DEVOCIONAL DEL SÁBADO 09 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL SÁBADO 09 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS NOS HABILITA PARA NO VIVIR SEGÚN LA CARNE.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que el Espíritu Santo que mora en la vida de quienes creemos en Cristo, nos habilita para no vivir según la carne, sino según los designios divinos.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Romanos 8:9.

Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   El final del texto de esta meditación considerado por uno que no es creyente y adverso a la fe, podría decir: ¡qué me importa, ni me interesa ser de Cristo!  Pero, el que cree en Cristo, y que por ello le pertenece a él en cuerpo y alma, se goza en saber que precisamente por ser creyente, Dios le otorga también al Espíritu Santo, también llamado por el apóstol Pablo como: “Espíritu de Cristo” (v. 9b).  No puede haber un creyente que no tenga al Espíritu de Cristo, o Espíritu Santo, pues el no tenerlo equivale a no ser de Cristo, y entonces esto implica que uno realmente no es creyente.

   Al decirles el apóstol Pablo a los romanos que, por ser creyentes en Cristo es por ello que ahora no están viviendo como antes “según la carne, sino según el Espíritu”, les añade la frase: “si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros”.  El apóstol, no les estaba diciendo con estas palabras que además de creer en Cristo hay una condición adicional para que el Espíritu de Dios pueda morar en ellos, sino lo que les estaba diciendo es que, si creían en Cristo, entonces “el Espíritu de Dios” tenía que estar morando en ellos.  Pero, si no estaba morando en ellos, la única razón era porque no estaban siendo creyentes en Cristo; y si no creían en Cristo, entonces esa era la razón por la que no podrían vivir “según el Espíritu”, y la causa por la que no se puede dejar de vivir “según la carne”.  Pero, ahora que ya eran creyentes en Cristo, el Espíritu Santo, o Espíritu de Dios, o Espíritu de Cristo, les estaba haciendo vivir de una manera diferente.  Cuando no eran creyentes en Cristo, vivían según la carne, lo cual tiene desventajas de todo tipo, tal como el apóstol se los explica con palabras como: los que son de la carne piensan en las cosas de la carne” (v. 5a), “el ocuparse de la carne es muerte” (v. 6a), “los designios de la carne son enemistad contra Dios” (v. 7a), y “los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (v. 8); y lo que se puede deducir de los versículos 1 es que esto implica estar bajo condenación que solamente el creer en Cristo y la obra designada al Espíritu Santo pueden librar de tal condenación a los que viven “según la carne”.

   La vida diferente por creer en Cristo y por contar con el Espíritu Santo en la vida, es totalmente favorable, tal como lo explica el apóstol Pablo diciéndoles que: “el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (v. 6b). Quienes estamos recibiendo esta bendición podemos dar testimonio del gran cambio que ahora hay en nuestra vida, gracias a que con su labor el Espíritu Santo puede causar estos efectos o frutos en nuestra vida. Esto, también requiere de ser intencionales de dejar que el Espíritu Santo actúe en nuestra vida, pues si alguien aun teniendo al Espíritu Santo en su vida, no deja que el Espíritu Santo produzca estas cosas en su vida, por más que el Espíritu Santo sea Todopoderoso por ser Dios, este no intervendrá a la fuerza en la vida de nadie, sino que será paciente en habilitar a tal persona para que pueda desear la transformación de vida en su persona. Los frutos de su obra “es vida y paz”, palabras que indican que vivir se vuelve verdadera vida, y no solamente una existencia, pues en cuando uno cree en Cristo que el Espíritu Santo hace que una vida que solamente existe, tenga sentido y propósito para vivir; y el creyente lo va a descubrir.  Es lo que ha pasado y está pasando ahora en nuestra vida.

   Amados hermanos, ahora retomando las indicaciones que el apóstol Pablo les dijo a los romanos con respecto al vivir según la carne, deducimos de ello que son las cosas que nosotros ya no deberíamos estar practicando porque tales cosas son manifestaciones de una vida sin Cristo y sin el Espíritu Santo, pues ahora debe ser diferente en nosotros que ya tenemos tanto a Cristo como a su Espíritu Santo, pues:

1.- los que son de la carne piensan en las cosas de la carne” (v. 5a), pero nosotros ya estamos habilitados para pensar en cosas enfocadas en Dios, lo bueno, lo santo, lo que le agrada y glorifica a Dios, etc… porque “los que son del Espíritu, [piensan] en las cosas del Espíritu” (v. 5b).  Disciplinemos nuestros pensamientos.

2.- “el ocuparse de la carne es muerte” (v. 6a), pero nosotros, aunque por naturaleza hemos de morir y no será eternamente, no debe ser prematuramente como consecuencia de estar entregados al pecado, sino porque el tiempo de Dios ha llegado para llamarnos a su presencia eterna, pues “el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (v. 6b).  Esto es así porque el Espíritu Santo nos conserva para ese momento glorioso.

3.- “los designios de la carne son enemistad contra Dios” (v. 7a), pero nosotros por ser creyentes en Cristo al no vivir bajo los designios de la carne, ya estamos por Cristo reconciliados con Dios (cf. 2 Corintios 5:18). Y el Espíritu Santo tiene como designio el hacer más fuerte nuestra amistad con Dios. 

4.- “los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (v. 8), pero nosotros ya podemos agradar a Dios, porque es por la fe en que se llega a agradar a Dios (cf. Hebreo 11:6a), y el que llena de fe es el Espíritu Santo (cf. Hechos 6:5 en el caso de los primeros diáconos; y 11:24 en el caso de Bernabé uno de los primeros misioneros).

  • ESCUCHEN Y APRENDAN EL HIMNO: “DULCE ESPÍRITU».

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Santísimo Dios, muchas gracias porque por medio de tu Espíritu Santo dominas todo pecado que antes estaba arraigado en nuestra vida.  Ahora no tenemos pretexto de vivir entregados al pecar cuyo fin es condenación, pues contamos con la presencia de tu Espíritu Santo que mora en nosotros para que podamos triunfar sobre todo lo pecaminoso. Espíritu Santo guía nuestros pensamientos a pensar siempre cosas del bien; comunica siempre en nosotros “vida y paz”; fortalece nuestra amistad con el Padre celestial; y síguenos llenando de fe cada día para no dejar de agradar a ustedes Santísima Trinidad.  Pedimos que la obra del Espíritu Santo abunde en nuestra vida.  En el nombre de Jesús.  Amén. 

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