REY JOSÍAS: LA REFORMA PERSONAL ES PARA TODAS LAS EDADES, Por: Diego Teh.

JOSÍAS: LA REFORMA PERSONAL ES PARA TODAS LAS EDADES.

2 Crónicas 34:1-33.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Ebenezer” de la col. San José Tecoh, de Mérida, Yucatán; el domingo 22 de octubre 2017, a las 18:30 horas; como sermón de la serie: REYES REFORMADORES DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

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   INTRODUCCIÓN: La vida reformada para la gloria de Dios, y con fundamento en su voluntad y palabra, no es asunto para personas a quienes la vida les haya traído tantas adversidades personales, sino que también es un asunto para las personas cuya vida ha estado llena de facilidades y bendiciones.  La vida reformada, en realidad es una necesidad de todo ser humano, pero es más responsabilidad de aquellos que en todos los tiempos de la historia Dios nos ha dado el privilegio de pertenecer a su pueblo universal, así hubiéremos sido israelitas o no, pero con más razón si somos discípulos de su hijo Jesucristo.  Usted y yo, similarmente al lema de la reforma protestante, somos PERSONAS REFORMADAS SIEMPRE REFORMÁNDOSE.  Esto va más allá del movimiento del siglo XVI que tuvo que ver con el rediseño de las doctrinas con las cuales los protestantes que habían sido mal adoctrinados por la iglesia romana, tuvo un regreso a la palabra de Dios revelada en toda la historia de su trato con su pueblo amado y escogido Israel, y revelada por su propio Hijo Jesucristo, y después por la predicación y escritos de sus apóstoles.  Esto fue importante, pero la vida reformada, es algo que tiene que ver con la manera personal de poner en práctica todo aquello que es la voluntad de Dios.

   Nuestra historia bíblica, tomada del Antiguo Testamento, de las crónicas de los reyes de Israel y Judá, nos habla de un rey de Judá llamado Josías que es considerado como uno de los reformadores de la vida religiosa y espiritual del reino de Judá, un reino compuesto por hijos amados de Dios cuya generación se habían apartado de Dios.  Pero, como ustedes observarán, antes de ser el reformador de la gente, primeramente, él fue un verdadero reformador que hizo su primera labor en su propia persona, y entonces después con la gente.  Lo que particularmente observaremos en Josías es que su reforma personal se dio durante todas las etapas en diferentes edades de su vida.

   Basado entonces, en las diversas reformas personales que el rey Josías aplicó a su propia vida en diversas edades según el texto bíblico de 2 Crónicas 34, hoy les predicaré que la etapa de edad que uno tiene no es impedimento sino tiempo apropiado para comenzar o incrementar una reformar en la vida personal. / ¿Qué edades de Josías nos enseña que la etapa de edad que uno tiene no es impedimento sino tiempo apropiado para comenzar o incrementar una reforma en la vida personal? / En este mensaje, les quiero compartir las etapas de las edades que no son impedimento sino tiempos apropiados para comenzar o incrementar una reforma en la vida personal.

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   La primera etapa de la edad que no es impedimento sino tiempo apropiado para comenzar o incrementar una reforma en la vida personal, es:

I.- LA INFANCIA. 

   En este primer bloque de esta predicación tenemos que hablar de los primeros ocho años de vida de Josías.  Estos primeros ocho años los vivió con su padre el príncipe y posteriormente el rey Amón.  Durante sus primeros seis años, el rey de Judá era su abuelo Manasés quien en el pasado es verdad que no fue temeroso de Dios, pues su crónica dice que: “hizo extraviarse a Judá y a los moradores de Jerusalén, para hacer más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel” (2 Crónicas 33:9); pero para el tiempo de los primeros seis años de la infancia de Josías, su abuelo un señor de 61 años de edad que murió a los 67 años (cf. 2 Crónicas 33:1), ya había pasado por una situación  cuando unos generales asirios “lo aprisionaron con grillos […] y atado lo llevaron a Babilonia” (2 Crónicas 33:11), pero bajo esa situación “oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. / Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino.  Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios” (2 Crónicas 33:12,13).  Los primeros seis años de Josías, mientras su papá era el príncipe, y su abuelo el rey Manasés temeroso de Dios, debió ser instruido a su nivel infante a tener temor de Dios; y esto debió influenciar favorablemente a tener fundamentos de preferir a Dios antes que a un ídolo.

  Cuando Josías nació, su padre tenía apenas 15 años, y era príncipe. Su edad para ser padre, es una tremenda evidencia de su desorden espiritual y moral, pues todavía era un adolescente, y ya se podía ver en él su libertinaje personal. Cuando Josías ya tenía sus siete y ocho años, su padre Amón ya era el rey de Judá, porque Manasés su abuelo había muerto.  Para ese entonces, su padre ya era un joven de 22 años que reinó sobre Judá solamente dos años, pues dice la crónica que “conspiraron contra él sus siervos, y lo mataron en su casa” (2 Crónicas 33:24).  Pero durante los dos años de su reinado mientras su hijo tenía entre los siete y ocho años, la crónica resume brevemente la vida de Amón diciendo que: “hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre; porque ofreció sacrificios y sirvió a todos los ídolos que su padre Manasés había hecho.  Pero nunca se humilló delante de Jehová, como se humilló Manasés su padre; antes bien aumentó el pecado” (2 Crónicas 33:22,23).  Josías pasó por lo menos dos años, en ese ambiente social y hogareño en el que el verdadero Dios no tenía cabida ni en el corazón, ni en las conversaciones, ni en la educación del hogar. En los primeros seis años, aunque hubo buena influencia del abuelo, el papá Amón es muy probable que no estuvo de acuerdo con la conversión de su papá Manasés, y debió haber dado malos ejemplos de idolatría a su pequeño hijo.  Esta es la mala influencia que el niño Josías recibió de su padre teniendo solamente siete a ocho años; pero la gracia de Dios, sin descartar los planes eternos de Dios, se adelantó en los primeros seis años de este niño para sembrarle la semilla del temor de Dios.  Josías, siendo todavía niño, antes de tener un pensamiento suficiente maduro, debió haberse dado cuenta de que algo estaba mal tanto con su padre Amón.  A su nivel infantil, Josías ya estaba trabajando en hacer una reforma en su vida personal.

   Los primeros años de un niño, aunque no son determinantes para la fe y el futuro de un niño, la verdad es que toda experiencia vivida en los primeros años, de alguna manera configura la tendencia a la que uno se le hace más fácil inclinarse.  En este caso, fue la gracia de Dios que estaba operando en la vida personal de Josías quien, aunque era solamente un niño, fue preservado por Dios para que su corazón no se predispusiera en definitiva a amar la idolatría, sino a Dios.  Ayude usted a sus niños que desde ahora comiencen a trabajar en la reforma no la de Witemberg, Alemania; ni la de Ginebra, Suiza; sino en la reforma de su vida personal, aunque infantil siempre necesitan hacer reformas espirituales.

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   La segunda etapa de la edad que no es impedimento sino tiempo apropiado para comenzar o incrementar una reforma en la vida personal, es:

II.- LA NIÑEZ.

   Aunque la niñez no empieza a los ocho años ni termina hasta los dieciséis, la crónica acerca de Josías comienza relatando que: “De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar…” (2 Crónicas 34:1a).  A sus ocho años era todavía un niño, y nada más que un niño.  Y como veremos más adelante, según el versículo tres, su primera acción esencial notable fue hasta los 16 años.  La crónica dice que “A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre” (2 Crónicas 34:3a).  Pero, ¿qué sucedió durante toda esta etapa de sus ocho a dieciséis años, antes de que comience a buscar a Dios?

  Tenemos que partir del punto de que desde los ocho años de edad quedó huérfano por lo menos de padre, y por derecho de sucesión real y por derecho divino, comenzó a ser rey de Judá.  Pero, como muchos niños que han crecido en un ambiente idólatra donde Dios no estaba en consideración, es probable que él no estaba necesariamente pensando en buscar a Dios.  No sabemos mucho de la inclinación religiosa de su madre, que de paso sepamos que se llamaba Jedida, hija de un señor llamado Adaía, de una población llamada Boscat (cf. 2 Reyes 22:1); pero quizá en todo este tiempo entre sus 8 a 16 años de edad, el final de su niñez y una etapa de su adolescencia, su madre debió ocuparse en orientar a Josías para que éste busque a Dios y no a los ídolos como lo hiciera su padre.

   Además, habiendo sido constituido rey siendo solamente un niño debió estar rodeado de consejeros reales, quienes seguramente también trabajaron en su vida para orientarlo a no seguir los pasos de su padre, sino que mejor busque a Dios sobre todas las cosas.

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   La tercera etapa de la edad que no es impedimento sino tiempo apropiado para comenzar o incrementar una reforma en la vida personal, es:

III.- LA ADOLESCENCIA.

   Ahora pasamos a otra etapa de la vida de Josías que en la crónica de su vida y hechos, dice: “A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre” (2 Crónicas 34:3a).  En esta etapa de su vida, ya tenía dieciséis años.  No estaba comenzando su adolescencia, sino ya estaba en la plenitud de su adolescencia.  Para algunos es una edad crítica, sobre todo si se trata de un adolescente que es huérfano de padre y madre o que simplemente no vive con su padre ni con su madre.  En el caso de Josías, parece que afortunadamente todavía vivía su madre doña Jedida, a pesar de ser huérfano de padre.  Su edad es una edad cuando algunos adolescentes suelen rebelarse contra la mano que les brinda apoyo.  Pero en el caso de Josías no tuvo ese mal atrevimiento de rebelarse contra sus tutores.  Había llevado una vida de seis años conociendo la vida espiritual ejemplar de su abuelo Manasés: dos años los más pecaminosos y escandalosos de su padre Amón; y ocho años de orfandad con la responsabilidad de ser rey mientras su madre y familia, y sus consejeros reales debieron haberle inculcado el temor de Dios; pero ahora a sus dieciséis años, plenamente diferente a la actitud que en su tiempo vivió su padre, Josías tomó la mejor y esencial decisión de su vida: “Comenzó a buscar al Dios de David su padre”.

   A los adolescentes que se encuentran escuchando en este momento, permítanme decirles que, si en su hogar han recibido orientación bíblica, espiritual, y cristiana para buscar a Dios, ustedes no tienen que vivir con rebeldía hacia Dios, ni con rebeldía a sus padres, pues la mejor educación que uno puede recibir es la que tiene su fundamento en Dios.  Pero, incluso si alguno de ustedes tuvo esta ventaja de tener padres cristianos que les han hablado de Dios, ustedes de manera personal deben dar el paso importante y esencial de hacer lo que hizo Josías: Comenzar a buscar de manera personal a Dios. Pero, incluso si algún adolescente presente en este momento, en su hogar no tuvo el privilegio de ser enseñado a tomar en cuenta a Dios en las decisiones que debe tomar ahora y más adelante en sus vidas, con más razón ahora debes de manera personal interesarte en comenzar a buscar a Dios.  Tanto los que tuvieron padres que les hayan ayudado a saber de Dios y su voluntad, al igual que quienes hasta este momento nadie se ha atrevido a hablarles de Dios, si ustedes se auto examinan de manera honesta, se van a dar cuenta que tiene una gran necesidad de hacer cambios o reformas en su vida personal.  Y esto solamente se puede lograr en sus vidas, si ustedes comienzan a buscar a Dios ahora mismo.  No te engañes pensando que todavía te falta disfrutar la vida a tu manera, y quieras dejar a Dios para más adelante.  No, ahora es cuando más lo necesitas.  Búscale.  Debes saber que Jesús mismo aún siendo el hijo de Dios, cuyos padres o representantes humanos, y que en su niñez humana, a sus doce años ya tenía convicción personal de tener que buscar a Dios aun siendo su propio Padre celestial cuya esencia divina entre él y su Padre es la misma, y no son distintos dioses.

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   La cuarta etapa de la edad que no es impedimento sino tiempo apropiado para comenzar o incrementar una reforma en la vida personal, es:

IV.- LA JUVENTUD.

   Ahora pasamos a otra edad de la vida de Josías.  Dice la crónica: “…y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas” (2 Crónicas 34:3b). Aquí no se refiere a los doce años de su edad, sino a los doce años de su reinado, por lo que para este tiempo Josías ya tenía 20 años.  Ya había salido de su adolescencia, ahora era todo un joven en plenitud.  Hace cuatro años que comenzó a buscar a Dios.  Pero estos cuatro años, desde sus 16 a sus 20 años, no se nos dice que haya hecho obras reformadoras en su reino, ni en su persona, sin embargo, para poder tomar la decisión de limpiar todo su reino de la idolatría, estos cuatro años de transición entre su adolescencia y su juventud, le sirvió para hacer reformas personales para sacudir toda la mala influencia idolátrica que le había infundido la autoridad familiar de su padre, y luego la autoridad como rey de su mismo padre.  Si Josías no hubiese hecho reformas en su vida personal, no podría haber sido el líder de una reforma religiosa, espiritual, y cotidiana, no solamente en el templo de Dios, sino en todo el reino de Judá.  No sé cuántos meses o años le llevó hacer más reformas en su reino, sin embargo, esto es una lección para la juventud de hoy que necesita reformar primeramente su vida personal para poder influir y ayudar a otros ya sean niños, adolescentes, jóvenes, e incluso adultos.

   La juventud, especialmente de aquellos que ya son cristianos, tienen la responsabilidad de reformar todo aspecto de su vida personal para que sea ejemplo para los demás.  No puedes reformar nada, en otras palabras no puedes liderar nada en la obra de Dios o fuera de ella, si como joven no te reformas.  El apóstol Pablo aconsejando a Timoteo un joven que había aceptado el llamamiento de Dios y responsabilidad de ser pastor de niños, adolescentes, jóvenes, y aun adultos, le dice: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12), pues aun el que es pastor tiene que mejorar su vida personal para poder ser cada vez un mejor ejemplo para otros sin importar sus edades.  Lo mismo le dijo a Tito otro joven pastor que por función propia de su oficio pastoral se dedicaba a enseñar; y el apóstol le dice que él debería conducirse “en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, / palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros” (Tito 2:7b,8).  Antes de enseñar para reformar a otros creyentes y hasta no creyentes con la palabra de Dios, Tito tenía que reformar primero su vida personal para que sea íntegro, etc…

   Estimado joven, ahora siempre tienes, y estoy seguro que no solo un aspecto de tu vida personal, carácter, testimonio, etc… que tienes que mejorar. No puedes darte el lujo de quedarte estancado en vivir como hoy estás.  Siempre hay algo en tu vida que hoy, ahora, a tu edad de juventud tienes que reformar con la palabra de Dios, el glorioso evangelio reformador de Jesucristo.

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   La quinta etapa de la edad que no es impedimento sino tiempo apropiado para comenzar o incrementar una reforma en la vida personal, es:

V.- LA ADULTEZ.

   El mismo versículo uno en el que comienza el relato de la edad en la que comenzó a reinar, dice que: treinta y un años reinó en Jerusalén” (2 Crónicas 34:1b). Y tomando en cuenta que comenzó a reinar cuando él tenía solamente ocho años, entonces este rey vivió un total de 39 años nada más.  Basándonos en la edad máxima que Josías vivió, nos limita para no poder hablar de otras etapas de la vida como la senectud. Sin embargo, su edad máxima de vida, a los 39 años, corresponde a la etapa de la adultez.  Ahora, recordemos que desde sus 16 años de edad entre la transición de su adolescencia a su juventud comenzó a buscar a Dios (cf. 2 Crónicas 34:3a); lo que le llevó a limpiar de idolatría a su reino cuando él tenía 20 años ya todo un joven por convertirse en adulto (cf. 2 Crónicas 34:3b).  Desde sus 20 años de edad hasta sus 39 años de edad, los últimos 19 años de su vida, se le puede considerar como un adulto. Y como nos daremos cuenta, Josías siguió implementando reformas religiosas y espirituales en su reino, en la casa de Dios, pero también en su vida personal. Siempre estuvo trabajando en su vida personal antes que para los demás.

   En la crónica de su reinado leemos que: “A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios” (2 Crónicas 34:8).  En aquel momento, su edad ya sería de 26 años, 18 de su reinado mas los 8 años que tenía antes de ser rey.  A los 26 años, uno ya es un adulto, aunque en realidad todavía es un adulto joven.  La etapa de adulto joven, corresponde entre los 21 a 40 años de edad[1].  Pues, en la etapa de adulto, ya sea como adulto joven, o como adulto medio que corresponde entre los 40 y 60 años de edad[2], también es tiempo o etapa apropiada para trabajar en reformas personales en la vida.  Recuerden que su abuelo, el rey Manasés murió a sus 67 años, y fueron los últimos años de su vida, es decir, en su adultez media, cuando recapacitó, buscó a Dios, e hizo unas cuántas reformas en su reino, pero lo bueno es que hizo algo para la reforma de su vida personal.  En el caso de Josías, a sus 26 años, al demostrar interés por la reparación de la casa de Jehová su Dios, hace evidente que él está mejorando su amor por Dios y por la casa de Dios.

   Es también en esta etapa de su vida adulta que se encuentra el libro de la ley de Dios que estaba escondido por resguardo en el templo.  Con relación a este hallazgo, cuando Josías conoce el contenido del libro, se preocupa cuando se entera que por la manera de vivir del pueblo la ley de Dios le pronunciaba condenaciones, entonces manda Josías a consultar por medio de una profetisa llamada Hulda, qué debe hacer él y su reino para que las maldiciones de la ley no caigan sobre ellos.  La respuesta que Josías recibió de Dios demuestra que en la edad adulta se puede tanto comenzar como añadir alguna reforma en la vida personal.  Dios le dijo, por medio de la profetisa Hulda: “Por cuanto oíste las palabras del libro, tu corazón se conmovió, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo también te he oído” (2 Crónicas 34:26c,27).  Josías tomó con seriedad la palabra de Dios.  Luego dice la crónica que: “subió el rey a la casa de Jehová, […] Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro” (2 Crónicas 34:30a,31).  Josías, no era la primera vez que iba a la casa de Dios, pero estuvo dispuesto a hacerlo en esta ocasión extraordinariamente relevante; y el hacer pacto o comprometerse a obedecer a Dios, es algo que no solo un niño, adolescente, o joven puede hacer, sino también un adulto.

   Amados hermanos, el tomar con seriedad la palabra de Dios, es una reforma que hace falta en la vida de muchas personas.  El comprometerse con Dios para vivir conforme a su voluntad, es otra reforma que hace falta en no pocas personas sino muchas.  Especialmente, usted que es un adulto tiene que asumir ahora que es tiempo de hacer reformas personales a su vida. Haga usted una lista de cosas en las que usted no ha tomado en serio, y comience a tomarlas en serio para honrar a Dios.  Ponga en práctica las responsabilidades propias de un hijo de Dios, a quien Jesucristo le ha dado salvación por gracias, y sea comprometido con Dios y su misión en este mundo.

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   CONCLUSIÓN: Amados oyentes, la reforma que actualmente nos corresponde, no se logra solamente con saber los nombres de los reformadores del siglo XVI que cada año los predicadores nos recuerdan.  No se logra con solamente escuchar, y conocer los nombres, fundamentos, argumentos, y contenido total de las doctrinas emanadas del tiempo de la reforma como la serie de cinco doctrinas conocidas como Las Cinco Solas: Sola Escritura, Sola Gracia, Sola Fe, Solo Cristo, y Solo a Dios la Gloria.  No se logra con solo asistir a una iglesia suscrita a la doctrina reformada.  La reforma que ahora nos corresponde, se da no clavando o pegando propuestas doctrinales en las puertas o tableros de avisos de los templos.  Tampoco se da en creando nuevas doctrinas o escribiendo apologías contra aquellos que se desvían de la palabra de Dios.  La reforma que ahora nos corresponde, se da en la vida personal, y no es asunto solamente de los oficiales de la iglesia, sino de todas las personas, especialmente de usted que es cristiano.  Pero, no importa cuál sea su edad la reforma puede llevarse a cabo, ya sea en el infante que va entre los dos y los seis años, pues recuerden que el niño nació cargando en sí mismo la naturaleza pecaminosa, y desde esta edad necesita mucha, pero mucha reforma.  El niño entre los 6 años que todavía no es un adolescente; el adolescente también; el joven; y también el adulto; todos tenemos siempre algún aspecto que tiene que ser reformado para la gloria de Dios.  Recuerden: Somos personas reformadas, siempre reformándose por medio de Cristo.

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[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Adulto (Leer sección de Adultez temprana, en el párrafo acerca de definición).

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Adulto (Leer sección de Adultez media, en el párrafo acerca de definición).

   

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