JESÚS EL MEJOR REGALO PARA UN HIJO, Por: Diego Teh.

JESÚS EL MEJOR REGALO PARA UN HIJO

 Mateo 7:7-11.

Bosquejo predicado por el Pbro. Diego Teh, el sábado 20 de octubre 2018, a las 19:00 horas, en el culto de acción de gracias por el 3er cumpleaños de Yaniré Sánchez Couhó, hija del Pbro. Gilberto Sánchez y esposa Gabriela Cohuó; en la iglesia “Dios está aquí” de Lepán, Tecoh, Yucatán.

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   INTRODUCCIÓN:  Nuestro hermano Juan Pedro Collí, antes de entonar el himno “Los niños son de Cristo” (SDG 565)[1], dijo algo sumamente importante: “Si usted tiene un niño, ámelo. Enséñele cómo amar al Señor”.  Creo que sus palabras Dios las puso en sus labios justo en esta ocasión, pues el mensaje que preparé hace un mes aproximadamente, tiene un enfoque estrechamente relacionado con sus palabras, especialmente con lo que respecta a la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos que amen a Jesús.  Al respecto, les voy a relatar una historia.  En marzo del 2016, la Sra. Misty Gibson de EUA, estaba planeando celebrar el cuarto cumpleaños de su hija Abby.  Ella le quería regalar a su pequeñita todos los detalles de su próxima fiesta, y le preguntó si quería que le comprara barbies y princesas como los personajes para decorar y ambientar su fiesta de cumpleaños.   La Sra. Misty estaba dispuesta a invertir su dinero para una fiesta que hiciese feliz a su pequeña, pero ella se llevó una gratísima sorpresa cuando la niña le dijo lo siguiente: “No mamá, no quiero ni barbies ni princesas.  Amo a Jesús más de lo que amo a Barbie”.  Ustedes saben que a esa edad los pequeños, gracias a la abundante publicidad especialmente de la televisión y la influencia de las películas, ya han conocido una diversidad de personajes de ficción, y tienen una tremenda tendencia de pedir a sus padres que les compren los personajes de caricatura o ficción para ambientar la fiesta de sus cumpleaños.  Ellos quieren una playera, un pastel, una piñata, los platos, los vasos, los payasos, etc… que tengan a sus personajes favoritos.  Es extraordinariamente raro que un niño, incluso que sus mismos padres, quieran que el personaje central de una fiesta sea Jesús.  Pero Abby, según publicó su mamá en su cuenta de Facebook: “Ella quiere una fiesta de Jesús”.   Y luego añadió: “Eso no es lo que la mayoría de los niños de cuatro o cinco años quieren para su fiesta de cumpleaños”.  Siendo la Sra. Misty Gibson una mujer cristiana, no dudó en invertir el dinero destinado para aquella fiesta, para la compra de todo lo que se necesitaría para la extraordinaria fiesta.  Se cercioró que todo contenga por lo menos una imagen popular acerca de Jesús o un símbolo de la fe en él.  También expresó que su deseo para su hija Abby, es: “Si ella puede llegar a ser una persona que no deja de creer o que cuestione su fe, eso es todo lo que quiero”[2].

   Usted, ¿lo haría por sus hijos? Yo creo que sí, ¿verdad?  Jesús dijo: “…vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,…” (Mateo 7:11a, RV60; cf. Lucas 11:13a, RV60).  Pero, escuchen cómo la Nueva Traducción Viviente, traduce de manera más clara estas palabras, diciendo: “…ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos” (Mateo 7:11a; NTV).  A pesar de la ciertísima condición de que somos “malos” o que somos “gente pecadora”, hay una gracia especial de Dios en cada padre humano sea creyente o no, que hace que hasta el padre más malo que pueda haber, sabe cómo y puede dar “buenas dádivas” a sus hijos.  De estas palabras me surgió la idea de titular este mensaje como: JESÚS EL MEJOR REGALO PARA UN HIJO.

   No hay duda que todo padre humano, sea cristiano o no lo sea, ordinariamente se esfuerza en dar a sus hijos “buenas dádivas”, o “buenas cosas” según la RV60), o “buenos regalos” como lo expresa la NTV.  En ese esfuerzo de procurar dar lo que es bueno a nuestros hijos, especialmente nosotros que somos cristianos, podemos y debemos hacer todo lo posible porque en cada experiencia de la vida de nuestros hijos en el que los acompañemos, contribuyamos a favor de sus vidas con la buena dádiva o el buen regalo de que Jesús sea el divino amor de sus vidas.  Nosotros somos responsables de que nuestros hijos amen más a Jesús que lo que pudiesen apreciar y hasta amar que cualquier juguete o personaje ficticio o de moda.

  Por eso, de manera específica, hoy voy a predicarles que: los padres cristianos tenemos razones para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos.   / ¿Cuáles son las razones que tenemos los padres cristianos para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos? / Basado en las palabras de Jesús en Mateo 7:7-11 acerca de la bondad de Dios y de la bondad de un buen padre, aunque este sea un pecador, voy a compartirles algunas de estas razones.

   La primera razón que tenemos los padres cristianos para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos, es:

I.- PORQUE ELLOS SE CONTENTAN CON LO QUE ES MALO, SIN QUE LES INTERESE JESÚS.

   Especialmente cuando son menores y adolescentes, lo que los hijos saben hacer con mucha habilidad es pedir, y generalmente no piden bien, ya sea porque piden insuficiente o porque piden de más, o porque incluso piden lo que no es conveniente para ellos.  Pero ellos están convencidos que lo que piden es justamente lo que necesitan, cuando en realidad no es así.   A los padres, ya con sobrada experiencia, Dios nos da la sabiduría para hacerles saber a nuestros hijos que eso no es lo que necesitan, y no les damos como ellos quieren sino como debe ser. A esto se refirió Jesús cuando les afirmó a sus oyentes: “vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos” (Mateo 7:11; RV60), o según la NTV “ustedes, […] saben dar buenos regalos a sus hijos” (Mateo 7:11; NTV).  Por más, que los padres seamos por naturaleza personas inclinadas a hacer cosas incorrectas, o como dice Jesús: “malos”, hay alguna gracia de Dios siempre alerta en cada padre de tal manera que nos hace preocuparnos por no darles a nuestros hijos cosas malas sino generalmente solamente cosas buenas.

   Cuando nuestros hijos piden mal, les explicamos que lo que ellos quieren y piden no es lo mejor ni lo que realmente les conviene, y se los tenemos que negar, aunque por lo general no lo entienden en ese momento y reaccionan con enojos y hasta con berrinches.  Muchas veces, decidimos que vale la pena mejorarles a nuestros hijos lo que ellos piden, y les ofrecemos algo que es mejor, pero cuando nuestra alternativa que les ofrecemos no es lo que ellos quieren, igualmente también reaccionan con molestia, simplemente porque ellos tienden a contentarse aún hasta con lo que es malo.  A los hijos no hay que darles ni lo malo que piden, ni lo malo que no piden, pues esa no sería una decisión adecuada de un buen padre. Un buen padre, siempre va a estar preocupado de no dar a sus hijos cosas que son malas o que no les traigan buen provecho.  Es en este sentido, que Jesús dijo también: “¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? / ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?” (Mateo 7:9,10).  Un buen padre, en vez de dar cosas malas a sus hijos, se preocupa en darles lo que es bueno, aunque no lo pidan; y entre lo bueno hay que darles lo que es principal: a Jesucristo, el mejor regalo.

    Amados hermanos, no hay que permitir que nuestros hijos se contenten con las cosas malas que llegan a desear por causa de las modas y publicidades.  Por lo general, ellos no están interesados ni pensando en que Jesús sea el amor de sus vidas, pero un buen padre no dudará en ofrecerles a sus hijos, no una sino todas las oportunidades posibles y necesarias que favorezcan que sus hijos se interesen en Jesús y le amen.  Los padres que no hicieron ni hacen esto, son testigos de que sus propios hijos, ya sean niños, adolescentes, jóvenes, o hasta adultos, ahora no prefieren amar a Jesús.  Los padres tienen responsabilidad en esto, porque prefirieron que sus hijos se contenten con lo que ellos quieren y que no les edifica, y descuidaron insistirles en la importancia de amar a Jesús desde su pequeña edad.

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   La segunda razón que tenemos los padres cristianos para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos, es:

II.- PORQUE TENEMOS LA RESPONSABILIDAD DE DARLES A JESÚS ENTRE LAS COSAS BUENAS.

   El hecho de Jesús haya dicho que los padres por naturaleza somos “malos” (Mateo 7:11; RV60), o más bien “pecadores” (Mateo 7:11; NTV), no por eso nos podamos justificar en no preocuparnos en orientar a nuestros hijos para que se interesen en amar a Jesús sobre todas las cosas.  Entre todas las cosas buenas que estamos dispuestos a darles, el mejor bien que hay que procurar darles es a Jesús desde sus tiernas edades, antes que cualquier otra buena dádiva que de buena fe les podamos comprar.  Los primeros responsables de este deber de darles la orientación necesaria para que amen a Jesús, no son ni siquiera las iglesias, sino nosotros los mismos padres.  Cada padre es responsable de guiar a sus hijos a que amen, y reciban a Jesús como su salvador, lo más pronto posible en sus vidas.

   Eso es lo que seguramente había hecho la Sra. Misty Gibson, de tal manera que su hija Abby había entendido que Jesús es mejor que Barbie, y mejor que Supermán, Batman, Pocoyó, Cenicienta, Chicas súper poderosas, Winie Pooh, Capitán América, y otros muchísimos más personajes.  Sin duda que su propia madre en su condición espiritual de ser por naturaleza una persona pecadora, no pensó en un cumpleaños en el que el personaje central fuese Jesús, pero rectificando sus pensamientos, inmediatamente consideró hacer lo que es mejor para su hija Abby quien quería “una fiesta de Jesús”.

   Amados hermanos, con una mente así preparada para Jesús, los padres tienen una más fácil manera de seguir transmitiéndole a sus hijos, las enseñanzas de Jesús, para que cuando sean grandes no tengan ninguna excusa de que no fueron instruidos en las cosas de Dios desde pequeños.  Los niños pequeños necesitan a Jesús, los hijos adolescentes necesitan a Jesús, los hijos jóvenes y aún adultos necesitan a Jesús.  Los padres de fe en Jesús somos el instrumento más adecuado para enseñarles de Dios y guiarlos a Jesús.  Pero si los padres descuidamos darles a nuestros hijos la orientación y el ejemplo para conocer y amar a Jesús desde que ellos son pequeños, desde luego que no será imposible cuando ellos sean grandes, pero siendo ellos ya grandes, no será una tarea fácil para ningún padre el contribuir para que crean, reciban, y amen a Jesús, por eso es bueno aprovechar la edad infantil porque es cuando el amor por lo divino puede establecerse en el corazón de ellos.  Por eso, aunque sus hijos no le pidan a usted a Jesús, o de Jesús, usted tiene la responsabilidad de enseñarles de él como el único y suficiente salvador que ellos necesitan.  Ese es el deber, especialmente de un padre que es cristiano, no solamente

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   La tercera razón que tenemos los padres cristianos para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos, es:

III.- PORQUE DIOS ES NUESTRO MÁXIMO EJEMPLO AL HABERNOS DADO A JESÚS.

   ¿No es así? Un último detalle que quiero que todos observemos en nuestro texto bíblico relatado por San Mateo, es la pregunta con sentido afirmativo que Jesús hizo a sus oyentes, al decirles: “¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11b, RV60).  La afirmación contenida en esta pregunta consiste en que Dios el Padre, está siempre dispuesto a darnos “buenas cosas”.  Jesús dice que cuando una persona se lo pida a Dios, Él da “buenas cosas”, sin embargo, hay “buenas cosas” que, aunque no las pidamos, Dios las da porque así le place en su gracia.

   Pero me llama mucho la atención que, con respecto a esta misma confrontación de Jesús a sus oyentes, San Lucas registra un buen dato adicional que San Mateo no registró en su escrito.  No hay contradicción alguna en este dato, sino que según |el objetivo principal por el cual escribió cada uno de ellos, entonces cada uno de ellos enfatizó algún dato especial, lo cual a nosotros nos complementa el panorama general de toda la realidad.  El dato es que la pregunta de Jesús, según san Lucas, específica una de las buenas dádivas de Dios que nosotros los padres cristianos, y aun a los creyentes que todavía no son padres, ya lo tenemos.  Se trata de la dádiva o regalo del Espíritu Santo.  El texto según San Lucas, dice: “¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13b; RV60).

   Pero, Dios, también antes de darnos esta preciada dádiva del Espíritu Santo, la primera buena dádiva de Dios para nosotros ha sido Jesús, su Hijo.  El apóstol Juan así lo expresa cuando escribió: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).  Lo que San Juan dice acerca de Dios el Padre, es que Él por su amor a las personas que vivimos en este mundo, “ha dado a su Hijo unigénito”.  Esta es la buena dádiva de Dios, una dádiva, más que buena, la mejor dádiva que existe en todo el universo.  Y si Dios ha hecho esto a nuestro favor, ¿no podemos hacer el esfuerzo de compartir a nuestros hijos ese buen y mejor regalo o dádiva que Dios, ahora ya nos ha concedido disfrutar, y que por creer en su Hijo Jesús ahora también tenemos garantizado que ya tenemos ahora mismo la “vida eterna”?  Un hijo que haya experimentado, como Abby, el amar a Jesús, y tenerle como su salvador personal, no deseará cosas no edificantes para su vida, aunque sea solamente para divertirse, pues Jesús es la mayor y completa satisfacción tanto para un pequeño como para un joven o un adulto.

   Amados hermanos, la triste experiencia de muchos padres cristianos, de ver a sus propios hijos dejar de amar a Jesús, es en parte por la causa de darles cualquier otra cosa no buena que ellos piden porque creen que eso los hará siempre felices, pero la verdad que no siempre, sino solamente por muy poquito tiempo.  Pues, cuando descubran que aquello que ellos aman, no los ama a ellos, solamente sentirán insatisfacción que no puede ser suplido por otra cosa vana, sino solamente por Jesús.  Entonces, allí aparece la evidente realidad que los padres hemos tenido la irresponsabilidad de no darles al mejor personaje divino que satisface la existencia de todo niño, joven, o adulto.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, para concluir con este mensaje, quiero recalcarles que deberíamos desear como la Sra. Misty Gibson, mamá de Abby, que desde pequeños, y aun cuando sean grandes no dejen de creer en Dios y su Hijo Jesucristo; y debemos estar dispuestos a invertir incluso nuestros recursos para hacerles una fiesta de cumpleaños no con personajes no edificantes para la fe de ellos, sino con símbolos cristianos y enseñanzas cristianas que les ayuden a que sus tiernas mentes y pensamientos estén enfocados en Jesús.  Hay que darles a nuestros hijos no los objetos que son la moda o lo más popular, sino a Jesús la mejor buena dádiva para sus vidas.  Aunque en realidad no debemos darles solo una figura popular de Jesús, sino al Jesús real vivo y verdadero revelado en la palabra de Dios.

   Que Dios bendiga a Yaniré, en este su tercer cumpleaños que Dios le ha concedido el día de hoy.  Dios les de sabiduría a su padre el pastor Gilberto Sánchez, y a su madre nuestra hermana Gaby Cohuó, para ayudar a Yaniré que Jesús sea el amor divino de su vida.

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[1] Himnario Evangélico Presbiteriano “Solo a Dios la Gloria”.

[2] http://www.actualidadcristiana.net/2016/03/nina-de-4-anos-elige-jesus-como-tema-de.html

   

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