DEVOCIONAL DEL SÁBADO 02 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL SÁBADO 02 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS NOS CONVENCE DE PECADO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que el convencimiento de que somos pecadores por naturaleza y de que la solución para ello es solamente Jesucristo, es solamente el Espíritu Santo que lo puede hacer en la vida de toda persona.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Juan 16:7-11.

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

De pecado, por cuanto no creen en mí;

10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

    Debido al anuncio que Jesús les había estado haciendo a sus discípulos de que ya se estaba aproximando el momento en el que él se iría de ellos, todos se encontraban tristes; y lo estarían más cuando él realmente se vaya.  No entendían muy bien lo que él les estaba diciendo, pero para contrarrestar su tristeza, Jesús les dice que vendría “el Consolador”.  Esta es una función que el Espíritu Santo hace con los que sufren tristezas y otros problemas emocionales; pero también dijo Jesús que “el Consolador… convencerá” de tres cosas: “De pecado, de justicia, y de juicio”.  Con respecto al pecado, lo que Jesús dijo específicamente que hará el Espíritu Santo, es que: convencerá al mundo de pecado…, / De pecado, por cuanto no creen en mí” (vv. 8,9).

   En este devocional quiero que observen que Jesús dijo que “el Consolador” convencerá al mundo “de pecado” (no dice: de pecados).  En la Biblia cuando se usa la palabra pecados en plural, generalmente es para referirse a los pecados que uno comete como consecuencia de ya ser pecadores; sin embargo, solamente usa la palabra “pecado” en singular, lo cual no por ser singular sea menos grave el asunto, sino que con el uso del singular en este caso, hay una verdad más profunda que Jesús les estaba exponiendo, pues “pecado” en singular muchas veces se refiere a la raíz de los pecados, que es “el pecado”, la causa real que lleva a los seres humanos a cometer más pecados.  Muchas personas, en realidad saben cuáles son sus pecados, acerca de los cuales en ocasiones intentan hacer algo liviano, para evitarlos, pero fallan tras cada intento, pues solo les funciona de manera temporal, porque no tratan con la causa realmente 100% poderosa para llevar a una persona a la depravación espiritual. Pero, bueno, otra realidad del caso, es que nadie puede hacerlo con sus fuerzas, más bien debilidades humanas.  Bajo esta realidad, está disponible la acción del Espíritu Santo de Dios, que no busca solamente que reconozcamos que nos equivocamos al hacer cosas que Dios no espera que hagamos, o al no hacer las cosas que Él sí espera que hagamos; sino que Él busca que nos convenzamos de que la raíz de nuestros pecados está en nuestra naturaleza por causa de la primera desobediencia que Eva y Adán cometieron, estando nosotros representados por ellos aun cuando todavía no habíamos nacido, y por lo cual necesitamos la solución disponible para ese problema esencial de nuestra naturaleza.

   En realidad, la solución de este gran problema de nuestra naturaleza está en creer en Jesucristo, pero el gran impedimento para que todo ser humano pueda y quiera creer en Jesús, es precisamente ese “pecado”, el cual nadie reconoce de manera natural.  Se necesita de la misma intervención divina por medio del trabajo del Espíritu Santo de Dios en el corazón, pensamientos, y conciencia humana para convencer a cada persona de que “el pecado” es nuestro gran problema, y que Jesús es la gran solución para ello.  Si una persona no trata la causa original de su vida pecaminosa con la obra de Jesucristo el antídoto divino del pecado, tal persona estará viviendo una vida siempre deliberada de pecados que evidencian que no ha dejado que los efectos de la obra de Jesús le libren del poder del “pecado” heredado de la naturaleza de Adán.

   Estimado lector/oyente, es posible que usted esté creyendo que Jesucristo es el Hijo de Dios, pero sigue viviendo deliberadamente en la práctica de pecados que no pareciera que usted es un creyente.  Esto ocurre porque usted solamente ha manejado la fe como conocimiento, y no ha dejado que el Espíritu de Dios le convenza a usted de esta gran necesidad, y porque no ha dejado que Él lleve el poder Cristo hasta lo más profundo del corazón de usted donde “el pecado” está verdaderamente instalado. Acepte usted a Cristo para su corazón, no solo para su conocimiento, y entonces usted verá que el pecado ya no le controlará a usted, y podrá decir junto con el apóstol Pablo, que: “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos 6:6).

  • CANTEN EL HIMNO: “YO SÉ A QUIÉN HE CREÍDO» (# 258).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Espíritu Santo de Dios, gracias por hacernos ver que el mayor problema espiritual que tenemos es la naturaleza de pecado que heredamos desde que Adán pecó por primera vez. Eso nos hacer ver que los pecados que cometemos tienen su origen y causa en esa naturaleza integrada en lo más profundo de nuestra vida espiritual, no en la carne, sino en el fondo de nuestra alma. Gracias porque nos has dado la gracia de contar con Cristo en nuestro corazón quien ha destruido en nuestra vida esta herencia de Adán que nos ha acompañado. Gracias en el nombre de Jesús. Amén.

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