EL EXTRAÑO ENEMIGO, Por: Diego Teh.

EL EXTRAÑO ENEMIGO

Levítico 10:1-2; Mateo 13:24-30, 36-39.

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Predicado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, el domingo 15 de septiembre 2019, a las 11:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán.

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   INTRODUCCIÓN: Los mexicanos queremos y amamos a nuestra patria, y siempre estamos atentos para detectar al extraño enemigo.  Por eso cantamos en nuestro glorioso himno nacional: Más si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡oh patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio”.  Nos miramos como soldados de nuestra patria, dispuestos a defender nuestra patria de cualquier enemigo intruso o extraño como lo describe nuestro himno nacional; aunque las palabras de nuestro himno nacional, en realidad aludía a su mala experiencia histórica con los invasores españoles y franceses, los extraños enemigos de aquellos tiempos.  Aunque las palabras de nuestro himno nacional, datan desde el año 1854, y que cuyo himno se hizo oficial hasta 1943 por decreto del entonces presidente de la república don Manuel Ávila Camacho, no ha habido extraños enemigos que hayan profanado nuestra patria con sus profanos pies, y que haga a los mexicanos tomar las armas en contra de ellos; pero si llegasen a haber, nuestro país siempre defenderá su soberanía nacional.  No permitimos ni a propios ni a extraños enemigos.

   Pero, hablando de enemigos, nuestro Señor Jesucristo predicando el evangelio del reino de los cielos, en una ocasión, después de haber enseñado acerca de dicho reino por medio de una parábola conocida como parábola del sembrador, inmediatamente enseñó acerca del mismo reino con otra parábola conocida como la parábola del trigo y la cizaña, en el cual habló de un “enemigo”, primeramente, de él, pero que también es nuestro “enemigo”.  Es acerca de este nuestro común “enemigo” de quien en este mensaje le estoy llamando: EL EXTRAÑO ENEMIGO.

   Hoy, en este gran día del Señor, que también es evidente que por amor a nuestra patria reiteraremos cívicamente que estamos dispuestos a luchar contra nuestros enemigos, también aprovechamos reflexionar que como cristianos también debemos cuidarnos contra el enemigo de nuestra alma.  Por eso, en este momento, basado en los detalles de la parábola de Jesús acerca del trigo y la cizaña, voy a predicarles que: El extraño enemigo de los hijos del reino de los cielos, actúa de MANERAS extrañas en contra de la obra de Jesús. / ¿Cuáles son las MANERAS extrañas en las que el extraño enemigo de los hijos del reino de los cielos, actúa en contra de la obra de Jesús? / A través de la parábola de trigo y la cizaña, y su correspondiente explicación presentada por nuestro Señor Jesús, les compartiré algunas de estas MANERAS extrañas.

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   La primera MANERA extraña, como el extraño enemigo de los hijos del reino de los cielos, actúa en contra de la obra de Jesús, es:

I.- COMBATIENDO CONTRA JESÚS EL BUEN SEMBRADOR.

  En esta parábola del trigo y la cizaña, se distingue que hay un buen sembrador quien sembró la buena semilla de trigo, pero también hay un mal sembrador quien sembró la mala semilla de cizaña.  También se puede observar en el texto que cada sembrador tenía sus propios colaboradores quienes seguramente junto con ellos llevaban a cabo sus respectivas siembras.  El texto de la parábola dice en palabras de Jesús, que: “… El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; / pero mientras dormían los hombres (sin duda que en momentos de descanso de los hombres sembradores del buen sembrador), vino su enemigo (observen que hay un enemigo que en primer momento es enemigo del buen sembrador) y sembró cizaña entre el trigo, y se fue” (Mateo 13:24-b-25). En la explicación que Jesús mismo hace acerca de los sujetos de esta parábola, dice que: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. / El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. / El enemigo que la sembró es el diablo” (Mateo 13:37b-39a).  Este diablo es el que antes en el cielo siendo solamente un angel creado por Dios, quiso ocupar el trono de Dios queriendo ser igual o mayor que Dios.  Por ello, tuvo que ser expulsado del cielo por Dios.  Desde entonces, se constituyó en el primer enemigo de Dios, de su Hijo Jesucristo, y de todas sus obras divinas.

   Desde el nacimiento de Jesús, él estaba detrás para que aquel pequeño niño fuse asesinado por Herodes el Grande.  Durante el principio del ministerio de Jesús, en la ocasion de su ayuno de 40 días, el diablo se atrevió a decirle a Jesús que convirtiera las piedras en pan para que las comiese y así no tuviese ni sintiese más hambre.  Siempre fue el enemigo número uno de Jesús, que mientras Jesús sembraba la semilla de evangelio, él sembraba con toda su dedicación la semilla del pecado y enemistad contra Dios.

   Amados hermanos, es notorio que este mal sembrador, no trabajó en terreno propio que en realidad no tiene, sino que entró en el campo que es propiedad del sembrador bueno, y es evidente que también sabía o que se dio cuenta de que el terreno ya estaba sembrado de buena semilla; pero como él quería hacer su propia siembra, y como también quería perjudicar al buen sembrador no le importó que el terreno ya estuviese sembrado, pues también sembró lo suyo, justo donde estaba la buena semilla.  Esto es combatir contra Jesús, esto es competir contra Jesús.  Esto solamente lo hace el diablo que es el primer enemigo de Dios y de su Hijo Jesucristo.  Queda claro que el sembrador de la buena semilla, o sea, del trigo, era nada menos que Jesús mismo; y el enemigo que vino a hacer su propia mala siembra de cizaña no es otro sino el mismo diablo, el adversario de Dios, de Jesucristo, y de cualquier otra obra divina.

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   La segunda MANERA extraña, como el extraño enemigo de los hijos del reino de los cielos, actúa en contra de la obra de Jesús, es:

II.- SEMBRANDO MALAS SEMILLAS EN EL CORAZÓN DE LOS HIJOS DE DIOS.

   Aunque los versículos 24 y 25, en la parábola dicen que tanto el trigo como la cizaña fueron sembradas en el “campo” (v. 24), y aunque en la explicación de la parábola, Jesús dice que “el campo es el mundo” (v. 38a), este campo o mundo, finalmente no es otra cosa sino el mismo corazón de cada ser humano.  En este caso, cuando el sembrador es Jesús, sembrando el evangelio del reino de Dios en nuestros corazones, él no es extraño porque él es y debe ser siempre el dueño de nuestros corazones.  Pero, el que viene y siembra una mala semilla de pecado, de adversidad contra Dios y su Hijo Jesucristo, este sí es extraño, porque no le pertenece nuestro corazón.  Es el diablo que está luchando en contra de la buena obra redentora y eterna de Jesús nuestro Señor y Salvador.

   Amados hermanos, el diablo no tiene ningún derecho de parte de Dios de sembrar en terreno que no es suyo, pero lo hace si usted lo permite.  Pero también, ninguno de nosotros tiene el derecho de darle derecho al diablo, al mal sembrador, de que él deje una sola de sus malas semilla en nuestra vida.  Una sola de sus malas semillas traerá grandes pecados, y grandes consecuencias.  El apóstol Pablo, en su epístola dirigida a los creyentes Efesios, procurando que ni la semilla de la mentira, del enojo, del robo, del egoísmo, de la pereza, de las malas palabras, y de otros pecados que no se sembrara en el corazón de aquellos creyentes, les dice: “ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27).  Esta es nuestra actual guerra de independencia contra el diablo, evitando intencionalmente que él deje sus malas semillas a nuestra vida.

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   La tercera MANERA extraña, como el extraño enemigo de los hijos del reino de los cielos, actúa en contra de la obra de Jesús, es:

III.- CREANDO APARIENCIAS EN LOS HIJOS DE DIOS.

   En la explicación que Jesús da acerca de su parábola, dice que: … la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo” (Mateo 13:38b).  Pero, lo que el malo, o sea, el diablo hace, es que sus hijos en quienes ha sembrado sus semillas de pecado, se vean y se sientan como si fueran hijos del reino de Dios.  En la parábola, esta realidad se representa con el parecido entre el trigo y la cizaña, de tal manera que a un ser humano puede confundirse pensando que la cizaña es trigo, sin embargo, la manera de identificar que la cizaña no es trigo, es cuando el trigo produce trigo como fruto, y la cizaña produce un grano diferente al trigo el cual es tóxico para el ser humano. Mucho cuidado amados hermanos en Cristo; y si alguien ahora mismo no está seguro de ser de Cristo, ahora mismo es el momento de asegurarse de que Cristo es su Salvador, dejando que la palabra del evangelio sea sembrada en su corazón.

   El diablo sigue queriendo que los hijos de Dios seamos hijos de este archi enemigo, y procurará convertirnos en sus hijos, intentando sembrarnos sus malas semillas.  Él es capaz de crear apariencias de piedad en las personas, haciendo que sus hijos sientan y crean que son hijos de Dios, cuando en realidad no lo son. Por eso, a nadie nos interesa ser hijos del malo, sino que debe interesarnos ser hijos de Dios, lo cual solamente se puede mediante el creer en Jesucristo como el Hijo de Dios, y mediante el recibir su santo evangelio en nuestro corazón.

   Amados hermanos, el diablo nunca será vencedor sobre los que ya somos auténticos hijos de Dios.  Nuestro catecismo menor de Westminster, en respuesta a la pregunta 26, que explica como Jesús ejecuta su oficio de ser Rey, bien dice que: Cristo ejercita el oficio de Rey, sujetándonos a sí mismo, rigiendo y defendiéndonos, y restringiendo y VENCIENDO A TODOS SUS ENEMIGOS Y LOS NUESTROS”.  La Buena noticia es que Jesús no es un perdedor, sino el Gran vencedor, y él también nos hace igualmente vencedores.

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  CONCLUSIÓN: Amados hermanos, tal como nuestro glorioso himno nacional, también nuestros himnos cristianos nos recuerdan que tenemos una lucha contra el enemigo de nuestras almas, y que Cristo nuestro glorioso Salvador es la garantía de nuestra victoria aquí en la tierra y para toda la eternidad.  Aprendamos, y cantemos himnos como el 600: FIRMES Y ADELANTE que en una de sus estrofas dice: «Al sagrado nombre de nuestro adalid, tiembla el enemigo, y huye de la lid»; o del himno 605 ESTAD POR CRISTO FIRMES que en su letra dice: “si es fuerte el enemigo, Jesús es sin igual»; o el himno 330 CRISTO ESTÁ CONMIGO, que en su letra dice: “fuertes enemigos siempre cerca están; Cristo está más cerca, guárdame del mal; …”.  Estas palabras son verdaderamente gloriosas en Cristo Jesús nuestro Salvador.  Cada vez que nos acordemos de nuestro himno nacional, acordémonos también de estos edificantes y preciosos himnos de nuestra fe.

   Dios bendiga nuestras almas, y nos libre del extraño enemigo el diablo y su cizaña, y otras malezas.

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