROMETERSE CON DIOS.

   Después de que se hubo reparado el templo, después de Josías acudió a adorar a Dios en el templo, y luego que él mismo presidió la lectura del ley o libro del pacto como también se le llamaba, hay algo relevante que la crónica dice acerca de Josías.  Preste atención en escuchar o leer lo que Josías hizo: “Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro” (2 Crónicas 34:30-31).  A penas tenía 26 años, pero nosotros ahora ya sabemos que vivió hasta sus 39 años; entonces, le quedaban solamente 13 años de vida que obviamente él ni nadie más sabía.  Pero ya sean los 13 o muchos más años que le hubiese tocado vivir, Josías estaba haciendo “pacto”, o sea, se estaba comprometiendo con Dios de por vida.  Preferir a Dios, recuerde usted que no deja cabida a que usted ame algo u otra cosa que no tenga que ver con Dios mismo. Es por eso que él amó la palabra de Dios, y entendió por la misma palabra de la Ley de Dios que no se puede estar vacilando con un tiempo de servicio a Dios, y otro tiempo se deja sin servirle.  Tiene que ser un servicio comprometido de por vida.  Y así se comprometió Josías, quien murió a sus 13 años después, joven a sus 39 años, pero fiel en cumplir su pacto con Dios.

   Amado hermano, si en verdad usted prefiere a Dios, debe hacer compromiso de servicio permanente para Él.  Es evidente que hay personas que se ostentan creyentes y que sinceramente están buscando a Dios porque Dios mismo les ha dado la gracia de poder acudir a Él, pero estos creyentes viven sin compromiso evidente para con Dios.  Espero que usted no sea de este grupo que al parecer es numeroso en muchos lugares; pero en caso de que usted sea uno de ellos, déjeme recordarle que usted necesita tomar la decisión de amar comprometerse con Dios, pues es estando comprometido con Dios de por vida, que se verá en usted los frutos de una vida personal reformada, sino usted no demostrará frutos, sino quedará en su estancamiento actual.

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   CONCLUSIÓN: Para concluir, voy a recalcar que Jesús es mejor que Josías, pero Josías fue una sombra de Jesucristo quien a pesar de ser Dios hecho carne vivió todos estos amores que le hicieron un hombre perfecto delante de Dios.  1.- Jesús a pesar de ser el Divino Hijo de Dios, buscó y prefirió a Dios y amó su presencia en el templo y en la oración.  ¿Recuerda usted cuando a sus doce años, aun cuando sus padres representantes José y María, ya se regresaban a Jerusalén, él buscó la manera de quedarse más tiempo en Jerusalén para estar en el templo que representa el lugar de encuentro con Dios?  ¿Recuerda usted que por las madrugadas antes de comenzar sus ocupaciones del día, y lo mismo por las noches después de un día arduo de trabajo, Jesús dedicaba tiempo a la oración?  2.- Jesús, a pesar de ser el Divino Hijo de Dios, el Logos eterno, la palabra misma hecha carne, amó la palabra de Dios, pues lo primero que sabemos de él es que a sus solamente doce años, estaba en el templo dialogando no cualquier cosa sino la palabra de Dios con los doctores de la Ley de Dios.  3.- Jesús a pesar de ser el Divino Hijo de Dios, vivió siempre comprometido con Dios su Padre celestial, pues a sus solamente doce años, cuando sus padres representantes le encontraron después de tres días de búsqueda, él les dijo: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49b).  Poco más de 18 años después, en uno de los primeros episodios de su ministerio, en la ocasión cuando platicó con una samaritana, momento en el cual sus discípulos le llamaban a comer, él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. / […] / … Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Juan 4:32-34).  Y finalmente, cumplió el objetivo para el cual vino a este mundo, a morir por los pecadores elegido de Dios para salvación.  Estando en la cruz casi a punto de morir, entregó su informe de trabajo a su padre celestial, diciéndole: “Consumado es” (Juan 19:30a), lo cual dicho en otras palabras es lo mismo que: “Todo ya está terminado.”  ¿No es esto una vida de compromiso con Dios?

   Cada uno de nosotros debemos tomar este tipo de decisiones esenciales:

            1.- Buscar a Dios.

            2.- Preferir a Dios.

            3.- Amar la presencia de Dios.

            4.- Amar la palabra de Dios, y

            5.- Comprometerse con Dios.

   Dios debe ser el centro de nuestra vida. Sin él no hay reformas que se puedan lograr en nuestra vida personal, para poder ser bendición para otros.

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[1] https://renuevo.com/reflexiones-decisiones.html

[2] En el escrito original del Mateo, aparece la palabra griega: Mamón.  Según Wikipedia, Mammon es una palabra aramea que significa «riqueza», pero su etimología es confusa; los eruditos han sugerido conexiones con el verbo «confiar» o un significado de la palabra «confiado», o con la palabra hebrea ‘matmon’, que significa «tesoro». También se utiliza en hebreo con el significado de «dinero» (????). La transcripción griega  para mammon es ??????? (mamonás), y puede encontrarse en el Sermón de la montaña (durante el discurso sobre la ostentación) y en la parábola del administrador injusto. ? Otros eruditos sugieren que mammon procede del término fenicio mommon («beneficio» o «utilidad»). Ver: (https://es.wikipedia.org/wiki/Mamm%C3%B3n). Pero en cualquiera de los casos tiene que ver con el amor al dinero, lo cual también es idolatría.

   

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