SERMONES DE DIEGO TEH.
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CUATRO VOCES QUE PIDEN EVANGELIZAR, Por: Diego Teh.



CUATRO VOCES QUE PIDEN EVANGELIZAR


Isaías 6:1-9.


Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 28 de enero 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.


Este bosquejo corresponde al sermón # 01 de la serie: EVANGELIZACIÓN.


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   “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. / Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. / Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. / Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. / Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. / Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; / y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. / Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.  / Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis” (Isaías 6:1-9).


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   INTRODUCCIÓN:   En el Antiguo Testamento, en la cultura hebrea, el profeta Isaías halaga a un personaje a quien él describe de la siguiente manera: Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!" (Isaías 52:7). Esta persona se puede decir que es un evangelista o evangelizador, porque lleva “alegres nuevas” o buenas noticias, aunque la descripción corresponde a una persona que, corriendo desde el frente de una batalla, cruzando entre las montañas de Israel, venía a decir a la gente de los pueblos que la guerra ha terminado y que su rey favorito es el vencedor.  Eso es evangelizar.  Ir con toda prisa a llevar la buena noticia. Cuando alguien viene y te dice: Tengo una buena noticia para ti; es como que te esté diciendo: Tengo evangelio para ti.  Aunque la buena noticia no es un asunto acerca de Dios, ni sea una noticia cristiana, o religiosa, por el hecho de ser buena noticia, en esencia su contenido es evangelio, aunque no se trate del evangelio de la salvación de Dios, porque evangelio simplemente quiere decir: Buena noticia.


   ¿Alguna vez le han dado a usted una buena noticia?, o ¿alguna vez usted ha ido a decir una buena noticia a alguien?  Eso es llevar evangelio, eso es originalmente evangelizar.  Es ir a llevar una buena noticia.  En el cristianismo, la mejor buena noticia fue conocida aquí en la tierra cuando un ángel vino a la tierra a visitar a unos pastores de ovejas en las cercanías de Belén, diciendo a los pastores: “… he aquí os doy nuevas de gran gozo” (Lucas 1:10b).  En otras palabras, el ángel vino a evangelizar a los pastores.  Cuando las mujeres descubrieron que Jesús había resucitado, nos relata san Mateo que ellas “fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos” (Mateo 28:8).  Lo que ellas dijeron al dar la buena noticia eso es evangelizar.  Evangelizaron a los discípulos.  Cuando ellas vieron a Jesús, él les dijo: “id, dad las nuevas a mis hermanos” (Mateo 28:10), o sea que fuesen a decirles que él estaba vivo otra vez, eso es evangelizar.


   Con esto quiero explicar que evangelizar o llevar buenas noticias no es algo que comienza en la época de Jesús, sino es algo que se ha hecho desde tiempos más antiguos, que se puede rastrear desde los inicios de la humanidad, descubriendo que el primer evangelista es Dios mismo quien trajo a la humanidad la primera buena noticia con respecto a la salvación eterna del ser humano, cuando Él directamente le dijo a la serpiente antigua: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:15).  Con estas palabras Dios da la buena noticia que el diablo que hizo pecar a Eva y a Adán, será finalmente vencido por un hijo descendiente de Eva.  Este hijo, fue Jesús.


  En nuestro texto bíblico, tenemos el caso del mismo profeta Isaías quien tiene una experiencia santificadora por medio de una visión especial que tuvo acerca de la gloria de Dios.  En aquella visión, él fue enviado a llevar buenas noticias.  Se puede decir que él fue enviado a evangelizar.  Pero, antes de ir a llevar las buenas nuevas que Dios tenía para su pueblo, Isaías escuchó cuatro voces que le dieron a entender que urge una evangelización.  Basado en su experiencia, voy a predicarles que: Hay cuatro voces que están pidiendo que con urgencia los hijos de Dios vayan a evangelizar. / ¿Cuáles son esas cuatro voces que están pidiendo con urgencia los hijos de Dios vayan a evangelizar? / Basado en Isaías 6:1-9, les voy a presentar cuáles son esas cuatro voces.


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   La primera voz que está pidiendo que con urgencia los hijos de Dios vayan a evangelizar, es:


I.- LA VOZ DEL MANDAMIENTO DE DIOS.


   Esa voz vino de arriba. ¿De quién?  Del Señor que está “sentado sobre un trono alto y sublime” (Isaías 6:1).  Esa “voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” (Isaías 6:8), y que dijo a Isaías: “Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis (Isaías 6:9).  Cuando Dios quiere dar una buena noticia, siempre da su mandamiento como se la dio a Isaías diciéndole: “Anda, y di a este pueblo”.  Isaías tenía un mensaje que por mandato de Dios tenía que ir a decir.  Era una buena noticia que les cambiaría la vida, pero que si la rechazaban, entonces experimentarían situaciones difíciles como personas pero también como pueblo entero.


   Jesucristo, como Hijo de Dios, con toda la autoridad de Dios, encargó por medio de su mandamiento, el Gran Mandamiento para los cristianos, que tanto sus primeros discípulos, como posteriormente toda su iglesia llevemos las buenas nuevas de la salvación eterna.  Su mandamiento fue: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; / enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:19-20a). Este es el mandamiento vigente que nos toca cumplir ahora, moviéndonos a evangelizar.


   Usted no necesita un llamado, pues ya tiene un mandamiento que obedecer.  Escuche usted a Jesucristo dándole este mandamiento.


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   La segunda voz que está pidiendo que con urgencia los hijos de Dios vayan a evangelizar, es:


II.- LA VOZ DE LA CONCIENCIA PERSONAL.


   En la escena de la visión en la que se encontró Isaías, estaba con la conciencia activa.  Cuando se percató que había visto al Señor, su conciencia le hizo decir: “¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (Isaías 6:5), y Dios lo santificó.  Luego, mientras escuchaba a Dios preguntar: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” (Isaías 6:8), Isaías estaba usando su conciencia acerca de la necesidad que hay de personas para llevar buenas noticias donde hace falta.  Es por eso, que él nos dice: Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8c).


   Pensando en el apóstol Pablo, hay dos expresiones de él que demuestran su alto grado de conciencia acerca de llevar las buenas noticias del evangelio de la salvación que Jesucristo trajo a este mundo.  La primera expresión de su conciencia, se las escribió a los romanos, diciéndoles: A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. / Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma” (Romanos 1:14-15).  Su conciencia por haber recibido la gracia de la salvación, le hacía sentirse deudor no solamente con Dios sino también con las personas, queriendo anunciarles nada menos que el evangelio, o sea, la buena noticia de que en Jesucristo hay salvación para los pecadores.  La segunda expresión de su conciencia, es cuando a los corintios les escribió: “… si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9:16).  Su conciencia le hacía comprender que evangelizar, o anunciar el evangelio, le era una impuesta necesidad; y se sentía como merecedor de ser castigado si no evangelizaba; esto por conciencia de la necesidad de compartir la buena noticia de que en Jesús y solo en él, hay salvación de la condenación eterna.


   También usted, escuche que su conciencia le está recordando, porque usted ya lo sabe, que evangelizar es uno de sus deberes.


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   La tercera voz que está pidiendo que con urgencia los hijos de Dios vayan a evangelizar, es:


III.- LA VOZ DE LA CONDICIÓN DE LOS PERDIDOS.


   No hubiese tenido sentido para Isaías, ni tendría sentido para nadie, el solamente escuchar, aunque sea a Dios mismo diciendo: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” (Isaías 6:8), si no hay un claro entendimiento de la condición perdida de los destinatarios a donde uno sería enviado.  Uno no podría responder como Isaías, diciendo “Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8c), si no hay una conciencia clara de servicio a Dios y al mismo tiempo al prójimo cuya vida está en peligro en todos los aspectos.  Así que, junto con el mandamiento de Dios, y junto con la conciencia analítica personal, se tiene que observar y reflexionar en la condición espiritual, económico, político, social, etc… del ser humano, para darse cuenta de la gran necesidad que tiene de escuchar las buenas noticias que Dios tiene para su vida.  Ellos necesitan ser evangelizados.


   Jesús mientras predicaba el evangelio del reino, o sea que mientras llevaba las buenas noticias de Dios, dice san Mateo que: “… al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. / Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. / Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:36-38).  Al ver no solo a las multitudes, sino a cada persona en particular, Jesús como el mejor evangelista que hayamos tenido, como mejor llevador de las buenas noticias salvadoras de Dios, se podía percatar de la condición espiritual de cada persona que él miraba, encontrándolas como ovejas “desamparadas y dispersas” que han quedado a merced del lobo. Jesús, lleno de “compasión”, escuchaba la voz de la condición de ellos.


   Ahora, nos toca a nosotros, escuchar la voz de la gente necesitada del amor de Dios, que en su condición perdida no sabe qué hacer; pero que usted ya sabe que lo único que cambiará sus vidas es la buena noticia de Dios que, por medio de Jesucristo hay transformación de la vida presente, y salvación en la vida futura.


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   La cuarta voz que está pidiendo que con urgencia los hijos de Dios vayan a evangelizar, es:


IV.- LA VOZ DEL SUFRIMIENTO DE LOS CONDENADOS.


   En el contexto de Isaías, la buena noticia que tenía que llevar era que a pesar de que el rey Uzías había muerto, el Señor verdadero Dios todavía vive, y se encuentra en su función de soberano de todo cuanto existe, pues Isaías mismo le había visto no de gira en algún lugar del universo sino “sentado sobre un trono alto y sublime” (Isaías 6:1), por lo que no se preocuparan de que haya muerto Uzías, o que si su sucesor iba a ser cruel contra ellos, pues Dio estaba para regirlos, eso sí con justicia.  Sin embargo, la buena noticia de aquellos israelitas no es la misma para la humanidad de este tiempo.  El mensaje de este tiempo, es que “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” (1 Timoteo 1:15), pero lamentablemente muchos pecadores no aceptaron, otros no aceptan, y muchos no aceptarán ser salvados por Cristo, por lo tanto, su destino eterno es la condenación al sufrimiento eterno.


   Jesús, ilustra esta realidad del sufrimiento eterno con el caso de un hombre rico que su único afán era hacer siempre banquetes con esplendidez porque sus recursos se lo permitían, pero lamentablemente se olvidaba de los pobres, y lo peor para él es que se olvidaba por completo de Dios.  Cuando él muere, se va al lugar de tormento eterno, y desde allí se da cuenta que no es nada fácil ni agradable, aunque se lo advirtieron.  Entonces, comienza a clamar ayuda para calmar su sufrimiento, pero ya nada se puede hacer por él.  Incluso, también comienza a rogar que Dios envíe a alguien ya sea del cielo mismo o de la tierra misma para que hable con los familiares de este hombre, porque él no quiere que sus familiares vayan al mismo lugar donde él se encontraba condenado para siempre.


   Usted tiene que pensar en los millones de personas que en este momento se encuentran en el infierno mismo, y que no se encuentran disfrutando de reposo después de una vida que no les fue nada fácil aquí en la tierra, sino que se encuentran atormentados, y sin duda que deseando que sus familiares no vayan a llegar donde ellos están.  Estarán rogando a gritos que alguien lleve el evangelio de Jesucristo a sus seres queridos.  ¿Puede usted escuchar en su conciencia esa voz de los condenados en tormento eterno?  Lo que están pidiendo es que usted vaya a evangelizar, a llevar la buena noticia de que sólo Jesús puede salvarlos de ir a tal condenación.


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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, son cuatro las voces que nos están pidiendo que vayamos a evangelizar, a llevar el evangelio de Dios.  Primero es Dios mismo quien lo pide con su mandato por medio de Jesús cuando dijo: “Id, y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15), lo que es lo mismo que ir a hacer discípulos.  Segundo, la conciencia que nos recuerda que, siendo merecedores de la condenación, Dios nos ha dado salvación sin que por nada lo hayamos merecido. Así que estamos en deuda con él, y en consecuencia con nuestros semejantes.  Tercero, la vida descarriada que vive la gente es una voz que nos habla para decirnos que necesitan de Jesús.  Y cuarto, las voces de la gran multitud que se encuentra en las llamas de infierno tormentoso, pidiendo que hagamos algo por sus familiares para que en vez de la condenación acepten ser salvados por Jesús. Hay que evangelizar al mundo perdido.

Post date: 2018-01-28 11:00:06
Post date GMT: 2018-01-28 17:00:06

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