UN NIÑO DEMUESTRA SI CRECE ESPIRITUALMENTE, Por: Diego Teh.

UN NIÑO DEMUESTRA SI CRECE ESPIRITUALMENTE

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Lucas 2:41-52.

 .Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Roca de la Eternidad” de la col. Díaz Ordaz, de Mérida, Yuc; el día sábado 17 de Mayo del 2014, a las 19:30 horas; en el bautizo de la infante hija del pacto: Lía Merari Collí May.

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   INTRODUCCIÓN: Toda familia cristiana desea ver a todos sus integrantes comprometidos con el servicio a Dios.  Los padres cristianos desean ver que sus hijos se interesen y amen las cosas de Dios desde su pequeña edad, y se ocupan de ver que sus hijos tengan las oportunidades de instruirse en el conocimiento de Dios, de la salvación por medio de Jesucristo, y de la consagración para el servicio a Dios.   1).- ¿Se imagina el gozo usted a Ana como madre, ver que su unigénito Samuel servía primeramente a Dios con amor antes que al sacerdote Elí?  Samuel, desde su niñez sirvió al sacerdote Elí, y luego siendo todavía un adolescente fue llamado por Dios para ser un profeta grandemente útil al mismo pueblo de Dios (2:11,26; 3:1-10).   2).- ¿Se imagina usted la felicidad de Isaí viendo que su hijo David es ungido por Samuel de parte de Dios para servirle como rey de su pueblo?  David solamente era un adolescente, menor entre ocho hermanos que ayudaba en el campo a cuidar ovejas, pero que había desarrollado un corazón temeroso de Dios (1 Samuel 16:11-13).   3).-  ¿Se imagina usted la alegría de la esposa del rey Amón, viendo a su hijo Josías huérfano de padre, ser un rey obediente a Dios en todo durante toda su vida?  Josías apenas era un niño de ocho años cuando comenzó a ser rey del pueblo de Dios, y fue un buen rey haciendo lo recto delante de Dios, a pesar de haber tenido un padre no temeroso de Dios (2 Reyes 21:19-24; 22:1,2).   4).- ¿Se imagina usted la satisfacción de Mardoqueo, viendo a su sobrina Ester, ser la mujer que Dios usó para gestionar la libertad de los judíos en Persia, siendo esposa del rey Asuero y reina de toda Persia?  Ester, habiendo sido huérfana en su niñez fue educada en el temor de Dios por su tío Mardoqueo, y apenas en su adolescencia temprana fue la mejor señorita encontrada por el rey pagano Asuero para hacerla reina de entre todas sus mujeres (Ester 2:1-7,17).    5).- Y ¿se imagina usted cuanto agrado hubo en José y María, al ver a su hijo Jesús dando evidencias de su interés de amar las cosas de Dios?, pues hasta el mismo Lucas nos describe que antes de los doce años de Jesús “el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él” (Lucas 2:40), y después de sus doce años nos dice que “Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52).

   Nuestro texto bíblico, mediante una exposición basada en las acciones de Jesús recién habiendo cumplido doce años, nos enseña que un niño enseñado por sus padres puede dar evidencias de que está creciendo en gracia para con Dios, o sea espiritualmente.   //   ¿Cómo puede un niño enseñado por sus padres dar evidencias de que está creciendo espiritualmente?   //   A través de este mensaje, les compartiré algunas evidencias que Jesús demostró y que todo niño enseñado por sus padres en las cosas de Dios puede demostrar como evidencia de que está creciendo espiritualmente.

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   La primera evidencia de que un niño enseñado por sus padres está creciendo espiritualmente, se ve en que:

I.- DEMUESTRA AMOR POR LA CASA DE DIOS.

   Luego del detalle de haber estado perdido de vista de sus padres, y luego de una búsqueda realizada entre la caravana de viajeros de regreso a Nazaret, entre los familiares y conocidos, nos dice San Lucas: Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo…” (Lucas 2:46ª).   Casi estoy seguro que no fue el primer lugar de la ciudad de Jerusalén donde lo anduvieron buscando, sin embargo fue aquí donde lo hallaron.

    De manera particular, esta historia me hace pensar en que Jesús, intencionalmente había querido estar allí “en el templo”.  ¿Por qué no lo hallaron en el palacio de los Herodes, o donde se encontraba Pilato?, o aún más, ¿por qué no lo encontraron en Belén?, pues hubiese sido interesante para él ir a visitar el lugar donde nació?.  No hay duda que había aprendido a amar el templo, la casa de Dios, durante los doce años anteriores de su niñez, porque sus padres le habían dado ejemplo de amar la casa de Dios, pues nos dice el versículo 41 que “iban sus padres todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua”.

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   La segunda evidencia de que un niño enseñado por sus padres está creciendo espiritualmente, se ve en que:

II.- DEMUESTRA AMOR POR LA PALABRA DE DIOS.

   Un detalle importante que nos relata San Lucas es que a Jesús “…le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.  /  Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas” (Lucas 2:46,47).   No lo encontraron como a veces sucede con los niños de los hijos de los creyentes de la actualidad, quienes mientras sus padres están el culto, ellos se escapan para ir por sus golosinas en la tienda de la esquina, o para gastar su dinero u ofrenda en los videojuegos, o para ir al parque más cercano a jugar con otros niños.  A Jesús lo encontraron nada menos que platicando con “los doctores de la ley” pero no hablando vaciladas con ellos, sino “oyéndoles y preguntándoles”, obviamente sobre la ley de Dios.  Esto nos demuestra que su profundo interés de haber acudido al templo era para aprovechar saber y hablar no de otra cosa que no sea la Palabra de Dios.   Y no lo hacía por el simple placer de escuchar, sino que él también demostraba dominio acerca de las Sagradas Escrituras, pues “todos lo que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas”.   Para que haya podido demostrar inteligencia acerca de las Sagradas Escrituras, debió antes haber amado el aprender el verdadero significado de la ley que había conocido desde su niñez.   Para que los mismos doctores de la ley se hayan maravillado de las respuestas de Jesús acerca de la ley, debió ser que Jesús amó conocer las leyes de Dios para poder explicar su significado correcto.   Es por eso, que cuando ya tuvo más de treinta años, podía decir: “Habéis oído […] pero yo os digo”, pues por amor al conocimiento de la palabra de Dios, él tenía un mejor interpretación que la que daban en su época los fariseos y saduceos doctores de la ley.

    Pero sus padres habían sido ejemplo para él durante sus primeros doce años, pues aquellos viajes anuales a Jerusalén no eran viajes de placer ni de negocios sino viajes de espiritualidad, pues iban nada menos que a la fiesta de la Pascua, la cual la habían aprendido no de la literatura griega ni romana sino de la mismísima ley de Dios.   Aunque nuestro texto no lo menciona, los menores de doce años aunque no estaban obligados a ir a Jerusalén a ninguna fiesta de Dios, tenían en la época de Jesús sinagogas en muchas poblaciones en las que Jesús sin duda acudió allá en Nazaret de Galilea para instruirse en la Palabra de Dios.   Me parece interesante que no aprovechó la ocasión para no saber sobre la Palabra de Dios, pues después de todo no estaba en la sinagoga donde siempre tenía la responsabilidad de estudiar la Ley de Dios.   Se pudo haber tomado unas vacaciones sin nada de Palabra de Dios como suelen hacer no solo niños sino hasta adultos que ahora viajan a otros lugares y no se asoman ni en el día del Señor a ninguna iglesia para adorar a Dios.   Pero Jesús no lo hizo así, sino que con su actitud ante y entre los doctores estaba demostrando amor hacia la Palabra de Dios.

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    La tercera evidencia de que un niño enseñado por sus padres está creciendo espiritualmente, se ve en que:

III.- DEMUESTRA AMOR POR LA OBEDIENCIA A DIOS.

    Otro detalle relevante que San Lucas nos relata es que al ser Jesús hallado en el templo y su madre le pregunta: ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia” (Lucas 2:48), pero la respuesta de él parece un poco extraña para un hijo educado: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49).

    Me puedo imaginar a José y a María diciéndole cada año a Jesús, antes de sus doce años: “Hijo, este año salimos para Jerusalén, porque tenemos que estar en los negocios de Dios”.   Eran padres que voluntariamente se comprometieron servir a Dios aunque ni la ley misma de Dios les obligaba a hacerlo, pero siempre prefirieron ser obedientes a Dios antes que desobedientes.   Ahora, Jesús estaba practicando la lección.  Estaba en los negocios de su Padre Dios, negocios que todo mayor de doce años está obligado a asumir, pues cuando un niño cumplía doce años era llamado hijo de la Ley y ya estaba obligado como si fuera un adulto a cumplir con todos los mandamientos de la Ley, así que Jesús tenía razón al decir que estaba en los negocios de su Padre.   Estaba cumpliendo su deber para con Dios.   Así que, lejos de ver en Jesús una actitud pecaminosa de desobediencia hacia sus padres terrenales, estaba manifestando su voluntad de amar el ser obediente a lo que su Padre Dios quería que él obedezca.

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   CONCLUSIÓN: Hoy, amados hermanos Julio Collí y Falú May, han querido bautizar a su hija Lía Merari Collí May, porque ustedes son creyentes y siervos de Dios, y porque desean y esperan que en un futuro cercano su hija también entregue su vida a Jesús para su salvación y que aprenda este sagrado privilegio de servir a Dios; sin embargo, es necesario que ustedes, conforme ella vaya creciendo, le enseñen no solamente con las palabras sino también con el ejemplo, lo importante que es el culto, la oración, el estudio de la palabra de Dios, y sobre todo la obediencia a Dios.   Nos unimos con ustedes en desear que pronto ella comience a dar las evidencias de su crecimiento espiritual.   La iglesia estará dispuesta a ayudarla en su crecimiento espiritual, sin embargo, ustedes serán siempre los directamente responsables de que Lía reciba la gracia de Dios y obedezca al Dios de toda gracia (2 Corintios 6:1; 1 Pedro 5:10).

   

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