DEVOCIONAL DEL MARTES 19 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MARTES 19 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS DA AMOR PARA ORAR POR LOS SIERVOS DE DIOS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia valore que el Espíritu Santo ha estado trabajando con amor en nuestra vida aplicándonos desde ahora la salvación eterna y sus beneficios; y que ese amor debe motivarnos a orar por los que sirven a la causa del evangelio de Jesucristo.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Romanos 15:30-32.

30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios,

31 para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta;

32 para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Todos quizá hemos escuchado que alguien extendiendo su mano hacia nosotros nos diga: ‘Una limosna…’ o ‘una caridad por el amor de Dios’. Es una manera cristiana que públicamente o de casa en casa, usan personas que generalmente por edad avanzada o enfermedad carecen de dinero y condiciones de trabajar, apelando con ello a la conciencia y generosidad de otros para conseguir de cada quien a veces en especie, y a veces en efectivo para poder comprarse comida, despensa, ropa, medicina, etc…  Según el texto de nuestro devocional, el apóstol Pablo también usa el mismo concepto, aunque de una manera más extensa y con otra finalidad, diciendo a otros creyentes a quienes llama hermanos: “… por nuestro Señor Jesucristo y por el amor de Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios” (Romanos 15:30). Es importante saber por qué el apóstol Pablo al pedir a otros hermanos que le ayuden “orando” por él, apela a ellos usando no solamente el nombre de Jesucristo, sino también el nombre del Espíritu, diciendo: “por el amor del Espíritu que me ayudéis orando por mí a Dios”.

   El amor del Espíritu al que San Pablo se refiere, consiste en todo lo que el Espíritu Santo ha estado haciendo con amor en la vida de los creyentes romanos, pero que también así ocurre sin importar de que nacionalidad sea uno.  Lo que el Espíritu Santo había estado haciendo en ellos fue primeramente prepararlos para que pudiesen darse cuenta que son pecadores que merecen nada más que la condenación eterna, comprender que Dios les ama, reconocer que Cristo murió también por ellos, aceptar que Dios les proveyó a Jesús para salvarse gratuitamente de la condenación eterna, y dándoles la fe necesaria y suficiente para poder recibir el amor del Padre y de Jesucristo.  Esto no es poca cosa sino mucho amor del Padre quien los escogió para salvarles de la condenación eterna sin que ellos lo merezcan; mucho amor también de Jesucristo quien intencionalmente se dejó crucificar para llevar en su vida la culpa de todos ellos, aunque no tenía por qué hacerlo e incluso pudo hasta evitarlo; pero también “el amor del Espíritu” había actuado en ellos, haciendo efectivo y depositando en sus vidas desde ahora la salvación eterna y sus correspondientes beneficios presentes.  Al recordarles todo esto, el apóstol está apelando a la conciencia de ellos para que consideren que lo menos que pueden hacer por él como predicador del evangelio del amor del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, es el orar por él.  Al hacerles la petición de que “por el amor del Espíritu” oren por él, da también por sentado que el Espíritu Santo genera en los creyentes la voluntad y decisión de orar por quienes llevan a cabo la bendita responsabilidad de predicar el evangelio del amor de Dios. Desde que he sido pastor, y ahora en estos últimos dos meses de trabajo pastoral por vía telefónica, por causa de la actual contingencia sanitaria, un 70% de los creyentes a quienes he contactado, no se han perdido el hacerme saber: Pastor, estamos (o en su caso, ‘estoy’) orando por usted pastor; también por el pastor…, y por los pastores en general.  Quienes han comprendido “el amor del Espíritu”, pueden hacer esto, porque el mismo Espíritu de Dios hace que los creyentes oren, en realidad no solamente por los pastores, sino por todos los ministerios constituidos por Dios en la iglesia.  Pero, también los pastores oramos por todos los que están bajo nuestro cuidado pastoral.  Nadie nos obliga a hacerlo, ni nos vigilan para que seamos responsables en hacerlo, pues no hay necesidad de que nos obliguen o vigilen, porque el Espíritu Santo siempre nos prepara cada día para hacer tan importante detalle de orar por otros.

   En el caso específico del apóstol Pablo, tenía 4 motivos por el cuál necesitaba que otros oren por él.  Según sus propias palabras: 1) “para que sea librado de los rebeldes que están en Judea” (v. 31a); 2) “y (para) que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta” (v. 31b); 3) “para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios” (v. 32a); y 4) para “que sea recreado juntamente con vosotros” (v. 32b).  A veces son por las dificultades de la labor ministerial que se hace necesario que otros oren por los que sirven al evangelio, aunque a veces los motivos son personales o hasta familiares.  Los que sirven consagradamente de tiempo completo al evangelio siguen siendo personas de carne y hueso que necesitan de la oración del pueblo de Dios.  Que “el amor del Espíritu” que ha sido derramado en usted, le impulse siempre para orar por los que sirven en nombre del evangelio.

  • CANTEN EL HIMNO: “EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE TI».

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Dios de amor, gracias porque con amor eterno nos has amado, habiendo planeado desde la eternidad librarnos de la condenación eterna; gracias también por el amor de tu Hijo quien quiso morir para darnos vida eterna contigo; y gracias por “el amor del Espíritu” que también nos diste. Tu amor te movió siempre para hacer todo por nosotros.  Ahora, sin que nadie nos obligue, “el amor del Espíritu” nos mueve a orar por los misioneros, pastores, evangelistas, ancianos, diáconos, maestros, y otros que sirven en la proclamación de tu evangelio.  Hoy te pedimos por: _____________ y por _____________ para que su(s) ministerio(s) sea(n) fortalecido(s) y bendecido(s). Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo.  Amén.

¿QUIEREN PEDIR ALGUNA ORACIÓN?:

PÍDANLA AQUÍ, LLENANDO UN FORMULARIO

ESTÉN PENDIENTES DE LOS DEVOCIONALES DE CADA DÍA.
 

Facebook: Divino Salvador Mérida

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.