DEVOCIONAL DEL LUNES 11 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL LUNES 11 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU SANTO HA DERRAMADO EL AMOR DE DIOS EN NUESTROS CORAZONES.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que el Espíritu Santo que nos fue dado, derramó el amor de Dios en nuestra vida con el cual superamos toda tribulación de la vida presente, y con el cual nuestra esperanza en la gloria de Dios sigue siempre fuerte.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Romanos 5:2b-5.

nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;

y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   En nuestro texto de hoy, hay dos cosas de las cuales el apóstol Pablo dice que los creyentes en Cristo: “nos gloriamos”; primero, “en la esperanza”; y segundo, “en las tribulaciones”.  La expresión “nos gloriamos”, pareciera una expresión que no deberíamos usar los creyentes porque entendemos, y muy bien, que toda gloria debe ser para Dios; sin embargo, el sentido en el que los creyentes “nos gloriamos”, no quita a Dios ni un poquito de la gloria que sólo Él se merece, porque nuestro gloriarnos, está siempre enfocado en reconocer que nuestro sentimiento y emoción es por la obra y beneficio de Él hacia nosotros.  La Biblia La Palabra, usada más en España, en vez de “nos gloriamos”, dice: “nos sentimos orgullosos”, frase que no es común en nuestro vocabulario, porque igualmente pareciera que con esta palabra alimentamos un sentimiento pecaminoso de orgullo, pues en realidad NO, si en lo más profundo de nuestro corazón sentimos que nuestra experiencia de fe, depende no de nosotros sino de Dios quien es el autor de todas nuestras bendiciones actuales y de las que esperamos para la eternidad.  Sin embargo, el “gloriarnos”, o el sentirnos “orgullosos”, no se trata de una actitud que estamos desarrollando con el objetivo de menospreciar a quien no tiene todavía o nunca creerá en Cristo como su Salvador; sino que se trata de un proceso de sentimiento de satisfacción plena por lo que Dios ha hecho y está haciendo en nuestra vida.  La Nueva Traducción Viviente lo expresa diciendo: esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios” (NTV); y la Nueva Versión Internacional lo expresa diciendo: “nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios” (NVI).  Así, que el gloriarnos, se refiere al sentirse alegre y gozo por lo que esperamos de Dios.

   Otro detalle que sobresale en nuestro texto es que los creyentes en Cristo, no solamente “nos gloriamos”, o “nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios” (RV60), de “participar de la gloria de Dios” (NTV), “de alcanzar la gloria de Dios” (NVI), sino que también “nos gloriamos en las tribulaciones”; “en nuestros sufrimientos”, según dice la Nueva Versión Internacional. ¿Acaso no estamos huyendo de las tribulaciones para ir en el lugar donde según el Apocalipsis dice que: “ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor”? (Apocalipsis 21:4).  Si, pero, las actuales tribulaciones o sufrimientos que nos ocurren, también sirven para fortalecer nuestra esperanza en “la gloria de Dios” que esperamos.  Este proceso de fortalecimiento lo comenta el apóstol Pablo, diciendo que es algo que realmente no es tan desconocido aun en nuestra experiencia común, pues dice que: sabiendo que la tribulación produce paciencia; / y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza (Romanos 5:3b-4).

   Pero, lo que realmente quiero resaltar en este devocional, siguiendo el énfasis de nuestra temática con respecto al Espíritu Santo, es que “la esperanza no avergüenza” (incluyendo las tribulaciones, la paciencia, y las pruebas que contribuyen a valorar y lograr la esperanza).  La razón que entonces, el apóstol da por el que “nos gloriamos” no solamente “en la esperanza” sino también “en las tribulaciones” de esta vida, es: “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5b).  Lo que san Pablo está diciendo con esta expresión es que el Espíritu Santo estuvo involucrado en nuestra vida desde el momento que Dios quiso que ya comencemos a disfrutar de su salvación y “esperanza”, que Él mismo había planeado desde la eternidad.  En ese momento nos dio su Espíritu Santo.  Por eso se refiere el apóstol a: “el Espíritu Santo que nos fue dado”.   Y desde el momento que “nos fue dado”, “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones”.  Este “amor de Dios… derramado en nuestros corazones”, es el acto de hacer efectivo en nuestras vidas la salvación que Cristo ganó por nosotros, y que el saber esto, llena nuestro corazón de alegría y regocijo al máximo, porque no hay otra cosa mejor que nos pueda ocurrir en esta vida.  Así que mientras esperamos el momento de pasar a la fase eterna de su amor, no importa cuántas tribulaciones hemos de pasar, pues incluso ello contribuye a lograr nuestra esperanza eterna.  Todo este sentir y santo deseo, ocurre en nuestro corazón, gracias a la presencia y obra del Espíritu Santo que nos fue dado para fortalecer con el amor de Dios, la más sublime esperanza de llegar a la gloria eterna de Dios.  Gracias a Dios por la obra de su Espíritu Santo en nosotros.

  • CANTEN LA ALABANZA: “MARAVILLOSO AMOR».

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

“MARAVILLOSO AMOR» (Sovereign Grace Music).

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Dios eterno, que estás por cumplir nuestra esperanza de estar en tu gloria. Muchas gracias, primeramente, por tu Hijo Jesucristo a quien enviaste para dar su vida por nosotros, y así ganar él para nosotros el privilegio de poder estar contigo en tu gloria.  Y también muchas gracias porque también enviaste a tu Espíritu Santo a derramar en nuestro corazón tu amor, para que lo que tú planeaste desde la eternidad, y para lo que tu Hijo ganó para nosotros, sea nuestra firme y segura esperanza: El estar contigo, donde ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor.  Ahora, nuestra vida está expuesta a muchas tribulaciones, sin embargo, la obra de tu Espíritu Santo nos fortalece para soportarlas, y así crecemos en paciencia, pasamos cada prueba, y afirma nuestra esperanza.  Queremos que tu Espíritu Santo siga fortaleciendo nuestra vida.   Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesucristo.  Amén.

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