EL DESAFÍO DE LOS HOMBRES DE DIOS, Por: Diego Teh.

EL DESAFÍO DE LOS HOMBRES DE DIOS

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1 Reyes 2:1-4; y 1 Corintios 16:5-24 (vv. 13-14).

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Predicado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, el domingo 9 de junio 2019, a las 18:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán.

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Este sermón corresponde al número 21 de la serie: DESAFÍOS PARA LA IGLESIA, basado en la Primera epístola de San Pablo a los Corintios.

   INTRODUCCIÓN: Por la valiosa conmemoración del día del padre, preparé la predicación que en este momento les compartiré con una semana de anticipación, para que la próxima semana el mensaje sea alusivo solamente con respecto al ministerio pastoral, pues en el mismo día del padre también se conmemora el día del pastor. Aunque el tenor de la predicación tiene aplicación muy particular para los hombres que son padres, la predicación estará dirigida de manera general a todos los hombres de la iglesia desde adolescentes, jóvenes, y hasta adultos; por eso el título que planeé ponerle a esta predicación es: EL DESAFÍO DE LOS HOMBRES DE DIOS.  Sin embargo, considero que también las mujeres que temen a Dios podrán encontrar en toda esta predicación y en las mismas palabras de la Biblia en las que fundamentaré mi predicación, suficientes aplicaciones igual de importantes y relevantes para sus vidas.

   En la primera epístola de san Pablo a los Corintios, en los versículos 13 y 14, el apóstol se enfoca en explicar el comportamiento esperado de los hombres de Dios, a quienes dice: “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. / Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Corintios 16:13-14).  De estas palabras, los hombres de Dios podemos descubrir lo que Dios espera de nosotros, y que voy a predicarles con la siguiente idea central de que: Un hombre de Dios se comporta conforme a los PRINCIPIOS espirituales de la fe cristiana. / ¿Cuáles son los PRINCIPIOS espirituales de la fe cristiana con los que un hombre de Dios debe comportarse? / Sigamos paso a paso las palabras de estos dos versículos, 13 y 14, y apliquémoslo a nuestra vida.   Pero, les comparto que decidí utilizar las palabras de la Nueva Versión Internacional, que aclara el significado de algunas de las partes de estos dos versículos.  Esa versión dice: Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes. / Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:13-14; NVI).  Del uso adecuado de estas dos versiones, haré la siguiente exposición.

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   El primer PRINCIPIO espiritual de la fe cristiana, con el que un hombre de Dios debe comportarse, es:

I.- EL MANTENERSE ALERTA.

   La primera palabra que tenemos a la vista en el versículo 13, en nuestras biblias RV60, dice a los hombres de Dios: “Velad” (1 Corintios 16:13a).  Pero, ¿qué quiere decir con ello?  La Nueva Versión Internacional, traduce esta parte de manera explicativa diciendo: “Manténganse alerta”.  ¿Por qué, y cómo vamos a mantenernos alerta?

   Recuerdan cuando Eva y Adán desobedecieron a Dios, y cuando Dios vino al encuentro de ellos, a quien primeramente Dios se dirigió para pedirle cuentas fue a Adán, al hombre.  Algunas de las preguntas que Dios le hizo a Adán fueron: “¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9b), “¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?” (Génesis 3:11b); y fue hasta después que se dirigió a Eva; lo que nos indica que Dios nos encomienda mantenernos alerta para cuidar a nuestra propia familia de todos los peligros que puedan atentar contra su vida espiritual, e incluso contra los peligros físicos.

   Pero, amados hermanos y hombres de Dios, la principal razón para estar alertas, es lo que el apóstol Pedro menciona acerca del diablo cuando dice: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; / al cual resistid firmes en la fe, …” (1 Pedro 5:8-9a).  Esta es una razón contundente porque los hombres de Dios, tenemos que mantenernos alerta, primeramente para nuestro propio cuidado, pero también para el cuidado de nuestra familia.  Los padres tenemos que estar alertar para cuidar a nuestros hijos.

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   El segundo PRINCIPIO espiritual de la fe cristiana, con el que un hombre de Dios debe comportarse, es:

II.- EL PERMANECER FIRME EN LA FE.

   En nuestra versión RV60, después de la palabra “Velad”, leemos que dice: “estad firmes en la fe” (1 Corintios 16:13b).  Con respecto a estas mismas palabras, la Nueva Versión Internacional, dice: “permanezcan firmes en la fe”. ¿Conoce usted personas que manifiestan hacerse creyentes, que hasta se bautizan, hacen su profesión de fe, se hacen miembros de una iglesia, pero que al poco tiempo se olvidan de que han creído en Jesucristo, y entonces regresan a la vida de pecado a la que antes estaban acostumbrados?  Estas personas son las que no permanecen “firmes en la fe”; y un hombre de Dios no es de los que se comportan así.

   Lo que con estas palabras el apóstol Pablo está diciendo acerca de los hombres de Dios (obviamente también tiene aplicación en mujeres de Dios), es que iniciarse en la fe en Jesucristo, no es un juego, sino una responsabilidad. Necesitamos permanecer “firme en la fe” en este mundo y tiempos cambiantes para no ser arrastrados por la influencia del mundo sin Dios. Además, el no estar “firmes en la fe”, para Dios e incluso para el diablo mismo es, igual que no estar en la fe.  Es rechazar la fe.  Así que un hombre de Dios debe tener cuidado de no vacilar entre la fe y la incredulidad, porque es solamente con la fe que nos sostenemos en Dios juntamente con nuestra familia.  Es a esto mismo que se refiere el apóstol que escribe a los hebreos cuando les dice: Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3:12).

   Amados hombres de Dios, El que no está firme en la fe, es que se está apartando, o ya se ha apartado del Dios vivo; y eso no debe ser el comportamiento de un hombre de Dios.  La iglesia en la que nos congregamos necesita hombres que estén firmes en la fe porque solo hombres firmes en la fe son lo que se comprometen al trabajo necesario en la obra de Dios, y sus vidas ejemplares siempre son bendición para otros creyentes y hasta no creyentes. Nuestras familias necesitan hombres permanentes en la fe, no que están vacilando entre la fe y la incredulidad, entre Jesucristo y el pecado; pero también en lo personal nos hace mucha falta por es la firmeza en la fe, la que confirma que estamos avanzando hacia un encuentro seguro con Dios para toda la eternidad.

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   El tercer PRINCIPIO espiritual de la fe cristiana, con el que un hombre de Dios debe comportarse, es:

III.- EL SER UN HOMBRE MADURO.

   En nuestras biblias RV60, en el versículo 13, después de las palabras: ““Velad, estad firmes en la fe”; leemos la corta frase: “portaos varonilmente” (1 Corintios 16:13c).  Acerca de esta frase, no es muy apropiada la traducción de la NVI que solamente dice: “sean valientes”.  En el original griego que dice: ??????????” (andrízesthe), se entiende como: “sé hombre”.  No es que el apóstol Pablo esté combatiendo posible homosexualidad en todos los hombres de la iglesia de Corinto, sino que los está animando a crecer en la gracia de Dios para ser hombres de carácter responsable en sus decisiones, que no se comporte como un niño todavía inmaduro.

   Esto es lo que según nuestra lectura en 1 Reyes 2, David le encomendó a su hijo Salomón, cuando le dijo: esfuérzate, y sé hombre” (1 Reyes 2:2b), y si Salomón decidía ser hombre, la encomienda precisa es: “Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas” (1 Reyes 2:3).  Hacer esto es ser un hombre maduro que centra su vida con toda firmeza en Dios y su palabra.

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   El cuarto PRINCIPIO espiritual de la fe cristiana, con el que un hombre de Dios debe comportarse, es:

IV.- EL SER UN HOMBRE ESFORZADO.

   Después de la frase: “portaos varonilmente”, el apóstol Pablo añade: “y esforzaos” (1 Corintios 16:13c).  La Nueva Versión Internacional, dice al respecto: “sean… fuertes”.   Uno que se esfuerza es porque no tiene la habilidad suficiente para llevar a cabo algún trabajo, por lo que para adquirir la habilidad necesaria, tiene que esforzarse primeramente, lo cual lo irá haciendo “fuerte”.

   Amados hermanos, los hombres de Dios tenemos que esforzarnos en el cumplimiento de nuestros deberes.  Hay algunos deberes que no han de ser tan fácil para algunos de nosotros, pero el esfuerzo nos hará fuertes para poder llevarlo a cabo.  Un hombre tiene la dificultad de reconocer que tiene debilidades, pues muchas veces sentimos que somos muy fuertes, sin embargo, también necesitamos fortalecernos tanto emocional como espiritualmente, y esto, los hombres de Dios nos fortalecemos en Jesucristo tal como el apóstol Pablo les instruyó a los Efesios diciéndoles: “… fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10).

   En la biblia, encontramos constantemente que a los hombres de Dios que desean servirle, les es dada la orden como a Josué: Esfuérzate y sé valiente” (Josué 1:6a), o “Solamente esfuérzate y sé muy valiente” (Josué 1:7a), o “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente” (Josué 1:9a). Dios quiere que sus hombres que le sirven sean fuertes por el esfuerzo de servicio que realizamos todos los días.

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   El quinto PRINCIPIO espiritual de la fe cristiana, con el que un hombre de Dios debe comportarse, es:

V.- EL HACER TODO CON AMOR.

   En el versículo 14, el apóstol le dice a los Corintios: “Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Corintios 16:14), que en la Nueva Versión Internacional solamente es más corta la traducción que dice: Hagan todo con amor” (NVI).  ¡Ups! Los hombres por nuestro aspecto rudo no somos muy identificados como personas amorosas, pero por supuesto que podemos serlo no solamente con la esposa, ni solamente con la familia, sino que también podemos serlo en todas las cosas que tenemos que hacer, ya sea para la iglesia u obra de Dios, o ya sea en el lugar donde trabajamos, e incluso con personas que no son amistosas con nosotros.

   Jesucristo, nuestro Señor y Salvador fue y todavía es tanto verdadero Dios como verdadero hombre, y fue y sigue siendo un hombre de amor.  Es por eso que, con toda naturalidad, el gran mandamiento de nuestro Señor Jesucristo es que hagamos las cosas con amor, es que tratemos con amor a los demás, especialmente a los que conviven con nosotros.  La noche de la institución de su santa cena, dijo a sus discípulos: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 15:12).  Si hacemos esto que Jesús ordena, el resultado de nuestra relación con otras personas, con otros creyentes, con la iglesia, con nuestra familia, con nuestros hijos, con nuestra esposa será todo un gran impacto que resultaría en bendición para la misión de nuestra iglesia.

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   CONCLUSIÓN: Amados hombres de Dios presentes en este momento, algunos todavía son adolescentes, otros jóvenes, y la gran mayoría somos padres, pero en lo que todos tenemos algo en común es que somos creyentes en Jesucristo; y como tales somos responsables de comportarnos a la altura de los principios dignos de una vida cristiana: 1) manteniéndonos alerta de los ataques del maligno contra nosotros y nuestra familia; 2) permaneciendo firmes en la fe que hemos aceptado; 3) teniendo un comportamiento maduro basado en la palabra de Dios; 4) esforzándonos a llevar a cabo lo que nunca hemos podido hacer o lograr; y 5) haciendo con amor todo lo que tengamos que hacer ya sea en casa, en el trabajo, en la iglesia, en privado o en público.  Somos hombres de Dios, no hombres entregados a la práctica de lo que es malo.  Que nuestra fe en Jesucristo nos siga fortaleciendo a todos.

   Dios bendiga a cada uno de ustedes como hijos, como padres, como esposos, como trabajadores, como cristianos, etc… aspectos en los que demostramos que somos hombres de Dios.

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