DEVOCIONAL DEL JUEVES 16 DE ABRIL

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL JUEVES 16 DE ABRIL:

SERIE: 

LO QUE DIOS NOS DIO.

(del 31 de marzo al 30 de abril).

TITULO: NOS DIO CONSAGRACIÓN.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que Dios unge mediante su Espíritu Santo con el derramamiento de sus verdades a los que creen en su Hijo.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 2 Corintios 1:21-22. 

21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios,

 22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

    En el devocional anterior observamos que en el versículo 21 el apóstol Pablo habla de dos cosas que son hechas por Dios a los que somos creyentes en Cristo. La primera es: “que nos confirma”, la cual fue el tema del devocional anterior, y la segunda es: “que nos ungió”, tema del cual nos ocuparemos en este devocional.  Para un poco de historia acerca de la unción, el portal GotQuestions, explica que: El origen de la unción viene de una práctica de los pastores. Los piojos y otros insectos a menudo entraban en la lana de las ovejas, y cuando llegaron cerca de la cabeza de las ovejas, podrían hacer una madriguera en las orejas de las ovejas y matar las ovejas. Entonces, los antiguos pastores vertían aceite en la cabeza de las ovejas. Esto hizo resbaladiza la lana, lo que hacía imposible que los insectos llegaran cerca de las orejas de las ovejas porque los insectos se deslizarían[i]. Entre los israelitas, desde los tiempos de Moisés cuando Dios constituyó el sacerdocio aun desde el desierto, Él mismo se refiere al sumo sacerdote como el ungido (cf. Levítico 4:16), y a los sacerdotes como “ungidos” (cf. Levítico 6:20); y el autor del salmo 132 que algunos piensan que es Salomón hijo de David, y otros que alguien unos 500 años después de David, después del exilio, pero se refiere al rey David como “ungido” (cf. Salmo 132:10).  David cuando fue hecho rey, fue ungido con aceite derramado sobre su cabeza, simbolizando con el acto, el otorgamiento de la dignidad de rey (cf. 1 Samuel 16:1, 13); y así también fue ungido antes Saúl como el primer rey de Israel (cf. 1 Samuel 10:1); el ungimiento era el equivalente de una coronación.  El autor del salmo 105, citando palabras antes dichas por Dios con respecto a sus profetas, menciona también que a los profetas Dios les llama “ungidos” (cf. Salmo 105:15), porque también ellos, para iniciar formalmente su ministerio, generalmente eran ungidos con aceite derramado sobre sus cabezas.  Este derramamiento de aceite no tenía un poder propio, sino solamente era un símbolo de que el Espíritu de Dios había o está otorgando alguna dignidad, poder, gracia, bendición, etc… a la persona que es señalada públicamente con el ungimiento con aceite.  Así que el ungimiento es el símbolo visible de que un sacerdote es consagrado para su oficio, un rey es constituido para gobernar, y un profeta es declarado como tal para revelar la voluntad de Dios tanto a su pueblo como a los gobernantes, generalmente de Israel o Judá, o ambos reinos de su pueblo, pero también para naciones extranjeras. Pero, ser ungido, no significa que uno se convierta en súper humano, pues el rey David en sus experiencias llegó a decir: yo soy débil hoy, aunque ungido rey” (2 Samuel 3:39).

   En el caso del ungimiento de los que somos creyentes en Jesucristo, del cual se refiere el apóstol Pablo afirmando que “el que nos ungió, es Dios”, no consiste en un derramamiento de aceite, sino que es una acción de él a nuestro favor que es hecho por su Espíritu Santo en nuestra vida.  El apóstol Juan explicando este asunto, dice en su primera epístola que: “vosotros tenéis la unción del Santo, de manera que conocéis la verdad” (1 Juan 2:20), palabras que nos indican que el haber conocido la verdad de Dios mediante el evangelio de Jesucristo, es unción o ungimiento, no con aceite sino derramamiento de la verdad de Dios a nuestra vida.  Luego el mismo apóstol dice también: “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Juan 2:20), por lo que unción o ungimiento aquí es la obra del Espíritu Santo haciendo que los creyentes aprendamos la única verdad suficiente, para que no tengamos necesidad de querer buscar más verdad por otras fuentes, porque no hay más verdad que la que da el Espíritu Santo.  Es por eso, que aun personas sin estudios, y sin siquiera haber sido alfabetizados en lo básico, reciben la capacidad de aprender tales verdades de Dios como si las hubiesen aprendido como por licenciatura, maestría o doctorado.

   Con el apoyo de otras versiones como la Biblia La Palabra, que en lugar de “el que nos ungió, es Dios” dice: “Dios nos consagró” (BLP), nos ayuda a apreciar que el objetivo de Dios al derramar el conocimiento de su verdad en nosotros, es a la vez un acto de consagración mediante el cual nos habilita para compartir a otros su evangelio.  La Nueva Traducción Viviente, en vez de “nos ungió”, o “nos consagró, traduce la expresión diciendo de Dios que: “Él nos comisionó” (NTV), en concordancia con el que todo ungimiento es para ser enviado a cumplir una comisión, en el Antiguo Testamento podría ser de sacerdote, rey, profeta, e incluso otros oficios, pero en el Nuevo Testamento los creyentes somos comisionados a llevar la verdad de Dios a otros, siendo ungidos con el derramamiento de la verdad a nuestro conocimiento y vida en general.

   ¿Puede usted darse cuenta que Dios le ha ungido a usted con las verdades que usted ahora sabe y que las ha aprendido de Su palabra? Si con ello Dios le ha consagrado y comisionado, ¿está usted deseando permanecer en su consagración?

[i] https://www.gotquestions.org/Espanol/ungido-uncion.html

  • CANTEN EL HIMNO: “QUE MI VIDA ENTERA ESTÉ» (# 539).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • AHORA, OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Dios, desconociendo antes tu palabra que es la verdad, ahora entendemos que derramaste tu verdad a nuestro conocimiento y vida, como un acto inicial y proceso continuo de ungimiento por medio de tu Espíritu Santo.  De esa manera nos das la dignidad de ser embajadores tuyos en nombre de Cristo. De esa manera nos consagraste, dándonos el don y la comisión de poder compartir con palabras y hechos el evangelio de tu Hijo Jesús. Fortalécenos para mantenernos consagrados a tu voluntad. En el nombre de Jesucristo.  Amén.

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