UN HIJO DE DIOS NO SE HACE ESCLAVO NUEVAMENTE, Por: Diego Teh.

UN HIJO DE DIOS NO SE HACE ESCLAVO NUEVAMENTE

 Jeremías 2:1-14;  Gálatas 4:8-11.

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Predicado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, el domingo 13 de octubre 2019, a las 18:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán.

Este sermón corresponde al número 11, de la serie: EL VERDADERO EVANGELIO, basado en la epístola de San Pablo a los Gálatas.

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   INTRODUCCIÓN: Desde los primeros 7 versículos de Gálatas 4, el apóstol Pablo venía argumentando que “cuando éramos niños” (Gálatas 4:3a), expresión que utiliza para referirse a nuestra vida antes de creer en Jesucristo, y que en aquel estado de increencia en Cristo, “estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo” (Gálatas 4:3b).  Pero, luego, explica que desde que creímos en Jesucristo, siendo antes esclavos de muchas cosas ajenas a Dios, fuimos hechos hijos de Dios mediante su adopción a nuestro favor, y concluye con una buena noticia diciendo a cada creyente: “Así que ya no eres esclavo, sino hijo” (Gálatas 4:7a).  Pero, en los versículos 8 al 11 que corresponde a la predicación de este momento, el apóstol Pablo amonesta a creyentes de Galacia, que ya no son esclavos sino hijos, sin embargo, quieren volver a ser esclavos de las mismas cosas que antes les esclavizaban.  San Pablo, insiste en que ello no debe ser la conducta de un hijo de Dios.  Dios al adoptar a un esclavo, y hacerle su hijo, no le adopta para tenerle como esclavo.  El que ya es hijo, no tiene por qué desear volver a ser esclavo.

   Por eso, en esta predicación, lo que voy a predicarles es que: El que es un hijo de Dios, ya no siendo esclavo como antes, no debe volver a practicar CONDUCTAS esclavizantes. / ¿Cuáles son las CONDUCTAS esclavizantes que un hijo de Dios, ya no siendo esclavo como antes, no debe volver a practicar? / A través de Gálatas 4:8-11, descubriremos cuáles son algunas de las CONDUCTAS esclavizantes que un hijo de Dios ya no siendo esclavo como antes, no debe volver practicar.

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   La primera CONDUCTA esclavizante que un hijo de Dios, ya no siendo esclavo como antes, no debe volver a practicar, es:

I.- VOLVER AL SERVICIO DE FALSOS DIOSES.

   Una de las primeras cosas que el apóstol Pablo les recordó a los Gálatas es que: Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; / mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?” (Gálatas 4:8-9).  Según las palabras del apóstol, los Gálatas antes de conocer el evangelio, se dedicaban a servir “a los que por naturaleza no son dioses”.  Eso es lo que les esclavizaba para que no conociesen al verdadero Dios Padre celestial que podía hacerles sus hijos, y no ser esclavos de estos que en realidad “no son dioses”, y que no les podían dar a sus esclavos algún beneficio ni terrenal ni eterno.

   Fue un gran privilegio para ellos que conocieran al Dios verdadero cuando el evangelio de Dios llegó a las diversas ciudades de la región de Galacia.  Ellos conocieron a Dios, por el evangelio de Jesucristo, pero, al poco tiempo, vacilaban entre Dios y los antiguos ídolos que “no son dioses”.  Por eso el apóstol Pablo les dice: “¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?” (Gálatas 4:9b).  El apóstol les explica que cuando servían a aquellos que “no son dioses” que para ellos eran “dioses”, no eran más que esclavos de ellos, pero que ahora que ya son hijos de Dios, y no esclavos, es incongruente que nuevamente se quieran esclavizar a ellos.

   Amados hermanos, a veces se llega a saber de hermanos nuestros que habiendo creído en Jesucristo, y que han sido hechos hijos de Dios siendo hechos libres de servidumbre espiritual, siguen teniendo ídolos religiosos a los cuales le tienen alguna devoción, haciendo de esta manera a un lado a Jesucristo el salvador que los ha hecho libres.  En sus casas todavía tienen imágenes religiosas a los cuales sirven con devoción rezándoles, encendiéndoles velas e incienso, haciéndoles promesas.  Otros, hacen planes para viajar a peregrinaciones a los que en realidad “no son dioses” sino ídolos.  Otros acuden a fiestas patronales de sus pueblos en honor a los mal llamados santos que “no son dioses” ni mediadores entre el ser humano y el verdadero Dios.  Estos, aun habiendo creído en Jesucristo, se olvidan de dar culto al verdadero Dios y Padre celestial de nuestro Señor Jesucristo, y se hacen nuevamente esclavos de falsos dioses.  Esto es lo que ninguno que siendo hijo de Dios debe hacer.  Si usted es uno de los que comete este tipo de prácticas idolátricas, abandónelo ahora mismo.  No hay nada mejor que servir a Dios.

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   La segunda CONDUCTA esclavizante que un hijo de Dios, ya no siendo esclavo como antes, no debe volver a practicar, es:

II.- SEGUIR CON DÉBILES Y POBRES RUDIMENTOS.

   Retomando lo que el apóstol Pablo les dice a los Gálatas, observemos que en la segunda parte del versículo 9, justo en la pregunta, les dice: ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? (Gálatas 4:9b).  En estas palabras, les habla acerca de “los débiles y pobres rudimentos”.  Rudimentos, significa el conocimiento o noción básica acerca de algo del cual se han enterado, pero que no se conoce con amplitud.  Es por eso que San Pablo les llama “débiles y pobres rudimentos”.  Los Gálatas, como suele suceder con todo ser humano, creían en los falsos dioses sin saber a fondo la realidad acerca de ellos.  En consecuencia, cualquier cosa que se les enseñaba como una exigencia de aquellos falsos dioses, estaban dispuestos a obedecerlo, aunque en realidad lo que saben acerca de ellos, son solamente “débiles y pobres rudimentos”.  Mucha gente vive de esta manera.  Lo que han escuchado, y saben que otros hacen, lo copian, lo imitan, solamente porque es una práctica que es común, porque muchos lo practican, pero si lo analizaran a la luz de la verdad, tales personas descubrirían que lo que pensaban saber, solamente son “débiles y pobres rudimentos”, porque solo tenían una falsa o insuficiente idea acerca de aquellos asuntos.

   Amados hermanos, hay personas quienes, habiendo sido salvadas de la esclavitud espiritual, no hacen nada por mejorar su conocimiento acerca de la verdad.  Siguen pensando como pensaban antes con los “débiles y pobres rudimentos” que aprendieron a medias sin fundamento cuando no creían en el evangelio.  Si es el caso de usted, la palabra de Dios le hace una invitación (en realidad, no solo a usted, sino a todos nosotros: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Estoy citando: Romanos 12:2).  Renovemos nuestro entendimiento, sometiendo nuestros débiles y pobres rudimentos con el conocimiento de la verdad de la palabra de Dios.  El hijo de Dios no tiene que volver a esclavizarse de rudimentos que no se fundamentan en Jesucristo, y la verdad de Dios.

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   La tercera CONDUCTA esclavizante que un hijo de Dios, ya no siendo esclavo como antes, no debe practicar, es:

III.- VIVIR GUIADO POR EL COSTUMBRISMO.

   Observen con suma atención que el apóstol Pablo les señala a los Gálatas que: Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. / Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros” (Gálatas 4:10-11).  Lo que San Pablo les estaba diciendo con estas palabras es que si en vez de practicar la fe de una manera permanente, eran solamente practicantes de fechas especiales ceremoniales, no estaban entendiendo el evangelio. Los Gálatas que no eran descendientes de los israelitas y que no eran el pueblo escogido de Dios, también tenían sus propias festividades paganas calendarizadas como parte de su religión. Pero, ahora que han creído en Cristo, no estaban marcando ninguna diferencia. Solamente querían celebrar las fechas especiales que los israelitas celebraban según la ley de Moisés, y otras ceremonias israelitas.  Simplemente querían vivir su fe, tal como muchos judíos que creían que por guardar el sábado de cada semana; la Pascua, el Pentecostés, y los tabernáculos que se celebraban cada año; los años sabáticos de cada siete años; y el jubileo de cada cincuenta años.

  Por eso San Pablo les dice:Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. / Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros” (Gálatas 4:10-11).  Si los Gálatas estaban entendiendo que la fe en Jesucristo y su evangelio consistía solamente en guardar fechas especiales; entonces toda la verdad del evangelio que Pablo personalmente les había enseñado, no la habían entendido bien.  Preferían seguir en sus “débiles y pobres rudimentos”.

   Amados hermanos, esto es lo que ocurre con hijos de Dios, que por no querer renovar su entendimiento con la verdad de Dios, se someten nuevamente a la esclavitud de costumbres.  Son los que solamente escogen fechas relevantes para dedicar un poco de tiempo a la adoración a Dios o a un breve servicio particular en su nombre.  Estas no son conductas apropiadas de uno que siendo hecho hijo de Dios, cae de nuevo en la esclavitud del costumbrismo al que estaba habituado cuando vivía sin conocimiento de Dios.  Dios no nos ha programado un calendario de fechas especiales para guardar con celo costumbrista, sino que el calendario de Dios para sus hijos es toda una vida diaria de servicio para su gloria.  Dios no nos ha dado costumbres especiales y ocasionales, sino una vida nueva y abundante para vivir todos los días para su gloria con una fe viva en él.

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   CONCLUSIÓN: Para concluir, amados hermanos les comento que: “Cuenta una historia que, en tiempos de la esclavitud del siglo XIX, un hombre con dinero veía el sufrimiento de los esclavos, cómo éstos eran tratados por sus amos. Un día, este hombre, se decidió a hacer algo diferente: se decidió a comprar un esclavo, pues a pesar de tener dinero, nunca había comprado uno, pero estaba en contra de la esclavitud. Escogió al mejor esclavo, al más caro, al más fuerte y dotado. Una vez en sus manos, le dijo al esclavo: te compré, ahora quedas libre. El esclavo, lo miró incrédulo, desconfiado, pensando que su nuevo amo lo iría a golpear. Quedas libre, vete, le ordenó el amo. El esclavo, aún incrédulo, comenzó a correr, en búsqueda de su nueva libertad, temiendo ser alcanzado por su amo. Luego de recorrer mucho camino, paró, se detuvo, pensó, y se decidió a volver donde estaba el que había pagado su libertad. Al llegar a él, le dijo: “Yo era esclavo, tú me compraste a buen precio, quedé libre y, en mi libertad, he decidido servirte por el resto de mis días”. Y desde ese día, comenzó a servirle[1].

   Aunque esta historia no cuenta que aquel hombre haya sido adoptado, es uno que dejando de ser esclavo, quiso servir a su libertador por el resto de sus días.  Esta debe ser también nuestra decisión para con Dios y su Hijo Jesucristo.  Nosotros éramos antes esclavos del pecado, de allí también fuimos comprados a precio de sangre costándole la vida a Jesucristo.  Por él, Dios nos adoptó como sus Hijos.  No nos hagamos nuevamente esclavos al servicio de falsos dioses.  No nos hagamos nuevamente esclavos de débiles y pobres rudimentos de este mundo.  No nos hagamos nuevamente esclavos de costumbrismos que estorban nuestro total servicio al Dios que nos ha hecho libres.

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[1] https://blog.cancaonova.com/chile/2009/12/siendo-esclavos-nos-compro-para-darnos-la-libertad/

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