VESTÍOS DEL SEÑOR JESUCRISTO, Por: Diego Teh.

VESTÍOS DEL SEÑOR JESUCRISTO

Romanos 13:12-14.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Luz de Vida” de la col. Bojórquez, de Mérida, Yucatán; el domingo 12 de noviembre 2017, a las 11:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: En la ciudad de Brazzaville, República del Congo, en África, un país donde impera la precariedad, hay una sociedad de personas, llamados “Los Dandis”[1], cuyo único objetivo es vestirse de lo más elegante; la mayoría de ellos son gente pobre, pero su mayor orgullo es vestirse bien. Salen a la calle, luciendo sus mejores trajes exclusivos de marcas como Yves Saint Laurent, Kenzo o Giorgio Armani, sin faltar un par de zapatos Weston.  Todo esto para que la gente los admire al pasar. Muchos no tienen casa, ni auto, pero tienen un guardarropa que les cuesta una fortuna.  El movimiento comenzó cuando los militares congoleños, que lucharon en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, regresaron a su casa en África y trajeron la moda parisina con ellos. Se reunían habitualmente en fiestas que ellos mismos creaban para poder lucir sus modelos, hasta que al final crearon la Sociedad de Ambientadores y Personas Elegantes (SAPE) para recrear el mito de la elegancia francesa.  Los años ochenta fueron devastadores para el Congo tras tres guerras civiles consecutivas. Los sapeurs desaparecieron por completo de la vida social. No eran tiempos de pensar en colores y marcas de ropa.  Pero con la superación de aquella terrible época, a principios de este siglo XXI, los dandis volvieron a aparecer con más fuerza y ganas que nunca bajo el lema “Dejemos las armas y vistámonos elegantemente”. Incluso ha vuelto a ganar visibilidad internacional tras la publicación del libro Gentlemen of Bacongo (Los caballeros de Bacongo) de Daniele Tamagni. En este libro se recogen cientos de fotos y testimonios de los actuales dandis del Congo.  Pero hoy les voy a hablar de otra forma de vestir mucho mejor que la de los dandis del Congo.

   La frase que escogí para predicarles en este momento se encuentra en el versículo 14, que dice: “vestíos del Señor Jesucristo” (Romanos 13:14). En el contexto de esta exhortación, el apóstol Pablo haciendo uso alegórico de que después de la noche obviamente llega el tiempo del amanecer, ilustra que la circunstancia del mundo en el cual vivimos es una de tinieblas a horas avanzadas de la noche, sin embargo para los que somos creyentes en Jesucristo, dice: “La noche está avanzada, y se acerca el día” (Romanos 13:12a).  Este día que se acerca es el día de nuestra esperanza de encontrarnos con Jesús en su eterna y divina presencia celestial.  Sin embargo, como todavía estamos viviendo mas no participando en las densas tinieblas de la noche de este mundo, tenemos que vivir vestidos “como de día” (Romanos 13:13), y eso hace necesario que como creyentes e hijos de Dios nos vistamos “del Señor Jesucristo” (Romanos 13:14).

   En este mensaje les voy a predicar que la exhortación apostólica de vestirse del Señor Jesucristo conlleva responsabilidades que deben asumir todos los que se congregan en una iglesia. / ¿Qué responsabilidades deben asumir todos los que se congregan en una iglesia para así estar vestidos de Jesucristo? / De manera específica, voy a compartirles en este mensaje, tres de estas responsabilidades.

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   La primera responsabilidad que conlleva la exhortación de vestirse del Señor Jesucristo, es:

I.- COMENZAR UNA RELACIÓN DE FE EN JESUCRISTO.

   Vestirse de Cristo en realidad comienza en el momento cuando una persona acepta para su vida personal la obra redentora de Jesucristo.  Aunque el apóstol Pablo enviaba sus epístolas a iglesias que se supone están formadas por creyentes, no descartaba que en su comunión hubiese personas que todavía no habían comenzado una relación de fe con Jesucristo. En su epístola a los Efesios les escribió: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, / y renovaos en el espíritu de vuestra mente, / y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24).

 El viejo hombre al que se refiere el apóstol, sin duda que se refiere a Adán, pero más que a Adán, se refiere a la naturaleza pecaminosa que heredamos de él, lo cual hace inevitable que en todo ser humano brote cualquier manifestación de pecado o desobediencia contra Dios, y nos hace merecedores de la ira de Dios.  Pero el nuevo hombre al cual se refiere indicando que es necesario vestirse de él, se refiere a Jesús, el cual no heredó la naturaleza pecaminosa de Adán, sino que inició su naturaleza humana en la misma perfección con la que Adán fue creado desde el principio de la humanidad.  En otras palabras, Jesús es el nuevo Adán, pero un Adán perfecto.  Cuando uno cree en Jesús, siendo él Dios, se inicia en él una relación de fe en Dios que debe permanecer durante toda la vida del creyente.  Desde ese momento se puede decir que el pecador se ha vestido de Jesucristo, porque las perfecciones de Jesucristo comienzan a aplicarse en la vida del creyente con el propósito de que cada creyente sea restaurado al diseño y propósito de Dios para el cual Adán fue creado.

   Estimado oyente, si es su caso que usted no ha comenzado a tener una fe real y sincera en Jesucristo, usted no está vestido de él, y la verdad usted necesita vestirse de Jesucristo mediante la fe en su persona y obra redentora.  Le invito a que comience usted esa experiencia de tener una nueva vestidura divina y salvadora.

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   La segunda responsabilidad que conlleva la exhortación de vestirse del Señor Jesucristo, es:

II.- ACEPTAR LA GRACIA TOTAL DE JESUCRISTO.

   Uno de los textos bíblicos relacionados con el vestirse de Cristo, está relacionado con la palabra bautismo. El apóstol Pablo, en su epístola a los Gálatas, les dijo: “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:27).  De estas palabras hay dos frases que analizar:

   1).- La frase “bautizados en Cristo”, no se refiere al sacramento de agua que es aplicado al creyente o a sus hijos, por lo que debe tratarse de un bautismo no de agua sino extraordinario.  También cuando dice “que habéis sido bautizados en Cristo”, tampoco indica que se trate de acción alguna que haya sido hecha por un ministro del evangelio, pues es evidente que se trata de una gracia aplicada de manera invisible en una persona; lo cual es una indicación de una obra divina aplicada por la pura y libre gracia al pecador que recibe un vestido nuevo que es Cristo mismo para reemplazar su vestido viejo que es el del pecado.  Este bautismo en Cristo, es un lenguaje figurado que aquí solamente describe la realidad de la comunicación de los beneficios que inmerecidamente recibe el pecador.  Lo que el apóstol les estaba aclarando es que su nueva vida ya no de condenación sino de salvación no depende de alguna obra humana sino totalmente de la gracia divina de Cristo.  Lo único que han tenido que hacer es aceptarla como una gracia inmerecida que Dios les había otorgado.

   2).- La frase “de Cristo estáis revestidos”, también es otra expresión en lenguaje figurado que expresa la realidad de un cambio de condición en la vida de un pecador que ha aceptado para su vida la gracia inmerecida de Cristo.  El lenguaje figurado se toma de una costumbre romana de que los padres de familia cuando sus hijos tenían entre seis o siete años los entregaban en manos de sus esclavos de mucha confianza para que ellos sean sus maestros de una vida moral disciplinada.  Esto llevaría un tiempo como de seis años, como si fuera la educación primaria de nuestro sistema educativo nacional.  Según John Walvoord, y Roy Zuck, en su libro: El comentario del conocimiento de la Biblia, dicen que “estos esclavos eran excesivamente severos con la disciplina y estaban encargados de guardar a los niños de la maldad de la sociedad y darles entrenamiento moral”.  Y luego, Walvoord y Zuck, explican que cuando el niño alcanzaba suficiente madurez, se le daba una bata o toga especial; la cual, era un símbolo de que adquiría todos los derechos en la familia[2].  Es de esta costumbre que el apóstol Pablo ilustra a los Gálatas creyentes, diciéndoles: “de Cristo estáis revestidos”.  Y esto, también es otra manera de expresar que una persona no puede hacer nada por sí mismo para su salvación, pues ha sido Jesucristo quien ha hecho todo a favor del pecador que crea en él.

  Amados hermanos, el contexto en el que el apóstol Pablo habla del revestimiento del creyente, tiene que ver con la Ley de Moisés que para toda persona es una dura sentencia que solamente hace ver que el pecador es alguien que merece la aplicación de la ira de Dios sobre él; sin embargo, Cristo ha librado de los duros efectos condenatorios de la Ley, a todo aquel quien cree en él.  Este es su bautismo o beneficio en Cristo, que dicho alegóricamente a la luz de la costumbre romana de dar un vestido especial al joven que ha sido severamente instruido, el cristiano ha sido revestido de Cristo.  Así que quien ha comenzado una relación de fe en Jesucristo, tiene también que aceptar que nada depende de él, sino que todo depende de Jesucristo.  Quien sigue intentando ganar el favor de Dios, es que no ha entendido que la salvación es gratuita.  Y quien quiere hacer algo de procedencia humana para obtenerla o conservarla está menospreciando la gratuidad de una obra divina que ha sido hecha en su totalidad a favor de quien solamente tiene que creer y aceptar que así funciona la gracia de Dios.  Y en este caso, el apóstol Pablo, según las diversas traducciones en español, coinciden en que dice a los mismos Gálatas: “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4, RV60); “Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley han roto con Cristo; han caído de la gracia” (Gálatas 5:4, NVI); “Ustedes, los que quieren ser reconocidos como justos por cumplir la ley, se han apartado de Cristo; han rechazado la generosidad de Dios” (Gálatas 5:4, DHH); “Los que quieren que Dios los acepte por obedecer la ley, rechazan el amor de Dios y dejan de estar unidos a Cristo” (Gálatas 5:4, TLA).  Es claro. Hay que aceptar que la salvación es por gracia total de Jesucristo, en caso contrario deja de haber unión con Cristo, y no hay ninguna vestidura de Cristo para la persona que piense y actúe así.

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   La tercera responsabilidad que conlleva la exhortación de vestirse del Señor Jesucristo, es:

III.- VIVIR NO SIGUIENDO LAS COSTUMBRES DE LAS TINIEBLAS.

   Seguramente usted ha visto las películas inspiradas en los escritos de James Luceno, de la serie: Guerra de las galaxias.  Uno de sus personajes en el episodio III: La venganza de los Sith, (la orden de los Caballeros de Sith), se llama “Dark Vador” o Darth Vader, ¿ha observado usted cómo se viste este personaje? El usa capa, casco y botas, todo negro.  Pero, lo que quiero enfatizar es: ¿sabe usted lo que significa su nombre? “Dark” quiere decir “Oscuro”. La connotación de su nombre, es que él pertenece a las tinieblas, o sea que está con el “lado oscuro”.  En cuanto a “Vador” suena como derivado del lenguaje vikingo, ostentando matices bélicos de “invasor violento aliado con el mal”.  Su personaje es una ilustración del ambiente y conducta que no debe practicar un creyente en Jesucristo.

   En nuestro texto bíblico, el apóstol Pablo dice: “Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. / Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia” (Romanos 13:12b,13). Por supuesto que esto es solamente una breve lista de todo lo que se hace en las tinieblas de pecado.  Las obras de las tinieblas, también son conocidas en la palabra de Dios como obras de la carne, y son tantas como ideas perversas que vengan a la mente del ser humano no regenerado. Son conductas que no corresponden a los hijos de Dios, para que no vivamos en el lado oscuro, sino en la luz de Cristo.

   Amados hermanos, el Señor Jesucristo es el mejor vestido que podemos portar para poder conducirnos apropiadamente en medio de un mundo que vive en la oscuridad de pecado.  Usted está en el mundo, pero usted no es del mundo.  Usted es de un reino y una ciudadanía celestial, por lo que tiene que vivir no conforme a los antivalores de este mundo, sino conforme a los valores del reino de Dios.  Usted no tiene que vivir conforme a la oscuridad de este mundo sin Cristo y sin Dios en su vida.

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   CONCLUSIÓN: El vestirse de una persona, como en la frase “vestíos del Señor Jesucristo”, es para nuestro idioma español una frase no muy entendible, pero para los griegos y en el contexto en el que apóstol Pablo lo escribe a los romanos, ellos entendían que se trataba de imitar a Jesucristo, o sea, ser como él.  Esta es la razón de vestirse de Jesucristo.  Si usted no se ha puesto la vestidura de Cristo, es tiempo de comenzar ahora creyendo en la persona y obra de Jesucristo.  Si usted ya se ha vestido de Jesucristo creyendo en él, ahora tiene usted que vivir aceptando que la salvación no depende de usted sino todo depende totalmente de Cristo, pues solamente así seguirá vestido de él.  Además, ahora usted tiene que vivir no siguiendo las costumbres de las personas que viven sin Cristo en la oscuridad del pecado.  Usted es de la luz.  Viva usted como Cristo Jesús, pues es por eso que Dios le han vestido a usted de la ‘ropa’ salvadora de Jesucristo.

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[1] Los dandis del Congo,

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[2] Walvoord, John F.,  Zuck, Roy B., “El Comentario del Conocimiento de la Biblia” (“The Bible Knowledge Commentary”), Wheaton, Illinois: Scripture Press Publications, Inc. 1983, 1985.

   

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