AGRADAR A DIOS SIEMPRE EN TODO, Por: Diego Teh.

agradaraDiossiempreentodo

AGRADAR SIEMPRE A DIOS EN TODO

Malaquías 1:6-9; 1 Tesalonicenses 4:1-12.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia. “El Divino Salvador” de la Col. Centro, de Mérida, Yucatán; el día domingo 24 de Agosto del 2014, a las 11:30 horas.

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http://www.diegoteh.com/bosquejos/audiodelossermones/140824agradaraDiossiempreentodo.mp3

   INTRODUCCIÓN: En el año 1947, cuando Johann Sebastian Bach visita a su hijo, clavecinista en la corte del rey Federico II de Prusia, el mismo día de su llegada, el monarca le solicita a Bach padre que improvise una fuga a tres voces en el pianoforte del rey. A su regreso, el compositor alemán decide desarrollar la pieza musical conocida como La Tempestad, componiendo una fuga a tres y otra a seis voces, ocho cánones, una fuga en canon, una sonata en cuatro movimientos y un canon perpetuum a dos voces sobre un bajo continuo.  A esta obra, Bach la denomina Ofrenda musical, una pieza destinada a aumentar la gloria del monarca.  El resultado de esta petición provoca en el rey una gran admiración hacia el músico[1].   Lo que podemos observar en este caso es que la petición del rey Federico II fue solamente improvisar para aquella ocasión una fuga a tres voces, pero Bach quiso hacer algo que agrade más al rey haciendo toda una serie de arreglos musicales magistrales que hasta el día de hoy siguen siendo obras excelentes para oídos exigentes en cuanto a música clásica.

    En la narración de Malaquías capítulo 1, este profeta reprende a los sacerdotes del templo de Jerusalén porque tenían en la mesa de los panes de la proposición panes inmundos (quizá duros y enmohecidos) cuando deberían todos los días por la mañana quitar los anteriores y poner panes recién elaborados; y por ofrecer en sacrificio por los pecados, animales ciegos, cojos, enfermos, y a veces hasta hurtados (Malaquías 1:8,13), cuando deberían ofrecerse animales sin defecto alguno, y de legítima propiedad.   En la reprensión les recuerda que hacer todo eso es malo y que Dios no se agradaba ni del sacrificio ni del sacerdote ni de la persona que ofrecía la ofrenda para el sacrificio, y les hace ver que si una persona humana como un príncipe o rey que ocupa una dignidad no vería con agrado un regalo que evidente e intencionalmente fue escogido para él lo peor y no lo mejor, de la misma manera Dios tampoco se agrada de las personas que queriendo agradarle a Él no hacen lo mejor sino lo peor.

    Pero basado en el texto de 1 Tesalonicenses 4:1-12, el apóstol Pablo nos enseña que la persona que ha creído en el evangelio debe agradar siempre a Dios en todas las áreas de la vida humana.  /  ¿Cuáles son las áreas de la vida humana en la que el creyente debe agradar siempre a Dios?  /  Siguiendo el tenor de las palabras de exhortación del apóstol Pablo enfatizaré en este mensaje cuatro áreas de la vida humana en las que todo creyente debe agradar siempre a Dios.

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   La primera área de la vida humana en la que el creyente debe agradar siempre a Dios, es:

I.-  EN LA VIDA SEXUAL.

   Considerando que uno de los propósitos principales de la voluntad de Dios es que el creyente viva en santificación, les recuerda que les había enseñado anteriormente “…que os apartéis de fornicación; / que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; / no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;…” (1 Tesalonicenses 4:3-5).   Estas palabras son muy importantes de tomar en consideración tanto por solteros como casados, en realidad tanto por varones como por mujeres.  En forma resumida los creyentes debemos agradar siempre a Dios en nuestra vida sexual.  La instrucción primeramente consiste en apartarse de fornicación, una palabra que en la Biblia se utiliza para señalar todo tipo de desviaciones sexuales como el adulterio, la homosexualidad, lesbianismo, estupro, violación, incesto, exhibicionismo, voyeurismo, etc…, sin embargo, es una palabra que señala el pecado de relación sexual que se comete por una persona soltera con otra persona sea soltera o casada, por lo que esta exhortación también es un llamado a la juventud que desea agradar siempre a Dios que no se envuelvan en estas deshonrosas acciones.   Pero esta instrucción también va dirigida a personas casadas, y que de manera específica el apóstol pide a todo varón casado que “sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia,…, esto quiere decir que el matrimonio es un estado de santidad, de honorabilidad, en el que el creyente debe evitar la infidelidad conyugal o adulterio, que tanto Dios como las leyes civiles y la iglesia de nuestro Señor Jesucristo, no aprueban ni en lo más mínimo.  Finalmente, el apóstol les aclara que vivir sin santidad, o sin agrado a Dios en este aspecto de nuestra naturaleza sexual, es vivir “como los gentiles que no conocen a Dios”, por lo que con esto se nos enfatiza que debemos ser gente que marque la diferencia entre una persona que no conoce a Dios y uno que sí conoce a Dios.

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   La segunda área de la vida humana en la que el creyente debe agradar siempre a Dios, es:

II.-  EN LA VIDA FRATERNAL.

   La instrucción del apóstol sigue diciendo: “que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto,…” (1 Tesalonicenses 4:6a).  Con estas palabras el apóstol Pablo está enseñando a la iglesia a que comprendan que los creyentes somos no cualquier organización ni solamente una asociación religiosa sino una familia en la que cada uno es hermano o hermana de otro creyente.   Lo que el apóstol estaba dejando claro a estos creyentes es que la verdadera hermandad de los creyentes se vive teniendo el sumo cuidado de no agraviar ni engañar a nadie y menos a los que por la gracia de Dios ya son nuestros hermanos por medio de la fe en Jesucristo.   El sentido original de esta instrucción de que “ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano”, tiene que ver con que ninguno que es creyente debe ni siquiera intentar un acercamiento con intenciones sexuales con el cónyuge de otra persona y menos si se trata del cónyuge de un hermano o hermana de nuestra fe en Cristo.  Sin embargo, la instrucción va más allá de este tipo inmoral de agravios, y lo generaliza diciendo “que ninguno […] engañe en nada…”, es decir, la vida fraternal de los creyentes debe ser lo más armonioso posible en todo tipo de tratos, negocios, conversaciones, servicios, compañerismo, etc…, porque eso es parte de la vida que agrada a Dios.   Por eso el apóstol les felicita diciéndoles: “Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros; / y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia” (1 Tesalonicenses 4:9,10a).   Este tipo de amor entre hermanos en el que se procura no hacer daño a nadie, es la vida fraternal que agrada a Dios que la vivamos todos los días hacia todos sin excepción.

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   La tercera área de la vida humana en la que el creyente debe agradar siempre a Dios, es:

III.-  EN LA VIDA ESPIRITUAL.

   Una de las razones principales y esenciales que el apóstol Pablo presenta a los Tesalonicenses, para llevar siempre una vida agradable ante Dios es que: “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.  /  Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 4:7, 8).   Estas palabras explican de manera suficiente que la vida del creyente no debe ser de “inmundicia” (suciedad, basura, desechos, putrefacción), que sus acciones hacia sus hermanos en la fe, y hacia su prójimo en general, no deben ser injustos ni inmorales, sino que sus obras deben ser de santificación.  Si alguien que profesa ser creyente no procura vivir la “santificación” que Dios espera de él, entonces, tal persona, en su estado inmundo (sucio), no puede estar agradando a Dios, y “el que desecha esto” (la santificación que es voluntad de Dios), “desecha […] a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo”.   El punto esencial enseñado en estas palabras es que toda persona no puede generar obras de santificación en su vida si rechaza o desecha al Espíritu Santo, por lo que como resultado de no tener en su vida el poder que lo santifique, su vida solamente producirá cosas sucias, y que no serán nada agradable a Dios.  Finalmente lo que podemos extraer de estas palabras apostólicas que nos enseñan en nombre de Dios, es que todas nuestras acciones son el resultado del estado de nuestra vida espiritual, la cual solamente puede agradar a Dios siempre, si es gobernada por el mismo Espíritu Santo y no por nuestra “pasión de concupiscencia” humana (v. 5), propia de quienes “no conocen a Dios” (v. 5).

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   La cuarta área de la vida humana en la que el creyente debe agradar siempre a Dios, es:

IV.-  EN LA VIDA LABORAL.

   En cuanto a la manera práctica de agradar a Dios, el apóstol Pablo exhortó a los Tesalonicenses, diciéndoles: “y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, / a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada” (1 Tesalonicenses 4:11,12).   Cuando el apóstol Pablo les dice “que procuréis tener tranquilidad” les está haciendo una exhortación para que deseen vivir la plenitud de los resultados de una vida verdaderamente entregada en agradar a Dios, y que la vida de todo creyente no debería estar envuelta en acciones personales que le hagan perder esa tranquilidad.   Pero el énfasis principal aplicado por el apóstol es “ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, / a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera”.   Con esta instrucción queda establecido que Dios se agrada del creyente que se conduce “honradamente para con los de afuera” especialmente en el área de responsabilidad en el trabajo que el creyente realiza generalmente “con los de afuera” (es decir, con personas que no son de la fe en Jesucristo).  Una persona que trabaja menos de lo que le pagan no agrada a Dios, una persona que sustrae cosas de su trabajo sin que lo sepa su jefe o patrón no es honrado y no puede ser agradable a Dios, y una persona que cobra más del precio legal máximo de un servicio no puede ser agradable a Dios; así que todas estas cuestiones que tienen que ver con nuestra vida laboral que prestamos tanto a otros creyentes como a no creyentes, es un área de nuestra vida en la que debemos agradar a Dios siempre.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, casi estoy seguro de que hay personas que profesan ser creyentes en Jesucristo que piensan que tras asistir a un culto de adoración, y sin duda alguna haber agradado a Dios en ese acto, luego no se ocupan de la santificación de sus vidas, sino que viven como si no conocieran a Dios, e incluso luego viven igual o peor que las personas sin Cristo en sus vidas.  Tales personas aunque semana tras semana acudan a ofrecer su adoración a Dios, de ninguna manera puede esta adoración ser aceptada, ni esta persona puede ser agradable a la vista de Dios, a menos que se acerque a Dios con un verdadero arrepentimiento en su corazón, lo cual implica que ya no seguirá viviendo en inmundicias sino en santidad.  Debemos establecer en nuestra mentalidad la decisión de agradarle, y con toda verdad podamos cantar acerca de Jesucristo y nuestro Padre celestial que “…agradarle es mi pasión, esperando de su gracia la divina aprobación”.   En todas las áreas de nuestra vida como solteros o casados, como hermanos miembros de la familia de los hijos de Dios, como seres espirituales que necesitamos la regeneración del Espíritu Santo, y como personas dedicadas ya sea a labores domésticas o profesionales, debemos procurar agradar siempre a Dios en todo.

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[1] http://www.circulobellasartes.com/evento.php?s=escenicas_eventos&id=273

   

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