DEBES DARTE UN DESCANSO, Por: Diego Teh.

DEBES DARTE UN DESCANSO

Salmo 127:2.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 16 de septiembre 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 07 de la serie: SÚPER OCUPADOS.

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   INTRODUCCIÓN: En los tiempos que trabajé bajo la supervisión de diversos jefes, encargados, o supervisores, escuché un sinfín de ocasiones, a veces por broma y amabilidad, pero a veces también por abuso y maldad, que a algún compañero y a mí también, que hiciéramos algún trabajo adicional mientras nos tomábamos nuestro justo y necesario descanso.  La frase popular era: Haz esto o aquello mientras descansas.  ¿Alguna vez le han hecho así a usted, o usted lo ha hecho a alguien?  Esta manera de pensar sostiene la idea que trabajar es bueno y que descansar es malo.  Y muchas personas cristianas, haciendo a un lado la palabra de Dios, igual, piensan que descansar es malo, por eso ni el día del Señor descansan de sus labores, ni en su día oficial ‘de descanso’. Por eso, difícilmente los veremos en las iglesias, si acaso, solo en ocasiones especiales, o quizá ni en esas ocasiones.  El trabajo los consume.  Pero, por otra parte, también hay los que piensan que trabajar es malo, y prefieren evitarlo, dedicándose solamente al ocio o al descanso. Esto también está mal.  Desde luego que tanto trabajar en exceso como descansar en exceso, no son actitudes sanas para nadie, aunque no sea cristiano, y menos para los que somos cristianos.  La verdad bíblica es que tanto el trabajo como el descanso son buenos si se hacen para la gloria de Dios.  Es por eso que la propuesta del mensaje que se comunica en el título es: DEBES DARTE UN DESCANSO.

   A propósito de descansar, el texto bíblico que les expondré en este momento es el Salmo 127:2 que dice: “Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño” (Salmo 127:2).  ¿Levantarse de madrugada? ¿A qué hora sería? Quizá entre cuatro a cinco de la mañana.  ¿Irse tarde a reposar? La palabra tarde aquí no indica el período de la tarde que va desde la una de la tarde a las seis de la tarde, sino realmente se refiere a la noche como hora tardía para dejar el trabajo quizá después de las siete u ocho de la noche, o más noche todavía.  Trabajar en exceso no es apropiado para ninguna persona, por lo que este texto recalca la importancia de tomarse después del trabajo, tiempo para descansar lo suficiente tanto cada día, así como un día cada semana.  Trabajar, sin duda que es importantísimo por muchas razones, pero descansar también tiene su propia importancia, su propia medida de tiempo, y hasta los momentos

   En el mensaje de este momento les voy a predicar que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana.  / ¿Cuáles son las razones esenciales para que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana? / A continuación, les voy a compartir algunas razones esenciales para ello.

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   La primera razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

I.- PORQUE DESCANSAR ES UNA NECESIDAD.

   Trabajar es desgastante tanto de energía como de fuerzas.  Llega el momento cuando el cuerpo para quienes trabajan con esfuerzo físico, al trabajar con sobre esfuerzo, las articulaciones sufren desgastes.  E incluso quienes realizan trabajos que no requieran esfuerzo físico, porque su trabajo mayormente consiste en el uso de la mente, igualmente el cerebro llega a un punto de agotamiento, que se manifiesta en cansancio, fatiga, sueño, etc…  Son señales tanto del cerebro como del cuerpo, de que hay necesidad urgente de tomarse un descanso.  Muchas veces, una pequeña siesta, o hasta cantar una canción, caminar unos cuántos minutos, etc… pueden ser reparadores para retomar el ritmo del trabajo del día.  Qué decir cuando ya terminamos nuestro turno completo de trabajo.  Ni el cuerpo ni el cerebro quieren seguir trabajando.  Si los forzamos a trabajar, inmediatamente sentiremos la fatiga correspondiente.  Dios nos hizo para necesitar sueño y descanso. No hacerlo suficiente es rechazar su gracia común que ha dispuesto para nosotros.  Igualmente, Dios estableció que después de cada seis días de trabajo, todos deberían tomarse un día de descanso.  No es mi intención abrir un debate acerca de si se debe descansar el sábado o domingo, o si es válido descansar cualquier otro día de la semana.  Hasta este punto, lo único que quiero enfatizar es que nadie debe extremarse en trabajar más horas diarias que lo que corresponde a su turno, ni más de seis días por semana a menos que haya alguna compensación inmediata y sistemática como los que trabajan 24×24, o 13 días y 2 de descanso, etc…

   Por supuesto que entre los tiempos dedicados al descanso, uno puede hacer algunos detalles que serán una completa necesidad, pero todo el tiempo que debe ser para descanso no debería dedicarse a llevar a cabo algún trabajo. Después del turno de trabajo, quizá sea necesario ir al súper o a la tienda, ir a hacer un pago o un retiro en el cajero, o banco; y sin duda que será absolutamente prepararse la cena, y lavar los trastos que se usaron.  En una ocasión que unos fariseos se quejaron contra Jesús porque sus discípulos fueron vistos cosechando o arrancando espigas en algún momento de un día de descanso, Jesús les explicó a los fariseos que en casos de necesidad y urgencia no hay problema, aunque sea día de descanso, pero no hay que extremarse porque es el día de descanso.  Pero, luego les afirmó también que: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre” (Marcos 2:27).  ¿Qué quiere decir esto?  Que Dios diseñó, y estableció el día y los momentos de descanso, absolutamente para beneficio de una persona que durante el día o días previos ha dedicado horas o días al trabajo.  El reposo, sea de un día o por momentos cortos o breves, “fue hecho por causa del hombre”, o sea para que descansemos.  No el hombre fue hecho para trabajar durante el día o tiempo que corresponde al reposo.  Usted necesita tomarse tiempo para descansar cada día, así como cada semana, de preferencia el día domingo que legalmente y hasta bíblicamente se ha establecido como día de descanso para los trabajadores.

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   La segunda razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

II.- PORQUE LA FAMILIA NECESITA NUESTRO TIEMPO.

   Pero, el trabajar con exceso de horas de trabajo, mas la suma de tiempo que a uno le lleva para trasladarse del trabajo a la casa, hace que uno llegue a casa totalmente exhausto, teniendo tiempo y ganas a penas para tomarse los alimentos, darse un buen baño, para tomar la decisión de irse a la cama o la hamaca según el caso.  Uno pierde la consciencia de que la familia necesita por lo menos un mínimo de tiempo para una charla o para una actividad familiar juntos, pero por haber trabajado en exceso de horas, ahora uno no está dispuesto a invertir su tiempo con la familia.  Aquí ya nos creamos otro problema.  Pudimos haber llegado más temprano a casa, pero por no pararle a tiempo al trabajo, ahora estamos exhaustos, de tal manera que sacrificamos el tiempo para la familia para entonces en el mejor de los casos descansar, y en el peor de los casos, para levantarnos al día siguiente con la sensación o realidad de no haber descansado bien.  En este caso, la familia ya ha sido afectada, al disminuir con ellos la convivencia, y hasta la comunicación.

   Normalmente una persona está fuera de casa entre 8 a 10 horas diarias.  De lunes a viernes serían unas 50 horas de trabajo en el cual no estamos con la familia.  El sábado unas 8 horas más.  Pero, si usted está fuera de casa más de las normales 58 horas, tomándose hasta 70, 80, o más horas semanales para trabajar, y llega a casa cuando todos están durmiendo, ¿qué tiempo les va a dedicar a su familia?  Desde luego, que solo por haber llegado y estar presente no significa que se les ha dedicado tiempo, sino que se requiere dedicarles tiempo de calidad, es decir, de conversación, de hacer cosas juntas, etc…   Es por eso, que también se hace necesario descansar del trabajo, a tiempo.  Por ejemplo, en cuanto a la dedicación de tiempo para los hijos y la enseñanza de los deberes para con Dios, en su momento Moisés les enseñó a los israelitas: “Las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 11:19).  Naturalmente, hay que trabajar, pero si uno no se toma a tiempo el descanso del trabajo para estar en casa con la familia, ¿cómo enseñaremos a nuestros hijos en un tiempo sentados en la casa? ¿Cómo andaremos con ellos en algún lugar, y aprovechar el tiempo para influenciarlos con las verdades de Dios?  No dudo de que te acuestas en casa, pero es probable que sin haberles dedicado tiempo.  Tampoco dudo que te levantas en casa, pero no pensando en tu familia, sino en la prisa que tienes por irte al trabajo, porque te ganó el sueño y despertaste tarde, precisamente porque ni siquiera descansaste bien, pues quizá intentando descansar no lo lograste por quedarte mirando en la televisión algo que ni siquiera te era provechoso.  Pero, ya amaneció, y ya es tarde, y ni modo hay que ir al trabajo.  Ya veremos si al regresar le dedicamos tiempo a la familia, sino será otro día, y así se repite viciosamente el ciclo de descuidar a la familia por no descansar del trabajo en el tiempo adecuado.

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   La tercera razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

III.- PORQUE SE OBEDECE EL MANDAMIENTO DE DIOS.

   En primer lugar, debemos recordar que Dios hizo toda su obra de creación durante solo seis días, y en cuanto al séptimo día, nos relata Moisés en su primer libro, diciendo que: acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. / Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:2,3).  Si Dios “reposó” cesando de crear, siendo Dios, ¿cuánto más nosotros que solamente somos seres humanos, necesitamos del descanso?

   Con el tiempo, especialmente a su pueblo escogido, los israelitas, les dio la orden conocida como el cuarto mandamiento, suficientemente claro e inequívoco, cuya letra dice: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. / Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; / mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. / Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” (Éxodo 20:8-11).  Este mandamiento, tiene como finalidad descansar para que con el descanso semanal sea conmemorado que hay un Dios que es el Creador de todo cuanto existe.  El descansar después de seis días de trabajo es una obediencia que glorifica a Dios, porque así le exaltamos a Él como Dios y como Creador.

   Como una observación adicional, este cuarto mandamiento es el único de los diez mandamientos que no se vuelve a ordenar en el Nuevo Testamento cuando después de la resurrección de Jesús, todos los que se hicieron discípulos de él, dejaron de descansar el séptimo día, pero no dejaron de descansar un día a la semana, sino solamente comenzaron a ocupar el primer día de la semana para conmemorar la resurrección de Jesús (cf. Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2).  Desde entonces, hasta ahora casi dos mil años después de su resurrección, los cristianos se toman el primer día de la semana para descansar, lo cual también es una decisión y profesión de obediencia a Dios, no solo para reconocerle como Creador, sino también para reconocerle como Salvador juntamente con su Hijo Jesús.  Nadie considere como cosa poco importante apartar el domingo, primer día de la semana para descansar de las labores cotidianas, con el fin de ocuparlas primero para sintonizarnos con Dios, en compañía de nuestra familia.  Eso fortalece la vida, armonía, compañerismo, comunicación, y fe familiar, y demuestra obediencia a Dios, autor del necesario descanso para nuestro bien, el bien de nuestra familia, y para obedecerle a Él.

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   La cuarta razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

IV.- PORQUE REPRESENTA NUESTRA SALVACIÓN EN CRISTO.

   Una de las razones para tomarse el descanso semanal, de preferencia, y en virtud de nuestra relación espiritual con Dios, es para conmemorar el reconocimiento de ser Él el Creador, y por obediencia a su cuarto de los diez mandamientos.   Pero, descansar ahora, tiene que ver con nuestra salvación en Cristo.  Quiero indicarles que el descanso semanal en el Antiguo Testamento, apuntaba al descanso eterno libre de trabajos, problemas, y preocupaciones.  El apóstol que escribió la epístola a los Hebreos, explica a los creyentes en Jesucristo:Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. / Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. / Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (Hebreos 4:9).  Este reposo, al que se refiere, corresponde a la esperanza de ser recibido por Dios en su gloria eterna, luego de una transformación de todo nuestro ser para no sentir ni sufrir las miserias, dolores, enfermedades, y problemas que enfrentamos ahora aquí en la tierra por causa de la presencia del pecado que alcanzó a nuestra naturaleza.  Un día entraremos a ese reposo eterno.  Mientras tanto, cuando descansamos para la gloria de Dios, conmemorando su derecho de Creador, y recordando la resurrección de Jesús, estamos manifestando que anhelamos el verdadero descanso que Dios dará un día a todos los que creen en su Hijo Jesucristo como su Señor y Salvador.

    Hablando de Cristo, el mismo apóstol les dice a los creyentes Hebreos: “pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12). ¿Qué es esto de que Cristo “se ha sentado”?  Fue la manera apostólica de explicar que Jesús también ha entrado al inicio del reposo eterno, pues él también habiendo sido ser humano, se la pasó trabajando para cumplir la ley de Dios, y habiéndolo obedecido por nosotros hasta morir también por nosotros, fue resucitado, y llevado al cielo, para así inaugurar el reposo eterno, simbolizado por el estar “sentado a la diestra de Dios”.  Es por eso, que cuando descansamos de nuestros trabajos cotidianos el primer día de la semana, representamos así que amamos nuestra salvación en Cristo quien nos está conduciendo al reposo eterno que tanto necesitamos los seres humanos por causa del pecado.  Nuestro descanso, comunica y evidencia nuestra confianza en la salvación y reposo eterno que esperamos en Cristo.

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   La quinta razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

V.- PORQUE PODEMOS DEDICAR TIEMPO ENFOCADO EN DIOS.

   Descansar, no necesariamente significa no hacer nada.  En el contexto del que he estado hablando, descansar es solamente dejar a tiempo el trabajo con el cual nos ganamos el pan de cada día, para entonces hacer algo que nos supere de manera personal, para dedicar tiempo a nuestra familia, y para tener un devocional con Dios cada día.  Como ven, descansamos del trabajo ordinario cotidiano, sin embargo, siempre hay algo que hacer para provecho personal, para provecho de la familia, y para asuntos de adoración a Dios. Afortunadamente, muchos tienen el beneficio de descansar los sábados desde la mañana, o solo por la tarde, y aprovechan hacer todas estas cosas importantes que, si uno se la pasara trabajando todo el día sábado, uno se lo perdería.   Pero, transcurre la semana, transcurre el sábado, y llega el domingo, el primer día de la semana, el día de Señor.  Entre los no cristianos, dicen: hoy es mi día de descanso; y ¿saben qué?, literalmente hay quienes se las pasan acostaditos, levantándose solo para tomar los alimentos, y en muchos casos solamente para organizar una fiesta familiar habitualmente programada o la fiesta habitual que cada semana organizan con los amigos, solamente para comer y tomarse mucha bebida alcohólica, si es que no comenzaron su pachanga desde el día anterior.  Es comprensible que a ellos no les interesa nada de Dios, porque ya lo dije antes, no son cristianos.

   Pero, en nuestro caso, no es así.  Somos cristianos, ¿verdad?  Seguimos las enseñanzas del evangelio, ¿verdad?  Algunos que dicen ser cristianos, cuando llega el domingo, al no haber descansado bien por la tarde y por la noche del día anterior porque prefirieron ver películas a altas horas de la noche o madrugada del domingo, o porque también se fueron de pachanga, o aun si hubiesen descansado bien, se proponen por negligencia y voluntad propia, vivir como si no fuesen cristianos, programándose levantarse a horas avanzadas de la mañana, a las diez o a las once de la mañana.  Literalmente, se tomaron extremadamente que es su día de descanso, olvidando que, según la palabra de Dios, es el día de descanso pero de trabajar para sí mismos y para la familia, porque es el día del Señor para lo cual hay una responsabilidad de trabajar para Dios desde el amanecer hasta el anochecer.   Nuestra Confesión de fe de Westminster, en su capítulo 21, párrafo 8, con respecto a lo que uno se debe dedicar el día de reposo.   La confesión dice: “Este día de reposo se guarda santo para el Señor, cuando los hombres después de la debida preparación de su corazón y arreglados con anticipación todos sus asuntos ordinarios, no solamente guardan un santo descanso durante todo el día de sus propias labores, palabras y pensamientos acerca de sus empleos y diversiones mundanales; sino que también dedican todo el tiempo al ejercicio de la adoración pública y privada, y en los deberes de caridad y de misericordia”.  El énfasis es este: “dedican todo el tiempo al ejercicio de la adoración pública y privada, y en los deberes de caridad y misericordia”.  Entonces, ¿por qué despierta usted casi al medio día cuando usted pudo acudir a su iglesia a la adoración de las nueve o diez de la mañana, en el que también pudo haber participado hasta en un estudio bíblico?  Evidentemente, usted no se enfocó en Dios.  Su descanso solo fue una de sus vanidades de la vida, porque un descanso de trabajar, sin dedicar el día para Dios, no es el verdadero propósito del descanso.  Un descanso que no glorifica a Dios, es solamente una vanidad que evidencia el egoísmo de vivir para uno mismo.  Si ese es su caso, recuerde usted que el apóstol Pablo les comparte a los Filipenses su convicción personal, diciéndoles que: “para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21), ya sea de lunes a viernes, incluso sábado, pero también el domingo.

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   CONCLUSIÓN:  Amados hermanos, aprendamos a descansar del trabajo para la gloria de Dios, dedicando nuestros momentos diarios de descanso para nuestro provecho personal, y para fomentar la armonía, comunicación, y convivencia con la familia.   Aprendamos a descansar para la gloria de Dios, dedicando nuestro día de descanso para los deberes propiamente de nuestra fe cristiana (obviamente, excepto los tiempos propios y necesarios para dormir, comer, y asearse). Mucho mejor si es acompañado de toda la familia.  Aprendamos a descansar, evitando trabajar innecesariamente en exceso,

I.- PORQUE DESCANSAR ES UNA NECESIDAD,

II.- PORQUE LA FAMILIA NECESITA NUESTRO TIEMPO,

III.- PORQUE SE OBEDECE EL MANDAMIENTO DE DIOS,

IV.- PORQUE REPRESENTA NUESTRA SALVACIÓN EN CRISTO, y

V.- PORQUE PODEMOS DEDICAR TIEMPO ENFOCADO EN DIOS.

     Recordemos las palabras del Salmo 127, que dice: “Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño” (Salmo 127:2).  Hay que tomarse, no opcionalmente, sino obligatoriamente los tiempos de descanso diario, y dominicalmente necesarios de manera integral para nosotros, para la familia, y para Dios.  Hacer esto, le glorifica a Él.

   Que Dios nos conceda hermosos tiempos de verdadero descanso, en espera de entrar al verdadero y eterno reposo al que Dios nos está conduciendo.

   

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