DEVOCIONAL DEL SÁBADO 25 DE ABRIL

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL SÁBADO 25 DE ABRIL:

SERIE: 

LO QUE DIOS NOS DIO.

(del 31 de marzo al 30 de abril).

TITULO: NOS DIO PROFETAS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que los profetas del evangelio fueron un segundo ministerio temporal que Dios le dio a los creyentes del primer siglo, para fortalecer la fe en Cristo solamente durante el tiempo de los apóstoles.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Efesios 4:11-13. 

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

    Desde el capítulo 2 de esta misma epístola, el apóstol Pablo les había dicho a los creyentes de Efeso que ellos ya son “conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19), y son “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20).  Pablo y sus lectores, ya sabían que los ministerios, el de los “apóstoles”, y el de los “profetas” del mismo tiempo apostólico, ya estaban sirviendo de fundamento para la edificación de los creyentes, quienes al mismo tiempo ambos se fundamentaban en Jesucristo.  Tanto en Efesios 2:20 como en 4:11, igual que en 1 Corintios 12:28, 29, estos “profetas” son mencionados después de los “apóstoles”, y no antes, por lo que es evidente que no se refiere al mismo ministerio que tuvieron los profetas que hubieron antes de los apóstoles y antes de Cristo, como los que fueron profetas desde Moisés hasta Juan el Bautista, unos mil quinientos años de profetas, con excepción de los 400 años antes del Bautista que no hubo profetas en Israel.

   Pero, en cuanto a los “apóstoles” y en cuanto a los “profetas” del evangelio, fueron ministerios que sirvieron de FUNDAMENTO (2:20) para la naciente iglesia; los apóstoles serían el fundamento para todo el tiempo que existan creyentes aquí en la tierra porque ellos tuvieron la encomienda divina de determinar cuáles serían las doctrinas para la práctica de la fe.  Por eso en la historia de los primeros creyentes de Jerusalén, san Lucas dice que: “perseveraban en la doctrina de los apóstoles” (Hechos 2:42).  Los profetas solamente fueron fundamento para la naciente iglesia, porque a ellos el Espíritu Santo de Dios les dio revelaciones específicas que todavía no estaban consignadas por escritos apostólicos, y que comunicaron a la iglesia naciente, sin que esto signifique que les haya sido dado el don de la profecía que consiste en poder predecir el futuro, no siendo necesario que alguno de ellos dejase algún libro porque eso quedó a cargo del ministerio apostólico. Pero, durante ese tiempo, ambos ministerios fueron: parte del fundamento del establecimiento de la iglesia, tal como Pablo dijo a los Efesios que ellos eran: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas”.  Sin embargo, la autoridad principal y esencial siempre fue a apostólica, y no la profética que estuvo subordinada a la apostólica, y así continúa hasta el día de hoy.  Cualquiera que se ostente como tal, no puede tener el carácter de fundamento, pues quienes así lo reclaman, están fuera de las normas del evangelio, y en consecuencia tiene que ser falsos.

   En el capítulo 3 de esta misma epístola, san Pablo les escribió a los creyentes de Efeso: que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, / leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, / misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: /…” (Efesios 3:3-6).  Aquí también, Pablo menciona juntos a estos dos ministerios, e igualmente cita primero a los “apóstoles”, y luego a los “profetas”.  Ambos ministerios, fueron capacitados por el Espíritu Santo para dar a conocer a Cristo. Los profetas, sin haber estado con Jesús durante su ministerio como lo estuvieron los apóstoles, recibían revelación propiamente para los ya convertidos a Cristo, siendo que sus enseñanzas eran extraordinariamente edificantes como si hubiesen sido testigos del ministerio de Jesús, porque él les revelaba los mensajes que los creyentes deberían saber.  Es así que Dios nos dio profetas que sirvieron como fundamento para la naciente iglesia, pero que ya no es un ministerio vigente desde hace 19 siglos. Toda verdad, doctrina, enseñanza que los creyentes debamos conocer está revelada y consignada en la Biblia, y no se necesita de un profeta para comunicarnos una nueva revelación.  Cualquiera que se ostente profeta en este sentido, no cuenta con la debida autoridad para ello, pues Dios ya no da nuevas revelaciones en la actualidad porque todo lo que debemos saber ya está revelado en las Sagradas Escrituras.

   ¿Está usted seguro que no está menospreciando la revelación completa y suficiente de Dios consignada en la Santa Biblia, por causa de alguien que, ostentándose profeta en algún templo, videos, audios, o escritos, afirma recibir revelaciones de Dios? ¿Sí o no? Cualquier cosa nueva que alguien pretenda revelar que no está dicho en las Sagradas Escrituras, debe ser rechazado.

  • CANTEN EL HIMNO: “DE JEHOVÁ CANTARÉ» (# 34).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • AHORA, OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Bendito Dios que no dejas a los creyentes de tu Hijo sin revelarles tus secretos de salvación, muchas gracias porque al principio de la expansión del evangelio diste profetas a tu iglesia para edificarles, entre tanto se concluía la escritura de los evangelios, historia, epístolas, y profecía que necesitábamos conocer. Hoy queremos saber nada más lo que nos has revelado. Líbranos de personas que pretendan convencernos de que a través de ellos quieres darnos revelaciones. Ayúdanos a tener tus Sagradas Escrituras como suficiente revelación de todo lo que necesitamos creer y hacer.  Te lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén.

¿QUIEREN PEDIR ALGUNA ORACIÓN?:

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ESTÉN PENDIENTES DE LOS DEVOCIONALES DE CADA DÍA.
 

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