RETRATOS DE UN PADRE CRISTIANO, Por: Diego Teh.

RETRATOS DE UN PADRE CRISTIANO

Juan 4:46-53.

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Sermón elaborado por el Pbro. Diego Teh, para predicar el sábado 16 o domingo 17 de junio 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida,  por motivo del día del Padre.

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   INTRODUCCIÓN: Hace más de 109 años no se celebraba el Día del Padre. Nuestros abuelos y bisabuelos de aquellos años no recibieron los apapachos que el día de hoy damos a nuestros padres y recibimos o recibiremos de nuestros hijos. Aunque el día de las madres no es tan antigua que digamos.  Su origen contemporáneo data del 1865 (hace 153 años).  En los años 1873 a 1883, solo diez años se implementó en Boston Massachusets, en los EEUU, pero pronto decayó el interés.  Fue hasta 1907 cuando una joven Ana Jarvis (fundadora del Día de la Madre), para celebrar el segundo año del fallecimiento de su madre, que hizo un evento masivo que llamó el Día de la Madre, y pronto se fue propagando la celebración en todo EEUU, adoptando más interés por las madres con vida.  En México se comenzó a celebrar en 1911, pero de manera más oficial en 1922 por influencia de un movimiento feminista que se dio en aquellos tiempos, nada menos que aquí en Yucatán[1].  Entonces, el Día del Padre surge a solo dos años de haber surgido el Día de la Madre.  “El día para celebrar a los padres fue propuesto por primera vez en 1909 por Sonora Dodd de Spokane, Washington, EEUU. La idea vino a la señora Dodd en el Día de la Madre. Ella estaba en la iglesia escuchando un sermón acerca de los sacrificios que hacen las madres por sus hijos, cuando se dio cuenta de que había sido su padre viudo quien había hecho el tipo de sacrificios que el pastor estaba describiendo. Un veterano de la Guerra Civil, William Smart, crió a sus seis hijos por sí solo en una granja después de que su esposa murió dando a luz a su sexto hijo. El alcalde de Spokane escogió el 19 de junio de 1910, para la celebración, ya que en el mes de junio fue el nacimiento de William Smart. Los periódicos de todo el país cubrieron el evento, y el interés creció, pero no fue sino hasta 1924 que el Presidente de EEUU Calvin Coolidge recomendó que los Estados, si lo deseaban, observaran un Día del Padre, en parte, “para impresionar a los padres a la plenitud de sus obligaciones”. En 1966, el Presidente de EEUU Lyndon Johnson estableció el tercer domingo de junio como día nacional para celebrar a los padres. Y en 1972, sesenta y dos años después de que Sonora Dodd lo propuso, el Presidente de EEUU Richard Nixon firmó la ley haciendo permanente el Día del Padre. Casi todos los países también han adoptado un día especial para celebrar el Día del Padre”[2].

   Hoy también los cristianos celebramos el Día del Padre. Algunos tuvimos o todavía tenemos el privilegio de tener padres cristianos, otros ni lo tuvimos, ni lo tenemos, aunque si todavía vive ojalá haya posibilidad de que llegue a ser cristiano.  Aunque sobre todas las cosas lo que a estas alturas más y también importaría es que si usted que está aquí, sea el padre cristiano que debería ser. En nuestra lectura bíblica de hoy, aunque San Juan no dice el nombre del hombre de quien hemos leído, quien además de ser un oficial del rey (v. 46), también es un padre (v. 53) con un hijo que estaba enfermo de una fiebre que estaría a punto de quitarle la vida (vv. 46,47).

   Como observamos que este padre acudió a Cristo con fe de que él sanaría a su hijo, aunque para ese entonces no se conocía la palabra cristiano, puedo estar seguro de que manifestó la fe que es propia de un cristiano.  Por eso, quiero enfatizar hoy lo que puede hacer un padre cristiano por sus hijos. Y específicamente voy a predicarles que un padre cristiano debe estar dispuesto a hacer con fe en Jesús todo lo necesario para el bien de sus hijos. / ¿Qué cosas necesarias con fe en Jesús debe estar dispuesto a hacer un padre cristiano para el bien de sus hijos? Nuestra historia bíblica nos presenta algunas de las cosas que un padre cristiano debe estar dispuesto a hacer.

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   Lo primero que un padre cristiano debe estar dispuesto a hacer por el bien de sus hijos, es:

I.- LLEVAR A JESÚS A SUS HIJOS.

    San Juan nos relata primero que este padre cuando supo que Jesús estaba en Caná de Galilea, el salió de su pueblo de Capernaum siempre de Galilea, y fue en busca de Jesús, y cuando le encontró: “le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir” (v. 47b). Esto de que “le rogó que desciende”, es solamente una manera de decir: “Por favor, vamos a mi casa”.  Pero, Jesús, primero le exhortó duramente incluyéndole dentro de la actitud generalizada de la gente que vivía en aquella población de Capernaum.  Le dijo: “Si no viereis señales y prodigios, no creeréis” (Juan 4:48), en otras palabras: “Ustedes nunca van a creer si no ven señales y prodigios” (NVI). Obviamente, Jesús quería que le quede claro a este hombre que primero es creer y luego ver señales y prodigios, no primero poner como condición el ver las señales, y luego si estaba de acuerdo, entonces podía creer.  El hombre como todo un buen padre, preocupado y desesperado por lo menos de la salud y vida de su hijo, dice San Juan que “El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera”. (v. 49).  En la insistencia de este padre de familia, estoy infiriendo que lo que él quería era llevar a Jesús a su casa para el bien de su hijo.

   Cuando Jesús visitó a personas en sus casas, hubo grandes beneficios espirituales, así como físicos en la vida de esta gente alcanzada por la gracia divina.  Por ejemplo, cuando Jesús fue a casa de la suegra de Pedro, ella fue sanada de una fiebre, pero espiritualmente hubo un cambio en su corazón, de tal cambio que ella decidió servir a Jesús.  Cuando visitó a Zaqueo en su casa, él abandonó el trabajo que le había dado riquezas según la ley que injustamente despojaba a la gente cobrándoles altos impuestos para beneficio del imperio, por eso espiritualmente Jesús anunció a los presentes que “Hoy ha venido la salvación a esta casa…”.  Así que valió la pena que Jesús fuera a la casa de ellos, así como de este oficial del rey que quiso llevar a Jesús a su casa para el bien de su hijo enfermo.

   Amados padres de familia, ¿tiene usted el interés de llevar a Jesús a casa para bendecir la vida de sus hijos?  Quizá es más fácil llevar la despensa de la semana, quincena o del mes cuando usted recibe su sueldo, pero, y a Jesús ¿cómo lo lleva a casa?  Lo que usted debería hacer es hablarles de Jesús, orientarles a que centren su vida y decisiones en torno a Jesús.  Quizá más de uno de nosotros no tuvo un padre que hiciera esto con nosotros, que nos trajera a Jesús a nuestra vida, que nos hablara de él.  Doy gracias a Dios que mi padre sí lo hizo, y siempre se sintió satisfecho de haberlo hecho.  Lo que ahora de todas maneras nos corresponde a nosotros, es hablarles a nuestros hijos acerca de Jesús, aunque quizá más de uno de nosotros todavía tenga la necesidad de ser el hijo quien hable de Jesús a su padre.  Pero, recuerden, el primer retrato de un padre cristiano es aquel que se preocupa por llevar a Jesús a sus hijos en casa.

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   Lo segundo que un padre cristiano debe estar dispuesto a hacer por el bien de sus hijos, es:

II.- TENER UN FE PERSEVERANTE.

   San Juan nos relata que este padre de familia “cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él” (v. 47a). Jesús recientemente había comenzado a llevar a cabo su ministerio, todavía eran las primeras semanas, y había predicado tanto en Caná como en Capernaum, pero la gente no creía sino lo único que querían ver primero era señales y prodigios que prueben que él es lo que dice ser.  Probablemente este hombre en algún momento pensó como los demás: Primero ver para creer. Pero, hay indicios de que dentro de la influencia de la presión social de la gente.  Por eso Jesús en algún momento le dijo: “Ustedes nunca van a creer si no ven señales y prodigios” (Juan 4:48; NVI).  Si alguna vez, este padre fue uno de estos, ahora ya nunca más pensaría en ver para creer, sino en creer para ver.  Pues Jesús, solía enseñar como se lo recordó a Marta, una de sus amigas “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (Juan 11:40).  Primero creer para luego ver.

   Es muy probable que este hombre estaba luchando con su fe.  Su ¿fe en el milagro en sí, o su fe en Jesús?  Pero, lo que es notorio en este hombre, según lo describe San Juan, es que cuando Jesús le dijo: Mira, no voy a ir ahora a Capernaum, pero: “Ve, tu hijo vive” (v. 50a), no dudó, sino que creyó en Jesús. Dice la historia del caso: “Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue” (v. 50b).  Su fe inicial, ahora ha crecido al creer nuevamente la palabra de Jesús de que aquel hijo moribundo ahora estaba plenamente saludable. Al regresar, sin duda que su hijo debió estar muy feliz de que su padre se hubiese interesado por la salud que le hacía falta; pero sin duda que este padre compartió con su hijo y con el resto de su familia, la manera cómo Jesús dijo a distancia, sin un toque, sino solamente con decir que su hijo vivía.  Sin duda que este padre compartió a los suyos cómo él se retiró de la presencia de Jesús lleno de fe en lo que Jesús había dicho con respecto al hijo de este hombre.

   Amados hermanos, esto es lo que nuestros hijos deberían ver en nosotros, que nuestra fe en Dios y en su Hijo Jesucristo es creciente y perseverante.  Quizá tampoco tuvimos un padre así, pero lo que ahora importa es que nosotros deberíamos ser ejemplo de fe real, creciente, y perseverante en Dios.  Aunque la fe no se transmite en automático, sino que junto con la enseñanza de la palabra de Dios puede producirse también en el corazón de nuestros hijos, tal como ocurrió según San Pablo en la vida de Timoteo, que en este caso por la fe ejemplar de su madre y de su abuela, él desarrolló una fe no fingida (cf. 2 Timoteo 1:5).  Por eso, tomen en cuenta que un segundo retrato de un padre cristiano, que un hijo querrá recodar, es la fe creciente y perseverante de su padre.

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   Lo tercero que un padre cristiano debe estar dispuesto a hacer por el bien de sus hijos, es:

III.- ESFORZARSE EN HACER TODO LO POSIBLE.

   Me refiero a esos detalles cuando hay que hacer o dejar de hacer algo, con tal de conseguir algo más valioso.  Dentro de la narración de lo que ocurrió después de que este padre de familia viajó o caminó de Caná a Capernaum, leemos que: “Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. / Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. / El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive” (Juan 4:51:53).  Al parecer, este padre llegó de vuelta a su casa, hasta el día siguiente, porque cuando él llega le dicen que “Ayer a las siete le dejó la fiebre”.  Este hombre dejó su trabajo por lo menos dos días, un día para ir a Caná, y otro día para regresar a Capernaum.  También tuvo que caminar una distancia que si no hubiese algún motivo que valga la pena, no hubiese tenido que caminarlo.  No dijo: Ah, está muy lejos ir hasta Caná. Si Jesús viene aquí a Capernaum voy a hablar con él. ¿Quién lo haría por el hijo enfermo? Quizá alguien de buen corazón pudiese ofrecerse a hacerlo, pero es mucho más valioso cuando quien lo hace no es un extraño sino el propio padre de familia.

   En la vida hay muchas cosas posibles que podemos hacer por nuestros hijos, pero como requieren un poco de esfuerzo más de lo que estamos acostumbrados, finalmente por irresponsabilidad, por negligencia, pereza, etc… no hacemos un poco más para beneficio de nuestros hijos.  Este padre de familia, simplemente hizo cosas que son posibles con un poco más de esfuerzo que lo acostumbrado, para ir en busca de Jesús para el bien de su hijo.  Pero, lo que quiero que observen es que un buen padre con tal de conseguir o procurar el bienestar de sus hijos, es capaz de no medir ni el tiempo ni la distancia en la que tenga que salir para conseguir la solución de los problemas que llegan a la vida de sus hijos.  Este padre, tuvo que caminar quizá cerca de 24 horas, y quizá hasta a altas horas de la noche o antes del amanecer, pero tenía que hacerlo.  Si no lo hubiese hecho, lo más probable es que su hijo se hubiese muerto, pero un buen padre es capaz de esforzarse por hacer lo que es posible como caminar todo un día, como dejar de trabajar un día si eso beneficia a los hijos.  Cuando los hijos observan estas cosas, sin duda que sabrán que tuvieron un padre que los sacó adelante con mucho esfuerzo, y quizá hasta con mucho sacrificio.

   Amados hermanos padres de familia, quizá no todos tuvimos un padre que siempre se haya esforzado en hacer todo aquello que era posible.  Quizá por eso usted tuvo muchas limitaciones como el no haber podido ir a la escuela, el no tener una profesión, el no haber tenido una casa propia, etc… sin embargo, lo que ahora importa es que usted está en pie, firme en la vida.  Lo que ahora importa es que ahora usted tiene hijos que esperan que su padre haga el esfuerzo de hacer las cosas posibles para que ellos puedan salir adelante.  Cuánto mejor si usted acude primero a Jesús, y luego les habla de Jesús. Otro retrato que los hijos querrán recordar de su padre, es todo el esfuerzo que hizo para que ellos salgan adelante en todos los aspectos de la vida.

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   Lo cuarto que un padre cristiano debe estar dispuesto a hacer por el bien de sus hijos, es:

IV.- QUE ELLOS TAMBIÉN SE HAGAN CREYENTES.

   Es muy agradable como termina la historia que comenzó con la enfermedad grave de un hijo, y que siguió con la responsabilidad de un buen padre.  La historia relatada por San Juan, concluye diciendo: “y creyó él con toda su casa” (v. 53b).  Una vez más observamos que este hombre fue bendecido con una fe que iba creciendo experiencia tras experiencia, pero lo más relevante es que finalmente creyeron en Jesús “toda su casa”, sin duda que incluyendo a aquel hijo enfermo que seguramente nunca había pasado en su cabeza la idea de creer en Jesús.  Así podemos ver que todo esfuerzo que se haga a favor del beneficio de un hijo, el resultado podría ser sorprendente, porque podría beneficiar la expresión de la fe de los hijos en Jesús.

   En el caso de este hijo gravemente enfermo, que en ningún momento había pasado en su cabeza el hacerse creyente de Jesús, pero que en consecuencia del favor hecho por su padre de haber ido en busca de Jesús rogando salud para él, concluyó en el grato resultado de hacerse creyente en Jesús, relevantemente junto con su madre, y quizá otros miembros de su familia se hicieron creyentes en Jesús.  Cualquier otro esfuerzo de conseguirles cosas materiales, podría no ser malo, pero sería insuficiente si no nos esforzamos en hacer todo lo posible para que los hijos crean en la obra redentora de Jesús.

   Amados hermanos, no habría mejor recuerdo que un padre cristiano podría dejar a sus hijos que el retrato mental de un padre que hizo todo lo posible porque sus hijos creyeran en Jesús.  Algunos de nosotros, no tuvimos un padre así, pero lo que ahora importa es que nosotros debemos serlo para con nuestros hijos. Si nuestros hijos no creen en Jesús, estamos lejos de cumplir nuestra más grande responsabilidad como padres cristianos.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos padres o hijos: Un padre es alguien digno de recordar, valorar, y honrar.  No importa cómo haya sido el de usted, pero a pesar de ello, Dios nos dice a todos: “Honra a tu padre” (Exodo 20:12; Efesios 6:2).  Desde luego que no hay que esperar el día establecido por un decreto nacional. Y si no hubiese un día del padre, ¿cómo honraría usted a su padre?  Un padre debe ser honrado por todos sus hijos, pero un padre mucho más si es cristiano, aunque no sea honrado, de por sí, debe hacer todo bien a favor de sus hijos y de su familia.

   Hoy, damos gracias a Dios por que en esta iglesia se abre un espacio para enseñar la importancia de honrar a nuestros padres, y para recordarnos a los padres que debemos centrar en Jesús toda nuestra vida, la de nuestra familia, y la de nuestros hijos.

   Feliz Día del Padre a todos los que están en este bendito privilegio de representar los intereses de Dios en la familia.

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[1] https://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_la_Madre

[2] https://comuniondegracia.org/la-historia-del-dia-del-padre/

   

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