EL MORIR ES GANANCIA, Por: Diego Teh.

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EL MORIR ES GANANCIA

Filipenses 1:21.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, durante el velorio del hno. Nicolas Cohuó Tun, en su domicilio, tras haber partido para estar con Cristo, el día jueves 03 de Abril del 2014, a las 18:00 horas.

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     INTRODUCCIÓN:   La policía de Irán, un país mayormente musulmán, detuvo a un hermano porque estaba evangelizando, pues esto es un delito grave en esta nación. Lo amenazaron que si seguía evangelizando lo mandarían a la cárcel.    El hermano reaccionó diciendo: ‘Qué bueno, ya hace tiempo que he querido compartir el Evangelio con los presos; si me arrestan será una gran oportunidad para mí.’   Luego enojados le dijeron, que si lo arrestaban mejor lo iban a enviar en confinamiento solitario. El hermano con gozo les contestó: ‘Hace mucho tiempo que he querido tomar un retiro con mi Señor, y no he podido por mis muchas ocupaciones de evangelización. Así que esto será una bendición más.’    Y ya más enojados, la policía le gritó: ‘Mejor lo vamos a matar para que se calle de una vez.’  A lo que el hermano contestó: ‘¡Gloria a Dios! Si me matan para mí es ganancia, ya que voy a encontrarme con mi Salvador a quien anhelo ver pronto.’    La policía lo dejó diciendo que estaba loco[1].

   En las Sagradas Escrituras leemos del apóstol Pablo la expresión que nos describe su gozo de servir a Cristo a pesar de estar encarcelado, pues escribió a los Filipenses: “para mí el vivir es Cristo”, pero dada la circunstancia difícil de estar en la cárcel, lo cual pudiera resultar en ser sentenciado a muerte por ser predicador del evangelio, añade: “y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).   Si una persona, como los elementos de la policía iraní, desconoce toda la realidad que existe tras estas palabras, podría decir también que el apóstol Pablo estaba loco.   A simple escuchar, parece que las palabras: morir y ganancia, de esta frase son contradictorias, sin embargo son complementarias y expresan muchas grandes verdades y realidades del cristianismo revelado por Dios.

   A través del siguiente mensaje voy a compartir con ustedes algunos versículos de la palabra de Dios que nos confirman también algunas de las muchas ganancias que se logran tras el fallecimiento de una persona que cree que Jesús dio su vida para pagar los pecados que uno mismo no puede pagar por ningún esfuerzo.  Y Nicolás fue una de estas personas que expresó creer que Jesús es su único y suficiente Salvador y Señor.  Así que la palabra de Dios enseña que a pesar de las desdichas que tuvo en esta vida hasta ser su cuerpo derrotado por la enfermedad, hay ganancias celestiales que desde las 11:00 horas de este día comenzó a disfrutar.  // ¿Cuáles serán esas ganancias?  // Permítanme explicarles brevemente algunas de ellas.

La primera ganancia de un creyente tras su muerte, es:

I.- QUE DIOS SIGUE TENIENDO UNA GRANDE ESTIMA POR EL.

   El rey David quien en vida enfrentó peligros de muerte en muchas ocasiones, siempre acostumbraba pedir la protección de Dios, y luego también acostumbraba agradecer la protección de Dios.   Su gratitud por ser continuamente librado de la muerte, lo expresa en el Salmo 116, pero si finalmente un hijo de Dios tiene que  presentarse ante el Creador, David afirma: “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” (Salmo 116:15).

   Estimado significa que es algo que todavía guarda un valor especial.  Es algo que no se desecha como se desecha la basura o como desechamos a un animal.  El ser humano vivo o muerto tiene un valor especial para Dios.  Es por eso que con todo respeto depositamos el cuerpo de nuestros seres queridos en una fosa particular para estar pendiente de ellos, pues a los ojos de Dios no ha pasado nada grave o lamentable sino que solamente duerme como lo dijera Jesús en alguna ocasión (Mateo 9:24).

La segunda ganancia de un creyente tras su muerte, es:

II.- QUE EL CREYENTE PASA A ESTAR CON CRISTO.

   El apóstol Pablo cuando sospechaba que su vida estaba injustamente en peligro de muerte por una posible sentencia que imponían los romanos, dijo: “porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros” (Filipenses 1:23,24).   Estas palabras no fueron palabras de un hombre desahuciado o deprimido que quería morirse, pues quería vivir para ser útil, sin embargo si tenía que morir tenía una seguridad de que iba a “estar con Cristo”.   Y eso es lo que ha sucedido con nuestro compañero, amigo, familiar, y hermano Nicolás.

   Qué ganancia muy extraña, pero muy valiosa que no la obtiene cualquier persona sino solamente los que verdaderamente creen y consagran su vida a Cristo.

La tercera ganancia de un creyente tras su muerte, es:

III.- QUE LOS SUFRIMIENTOS LLEGARON A SU FIN.

   En el Apocalipsis leemos que aquellos que llegan al hogar celestial “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” (Apocalipsis 7:16,17).

   Qué hermosa descripción muy inspiradora para desearla.  Aquí el hambre nos mantiene ocupados y distraídos y solemos olvidarnos de Dios por eso.  Allá no habrá el dichoso calor que aquí sufrimos como consecuencia de los cambios climáticos causados por el desorden humano.   Allí cuando se llega tus lágrimas son enjugadas nada menos que por el amor de Dios para nunca más sentir sufrimiento alguno como el que ahora sentimos aquí en la tierra.

   Nicolás hoy ha dejado de sufrir.  Qué dicha para él.  Ahora nosotros seguiremos enfrentando los desafíos de la vida, sin embargo, allí está el ofrecimiento de poder un día descansar de todos nuestros sufrimientos, y eso solamente será posible para aquellos que estando en vida se atrevan a creer en Jesucristo como su Salvador, y que se comprometan a serle fiel hasta el último momento de sus vidas.  De lo contrario no se descansará sino que el sufrimiento eterno todavía comienza para tal personas.

   CONCLUSIÓN:  Amados hermanos, sirva el presente mensaje para consolar con las palabras de Dios a su esposa Nancy, a su hija Yahaira, a sus padres Don Anatolio y Doña Victoria, a sus hermanas, y a todo aquel que tiene el corazón quebrantado y consternado por este sensible deceso.   Que Dios bendiga a cada uno de sus familiares, amistades, compañeros de trabajo, y hermanos que hoy se conduelen con su familia.

   

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