DEVOCIONAL DEL MARTES 12 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MARTES 12 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS VIVIFICARÁ NUESTROS CUERPOS MORTALES.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que la muerte no es un problema para el que cree en Jesucristo, pues el Espíritu Santo que mora en nosotros, así como resucitó a Jesucristo, igualmente lo hará con nosotros.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Romanos 8:11.

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   En la primera parte del texto, hay un juego de palabras que tenemos que observar con respecto al agente divino que llevó a cabo la resurrección de Jesús. Cuando el apóstol Pablo dice: “El Espíritu de aquél que levantó de los muertos a Jesús”, debemos determinar ¿quién es el “aquel” al que Pablo se refiere?  La respuesta es que se refiere a Dios el Padre.  Y ahora, ¿quién es el que específicamente “levantó de los muertos a Jesús”? La respuesta es “el Espíritu de aquel”.  Aquí hay que señalar dos cosas: Debido a que, en el texto, “Espíritu” se indica con “E” mayúscula, por ello se refiere al “Espíritu” divino, y no al “espíritu” de la naturaleza humana de Jesús que en su caso se indica siempre con “e” minúscula.  Entonces, cuando Pablo se refiere a: “el Espíritu de aquel”, lo que está diciendo es que el “Espíritu” de Dios el Padre, es el “que levantó de los muertos a Jesús”.

   Pero, el Espíritu Santo no es solamente perteneciente al Padre, sino que al mismo tiempo le pertenece a Jesús, pues Jesús mismo fue engendrado del Padre por su Espíritu Santo.  Eso le explicó en sueños un ángel a José con respecto al embarazo extraordinario de María, diciéndole: lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mateo 1:20). Así que en la misma naturaleza divina de Jesús no estaba desprovisto del “Espíritu Santo”, pues por medio de su naturaleza divina contaba con la unión del “Espíritu Santo” en él; así como también se puede decir que contaba con la unión del Padre en él, pues es por eso que Jesús pudo decirle a la gente que: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30), y en su oración sacerdotal le dijo a su Padre que: La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:22).  Aunque el que se encarnó no es ni el Padre, ni el Espíritu Santo, sino el Hijo eterno, en la naturaleza divina de Jesús estaba tanto la presencia del Padre y como del Espíritu Santo, quienes participaron en él para resucitarle; pues por eso San Pablo dice que “el Espíritu de aquel” o del Padre, le resucitó, sin embargo, también se puede decir que él solo resucitó porque tanto el Padre como el Espíritu Santo estaban en él por medio de su naturaleza divina.  Se dice que el Espíritu del Padre, o que el Padre le resucitó, únicamente como un recurso para indicar que el Padre estuvo satisfecho por la vida y obra expiatoria de su Hijo, y que dio su aprobación, tomando parte para resucitar a su Hijo por su Espíritu.

   En la segunda frase del texto donde el apóstol Pablo dice que: “el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu” (Romanos 8:11), también debemos preguntar de nuevo: ¿quién levantó de los muertos a Cristo Jesús? Ya hemos respondido antes que: “el Espíritu de aquel”, o sea del Padre.  Ahora hacemos otra pregunta: ¿qué les dice Pablo a los creyentes romanos que hará con ellos cuando ya estuviesen muertos, el mismo Espíritu “que levantó de los muertos a Cristo Jesús”?  La respuesta que el mismo san Pablo les da es que: “vivificará también vuestros cuerpos mortales”.  Esto quiere decir que la obra de resurrección que ocurrirá a todos los ya fallecidos creyentes en Jesucristo cuando él regrese, aunque sin duda que tomarán parte en ella tanto el Padre como Jesús, será la tarea principal que el Espíritu Santo llevará a cabo cuando llegue el momento de este acto glorificador.  Por eso, toda la explicación al respecto de la resurrección, lo concluye el apóstol afirmando que será llevado a cabo siempre por Dios el Padre, pero indicando que será: “POR SU ESPÍRITU”.

   Ahora, para concluir este análisis devocional, ¿cuál es según el apóstol Pablo la condición para recibir del Espíritu de Dios la resurrección de nuestros cuerpos mortales, de quienes cuando Jesucristo regrese ya estemos muertos?  En la primera frase de versículo 11, la condición es: “si el Espíritu… mora en vosotros” (v. 11a).  Y en la segunda frase del mismo versículo, asumiendo que los lectores de esta epístola son creyentes en Jesucristo, les afirma que la resurrección les ocurrirá: “por su Espíritu que mora en vosotros” (v. 11b).

   Para concluir: Si usted es creyente en Jesucristo, usted no se preocupe, no tiene qué hacer nada más para que el Espíritu de Dios more en usted. Dios ha dado y puesto a su Espíritu para que more en usted. Su Espíritu Santo es la suprema garantía de que si alguno de nosotros muriera ahora, hoy, o pronto, aunque nuestros cuerpos mortales se hayan deshecho, el Espíritu Santo no olvidará que tal cuerpo deshecho fue el de un creyente de Jesucristo, y habiendo él antes morado en nuestro cuerpo, él vivificará nuestro cuerpo que antes fue mortal, pero a partir de ese momento pasará a ser un cuerpo eternamente inmortal.  Extraordinaria obra del Espíritu Santo.

  • CANTE EL HIMNO: “CANCIÓN DEL ESPÍRITU» No. 268.

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Amado Dios, fuente de la vida, que no dejaste a tu Hijo en manos de la muerte, y que no dejarás en manos de la muerte a ninguno de los que somos creyentes de tu Hijo, muchas gracias porque planeaste que tu Espíritu Santo lleve a cabo la gran tarea y compromiso tuyo de resucitar el cuerpo inerte de todo aquel que fue creyente en tu Hijo.  Tu Hijo dijo que todo aquel que en él creyere, aunque esté muerto vivirá.  Y por tu palabra leemos que tu Espíritu Santo hará esta gran labor.  Muchas gracias porque para ti, y para nosotros que creemos en tu Hijo, la muerte ya no es un problema. Aunque nuestro cuerpo perezca de muerte, solamente será por un tiempo ya sea corto o largo, pues nos aseguras que tu Espíritu Santo nos vivificará como lo hizo con tu santo Hijo.  Nos gustaría estar todavía con vida cuando tu Hijo regrese, pero si regresa después de nuestra muerte, que tu Espíritu Santo que ahora mora en nosotros, nos levante para vivir por siempre contigo en la eternidad.  Esperamos ese momento con toda confianza en el nombre de tu Hijo Jesucristo.  Amén.

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