CASARSE ES COMPROMETERSE, Por: Diego Teh.

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CASARSE ES COMPROMETERSE

Mateo 19:1-12.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “Ebenezer” de la Comisaría: Yaxhachén, de Oxkutzcab, Yuc; el día sábado 31 de Mayo del 2014, a las 11:00 horas; en la boda de Manuel Ceh Uc, y Keyla Bojórquez Santana.

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    INTRODUCCIÓN:   En diversas ocasiones, los fariseos le hicieron muchas preguntas a Jesús con la intención de encontrar en él una respuesta que contradiga la interpretación que estos religiosos daban a las enseñanzas de la ley de Dios, sin embargo, en todas las ocasiones escucharon directamente de las palabras de respuesta de Jesús el verdadero significado de las Sagradas Escrituras, así que no les quedaba más que reconocer que Jesús tenía razón.   En nuestro texto para el mensaje de este momento, tenemos la pregunta tentadora que un grupo de fariseos le hicieron a Jesús: “¿es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” (Mateo 19:3b).    Aunque en nuestras biblias en la versión, Reina Valera 1960, nuestro texto en cuestión tiene como subtítulo: “Jesús enseña sobre el divorcio”, en realidad también se podría subtitular apropiadamente como “Jesús enseña sobre el matrimonio”, así que me enfocaré a predicarles no propiamente sobre los fariseos que antes mencioné, ni sobre el divorcio sino sobre el matrimonio.   Para ello, presten atención a esta parte de las palabras de respuesta que Jesús dio a los fariseos tentadores: “Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, /  y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? / Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:4-6).

    Con estas palabras, Jesús estaba dejando claro que entrar en la santa relación matrimonial, implica tanto para el esposo como para la esposa, aceptar una serie de compromisos que deben ser cumplidos a favor de la persona que se acepta como cónyuge.  /  ¿Cuáles son los compromisos que deben ser cumplidos a favor de la persona que se acepta como cónyuge?  /  En este mensaje, basado en las palabras de Jesús, les explicaré cuáles son algunos de tales compromisos.

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   El primer compromiso que se acepta al casarse es:

I.- SER UNO CON LA PERSONA QUE ACEPTAS.

   A este respecto, Jesús enseño que: el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? / Así que no son ya más dos, sino una sola carne” (vv. 5,6a).   Es interesante esta matemática del matrimonio, muy distinta a la matemática de las ciencias exactas.  En este caso al sumar 1+1 se obtiene que es = 1.  Si en algún matrimonio el resultado es = 2, o = 1.5, o incluso = 0 (cero) entonces algo está mal.   ¿Cómo puede ser esto una verdad y una realidad, de que el resultado indicado por Jesús sea que “los dos serán una sola carne”?   Voy a explicarlo de la siguiente manera.   Debido a que la persona que aceptas para ser tu cónyuge, va a ser la persona que recibirá absolutamente todo de ti, todo lo que es tuyo, todo lo que tienes y todo lo que tendrás, esto indica que tienes que renunciar a lo que antes pensabas que era tuyo.   Cuando uno renuncia a lo que es suyo para entregarlo con amor a su cónyuge, entonces se puede decir que la suma se convierte en 1(el que recibe), + 0 (el que da todo por amor sin esperar a cambio y sin reservar algo para sí mismo), y el resultado natural es = 1.   Este principio se tiene que vivir de manera intermitente por el esposo y la esposa.  El esposo entrega totalmente su vida para servir a las necesidades de su esposa, luego la esposa entrega totalmente su vida para servir a las necesidades de su esposo.  Se trata de una mutua correspondencia donde ambos renuncian al egoísmo de pensar solamente en sí mismos, y hace todo siempre para el bien de su cónyuge.

    Un hombre exitoso en sus negocios no se daba cuenta que su esposa estaba haciendo que él tenga éxito en sus negocios a tal grado que él sea el presidente de una famosa compañía.   Su esposa no estaba ganando terreno a su favor, sino que estaba abriendo camino para que su esposo logre sus objetivos.   En cierta ocasión, él y su esposa se detuvieron en una estación de servicio junto a la carretera para cargar combustible. El presidente de la compañía le pidió al empleado que llenara el tanque y revisara el motor, y se bajó del carro para tomar aire y caminar un poco.  Después de unos momentos, el hombre regresó a su carro para descubrir que su esposa estaba conversando con el empleado de la estación de servicio.  Mientras se subía al carro, oyó que el empleado le decía a su esposa: “Fue muy agradable conversar contigo”.  Guiando el carro para subirse de nuevo a la carretera, el presidente de la compañía le preguntó a su esposa si ella lo conocía.   “Sí”, dijo ella, “de hecho, fuimos novios en la preparatoria”.  Su esposo le respondió: “¡Qué buena suerte tuviste, que me apareciera yo! De otro modo, ¡serías la esposa de un empleado de gasolinera en lugar de un presidente de compañía!”.  Su esposa le contestó así: “Mi amor, si yo me hubiera casado con él, ¡él sería el presidente de una compañía y tú trabajarías en una estación de servicio!”[1].  La gente suele decir que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, y esta historia lo ilustra.

    Manuel y Keyla, en esta ocasión tan especial para ustedes, les animo por medio del evangelio de Jesús que trabajen no solo para sí mismos sino para la superación y bienestar de su cónyuge.  Lleven una vida de amor, de servicio, y de entrega total del uno para el otro.   No vivan exigiendo o reclamándose derechos personales, sino vivan dado de sí mismos sin reserva lo que su cónyuge necesita.   Eso significa que no son ya más dos, sino una sola carne”.

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   El segundo compromiso que se acepta al casarse es:

II.- PERMANECER JUNTOS CON AMOR TODA LA VIDA.

   Otro aspecto de la enseñanza de Jesús es que “lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (v. 6b).  Esto quiere decir que ninguno de los dos tiene derecho en ningún momento de destruir el plan de Dios de que la unión matrimonial sea para toda la vida; igualmente implica que ambos son responsables de cuidar que ninguna tercera persona intervenga para disolver la aceptación del matrimonio por ser instituido por Dios.

    Como ejemplo de lo que no debe suceder es el caso de Jorge Romney fue un famoso pintor inglés (1734-1802). Desde su niñez demostró que tenía un sentido artístico excepcional, y se dedicó a pintar cuadros históricos, de la naturaleza, y mayormente retratos. En su juventud anduvo de villa en villa y de ciudad en ciudad pintando retratos y vendiéndolos por unas cuantas monedas. Se enamoró de una señorita, y se casó con ella. Entonces uno de los admiradores de Jorge dijo que era una lástima que se hubiera casado porque se dedicaría más a su esposa que a su arte, y que por esto fracasaría artísticamente. Al saber esto Romney se separó de su joven esposa, y se dedicó a la pintura. Viajó por Francia, por Italia, y regresó a Londres. Poco a poco había adquirido experiencia, habilidad y prestigio. Unos de sus más famosos cuadros son “La Muerte del General Wolfe”, “Guillermo Bedford”, “Miss Vernon como Hebe”, “Casandro”, “El Naufragio”, “Sir Jorge y Lady Warren”, “Las Hijas del Párroco”, y “Lady Hamilton como Dafne”. Este último cuadro está en el Museo Metropolitano de Nueva York. Se dice que admiraba tanto a Lady Hamilton que la consideró como su modelo favorito y la llamó “la dama divina”. Fue tan solicitado para pintar retratos de personajes célebres de Londres, que no tuvo tiempo para dedicarse a otro género de pintura. Todo eso le dio fama y dinero. Pasaron los años, y Jorge Romney envejeció y enfermó, juntó las cosas que podía llevar consigo, y se encaminó hacia el norte del país, donde había quedado su esposa, y se reunió con ella.  Amorosamente lo recibió, y lo cuidó con ternura hasta que murió. Después alguien dijo que el corazón y el amor de la esposa de Jorge Romney eran mucho más valiosos que todos los cuadros que Jorge Romney pintó[2].   Aunque en este caso se resalta el amor de la esposa de Jorge Romney, también es notable que quien cometió el grave error en contra de la voluntad de Dios fue el señor Romney al separarse de su esposa por comentarios de un admirador, y por tener como prioridad su oficio, su fama y su dinero.

    Manuel y Keyla, en este día tan especial para ustedes, les animo también por medio del evangelio de Jesús, que su decisión de vivir juntos en amor no sea solamente por unos meses o pocos años, sino por el resto de sus vidas.  Cuiden que ni otro hombre ni otra mujer destruya su unión matrimonial; cuiden que ni un chisme, comentario, o rumor les lleve hacia la separación; cuiden que ni la pobreza ni la riqueza sean motivos que dañen su amor y unión matrimonial.

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   CONCLUSIÓN: Manuel y Keyla, no olviden que las palabras de nuestro Salvador y Señor Jesús les encargan a ustedes que vivan comprometidos siempre para el bien de su cónyuge.   Ninguno de ustedes viva esperando sacar solamente provecho de su cónyuge, sino que se están casando para dar todo por su cónyuge.   Vivan también la voluntad de Dios, no permitiendo que nada destruya esta hermosa familia que hoy comienzan con el favor y consentimiento de Dios.


[2] Lerín, Alfredo; 500 Ilustraciones; Casa Bautista de Publicaciones; EUA.  (Ilustración 5. AMOR MÁS VALIOSO QUE EL ARTE Y LOS HONORES).

   

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