DEVOCIONAL DEL MARTES 05 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MARTES 05 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS MORA EN NUESTRAS VIDAS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que el Espíritu Santo de Dios está en el corazón de todos los creyentes sin abandonarnos ni un solo instante por causa del pecado, llevando a cabo nuestra santificación.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Juan 14:16-17.

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Jesús estaba platicando con sus discípulos, y les estaba orientando especialmente por las reacciones de Tomás y Felipe. El punto es que no lograban entender el anuncio de Jesús de que estaba próximo a dejarles para él regresar a la casa de su Padre. Tomás quería saber la dirección y la ruta; Felipe, quería que Jesús le mostrara al Padre. En este escenario, lo que Jesús percibe no solo de estos dos sino de todo el grupo es que la noticia les estaba causando tristeza.  Jesús había sido para ellos “el Consolador”, y para que su función no se interrumpa les promete orar para que Dios les de “otro Cosolador” (v. 16), ese sí no se iría ni en los siguientes 3 años como el tiempo que Jesús estuvo con sus discípulos, ni se iría dentro de 33 años como el tiempo que Jesús estuvo aquí en la tierra, sino que les dice: “para que esté con vosotros para siempre”.

   A este “otro Consolador”, Jesús le llama: “el Espíritu de verdad”, y se trata del Espíritu Santo quien en realidad desde siglos atrás siempre había sido el que si bien no era visto, es Él quien llenaba de dones especiales a todo tipo de personas desde practicantes de oficios, sacerdotes, profetas, reyes, etc… para el cumplimiento de alguna función especial.  Este Espíritu que Jesús promete gestionar en oración con su Padre, en realidad no era para que venga por primera vez pues desde la creación ya lo ha estado, y se ha manifestado una grandísima cantidad de ocasiones en el transcurso de la historia de la humanidad y del pueblo de Dios en particular.  Aunque todavía faltaban como unos 50 días para la manifestación de la venida que marcaría el respaldo total para los apóstoles, y creyentes en general de la iglesia para la expansión del evangelio a partir del día de la fiesta de las cosechas, Pentecostés, del año 33 d.C., el Espíritu Santo, ya estaba con estos apóstoles, y con los ya discípulos de aquellos tiempos.  Por eso Jesús les dice: vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Juan 14:17b).

   Cuando alguien cree en Jesucristo, y por ello se hace discípulo de él, el Espíritu Santo comienza a morar con el creyente, y a estar en él. No solamente cerca de él, ni alrededor de él, sino en él, tal como Jesús les dice a sus discípulos que el Espíritu de verdad “mora con vosotros, y estará en vosotros”. Aún antes del cumplimiento de esta promesa de Jesús, que ocurrió aquel día de Pentecostés, año 33 d.C., y hasta el día de hoy, cada creyente cuenta con esta bendición de que el mismo Espíritu Santo de Dios, al mismo tiempo que Jesucristo mismo, llegan al corazón para hacer de ello su morada para consuelo, edificación, y santificación del creyente.  Esto no puede ocurrir con el que no es creyente, tal como Jesús explicó diciendo con respecto al Espíritu Santo que: “el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce” (v. 17a).  Usted debe conocer este Espíritu Santo.  ¿Le conoce? ¿Sabe que está en usted, porque así lo dice Jesús? Bueno, también el apóstol Pablo así lo enseñaba como por ejemplo a los Romanos (cf. Romanos 8:9-11); a los Corintios (cf. 1 Corintios 3:16); a los Efesios (cf. Efesios 2:22); a Timoteo (cf. 2 Timoteo 1:14).

   Note usted que la palabra clave que usa Jesús antes del Pentecostés es que el Espíritu Santo: “MORA”, y después del Pentecostés también los apóstoles como Pablo explican a los creyentes que el Espíritu Santo: “MORA” en ellos.  Cuando en el vocabulario bíblico se usa la palabra morar, su significado indica algo que está establecido permanentemente.  Esto es lo que ocurre en el creyente en Jesucristo.  Desde el momento que uno cree en él, el Espíritu Santo llega a su vida, no ocasionalmente como las manifestaciones que hacía en la antigüedad, sino que llega para estar “para siempre”, trabajando en nuestro corazón tan pecador que no puede ser abandonado ni un solo instante sin la presencia regeneradora de Dios.  Esto indica que la obra que Dios comenzó en nuestra vida, no quedará inconclusa ni abandonada. Dios estará siempre en nuestra vida tanto por medio de su Hijo, como por medio de su Espíritu Santo; una obra llevada a cabo por toda la plenitud divina.  Esto sí que da confianza para dejar que Dios haga su obra en nosotros.

  • CANTEN EL HIMNO: “SATÚRAME, SEÑOR» (# 276).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Padre bendito, nos llena de gozo saber que respondiste la oración de tu Hijo Jesucristo cuando te pidió que enviaras a tu “otro Consolador”, tu Espíritu Santo. Así lo hiciste; y ahora está de manera permanente, y disponible en cualquier lugar, tiempo, y hora desde que alguien cree que Jesús es tu Hijo y que es el único Salvador provisto por ti para que no vayamos a la condenación eterna.  Gracias porque ahora, Él mora en nuestros corazones, santificándonos para estar siempre sin mancha delante de ti. Completa por tu Espíritu Santo, tu obra en nuestras vidas. Te lo pedimos en el nombre y amor de Jesucristo.  Amén.

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