EL PREDICADOR DEL EVANGELIO, Por: Diego Teh.

EL PREDICADOR DEL EVANGELIO

2 Timoteo 2:15.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 22 de abril 2018, a las 11:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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   INTRODUCCIÓN: Depende del trabajo que buscas, te van a dar los requisitos que debes cumplir. Algunos de los empleos que se ofrecen incluyen como requisitos: tener buena presentación; y en cuanto a experiencia, NO indispensable. Sin embargo, si vas a realizar trabajos de albañilería, plomería, mecánica, etc… quizá la buena presentación no es tan importante como la experiencia.  De todas maneras, siempre habrá algún requisito que tiene que ver con el tiempo de trabajo, la disponibilidad para rotar turnos, la escolaridad mínima requerida, la edad, y a veces también es importante incluso el estado civil.  Generalmente uno tiene que entregar primero su solicitud de empleo, y uno queda en espera de ser llamado para ser entrevistado, y finalmente uno puede recibir la noticia si uno quedó aprobado o no aprobado para el puesto vacante que se ofrece.  Algunas empresas, también antes de contratar personal capacitan a su personal durante algunos días, y si el interesado desarrolla las habilidades necesarias para el trabajo, entonces es aprobado y contratado, sino triste y lamentablemente no es contratado.  Algunos solicitantes de trabajo que ostentan experiencia en el ramo del trabajo que solicitan, primero son sometidos a pruebas de conocimiento y experiencia, por lo que hasta que demuestren contar con la capacidad necesaria, entonces son oficialmente contratados.

   De manera similar, también cada predicador del evangelio, o sea, todos los cristianos, también necesitan cubrir no delante de la iglesia sino delante de Dios, requisitos fundamentales para poder ejercer correctamente el ministerio de la predicación del evangelio.  Por eso de manera específica, basado en la lectura bíblica que hicimos al principio voy a exponerles que: El predicador del evangelio es un obrero de Dios que debe cubrir requisitos fundamentales para ejercer correctamente su ministerio. / ¿Cuáles son los requisitos fundamentales para que el predicador del evangelio como obrero de Dios pueda ejercer correctamente su ministerio? / En el texto apostólico de 2 Timoteo 2:15, el apóstol Pablo menciona tres de los requisitos fundamentales para que el predicador del evangelio como obrero de Dios pueda ejercer correctamente su ministerio.

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   El primer requisito fundamental para que el predicador del evangelio como obrero de Dios, pueda ejercer correctamente su ministerio, es:

I.- SER DILIGENTE EN SU TRABAJO COMO OBRERO.

  La primera y segunda parte de nuestro texto bíblico de esta predicación, dice:Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15).  Desde la primera parte del texto se establecen los dos requisitos que aplican para el sujeto de la segunda frase que es el obrero o predicador del evangelio.  El primer requisito que enfatiza es la de ser diligente para presentarse delante de Dios “aprobado, como obrero…”, presentación que tiene que ser “con diligencia”.  Presentarse delante de Dios con diligencia, ¿qué significa? La Nueva Versión Internacional nos ayuda a entender lo que significa, pues dice: “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15; NVI).  El predicador tiene que esforzarse para presentarse aprobado, pues no solamente tiene que presentarse por presentarse.  Ser diligente implica esfuerzo y gran responsabilidad.

   En la Biblia se enfatiza que cuando alguien tiene que presentarse delante de Dios, Dios mismo instruyó que “ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías” (Éxodo 23:15; 34:20.  Deuteronomio 16:16).  En el caso de la comisión que Jesús daba a sus apóstoles para predicar el evangelio no podían darse el lujo de regresar de su comisión sin haber predicado. Si no hubo arrepentimiento en los oyentes, o conversiones hacia el evangelio, eso ya no era problema de ellos, pero en cuanto a ellos como predicadores, siempre tenían que rendirle un informe a Jesús.

   En la actualidad, igualmente, al venir al culto, venimos también para informarle a Dios qué fue lo que hicimos en cuanto a predicar el evangelio. Dios no está esperando que sus predicadores regresemos cada domingo a cantarle: “Tu nombre levantaré”, “Heme aquí yo iré Señor”, etc…, y la siguiente semana y todas las semanas del mes y del año, no tengamos para Él un informe de lo que hicimos en cuanto a nuestro deber de predicar el evangelio.  Esta es parte de la diligencia que Dios espera de nosotros ahora. Sin esta diligencia no se puede ejercer correctamente el ministerio de predicadores del evangelio.

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   El segundo requisito fundamental para que el predicador del evangelio como obrero de Dios, pueda ejercer correctamente su ministerio, es:

II.- SER APROBADO COMO OBRERO ANTE DIOS.

   Presentarse delante de Dios es fácil.  Ser diligente o esforzado, eso sí no es tan fácil, pues es más fácil ser descuidado, irresponsable, y perezoso que diligente.  Por eso, muchos predicadores no pasan la prueba de la diligencia.  La finalidad de la diligencia es la aprobación de Dios, pues el apóstol Pablo, al indicarle a Timoteo: Procura con diligencia presentarte a Dios” añade que es con el fin de ser: “aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15).  El predicador tiene que ser “aprobado, como obrero”.  La palabra “obrero” es una palabra que el apóstol Pablo indica para resaltar la calidad trabajadora del predicador, pues un obrero es uno que trabaja incansablemente. Y el predicador, como obrero, es llamado a trabajar incansablemente en comunicar el evangelio a la gente, y también en parte, de eso depende su aprobación como predicador.  Y recalco, no es cuántos sermones presentaste en el púlpito de un templo, sino a cuántas personas que no acuden a un templo les anunciaste o proclamaste que Jesucristo es el Señor y Salvador.

   Esta aprobación a la que se refiere el texto apostólico no es la aprobación del cuerpo de gobierno de una iglesia, pues el ser predicador del evangelio, realmente no es un cargo que uno recibe de alguna iglesia, ni siquiera de un presbiterio, menos de la comisión del pastor que nos recuerda este deber, sino que se refiere a la aprobación de Dios.  El texto es claro, y mucho más claro en la versión Traducción al Lenguaje Actual que dice: “Haz todo lo posible por ganarte la aprobación de Dios. Así, Dios te aprobará como un trabajador” (2 Timoteo 2:15; TLA).  Uno no puede darse la irresponsabilidad de hacerlo cuando uno quiera, o de cancelarla si uno no quiere responsabilizarse de predicar el evangelio, porque en este caso uno no sería aprobado, sino reprobado. Debido a que la comisión de predicar la recibimos directamente de Jesús, es Dios quien tiene la potestad de aprobarnos o desaprobarnos.  Los responsables en este deber son aprobados, lo no responsables en predicar el evangelio, no son aprobados.

   Por eso, la recomendación del apóstol aplica no solo para Timoteo sino también para nosotros, a quien de manera personal se nos dice: Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15).  Sin la aprobación de Dios no se puede ejercer correctamente el ministerio de predicadores del evangelio.

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   El tercer requisito fundamental para que el predicador del evangelio como obrero de Dios, pueda ejercer correctamente su ministerio, es:

III.- SER FIEL INTÉRPRETE DE LAS ESCRITURAS.

   En la tercera parte de nuestro texto bíblico, después de exponer los requisitos de diligencia y aprobación, el apóstol Pablo añade un requisito más, al decir que el predicador aprobado es el “que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15; RV60).  Pero, ¿cómo se usa bien la palabra de verdad?  Otras dos traducciones nos ayudan a entender esta indicación.  La Nueva Versión Internacional, dice al respecto que se trata de un predicador “que interpreta rectamente la palabra de verdad” (NVI); y según la Traducción al Lenguaje Actual que se trata del predicador “que enseña correctamente el mensaje verdadero” (TLA).  Como puede notarse, el usar bien la palabra de verdad, consiste en interpretar y enseñar recta y correctamente la palabra de verdad, el contenido del evangelio, responsabilidad que es confiada a todos los cristianos/discípulos de Jesús.

  Entonces, lo que se espera de cada predicador del evangelio es que sea fiel intérprete, maestro, y predicador de las Escrituras.  El predicador del evangelio no debe interpretar, enseñar, y predicar a su conveniencia lo que lee en la palabra de Dios, pues estaría incumpliendo el requisito de fidelidad hermenéutica que Dios espera de él.  Solamente cuando el predicador interpreta, enseña, y predica con fidelidad las Escrituras, entonces el predicador del evangelio puede ejercer correctamente su ministerio; de lo contrario no puede ser aprobado por Dios, y en consecuencia no será nada esforzado ni diligente a favor de la obra de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Para concluir, recuerde que usted es un predicador(a), porque cada cristiano/discípulo es un predicador, pues, es a todos y a cada discípulo a quienes se les ordena por Jesús en la gran comisión: “Id, y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).  No solamente son predicadores aquellos que han recibido el reconocimiento oficial de la iglesia para cumplir esta función; sino que, en realidad, todos los que hemos creído en el evangelio de Jesucristo, al mismo tiempo somos constituidos predicadores del mismo evangelio; y tenemos que ser diligentes en la predicación, aprobados por Dios, y fieles al interpretar las Escrituras.  Solamente cumpliendo estos requisitos fundamentales podemos ejercer correctamente este ministerio que se lleva a cabo no desde el púlpito de un templo, sino a toda criatura que podamos encontrar fuera de un templo.

   Que Dios nos capacite para ser sus predicadores diligentes, aprobados, y fieles a la Sagrada Escritura.

   

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