DEVOCIONAL DEL LUNES 20 DE ABRIL

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL LUNES 20 DE ABRIL:

SERIE: 

LO QUE DIOS NOS DIO.

(del 31 de marzo al 30 de abril).

TITULO: NOS DIO BUENA ESPERANZA POR GRACIA.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia se cerciore si todos sus integrantes creen en Jesucristo como requisito para contar con la “buena esperanza” que Dios da.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 2 Tesalonicenses 2:16-17. 

16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia,

17 conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra”.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   El texto de hoy en el versículo 21 presenta dos cosas de las cuales dice que: “Dios… nos dio”. Lo primero es que: “nos dio consolación eterna”; pero tomando en cuenta la conexión que hay con la frase “nos dio”, lo segundo es: “buena esperanza” acerca de lo cual también le aplica la frase final del versículo que dice: “POR GRACIA”.  En este devocional, enfatizaré esta segunda dádiva con el mismo tenor del texto asumiendo que dice: “Dios… nos dio… buena esperanza por gracia”. A continuación, explicaré en tres partes lo que estas palabras significaban en el pensamiento del apóstol Pablo, y que él quería que entendiesen los creyentes de la ciudad de Tesalónica.

   Las mismas palabras sugieren que cuando una persona no es creyente en Jesucristo, uno no tiene esperanza, pero cuando uno es creyente en Jesucristo, entonces ahora sí uno tiene esperanza. Esperanza ¿de qué? En una carta anterior les había escrito: Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de aquellos que ya han muerto. Así no estaréis tristes como lo están los que carecen de esperanza. / Nosotros creemos que Jesús ha muerto y ha resucitado; pues, igualmente, Dios llevará consigo a quienes han muerto unidos a Jesús (1 Tesalonicenses 4:13-14; BLP). El apóstol Pablo les estaba explicando que aunque Jesús todavía no ha regresado, los que murieron siendo creyentes, a final de cuentas, aunque pasen muchos siglos después cuando Jesús vuelva, ellos no se perderán el ser también resucitados y llevados a donde Cristo está, porque por el haber creído en Jesús, comenzaron a estar “unidos a Jesús”, y por esa unión con él, aun después de la muerte ni el alma ni el cuerpo corruptible pierden su unión con Jesús, pues únicamente no se puede ahora entrar al cielo directamente con el ahora cuerpo pecador, sino hasta que cuando Jesús regrese, los cuerpos de los creyentes difuntos sean resucitados y sus cuerpos sean santificados, glorificados, e incorruptibles.  Por eso no debe causarnos tristeza total la muerte de un creyente, porque tanto por él como por nosotros, “Dios… nos dio… buena esperanza”. Si acaso nos da tristeza, es por no poderle ver más por ahora, pero la tristeza se desvanece cuando pensamos que su alma ahora está con Jesucristo, y que el día de la resurrección, tanto en alma como en cuerpo estará con Jesús en la eternidad.  Esta es la esperanza que no tienen los que no creen en Jesús, aunque se lo imaginen o se ilusionen de encontrarse con Dios en la eternidad, no tendrán el privilegio de encontrarse en esa dimensión de la vida eterna.  Asegúrese que usted y su familia tengan esta esperanza.

   El apóstol Pablo, describe esta esperanza con la palabra “buena”, diciendo que esta dádiva de Dios, es: “BUENA ESPERANZA”; y esto es cierto, porque dentro de cualquier otra cosa material que en esta vida hayamos deseado y hayamos tenido la esperanza de obtenerlo, e incluso si lo logramos obtener, ninguna de estas cosas alcanzan el nivel de “BUENA ESPERANZA”, sino que corresponde a lo que Salomón en su tiempo escribió en el Eclesiastés diciendo: “VANIDAD DE VANIDADES, TODO ES VANIDAD” (cf. Eclesiastés 1:2, 14; 2:1, 11).  Lo único que no es vanidad es tener fe en Jesucristo, porque ello trae como beneficio la “BUENA ESPERANZA” de estar para siempre en la eternidad con Jesús salvos de la condenación eterna.  Por ello, vale la pena creer en Jesús y servirle con devoción durante nuestra breve vida aquí en la tierra.

   Por último, solamente enfatizar que es digno recordar que esta “BUENA ESPERANZA” que “Dios… nos dio”, es “POR GRACIA”, porque no depende de algo bueno que Dios haya visto en nosotros para otorgarnos esta dádiva, sino que depende totalmente de Su voluntad, porque nuestra condición de pecadores no nos da derecho a ninguna bendición de Dios.  No lo merecemos, por lo que, si él nos los ha dado, es porque aun no mereciéndolo nosotros, Su voluntad y Su amor es tan grande, del mismo tamaño que nuestra deuda de gratitud para con Él.  Que nadie de nuestra familia sufra por ganar la “BUENA ESPERANZA”, pues no se gana, sino que solamente se necesita creer en Jesús, y Dios nos lo da “POR GRACIA”.

  • CANTEN EL HIMNO: “TENEMOS ESPERANZA» (# 147).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • AHORA, OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Dios bendito, lleno de gracia y de verdad.  Muchas gracias por regalarnos a los creyentes de tu Hijo Jesucristo, la “BUENA ESPERANZA” que nos aguarda para el día del regreso de él, el gran día de la resurrección de los muertos, y del día de comenzar a estar en las regiones celestes de la eternidad contigo y con tu Hijo Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Nos llena de gozo saber que quienes han muerto de nuestra familia y de nuestros hermanos en la fe, creyendo en Jesús no están perdidos ni en alma ni en cuerpo, sino que son salvos primero en alma, pero después también en alma y cuerpo.  Muchas gracias porque esa fue la esperanza de los que ya se nos adelantaron, y esa es también nuestra esperanza.  Muchas gracias en el nombre de Jesús.  Amén.

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