FUISTE HECHO PARA UNA MISION, Por: Diego Teh.

fuistehechoparaunamisionFUISTE HECHO PARA UNA MISION 

Isaías 52:1-12; Mateo 28:19-20.

Predicado por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la Igl. “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán, el Domingo 5 de Enero 2014; 18:00 hrs.   Corresponde al segundo subtema de la serie del mes: FUISTE CREADO PARA UNA MISION.

INTRODUCCIÓN:   La palabra principal que usaré en este mensaje es la palabra: MISION.  Esta palabra tiene su origen en un participio del idioma latín que se pronuncia “missio” cuyo uso común indica “la acción de ser enviado”.   El verbo en latín de donde procede este participio es “mittere” que corresponde a nuestro infinitivo “enviar”[1].

Comprendiendo este significado podemos trasladarlo al plano de nuestra vida cotidiana. Todos ya sea por uso (no abuso) de autoridad o por pedir un favor hemos enviado a alguien a realizar una encomienda.  Por ejemplo: “Hijo, ve a la tienda por una bolsa de sal, por una caja de leche”.  Ese acto de enviar al hijo o al empleado a la tienda, con la expresión “ve a la tienda” significa dar una misión.

Por otra parte, en el plano de nuestra vida cristiana y a estas alturas de nuestra vida ya debió usted haberse dado cuenta que no nacemos para nada en este mundo.  Siempre hay por lo menos una razón por la que Dios permite que cada uno de nosotros nazcamos, y que al paso de nuestra infancia, adolescencia, juventud y edad adulta se desarrolle las habilidades o recibamos los dones de Dios para hacer la voluntad específica de Dios para nuestras vidas.  Yo nací para una misión muy específica en este mundo.  Usted nació para una misión muy específica en este mundo.

Me parece muy interesante que acerca del nacimiento de una persona humana como Juan el Bautista, se nos dice por el apóstol Juan en 1:5 “Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan”.  Desde que nacemos somos enviados, desde que nacemos tenemos una misión preparada por Dios para nuestra vida[2].    David ya en edad adulta joven, estaba consciente de que debe cumplir una misión, dice: “Jehová cumplirá su propósito en mí”  (Salmo 138:8).  David sabía que nació para algo que él llama propósito de Jehová.    El apóstol Pablo ya avanzado de edad escribe a los Filipenses: “para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21).  El sabía para qué vivía, pero no solamente lo sabía sino que lo demostró con toda su vida de servicio a Cristo.   Nuestro Señor Jesús desde sus doce años de edad tenía conciencia de su misión.  Oportunamente les dice a sus padres: “¿No sabíais que en los negocios de mi padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49).   Obviamente en todos estos casos sus conciencias de misión no comenzó en ese momento de sus vidas cuando lo expresan sino mucho antes.    O sea, tanto niños como adolescentes, jóvenes, adultos jóvenes, y adultos en plenitud  pueden darse cuenta de su misión en este mundo.

Nuestro texto bíblico presenta diversos aspectos de la misión para la cual usted fue hecho como discípulo de Jesús.  //   ¿Cuáles son esos aspectos de la misión de usted que presenta Jesús en Mateo 28:19,20 para todo discípulo?   //   Con las palabras de Jesús comúnmente conocidos como “La gran comisión”, en este mensaje compartiré cuatro de los aspectos de la misión para la cual Dios quiso que usted haya venido a nacer en este mundo.

 

El primer aspecto de la misión (envío de Jesús) de usted es que:

I.- CONSISTE EN SER OBEDIENTE A JESUS.

En Mateo 28:19 es clara la instrucción de Jesús: “por tanto, id, y haced”.   Se trata de un mandato.

El “ir y hacer” discípulos, según una acertada opinión del pastor Rick Warren, se trata de una misión que es obligatoria y que si la ignoras eres desobediente.[3]

ILUSTRACIÓN: Espontánea.

Nuestro Señor Jesucristo con sus propias palabras nos indica también que él mismo tuvo una misión. A sus discípulos les dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Juan 20:21).

La primera consideración acerca de estas palabras de Jesús la haré con respecto a su afirmación en el que reconoce que fue enviado por el Padre (o sea que el Padre le dio una misión).      El apóstol Pablo escribió acerca de la persona y misión de Jesús haciendo referencia precisamente sobre el aspecto de Su obediencia en cuanto a su misión.  En Filipenses 2:8 leemos que “y estando en la condición de hombre, se humilló así mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.   Así, lo primero que notamos es que hubo en Jesús una obediencia completa hacia la misión que el Padre le había encomendado.

La segunda consideración que haré consiste en que en diversas ocasiones Jesús dio a sus discípulos, pequeñas brigadas o misiones de evangelización para ciudades y aldeas de Judea, Samaria, y Galilea.  A eso se refiere Jesús cuando dice: “así también yo os envío”.   En palabras más comprensibles él les decía: “Yo los envío a ustedes”, o también significaba lo mismo que: “Yo les doy una misión a ustedes”.   Pero finalmente cuando ya subía al cielo, cuando les dio esa misma misión pero ya no localmente para las provincias de la Palestina de su época sino para un alcance de tipo internacional se las dio en forma de mandato diciéndole a sus discípulos: “Por tanto, id, y haced…”.   Tal como él demostró obediencia hasta su muerte, creo que lo mismo esperó de sus primeros discípulos, y que lo mismo espera de nosotros y de ti en la actualidad.

 

 

El segundo aspecto de la misión (envío de Jesús) de usted es que:

II.- CONSISTE EN HACER DISCÍPULOS DE JESÚS.

En Mateo 28:19 es clara la instrucción de Jesús: “por tanto, id, y haced discípulos”.

Aunque usted no lo crea los hijos de Dios siempre hemos tenido responsabilidades para con nuestros semejantes.  Por ejemplo, en una ocasión Dios le preguntó a Caín “¿dónde está tu hermano?”.    En Ezequiel 3:18 leemos que Dios amonesta a los miembros de Su pueblo diciéndoles: “Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano”.   Esto indica que especialmente los que formamos parte del pueblo de Dios somos responsables de nuestro prójimo.   Es por eso que la labor de reconciliar al pecador con Dios es una tarea que no fue jamás encomendada ni siquiera a los ángeles.   Y esa es la misión de usted como miembro del pueblo de Dios.

A esa misión de trabajar con nuestro prójimo para restaurar su relación con Dios, Jesús le llama “Hacer discípulos”.   Es una responsabilidad muy personal que no significa avisar al pastor, diácono, o anciano de iglesia para que vaya a visitar a alguien, incluso aunque se trate de llevarle la palabra de Dios a esa persona. Hacer discípulos es un deber personal en el que debemos estar enteramente preparados.  Es un deber en el cual debemos buscar siempre nuestra preparación y práctica.

Desafortunadamente, me parece que es la misión menos realizada por miembros de muchas iglesias, y espero que si es también el caso de usted, decida lo más pronto posible, comenzar a cumplir su misión de hacer discípulos.  De eso se trata.

 

El tercer aspecto de la misión (envío de Jesús) de usted es que:

III.- CONSISTE EN UNA TAREA DE CLASE MUNDIAL.

En el mismo versículo 19 de Mateo 28 Jesús define el campo que abarca esta misión: “por tanto, id, y haced discípulos a todas la naciones”.

Desde los textos bíblicos como Génesis 12 desde el llamado divino a Abraham se tiene una misión como pueblo escogido por Dios (no solo para Abraham): “serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.    Abraham solo, no era un pueblo, era solamente un individuo.  Toda su descendencia fue el pueblo de Dios.   A este pueblo que comenzó a formarse desde Abraham con sus descendientes y que formaron territorialmente una nación, Dios en su gracia incluyó a naciones antes consideradas gentiles o ajenas a Dios para que por medio de su hijo Jesucristo fuéramos parte de ese único pueblo de Dios.  Desde hace más de 40 siglos (4,000 años aprox) que el pueblo de Dios tenemos la misión de ser un canal de bendición a “todas las familias de la tierra”.

Tras la presencia de Jesucristo aquí en la tierra, cuando Jesús estaba a punto de regresar al cielo, le dice a sus discípulos “por tanto, id, y haced discípulos a todas la naciones”.   El campo asignado es el mismo descrito a Abraham “todas las familias de la tierra”.   La palabra griega para naciones es ????[4] (ethné) plural de ????? (ethnos), “pueblo” o “nación[5], que no describe necesariamente a a un país con su división política o territorial sino a pequeños grupos familiares que comparten rasgos culturales, idiomareligión, celebración de ciertas festividades, expresiones artísticas como música, vestimenta, nexos históricos, tipo de alimentación, etcétera”.  Usted no tiene que pensar ir a un país extranjero para encontrar una ethné para hacer discipulado.  En nuestra propio estado, ciudad, o municipio, colonia, fraccionamiento, o vecindario tenemos “ethné (familias) que usted puede hacerlas discípulos de Jesús.  Sin embargo esa tarea no está limitada a una región del mundo.  Usted la puede hacer cerca de su casa, e igualmente si un día le toca viajar a Japón, a Turquía, a Inglaterra, lo mismo que Argentina, Belice, Cuba, o a Estados Unidos.  Es tan mundial que al mismo tiempo es tan cercano.  Siempre hay un campo de discipulado.

 

El cuarto aspecto de la misión (envío de Jesús) de usted es que:

IV.- CONSISTE EN TODA UNA VIDA CON MISIÓN.

En Mateo 28:20 en la asignación o envío (misión) que Jesús da a sus discípulos dijo: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

Observando la vida de Jesús mismo quien había declarado desde sus doce años que tenía una misión, y que había concientizado a sus discípulos a tener una misión de por vida, al final de su ministerio entre sus últimas palabras antes de morir dijo: “Consumado es”.  La palabra griega para esa expresión es “tetelestai”.  Esta palabra era usada por un sirviente que volvía a la presencia de su amo después de haber terminado una tarea.  Con esta palabra el esclavo quería decir: “El trabajo que me diste está terminado.”[6]   Pero lo que aquí quiero indicar es que no se puede decir que uno ha terminado su misión sino hasta el último momento de su vida.

El apóstol Pablo, presintiendo el fin de su vida por el riesgo de ser sentenciado por el emperador romano escribió a Timoteo “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera…” (2 Timoteo 4:7), pero esto lo dice después quizá de más de treinta años de servicio a Cristo, cuando por otra parte su edad ya era avanzada.   Nuevamente notamos que una persona consciente de su misión sabe que no es cuestión de un año de elección para un cargo en una iglesia, no es para un período consistorial de tres años, sino para toda una vida.

La promesa de la presencia tan real y segura de Jesús que él afirma que es para “todos los días, hasta el fin del mundo” nos fue dado para entender que por la naturaleza de la misión que Dios nos ha encomendado es para toda nuestra vida, y aunque por cierto no la podremos terminar sino que otros la continuarán, su presencia estará tanto con nosotros como con las generaciones que vendrán después de nosotros.  Mientras tanto, amado hermano(a), cumple tu misión no temporalmente sino “todos los días”.  Dios no se ausenta ningún día de nuestra semana, e incluso no duerme ni durante nuestro día ni durante nuestras noches.

 

CONCLUSIÓN: Quiero animar a usted que comience orando a Dios para encontrar a la persona que Dios quiere que usted discipule.  Muy pronto contacte y/o visite a esa persona.  Luego un próximo día pídale que le acompañe a nuestros servicios de adoración.  Por supuesto que eso no es discipular del todo, pero usted puede comenzar de esa manera.   Luego no dude usted en seguir o inscribirse a las clases de nuestra Escuela de Formación Cristiana.  Capacítese para cumplir la misión que Dios le ha encomendado a usted como su discípulo, como parte del pueblo de Dios.

 

 

   

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