¿… VAIS A ACABAR POR LA CARNE?, Por: Diego Teh.

¿… VAIS A ACABAR POR LA CARNE?

 2 Crónicas 26:1-16;  Gálatas 3:1-5.

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Elaborado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, para ser predicado el domingo 29 de diciembre 2019, a las 11:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán; como último sermón de los cultos dominicales de las mañanas; con el objetivo de autoevaluar nuestro progreso en la vida cristiana.

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   INTRODUCCIÓN: En esta mañana del último domingo de este año 2019, usaré un texto bíblico de la epístola del apóstol Pablo a los Gálatas, epístola de la cual su servidor y otros consiervos invitados y de esta iglesia, les hemos predicado una serie de sermones durante gran parte del segundo semestre de este año. Gálatas 3:3, el texto que escogí para este momento es muy apropiado para conducirnos a la reflexión de todo nuestro caminar y la condición en la que ahora nos encontramos delante de Dios.  La primera de las dos preguntas del texto dice: “¿Tan necios sois?” (Les aseguro que no tengo la intención de señalar a ninguno de los presentes como “necio”, y tampoco predicaré usando el sentido de esta palabra). Más bien, aprovechando la ocasión de ser el último domingo del año, solo tengo como intención llamar a la reflexión con la segunda pregunta del texto, la que dice: “¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” (Gálatas 3:3).

   Por eso, en este mensaje, me propongo predicarles que: Las personas que en la vida terminan mal delante de Dios acabando “POR LA CARNE”, les ocurre por diversas CAUSAS espirituales. / ¿Cuáles son las CAUSAS espirituales por las cuales hay personas que terminan mal delante de Dios acabando “POR LA CARNE”? / Usando 2 Crónicas 26:1-16, y Gálatas 3:3, nuestros dos textos de las lecturas de hace un momento, ahora voy a presentarles algunas de estas CAUSAS espirituales.

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   La primera CAUSA espiritual por la cual hay personas que terminan mal delante de Dios acabando “por la carne”, es:

I.- EL CORAZÓN MALO POR NATURALEZA.

   En uno de los muchos casos que podemos encontrar también en el Antiguo Testamento, hoy leímos acerca de Uzías rey de Judá, quien al principio de su reinado nos dice la narración de su historia que “… hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre” (2 Crónicas 26:4).  Esto es bueno, en cualquier persona y en cualquier tiempo, sin embargo, no terminó su vida y reinado de la misma manera, sino que en la narración de su historia leemos primeramente que: “Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; …” (2 Crónicas 26:16a). Las palabras de su historiador son más que claras que el problema principal fue: “su corazón” malo por naturaleza.

   Y en otras palabras, este hombre no acabo bien como comenzó, sino que acabó mal delante de Dios por causa de su corazón malo, o según palabras y terminología teológica del apóstol Pablo, Uzías acabó “por la carne”.  De manera similar, mucha gente que posiblemente solo finge en ser cristiana así acaba “por la carne”, y no es deseable que alguno de nosotros acabemos en estas condiciones, mucho más si ya hemos gustado de la divina gracia salvadora solamente en Jesucristo.

   Por eso, amados oyentes, al finalizar este año, es bueno reflexionar si nosotros, y si usted está caminado en la vida “por el Espíritu” de Dios, o “por la carne” que es contrario al camino de Dios.  Y si usted descubre por la gracia de Dios que se ha estado conduciendo por la carne y no por el Espíritu, hoy mismo comience a usted a someter su corazón a Jesucristo.  El corazón es el lugar que debemos dejar ahora mismo en las manos de Jesucristo y la operación del Espíritu Santo para no acabar mal sino bien delante de Dios en la vida.

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   La segunda CAUSA espiritual por la cual hay personas que terminan mal delante de Dios acabando “por la carne”, es:

II.- LA REBELDÍA CONTRA DIOS.

   Después de la descripción que leímos acerca del corazón del rey Uzías que dice: “Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; …”, el historiador de su vida, dice que tal estado de su corazón, le ocurrió: “porque se rebeló contra Jehová su Dios, …” (2 Crónicas 26:16ab).  La rebeldía fue el problema pecaminoso de Uzías, que también se produce en corazones actuales como consecuencia de tener un corazón con una naturaleza culpable y contaminada del pecado de Adán y Eva.  La rebeldía de Uzías, hizo que su corazón se enaltezca contra Dios, y quien se enaltece contra Dios, como bien dice el historiador de Uzías, se enaltece “para su ruina”.  Y esta ruina no solamente es con respecto a cosas materiales de esta vida, sino también con respecto a bendiciones que corresponden a la eternidad, pues quien se enaltece contra Dios, en la eternidad será enaltecido, a menos que proceda a arrepentirse y confesar a Dios su rebeldía, y pedir perdón por ello.

   La rebeldía de por sí, ya sea contra Dios o contra cualquier autoridad en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la comunidad, y hasta en la iglesia, y si es para con Dios, no es nada que merezca una felicitación sino una total reprobación.  Para que una gran cantidad de los Gálatas relacionados con el evangelio estén siendo amonestados de estar en peligro de acabar “por la carne”, es porque estaban pasando la mala experiencia de ser personas rebeldes, primeramente, contra Jesucristo al rechazar su evangelio, y en segundo lugar, de ser rebeldes contra el mismo apóstol Pablo y de otros hombres de Dios que con sinceridad, honestidad, verdad, y respetable autoridad les habían enseñado correctamente las enseñanzas salvadoras del evangelio.

   Amados hermanos, procuremos no caer en ninguna rebeldía contra Dios.  Si alguno reconoce que se encuentra en esa condición espiritual a pesar de formar parte de la comunión de la iglesia, hoy es día y tiempo de tener un arrepentimiento radical, verdadero, de someter el corazón ante la sabia voluntad de Dios.  Si usted ha comenzado a caminar la vida de fe en Cristo, no se retracte, no retroceda, no se rebele contra Dios, sino siga viviendo bajo la voluntad de Dios, y obediencia a Él.  Que, al terminar este año, usted acabe con la rebeldía que ha estado cargando en su corazón.

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   La tercera CAUSA espiritual por la cual hay personas que terminan mal delante de Dios acabando “por la carne”, es:

III.- LA INCREDULIDAD HACIA EL EVANGELIO.

  Entre los creyentes de Galacia, también hubo quienes aparentemente recibieron el evangelio, pero no la recibieron como obra de “el Espíritu” de Dios, sino que solamente estaban entre los fieles, escuchando y juzgando con su pobre opinión personal la veracidad del evangelio de Jesucristo que durante unos dos o tres años se les había estado predicando.  En realidad, eran incrédulos haciéndose pasar por creyentes.  Estos incrédulos eran los que en Galacia evidentemente estaban demostrando en sus vidas un resultado diferente de lo que hace “el Espíritu” Santo al aplicar el poder del evangelio en un creyente.

   Estos incrédulos, por la naturaleza de su incredulidad, es natural que pronto sean encontrados involucrados en otras maneras de pensar y de creer. Obviamente, los que por incredulidad no habían verdaderamente creído en el evangelio, todavía estaban por ello viviendo en el camino de “la carne”, por no dejar que sus vidas sean salvadas por el evangelio aplicado en sus corazones “por el Espíritu”.  Por su incredulidad al evangelio era de esperarse que pronto se les vea creyendo y siguiendo doctrinas equivocadas que no son del evangelio.

  Amados oyentes, esto es lo que no debe haber entre los que se reúnen en una iglesia, aunque siendo realistas hay quienes están en las iglesias todavía con un corazón lleno de incredulidad.  Por eso, el apóstol que escribió a los hebreos les dijo: “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3:12).  Por esto, estimado oyente, si la palabra de Dios te confronta en este momento con tu incredulidad, permíteme recordarte las palabras de Jesús a su apóstol Tomás que en diversos momentos demostró incredulidad.  Jesús le dijo: “no seas incrédulo, sino creyente” (Juan 20:27).  Usted también, deje la incredulidad, y sea creyente en Jesucristo, y termine usted este año no mal sino bien delante de Dios que es lo que más importa.  Ser creyentes y no incrédulos es lo que el apóstol quería que hicieran los Gálatas, y que también es necesario que todos hagamos ahora mismo.

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   La cuarta CAUSA espiritual por la cual hay personas que terminan mal delante de Dios acabando “por la carne”, es:

IV.- EL ENGAÑO DE LOS FALSOS MAESTROS.

   Los Gálatas creyentes a quienes san Pablo les escribió, habían abrazado la fe cristiana con toda su pureza divina y como la única verdad acerca de la salvación de pecadores, cuya fuente es “el Espíritu” Santo de Dios, es decir, Dios mismo.   Uno puede estar seguro de que estos eran verdaderos creyentes.  Pero, en breve tiempo de haber creído en el evangelio (quizá apenas unos dos o tres años después) cayeron en el error de tomar un camino de fe diferente al del evangelio.  Ahora, habían comenzado a confiar en el camino de “la carne”, por falta de comprender correctamente la verdad, y por el engaño de falsos maestros que llegaron a su ciudad a predicarles “otro evangelio” diferente, más bien un falso evangelio, que por obviedad no es el evangelio de Jesucristo, cuya falsa doctrina enseñaba que para ser salvo, además de creer en Cristo los hombres tenían que circuncidarse.    Los que habían verdaderamente creído, estaban siendo engañados por falsos maestros que intencionalmente querían apartarlos de la única y santísima fe; y es por esto que alguno o hasta quizá muchos ya estaban acabando “por la carne”, y no “por el Espíritu”. Por eso, en la segunda pregunta del versículo 3, a manera de exhortación, el apóstol Pablo les pregunta: “¿… ahora vais a acabar por la carne?”.

   Este “acabar por la carne”, consistía en el sometimiento al ritual de la circuncisión que se hace propiamente en la carne, lo cual, según previo acuerdo apostólico en un concilio, se había determinado que la salvación en Cristo no requiere de tal ritual en “la carne”. Esto de acuerdo con la misma ley de Moisés quien desde el principio de la ley de la circuncisión en la carne, no omitió enfatizarles a los israelitas que la mejor circuncisión no es en “la carne”, sino en el corazón espiritual de una persona.  Moisés, pues, les dijo: “Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón” (Deuteronomio 6:16).  Pero, el detalle aquí es que a pesar de que ellos eran engañados, y por ello, caían en el error de querer ser salvos por medio de esfuerzos humanos como los rituales, eran responsables de corregir su error por aceptar el engaño no con ignorancia sino aun habiendo sido antes instruidos con la verdad.

   Amados hermanos, hoy es momento apropiado analizar nuestro historial de creencias, para descubrir bajo el filtro de la verdad, si hay engaño alguno que alguien ha infiltrado o está infiltrando en nuestra vida.  Si lo hay o no lo hay, no permitamos el transcurrir, y ni siquiera el iniciar un año más con esa influencia equivocada que podría alejarnos de la única verdad que es el evangelio de Jesucristo.  Antes que el engaño, creamos en Jesucristo quien dijo: “Yo soy… la verdad” (Juan 14:6).

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, estamos a dos días y medio para concluir este año.  Cada quien analice en lo muy profundo de su corazón si está realmente continuar “por el Espíritu” la experiencia de conocer y aceptar el evangelio no por fuerza o poder humano sino también “por el Espíritu”.  Sea usted una persona honesta consigo mismo, que si encuentra que usted se está o ya está desviado(a) del camino de la fe verdadera, y su corazón le está haciendo vivir en rebeldía, incredulidad, y engaño que le están o ya le han realmente apartado de Dios, por favor, ahora mismo, no tiene que esperar el último momento del año para dejar que “el Espíritu” de Dios, y no influencia humana alguna, realice en su vida la obra salvadora necesaria.  Rinda usted hoy mismo a Jesucristo, el corazón que le está conduciendo hacia el camino equivocado. Ni siquiera lo haga usted porque yo se lo estoy pidiendo en este momento, sino hágalo porque su conciencia por obra del Espíritu Santo de Dios le está indicando en este mismo momento que usted necesita estar bien con Dios solamente por medio de la fe en su Hijo Jesucristo.  Dios quiera que usted se vaya hoy de este lugar, totalmente entregado a Jesucristo.

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