LA LUZ DE JEHOVÁ, Por: Diego Teh.

LA LUZ DE JEHOVÁ

 Salmo 90:16-17;

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Predicado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, el sábado 12 de octubre 2019, a las 18:30 horas, en el culto de acción de gracias por el CXXIII Aniversario de la Sociedad. Femenil “Dorcas”, de la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán.

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   INTRODUCCIÓN: En algún momento de aquellos 40 años que duró la peregrinación de los israelitas en el desierto rumbo a la tierra prometida, unos 500 años antes de David el autor de la mayoría de los salmos registrados en nuestras biblias, Moisés escribió un salmo, que ahora tenemos como el salmo 90, que quizá fue uno de sus cantos o una de sus oraciones, en el que al final de las palabras de este salmo, él dirigiéndose al público israelita, les dice: “Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos confirma” (Salmo 90:17).  La “luz de Jehová” a la que se refería, era una luz que aparecía sobre los israelitas procedente de una nube extraordinaria que los israelitas conocieron como La Shekiná, o nube de la gloria de Dios.  Con la aparición de aquella luz, además de todo lo que ello representaba, Dios confirmaba que la conducta de su pueblo era aceptable para Él, porque cuando su pueblo se comportaba desobediente, aquella luz no aparecía, y en ocasiones Dios les castigaba hasta con la muerte.  Pero, cuando aparecía sobre todo el pueblo aquella bendita luz de Jehová, el pueblo podía entender que contaban con la confirmación de que Dios estaba satisfecho con la conducta y obra que ellos llevaban a cabo.  Esta es “la luz de Jehová” que las sociedades femeniles invocan y desean ver, sentir, y disfrutar cada vez que la invocan en su reuniones.

   Tomando en cuenta el tenor y la importancia de estas palabras de Moisés, cuando dice: Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos confirma” (Salmo 90:17), titulé este mensaje como: LA LUZ DE JEHOVÁ, tomado de la primera frase de estas hermosas palabras.  Pero, específicamente lo que voy a enfatizar en esta predicación es que: La luz de Jehová que aparecía sobre los israelitas como señal de confirmación de que su pueblo estaba haciendo lo correcto, representaba diversas REALIDADES acerca de Dios. / ¿Cuáles son las REALIDADES que acerca de Dios representaba “la luz de Jehová” que aparecía sobre los israelitas como señal de confirmación de que su pueblo estaba haciendo lo correcto? / Mediante estos versículos y sus respectivos contextos a través de la Biblia, les voy a compartir algunas de las REALIDADES que acerca de Dios representaba “la luz Jehová” como señal de confirmación de Dios de que su pueblo estaba haciendo lo que es correcto.

   La primera REALIDAD acerca de Dios que representaba “la luz de Jehová” que aparecía sobre los israelitas, como confirmación de que su pueblo estaba haciendo lo que es correcto, es:

I.- QUE JEHOVÁ ES DIOS VERDADERO.

   Desde aproximadamente el 3000 A.C. (unos 1500 años antes que los israelitas llegasen a Egipto para comenzar a multiplicarse), en Egipto surgió un culto pagano a una falsa deidad que fue conocida entre ellos como Ra, el dios sol, aunque también como el dios del cielo, y el dios del origen de la vida[1]. Sus creyentes lo consideraban el dios que lo creó todo. También era conocido como un dios central increíblemente poderoso e importante del panteón egipcio. Fue adorado más que cualquier otro dios por los antiguos egipcios. Representaba la luz del sol, el calor y el crecimiento. Como Apolo en la mitología griega.  Se dice que antes de que hubiera tierra o paisajes reconocibles, había un cuerpo de agua llamado Nun. El agua era poderosa y un huevo brillante surgió de la oscuridad. Dentro de este huevo estaba Ra. Los rayos del sol cayeron sobre su cuerpo y le dieron el poder de la luz del sol. Luego creó todos los demás elementos de la vida pronunciando sus nombres secretos.[2]  Así que RA, según la mitología egipcia, tenía el poder de la luz de sol, y era representado como un hombre con rostro de halcón coronado con un disco solar y sobre este una serpiente.  Era la representación del sol que ilumina a su supuesta creación[3].  Sin embargo, como dios o como ídolo, RA era una simple creación humana.  No era verdadero Dios, pues solamente tenía una figura del sol que adornaba su cabeza, pero no tenía el poder de irradiar de sí mismo ninguna luz, ni poder para dar alguna evidencia de que era verdadero Dios.

   Algo similar como ocurrió con aquel Baal de los tiempos de Elías que no tuvo poder para hacer que descienda fuego de los cielos para consumir el sacrificio de sus feligreses como señal de que aceptaba el sacrificio que le ofrecieron, porque no era verdadero sino dios falso, pero Jehová el Dios que sí es verdadero, sí hizo descender fuego del cielo para consumir el sacrificio del Elías, probando que es verdadero conforme al reto que Elías les propuso diciéndoles: “y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios” (1 Reyes 18:24b).  Así los israelitas que salieron de Egipto con Moisés, conocieron que Jehová era el Dios de la luz, no como RA que no tenía luz por no ser verdadero.

   Amadas hermanas, el Dios de Abraham, Isaac, Jacob, los israelitas, y de Moisés, es el Dios verdadero que mediante su luz confirmaba la obra de su antiguo pueblo, es el mismo Dios verdadero a quien sirve esta sociedad femenil “Dorcas”, desde hace 123 años, pues solamente porque Él es verdadero, la obra que en su nombre ustedes realizan, permanece y continúa hasta el día de hoy.  Es un privilegio ser hijos e hijas, siervos y siervas de este Dios verdadero.

   La segunda REALIDAD acerca de Dios que representaba “la luz de Jehová” que aparecía sobre los israelitas, como confirmación de que su pueblo estaba haciendo lo que es correcto, es:

II.- QUE JEHOVÁ ES EL ÚNICO DIOS.

  Alrededor del 2400 a. C. durante la quinta dinastía de faraones, RA se había convertido en el dios oficial de los faraones, quienes se consideraban sus hijos, e incluso sus encarnaciones.  Unos 1100 años después, el faraón Akenatón de la décima octava dinastía suprimió el culto popular de Ra y de otros más de 2000 dioses, en favor de una sola deidad también llamada Atón o sea, Sol. Por primera vez en la historia, un faraón reemplazó el panteón de los miles de dioses egipcios con un solo dios, a quien él consideraba ser el creador de todo: el Sol o Atón (en egipcio), que en realidad no era Dios verdadero.

   Como casi desde siempre, un faraón, se entendía que era un dios viviente, él podía cambiar todo lo que quisiere, en la religión, la política, el arte y hasta el lenguaje.  Por eso, decretó que los 2.000 dioses tradicionales que según él habían protegido a Egipto por más de 1,700 años quedaban eliminados. Los dioses en formas animales y humanas fueron reemplazados por un dios abstracto, el Sol que iluminaba con sus rayos al rey[4].  Pero tras la muerte de Akenatón, su hijo Tutankamón restauró el culto a Ra con el nombre de Amón Ra.  Para este tiempo, los israelitas se estaban multiplicando en Egipto, y conocieron la evolución de la adoración al dios Ra, como Atón, y luego como Amón Ra.  Unos 100 años después de Tutankamón, la adoración a Ra como Amón Ra, todavía era una práctica oficial en Egipto.

  Los israelitas que salen de Egipto bajo el liderazgo de Moisés para ser llevados a través del desierto rumbo hacia la tierra prometida por Dios a Abraham desde hace 400 años atrás, todos ellos estaban familiarizados con la representación y adoración de Ra como Amón Ra, que se entendía, era la representación del dios sol que con su presencia ilumina la creación y la vida humana. Ellos tenían que conocer a un nuevo Dios que es verdadero, que no fue creado por decreto de un hombre como el faraón, ni fue escogido entre los más de 2,000 dioses creados por la mente y cultura egipcia; sino al Dios que dijo llamarse “YO SOY” (Éxodo 3:14), porque Él es único sin que nadie jamás le haya creado, Él era la verdadera luz que RA no tenía.

   Amadas hermanas de la sociedad femenil “Dorcas”, y de todas las sociedades que nos acompañan en esta ocasión de gratitud.  “La luz de Jehová” que mayormente ustedes invocan como la bendición de las sociedades femeniles, debe recordarles la verdad de que el Dios a quienes todos nosotros servimos, es el único Dios verdadero, no creado por ninguna mente ni cultura humana, sino que es el eterno y único Dios que merece nuestro servicio.  Su luz confirma la obra de esta sociedad “Dorcas”, y de todas las mujeres cristianas y otras sociedades que le sirven.

   La tercera REALIDAD acerca de Dios que representaba “la luz de Jehová” que aparecía sobre los israelitas, como confirmación de que su pueblo estaba haciendo lo que es correcto, es:

III.- QUE JEHOVÁ ES GUÍA PARA SU PUEBLO.

  En realidad, esta luz de Jehová, los israelitas la conocieron desde que estaban en Egipto, cuando Dios envió una plaga de obscuridad para los egipcios, pero la luz de Jehová hizo que donde los israelitas estaban hubiese luz, pero que los israelitas no podían ver.  Cuando los israelitas fueron liberados de Egipto, Jehová Dios comenzó a manifestar que estaba presente entre ellos mediante una columna de nube de la cual salían unos rayos de luz que como si fuese el GPS de Dios, guiaba a los israelitas a través del desierto.  Su función siempre fue guiar.  Era la luz de Jehová, que todo el tiempo les guió en el desierto camino hacia la tierra prometida.

   Tiempo después, cuando por instrucciones de Dios, y liderazgo de Moisés se terminó de construir el tabernáculo donde adorarían a Dios, aquella “luz de Jehová” que brotaba desde aquella nube extraordinaria, también conocida como nube de la gloria de Dios, descendió sobre el tabernáculo, iluminando todo su interior en señal de aprobación o confirmación. Los últimos versículos del libro del Éxodo lo describen como “la gloria de Jehová”, del cual dice: Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. / Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba” (Éxodo 40:34-35).  Esta era la “luz de Jehová”, distinta a la que Ra solamente representaba en su escultura, pues RA ni iluminaba nunca a nadie, ni tenía capacidad de moverse para acompañar ni siquiera a los egipcios, mucho menos a los israelitas para guiarles en el desierto por ser él solamente una escultura inmóvil que ni siquiera podía destellar la luz que se dibujaba en su simple escultura creada por artífices y manos humanas, pero el Dios verdadero sí fue con los israelitas para guiarles en el desierto hasta la tierra prometida, porque el Dios de los israelitas sí tiene vida y movilidad, sí tiene luz propia, y sí tiene poder para guiar al pueblo que Él ama.

   Amadas hermanas, “la luz de Jehová” que guiaba al antiguo pueblo de Dios, era la luz del mismo Dios de esta iglesia, y de esta sociedad femenil “Dorcas”.  Es el Dios que ha estado guiando a esta iglesia, y a la obra que esta sociedad ha estado llevando a cabo durante estos 123 años, por medio de Jesucristo en la vida de cada una y uno de ustedes, y por medio de su Espíritu Santo.  No duden que Dios ha confirmado la obra de ustedes, pues si así no fuere, Dios no estuviese permitiendo la existencia de esta sociedad, porque lo que no es de Él no permanece, pero lo que es de Él sí permanece (cf. Hechos 5:36-39a), porque Él mismo confirma es quien confirma o disuelve la obra.

   CONCLUSIÓN: La confirmación que Moisés y el pueblo de Israel buscaban, consistía en la aparición de “la luz de Jehová”, que era la manera como Dios demostraba a su pueblo su confirmación de estar de acuerdo con ellos.  Pero, amadas hermanas, el apóstol que escribe su epístola a los hebreos, dice de Jesús con respecto a Dios, que él es: el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia” (Hebreos 1:3).

   Amadas hermanas, en la actualidad, Dios ya no envía una luz para confirmar que está con una persona, o con todo un ministerio, o con toda una iglesia, o con toda una organización, sino que quien tiene a Jesucristo, cuenta con la luz de Dios, la luz de Jehová.  Jesucristo es en la actualidad “la luz de Jehová”, quien dijo: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12; cf. 9:5).  Las obras de toda su iglesia, de nuestras amadas uniones femeniles, de todas las sociedades femeniles en cada iglesia, como las de esta sociedad “Dorcas” de esta iglesia El Divino Salvador, son aprobadas por Dios, porque Cristo está en ustedes.  Dios confirma la obra de ustedes por el hecho o realidad de que su Hijo, su luz, está en la vida de sus hijos, y porque el director de la obra que ustedes realizan es Jesucristo mismo.

   Que Dios bendiga a nuestra sociedad femenil “Dorcas”.  Que Dios, después de estos 123 años, les siga utilizando “de generación en generación” (Salmo 90:1), para que mujeres cristianas de las siguientes generaciones sigan haciendo la buena obra de Dios en esta ciudad de Mérida, sus colonias, y hasta en pueblos circunvecinos.

   Que “la luz de Jehová” esté con ustedes.

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[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Ra_(mitologia)

[2] https://mitologia.guru/dioses-mitologicos/ra/

[3] https://es.marenostrum.info/index.php?title=Dios_egipcio_Ra

[4] https://www.bbc.com/mundo/noticias-40499072

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