PENSAMIENTOS INCORRECTOS DE UN SIERVO QUE NO ENTREGA RESULTADOS, Por: Diego Teh.

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PENSAMIENTOS INCORRECTOS DE UN SIERVO QUE NO ENTREGA RESULTADOS

Mateo 25:24-30.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la Cong. “Cristo es el camino” de la Col. Chuminópolis, Mérida, Yucatán; el domingo 16 de Marzo 2014; a las 10:30 hrs.

 

   INTRODUCCIÓN:   El contexto de nuestro texto para este mensaje trata acerca de aquellos siervos que recibieron: uno, cinco talentos; otro, dos talentos; y estos trabajaron y entregaron a su señor una ganancia de un 100%.   Pero el caso específico con el que reflexionaremos hoy, se trata del siervo que recibió solamente un talento, y que no hizo nada para obtener ganancia o intereses, y al vencimiento del plazo del regreso de su señor, solamente le devolvió lo que recibió.  No tuvo los resultados que su señor esperaba de él.  Y al respecto de un talento, según la tabla de pesos y medidas de la época de Jesús (búsquelo usted al final de su biblia), observen que no se trata de poco valor monetario sino que es el equivalente a 6,000 dracmas con un total de 12,600 gramos de plata (12.6 kg), y un dracma es igual a 3.6 gramos de plata, pero fíjense que un dracma es cercano a un denario cuyo valor era casi 4 gramos de plata, y se nos dice que el denario equivale al salario diario de un obrero; así que un talento es el equivalente cercano a 6,000 días de trabajo, es decir de 16.4 años; se trata prácticamente de una fortuna para un jornalero.  Por lo tanto, descartamos que se trata de una simple moneda con el que no se pudiera hacer alguna inversión y obtener ganancia alguna.

   Dado que es notorio que hay personas en quienes no se ve en sus vidas el resultado ni espiritual ni administrativo de lo esperado de ellos por Dios, acerca de las cosas que Él ha puesto en sus manos; es mi intención en este mensaje aplicar esta parábola de Jesús al plano de las cosas, bienes, dones, responsabilidades que Dios ha depositado en nuestras manos para que generemos resultados con ello.  Por eso el título de este mensaje es: PENSAMIENTOS INCORRECTOS DE UN SIERVO QUE NO ENTREGA RESULTADOS.

   Nuestro texto para este sermón nos presenta de manera ilustrada, los pensamientos incorrectos de una persona que en su servicio no rinde los resultados esperados por Dios.  // ¿Cuáles son los pensamientos incorrectos de una persona que en su servicio no rinde los resultados esperados por Dios?  //  A través de las expresiones consignadas en estos versículos encontraremos cuáles son algunos de estos pensamientos incorrectos.

 El primer pensamiento incorrecto que pasa por su mente es:

I.- QUE SU SEÑOR ES DURO, PERO NO ES CIERTO.

   El siervo malo y negligente al presentarse a su señor para informarle que no tenía resultados qué informar, dice: “Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste” (v. 24), pero en realidad no era cierto, era solamente su manera de pensar acerca de su señor.   Simplemente, aunque era siervo, es evidente de que era un flojo que no quería hacer lo que le ordenaba su señor.  Eso de que su señor era un hombre “duro” era solamente su pretexto.

    Una persona que piensa que su señor es duro, muy pronto abandona su trabajo.  Supe de un joven que eventualmente encuentra empleo, pero desde los primeros días, cuando llega a su casa le cuenta a su familia que su nuevo jefe o el supervisor es muy exigente, que lo ponen a hacer cosas difíciles, que le pagan muy poco, que sus compañeros no hacen lo a él le piden que haga,…etc, y finalmente a media semana abandona su trabajo.   Nunca está satisfecho de las condiciones de trabajo, siempre anda quejándose de sus superiores.  //  Lamentablemente en la iglesia también hay personas que ven al Señor nuestro como un señor duro.  Se ve en los creyentes que abandonan sus deberes.  Les parece que Dios es demasiado exigente.

    Una persona que piensa que su señor es duro, se arrepiente de haber sido parte de ese grupo de trabajadores.   Todos los creyentes fuimos invitados alguna vez a entregar nuestra vida al Señor, y lo hicimos; pero cuando somos enseñados acerca de nuestros deberes, algunos ven como muy pesadas las responsabilidades, sin embargo, consentimos en ser recibidos como miembros de la iglesia.  En alguna ocasión he escuchado a alguien decir: “No hubiera yo aceptado ser miembro de la iglesia”.  Y probablemente hay quienes no quisieran pertenecer a la iglesia a pesar de ser creyentes, pues tienen verdadera fe, pero en el fondo no quisieran pertenecer a la empresa de nuestro Señor Jesucristo.

    Una persona que piensa que su señor es duro, nunca está satisfecha del servicio que le presta.  Lamentablemente en la iglesia también hay personas que no sienten satisfacción por servir a nuestro Señor Jesucristo, pues si tienen que dedicar una hora, ven amenazado su tiempo que pudieron haber invertido en sus propios intereses.   Si tienen que ofrecer un poco de su dinero, ven amenazado su presupuesto personal pues pudieron haberlo gastado en algo personal.   Si tienen que viajar, caminar, o realizar otro esfuerzo físico, ven agotadas sus fuerzas que pudieron haber usado para otros intereses personales.

    Amados hermanos, si dedicar tiempo, dinero, y fuerzas al servicio de nuestro Señor, le parece a usted que es duro, aunque usted nunca lo diga, pero es la realidad para usted; Jesús le diría a usted que no es cierto que él sea duro.  Un siervo consciente de la gracia de Dios a su favor, está dispuesto a servirle en cualquier momento, con todo lo que tiene, y con todas sus fuerzas, de manera voluntaria.

 El segundo pensamiento incorrecto que pasa por su mente es:

II.- QUE SU ACTITUD ES CORRECTA, PERO NO ES CIERTO.

   Aunque se dio cuenta de que sus dos consiervos produjeron resultados generando un rendimiento del 100%, él siervo malo y negligente simplemente dijo: “… aquí tienes lo que es tuyo” (v. 25b), pero su mismo señor le dijo: “sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.  Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses (vv. 26,27).  Pensó que estaba en lo correcto al devolver su encargo tal y como se lo dieron, pero le dijeron que no es cierto, porque si creía que su señor era duro, entonces sabía que corría peligro de ser despedido, por lo que debía haber ido a los banqueros, y debió entregar el capital con los intereses.

    Todos esperamos en un caso como este por lo menos una disculpa, pero este siervo malo y negligente no demostró interés por disculparse.   El simplemente pensó que estaba en lo correcto.   De la misma manera hay también dentro del pueblo de Dios personas con esta mala mentalidad de pensar que se encuentran haciendo bien las cosas.   No se dan cuenta que en realidad son infieles en su servicio a Jesucristo.   Son el tipo de personas que si les haces ver su error, reaccionan defendiéndose, atacando a otros, presentando pretextos y excusas, y sintiéndose mejor incluso que aquellos que están ocupados en hacer lo que les corresponde.   Son capaces de decir, bajo ninguna causa realmente justificable, que aquí tiramos la toalla, o que ya no queremos hacer más a partir de ahora.

    Amados hermanos, es muy apropiado hacer lo que el apóstol Pablo les pidió a los Corintios: pruébese cada uno así mismo” (1 Corintios 11:28), pues eso genera una gran ventaja que el mismo apóstol explica diciendo: “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;…” (1 Corintios 11:31).   Realmente, eso fue lo que le sucedió al siervo malo y negligente, no se examinó sino que actuó según su prejuicio de pensar que está del todo correcto al no hacer nada y simplemente informar que no hizo nada.   Igualmente debemos recordar que no están ocultos a los ojos de nuestro Señor, las actitudes que tomamos ante las responsabilidades que nos corresponden en la obra del Señor.  Debemos pensar como David dijo, según el Salmo 139 “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.  Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme: Has entendido de lejos mis pensamientos.   Has escudriñado mi andar y mi reposo.   Y todos mis caminos te son conocidos.  Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, tú la sabes toda” (Salmo 139:1-4).   En otras palabras, el Señor está mirando nuestras actitudes, y aunque ante la iglesia seamos hábiles de escapar para no hacer lo que debemos hacer, el Señor dueño del trabajo está viendo la actitud de cada uno, y espera que le entreguemos el resultado de lo que hacemos con sus dones para nuestro servicio.

 El tercer pensamiento incorrecto que pasa por su mente es:

III.- QUE SU PARTICIPACIÓN ES UTIL, PERO NO ES CIERTO.

   En su intento de defender su razón por la que no hizo nada, el siervo malo y negligente, explica: “por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra” (v. 25a).  En su orgullosa opinión él estaba dando a entender que hizo lo más apropiado, sintiéndose útil al haber cavado la tierra y esconder el talento (un buen capital que valía la pena ser invertido).  Pero la verdad no es así, no estaba siendo útil al hacer lo que estaba aún fuera del sentido común.  Su señor, finalmente le llama “siervo inútil” (v. 30a), y ordena Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera,..:” (v. 30a).   Simplemente no es útil y tiene que ser despedido, no importando si ya es de noche, si tiene a donde ir o no, si va a llorar en la calle, o si va a ir a crujir los dientes en contra de su señor.

    Ser útil no significa estar haciendo de todo aunque no sea lo que se debe hacer.   Ser útil es hacer lo que realmente se necesita hacer.  Esto lo podemos entender en el proceso de educación de los hijos a quienes en algunas ocasiones se les pide que hagan una cosa y usted descubre que hizo otra cosa, o se les pide que no hagan cierta cosa y uno se da cuenta que hicieron lo contrario.  Les hace falta formarse en el aspecto de obediencia.   Eso es lo que precisamente le falta a la persona que no produce resultados para el Señor Jesucristo, le falta aprender a ser obediente, pues hace lo que quiere y no puede ser útil de esta manera.

    Amados hermanos, en la Biblia tenemos el caso de Onésimo un siervo de Filemón, de quien el apóstol Pablo hace un comparativo de su vida antes y su vida después de entregarla a la fe y servicio a Cristo, y le dice a Filemón acerca de él: “en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil” (Filemón 1:11).   Esto nos indica que la vida de un creyente en Jesucristo cambia de la inutilidad a la utilidad.   Y usted es uno de los que han sido capacitados para ser útiles a los encargos del Señor Jesucristo.  Usted puede hacer lo que el Señor quiere que usted haga y dejar de hacer lo que usted quiere hacer.   Eso fue lo que le sucedió a Saulo cuando le dijo a Jesús: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6).  En el cristianismo no se finge de uno es útil cuando no es cierto.

   CONCLUSIÓN:   Mis amados hermanos, Dios ha puesto en nuestras manos, valores materiales y espirituales que administrar a nivel personal, a nivel familiar, a nivel ciudadano, a nivel eclesiástico, a nivel reino de Dios; y en todos los casos El espera un informe de resultados al 100%.   Les animo en el amor del Señor a que cada quien se esfuerce a rendir los resultados deseados por él.

   

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