ESCENAS EJEMPLARES DE UN PADRE QUE SIRVE A DIOS, Por: Diego Teh.

multiethnic group of children thinking a over white background

ESCENAS EJEMPLARES DE UN PADRE QUE SIRVE A DIOS

Exodo

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, las divisiones I,II, y III en la cong. “Siervos de Jesús” de Celestún, Yuc; el día sábado 14 de Junio del 2014, a las 19:00 horas; y las divisiones IV, V, VI, y VII en la cong. “Luz de Vida” de la col. Bojórquez, de Mérida, Yuc; el día domingo 15 de Junio del 2014, a las 18:00 horas.

.

    INTRODUCCIÓN: En la actualidad, un buen porcentaje de los usuarios de teléfonos móviles preferimos tener uno que incluya una cámara fotográfica, de preferencia con los mejores mega pixeles para poder capturar imágenes de los mejores lugares y momentos con los amigos, la familia, y los eventos que nos impresionan de alguna manera.   Ahora podemos capturar con facilidad fotografías y videos en grandes cantidades debido a que por lo general gastamos dinero en imprimirlos sino que los vemos en pantallas de los mismos teléfonos, televisiones, o monitores de computadora.   Hace unos 20 a 25 años atrás, si no poseíamos una cámara fotográfica con rollo de por lo menos 12, 24 o 36 exposiciones, teníamos que requerir el servicio de un fotógrafo, el cuál no resultaba tan económico, al grado que muchas personas nos limitábamos en la cantidad de fotografías que íbamos a pagar, y no era mucha la diferencia si las tomábamos nosotros mismos y si las llevábamos personalmente a revelar.  Muchísimo peor en costo en los siglos anteriores cuando la gente tenía que pagar altas cantidades para que fuese retratada por un buen dibujante profesional, por lo que tener retratos era un lujo y solamente se podía tener en unas cuántas piezas que eran todo un arte.   Y, ¿se imaginan cómo la gente de hace 3500 años atrás, (1500 años antes de Jesucristo) podía guardar esos momentos agradables e impactantes que ellos vivía personal o familiarmente?  Los únicos recursos eran los ojos, la memoria, la tradición oral, y muy escasamente por medio de la escritura.

   Aprovechando esta ocasión del día del padre que se celebrará el día de mañana, quiero guiarles a una reflexión acerca de las escenas de la vida del más destacado profeta Moisés, quien debió causar un impacto espiritualmente favorable en la vida de sus hijos Gersón y Eliezer.   Estos muchachos, no conocieron a su padre cuando él era el príncipe de Egipto y futuro heredero del trono que lo convertiría en un prestigioso Faraón, ni pudieron ver fotografías de él acerca de los años de su juventud.  Ellos conocieron a su padre como pastor de ovejas del abuelo Jetro, muchos años después de que él había renunciado su derecho al trono.   Fue en el tiempo cuando Moisés ya era padre de estos jovenazos, que Dios llamó a Moisés para que este sea su mensajero ante el Faraón, y caudillo para los israelitas durante los últimos cuarenta años de su vida.  Gersón y Eliezer no tuvieron a su padre junto a ellos por muchos años por la encomienda de Dios que él tenía que cumplir, pero lo que me llama la atención que nunca se quejaron de su ausencia sino que tenían una clara conciencia de que su padre era el hombre que Dios había escogido y llamado para servir a los israelitas llevándolos hacia la tierra prometida.  Por supuesto que no tuvieron ni una sola fotografía de su padre, pero tan solo por el hecho de que él les haya contado algún episodio de su vida, o que  ellos hayan visto alguno de aquellos momentos relevantes de su padre, debió ser motivo para que ellos estimaran doblemente a su padre: por ser su padre, y por ser un siervo de Dios.

    Los textos bíblicos que utilizaré en esta exposición nos presentan algunas de las escenas ejemplares que Gersón y Eliezer vieron o supieron acerca de su padre Moisés obedeciendo al llamado de Dios, los cuáles deben ser también escenas ejemplares que un padre de familia de la actualidad debe procurar que sus hijos vean en él.  / ¿Cuáles son las escenas ejemplares que un padre de familia debe procurar que sus hijos vean en él?  /  A través de diversos textos del libro del éxodo, descubriremos algunas de las escenas ejemplares que un padre de familia debe procurar que sus hijos sepan o vean en él?

 .

   La primera escena que un padre de familia debe procurar que sus hijos vean en él, es:

I.- EL INTERÉS DE HABLAR CON DIOS.   

   El primero de los textos bíblicos que consideraremos en este momento es el que nos narra el llamamiento hecho por Dios a Moisés en el desierto, y en el que acerca de Moisés nos dice que: “… lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: !!Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí”  (Exodo 3:4), y así sucesivamente se da una serie de conversaciones entre Dios y Moisés, aunque Moisés mayormente solo presentaba a Dios excusas para evitar ser comisionado por Dios para una misión especial.   Moisés no era una ‘palomita blanca’ sino que a pesar de su providencial existencia habiendo sido salvado por las parteras, por la hija del Faraón de una muerte segura en el río, etc… se convirtió en justiciero por su propia mano siendo responsable de la muerte de un ciudadano egipcio, y andaba huyendo de la justicia legal de Egipto.   Fue bajo esas circunstancias que estado trabajando como pastor de ovejas para su suegro y abuelo de Gersón y Eliezer sus hijos, Dios lo llama en el desierto, y se pone a hablar con Dios.  Qué privilegio más sublime para un ser humano poder hablar personalmente y cara a cara con Dios.  Moisés pudo simplemente darse la vuelta del lugar e irse de allí y perderse aquella ocasión, pero aunque inicialmente se acercó a la zarza ardiente solamente por curiosidad, finalmente fue un gran privilegio para él simple ser humano poder hablar directamente con Dios.  Gersón y Eliezer vieron a su padre Moisés hablando con Dios al ser llamado a un servicio importante.

    En la actualidad, hablar con Dios nos es algo fuera del alcance humano y menos de los creyentes en Jesucristo.   Siempre es un privilegio.   Jesús le enseñó a sus discípulos a orar (Mateo 6:5-9,ss), y más tarde les ordenó que deberían orar (entiéndase que significa: hablar con Dios) cuando les dijo: “Velad  y orad, para que no entréis en tentación” (Mateo 26:41).  No pretendo que analicemos las causas, motivos, y circunstancias para orar, sino al hecho de que un discípulo de Jesús como usted y yo tiene el deber de hablar con Dios.

    Durante mi niñez, recuerdo haber visto muy gratamente tanto a mi madre como a mi padre, en uno de los cuartos de nuestra vivienda, de rodillas orando a veces en silencio a veces en voz alta, expresando a Dios a veces peticiones por otros pero en muchas ocasiones recuerdo que eran expresiones de aflicción por su propio pecado por los cuáles suplicaban perdón y santificación.   Desde que conocí a mi señor padre con una edad aproximada de 60 años, y hasta el día de hoy que ha rebasado los 100 años de edad, siempre ha orado a Dios al levantarse, antes de cada comida, en otros momentos del día, y al momento de acostarse a dormir por las noches.   Recuerdo también aquellas ocasiones destinadas al ayuno familiar, no porque hubiese escacés de alimentos sino porque significaba un deseo de consagrarse más a Dios en su sagrado servicio.  Fueron momentos que aunque no los pude captar con una cámara fotográfica, todavía permanecen vivas en mi memoria aquellas imágenes de fe en Dios mediante la oración; y dichas escenas han sido para mí un estímulo a no abandonar la práctica de la oración.  Amo orar, no me importa la hora, no me importa el lugar.

    La pregunta importante en este momento es: A usted, ¿le han visto sus hijos hablar con Dios en oración, siendo usted un ejemplo para que ellos se motiven a hablar también con Él?

 .

    La segunda escena que un padre de familia debe procurar que sus hijos vean en él, es:

II.- LA VALENTÍA DE OBEDECER A DIOS.       

   Después del llamado de Dios a Moisés, y después de que a pesar de todas sus excusas, Moisés junto con su hermano Aarón fueron comisionados por Dios, dice la Escritura: “Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; …”  (Exodo 7:20).   La verdad del asunto es que entre las excusas que Moisés le dio a Dios para intentar no aceptar la comisión que le encomendaban, es que no era nada sencillo el convencer a todos los israelitas, pero era peor de complicado llevar el mensaje de Dios al Faraón quien de entrada era duro de corazón, sin embargo este texto nos dice que estuvieron “en presencia de Faraón y de sus siervos”.   Qué valiente fue Moisés al acudir a este rey emperador egipcio, quien pudo haber aprehendido o matado a Moisés por su homicidio cometido contra un egipcio como 40 años atrás.   Gersón y Eliezer vieron a su padre Moisés comunicando valientemente el mensaje de Dios al Faraón quien desde un principio tuvo como a loco a Moisés, ignorando los mensajes divinos que le llevaron en más de 10 ocasiones.

    Cuando los discípulos de Jesús comenzaron a proclamar el evangelio de Jesucristo y se levantó persecución y amenazas en contra de los apóstoles y de los creyentes en general, los creyentes oraron a Dios, y pidieron lo siguiente: “concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra” (Hechos 4:29, RV60).  Para comprender más lo que ellos pedían en esta oración, voy a citar otras traducciones en español como las siguientes: ayúdanos a nosotros que somos tus siervos a anunciar tu mensaje con valentía” (PDT); “concede a tus *siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno” (NVI); y “concede a tus siervos que anuncien tu mensaje sin miedo” (DHH).   Todo creyente que es llamado al servicio de Dios debe actuar “con denuedo” (RV60), “con valentía” (PDT), “sin temor alguno” (NVI), y “sin miedo” (DHH), porque como escribiera el apóstol Pablo: “…no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder” (2 Timoteo 1:7).

    La pregunta para reflexionar en este caso es: A usted, ¿le han visto sus hijos enfrentar la vida y responsabilidades de la fe con valentía con tal de obedecer a Dios, y así ellos tengan suficiente ejemplo para que también sean valientes para la causa del santo evangelio?  

 .

   La tercera escena que un padre de familia debe procurar que sus hijos vean en él, es:

III.- EL SERVICIO COMO UN LÍDER DE DIOS.       

   Observemos directamente en la narración bíblica lo que ocurre en un rincón del desierto después de que los israelitas lograron salir de Egipto.  En los primeros cuatro versículos de Exodo 14 leemos que “Habló Jehová a Moisés, diciendo:  /  Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar.  /  Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado.  /  Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así”  (Exodo 14:1-4).    Moisés recibió una orden de dirigir a toda la multitud para acampar “delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón”, y el relato termina diciendo: “Y ellos hicieron así”.   Todo mundo sabía, muchos israelitas sabían, Moisés sabía que ese punto a donde él los llevaría para acampar, no era un lugar estratégico, sino más bien era el mejor lugar pero para ser emboscados, y exterminados.   Lo que me sorprende es que Moisés no protestó ante Dios, ni decidió Moisés mismo cambiar la estrategia ordenada por Dios.   Para que el texto bíblico nos diga: “Y ellos hicieron así”, Moisés tuvo que ejercer todo su potencial de liderazgo para poder llevar a toda aquella gente al lugar indicado por Dios.   Gersón y Eliezer tuvieron el privilegio de ver a su padre ejerciendo esta gran responsabilidad de liderar a través del desierto a este gran pueblo de Dios.

    Otra pregunta muy apropiada para reflexionar acerca de nuestro ejemplo como padres, es: A usted, ¿le han visto sus hijos ser responsable en su liderazgo en cuestiones de servir a la iglesia que usted pertenece para que sus miembros avancen en cumplir la gran comisión de Jesucristo?

 .

   La cuarta escena que un padre de familia debe procurar que sus hijos vean en él, es:

IV.- LA CONSAGRACIÓN DE LOS BIENES A DIOS.       

   Después de que Moisés y todo el pueblo de Israel obedecieron a Dios dejándose guiar hasta la zona de Pi-hahirot, de dieron cuenta de que el ejército del Faraón venía para alcanzarlo, por lo que Moisés obviamente se sintió responsable de haberlos llevado hasta ese lugar por lo que se puso a orar en ese momento.   Entiendo que ese no era el momento de ponerse a orar sino de actuar, por lo que leemos lo siguiente en el texto bíblico:  Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.  /   Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.  /   Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería;  /   y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.  /  Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas,  /   e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.  /  Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas” (Exodo 14:15-21).   Lo que aquí quiero enfatizar es que en vez de ponerse a orar, y además de dar al pueblo la orden de avanzar, Dios le dice a Moisés: Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo” (v. 15) […]  Y extendió Moisés su mano sobre el mar”.   Lo que Gersón y Eliezer vieron que hizo su padre Moisés, fue el levantar las manos hacia el mar con aquella vara que nunca tiró cuando dejó de ser pastor de ovejas.   Moisés, nos dice el escritor a los hebreos que: Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, /   escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,  /   teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.  /  Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.  /  Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos.  /  Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca” (Hebreos 11:24-29ª).   Moisés no tenía riquezas las renunció por servir al pueblo de Dios.  Es más cuando trabajó como pastor de ovejas no fue un pastor empresario independiente, era solamente empleado de su mismo suegro, por lo que cuando fue llamado, lo único que tenía en sus manos era una vara pastoril, que cuando Dios lo llamó le hizo ver que esa pequeña vara sería un buen recurso para su ministerio.  Desde un principio Dios le preguntó a Moisés: “¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y el respondió: Una vara” (Exodo 4:2).  La pregunta de Dios no fue porque Dios no conociese una vara, y no porque Dios no lograba ver qué era aquello, sino porque Dios quería que Moisés se diera cuenta que aquello que parecía insignificante, consagrado en las manos de Dios, sería un gran instrumento útil para el servicio que Dios le encomendaría. Inmediatamente Dios hizo que aquella vara se convirtiera en una culebra, y lo mismo sucedió con la vara de su hermano Aarón (Exodo 7).  Con aquella vara de Moisés consagrada al servicio de Dios fue convertido un río egipcio en sangre (Exodo 7:19,20), con la misma vara surgió la plaga de ranas en contra de los egipcios (Exodo 8:5), con la misma vara surgió la plaga de piojos cuando fue tocado con ella el polvo (Exodo 8:16,17), con la misma vara surge la plaga de granizo (Exodo 9:23), con la misma vara llega la plaga de langostas (Exodo 10:13), con la misma vara golpeó la peña del Horeb que entregó una deliciosa y fresca cantidad de agua (Exodo 17:5,6), con la misma vara se ganó una guerra en contra de Amalec (Exodo 17:9,12,13).   Aquella vara fue conocida como “la vara de Dios” (Exodo 4:20), porque aunque era un pedazo de madera común y corriente fue consagrada para servir a Dios.   Lo que Gersón y Eliezer entonces vieron en su padre Moisés en aquella escena donde levantó la mano con la vara apuntando al mar que tenía frente a él, no se trataba de un acto mágico ni de la presunción de un poder humano, sino que era una evidencia de que cuando una persona consagra lo poco o mucho que tiene en sus manos, Dios lo usa grandemente.  Estos muchachos debieron aprender del buen ejemplo que su padre le mostró.

   Y ahora, para reflexionar: A usted, ¿le han visto sus hijos poner al servicio de Dios aún las pequeñas cosas que usted tiene en su casa?  Un plug para equipos de sonido o guitarra, un cable de uso rudo o normal, una clavija, un contacto, una escoba, etc… puede ser consagrado o dedicado al servicio del santo ministerio de la iglesia de Jesucristo.   Dios espera que aprendamos a consagrar para él no solamente cosas grandes y de alto valor económico, sino aún aquellas cosas que parecen insignificantes pero que muchas veces hacen mucha falta en la obra de Dios.  Enséñeles a sus hijos con el ejemplo que es importante y agradable a Dios servirle con los bienes que poseemos.   Será un grato recuerdo que tendrán de su padre y que les motivará a servir a Dios consagrando a Dios lo que ellos también tienen en sus manos.

 .

   La quinta escena que un padre de familia debe procurar que sus hijos vean en él, es:

V.- LA LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS.       

   Otra de las escenas ejemplares en la vida de Moisés tanto para sus hijos como para todo el pueblo de Israel en el desierto, es cuando Dios desciende en el Monte Sinaí y le llama para platicar con él.   Al respecto de aquel evento sagrado, dice las Sagradas Escrituras: “Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios” (Exodo 31:18).   Se trataba de las dos grandes tablas de la Ley de Dios, lo que conocemos como Los Diez Mandamientos.   Qué gran privilegio para Moisés el haber recibido directamente de Dios estas dos tablas sagradas.   Debió haberlas leído desde el momento que se las entregaron.   Lamentablemente Moisés en un momento de amor a Dios y de coraje por la idolatría de la gente gente que guiaba, al ver que en solamente unos cuantos días mientras él estaba en la cima del monte Sinaí, la gente había construido un becerro de oro como su Dios al estilo de los egipcios, rompe aquellas tablas dadas por Dios, pero luego tuvo que hacer con sus propias manos una copia de las que había destruido, pero Gersón y Moisés tuvieron el privilegio de ver a su padre Moisés, bajando del monte con aquellas tablas en sus manos que durante los años siguientes fueron las palabras fundamentales de Dios que Moisés debió meditar en ellas para aplicarlo primeramente a su propia vida.

    En mi caso muy personal, tengo un testimonio muy agradable que recordar y contarles en esta ocasión, y que he compartido a otros creyentes en otros momentos y lugares.  Durante los años de mi niñez, recuerdo que todos los días de lunes a viernes cuando me levantaba para desayunar antes de ir a la escuela, mientras mi madre se dedicaba a preparar el desayuno, a mi padre siempre lo veía sentado junto a una de las puertas de nuestra casa, con la biblia abierta en las manos y los ojos en alguna página de la biblia, y sus labios siempre demostrando que estaba leyendo en voz baja algún pasaje de la biblia.  Me llegué a dar cuenta que se levantaba a leer la Biblia mucho antes que amaneciera, y cuando mi madre avisaba que ya estaba listo el desayuno, también él ya estaba listo para dejar su sagrada lectura.   Ese hábito que pude observar en mi padre, aunque no tengo una fotografía de aquellas escenas diarias, fueron ejemplares para motivarme a amar la palabra de Dios que hasta ahora leo y predico convencido de que es la verdad necesaria para mi vida y para el pueblo de Dios.

    Es bueno que nos preguntemos para reflexionar: ¿A usted, le han visto sus hijos, trayendo entre sus manos la bendita palabra de Dios, y aún más le han visto leyéndola para instruirse en la voluntad de Dios?

 .

   La sexta escena que un padre de familia debe procurar que sus hijos vean en él, es:

VI.- LA VOCACIÓN DE ENSEÑAR ACERCA DE DIOS.       

   El enseñar acerca de Dios no es un don que todos los creyentes tienen, pero Moisés, a pesar de sus deficiencias personales fue capacitado para ejercer esta importante labor.   En las Escrituras tenemos el registro de sus propias palabras dirigiéndose a la gente que guiaba, diciéndoles, por ejemplo: “Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.  /  No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno (Deuteronomio 4:3,4).   Gersón y Eliezer vieron en muchas ocasiones a su padre Moisés, puesto de pie ante la multitud de peregrinos que guiaba en el desierto, abriendo la boca para enseñarles y/o recordarles lo que ellos debían obedecer.   Debieron haberse sentido orgullosos de ver a su padre ocupado en servir a Dios como su portavoz para que el pueblo obedeciera a Dios.

    Yo fui de las personas que tuvo el privilegio de acompañar a mi señor padre a diversas comisarías a donde él iba a predicar el evangelio de Jesucristo.  No fue pastor, ni era enviado como comisionado por una iglesia o consistorio.   Era solamente un sastre que amaba al Señor, por lo que aprovechaba costurar ropas, y luego en convenio con una panadería salía de viaje misionero durante una o dos semanas, en los que mientras vendía sus hechuras de ropa y sus panes, predicaba a Jesucristo.  Recuerdo los momentos cuando él aun siendo un hombre con solamente estudios de primer año de primaria reunía a maestros, doctores, y campesinos para enseñarles la palabra de Dios, no en templos sino de bajo de un árbol o en una casa de personas que espontáneamente ofrecían su casa para ese fin.  Creo que sus esfuerzos personales no fueron en vano que hasta el día de hoy, muchos de aquellos a quienes les predicó se encuentran ellos o hasta sus hijos perteneciendo a una iglesia por haber creído el evangelio.   Recuerdo también los años cuando sin esperar que una iglesia abra un centro misionero en mi casa, él durante todos los quince años que viví en aquella casa grandísima por cierto, consagró un cuarto de 5 x 8 mts como templo en el que invitaba a gente no creyente para hacer una o dos veces por semana servicios de adoración, oración, y estudio bíblico, y me consta que hasta el día de hoy, más de 25 años después, todavía existen resultados de su servicio de enseñanza de la palabra de Dios en personas y familias que antes asistieron a aquella casa consagrada.   Todavìa recuerdo verlo parado detrás de una mesa común con su biblia en la mano enseñando y predicando la palabra de Dios.   También recuerdo aquellos momentos cuando a escondidas yo entraba a aquella casa que no se abría sino solamente para cultos, y entre mis ociosidades me ponía tras aquella mesa para simular estar predicando mientras aprovechaba leer algunas porciones de la biblia que siempre se encontraba sobre aquella mesa; pero actualmente doy gracias a Dios que me llamó no a simular sino a predicar fielmente Su palabra.   Igualmente recuerdo la gran cantidad de ocasiones que no dejaba de contarme las parábolas del evangelio, con las que aprovechaba indicarme cómo confiar en Jesucristo para mi salvación, pues, hasta el día de hoy tengo en alta estima y obediencia aquellas palabras que escuchaba directamente de sus labios.   Su vida y ministerio personal hacia otros y para mí, fue para mí un gran ejemplo y motivador para aceptar el llamado del Señor a este santo ministerio pastoral.

    Pero, siguiendo con nuestra reflexión acerca de nuestra vida ejemplar como padres, ¿A usted, le han visto sus hijos enseñar a la gente o a sus mismos hijos, la bendita palabra de Dios que transforma vidas?

 .

   La séptima escena que un padre de familia debe procurar que sus hijos vean en él, es:

VII.- LA CONFIANZA EN LA PRESENCIA DE DIOS.       

   En uno de los momentos en los que Dios le encomendaba a Moisés la gran tarea de conducir a los israelitas hacia la tierra prometida, Moisés se atrevió a decirle a Dios que la única condición vital para aceptar aquella comisión divina, era la presencia de Dios en toda la ruta hasta la meta.   Dice la narración de las Escrituras: Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.  /  Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.  /  Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.  /  Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí” (Exodo 33:12-15).   Como leímos en el versículo 15, la condición de Moisés fue: “Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí”.  ¿Qué es lo que Moisés estaba diciendo?  El estaba diciendo que no actuaría solamente con sus esfuerzos, experiencias, estrategias, consejos ajenos, si no contaba con la presencia de Dios.  Moisés había comprendido la importancia de confiar en la presencia de Dios.   Gersón y Eliezer vieron en su padre Moisés que en el cumplimiento de la comisión dada por Dios a él no lo haría con sus propios esfuerzos y estrategias humanas, sino que dependería totalmente de la presencia, guía, y poder de Dios.   Qué palabras y actitudes más ejemplares que un padre puede decir y vivir a la vista de sus hijos, demostrando de esta manera confianza y dependencia total en la presencia de Dios.

      La última pregunta reflexiva en este mensaje, acerca de este asunto de demostrar a los hijos nuestra confianza en Dios, es: ¿A usted, le ven sus hijos o le oyen decir que confía o depende en la presencia y poder de Dios?

 .

   CONCLUSIÓN: Se dice que una foto es mejor que mil palabras… pero en aquella época de Gersón y Eliezer no había fotógrafos, y no se podía capturar e imprimir como recuerdo alguna escena vivida, pero para los hijos, el mejor capturador de escenas que puede haber es la memoria humana.   A pesar de que ellos nunca tuvieron una fotografía o un recuerdo impreso acerca de aquellas escenas históricas de su padre, lo mejor es que sabían que su padre era un gran hombre de Dios!!!.   En cuanto a nosotros, como padres temerosos y servidores de Dios, debemos reflexionar acerca de si nuestras acciones están siendo las escenas ejemplares que nuestros hijos deben ver y recordar por siempre de su padre.

   

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.