DEVOCIONAL DEL MIÉRCOLES 20 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MIÉRCOLES 20 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS ESCUDRIÑA EL SER DE DIOS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que gracias al Espíritu Santo que escudriña el ser de Dios, y que por ello no hay nada que él no conozca acerca del plan de salvación eterna que Dios nos tiene; Él nos lo hace saber comunicándolo a nuestro “espíritu».

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 1 Corintios 2:7-13.

Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,

la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

9 Antes bien, como está escrito:
    Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
    Ni han subido en corazón de hombre,
    Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   El apóstol Pablo, está hablando de la “sabiduría de Dios” (v. 7a), “que ninguno de los príncipes de este siglo conoció …” (v. 8a). El apóstol asegura que dicha “sabiduría”, en realidad no es para toda la gente, ni necesariamente para la gente como “los príncipes” (o gente importante). Se trata del conocimiento de “cosas… que Dios ha preparado para los que le aman” (v. 9b, d).  Esta “sabiduría de Dios”, es el evangelio planeado por Dios para su proyecto de salvar de la condenación eterna a la gente pecadora.  En el desarrollo de su exposición, San Pablo involucra al Espíritu Santo (acerca de quien estamos aprendiendo en esta serie), cuando refiriéndose a la “sabiduría de Dios” y su relación con los que creen en Jesús y su doctrina, dice: «Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (v. 10).  En esta afirmación, hay dos cosas que el apóstol menciona que el Espíritu de Dios hace a favor de los que creen Jesucristo.  La primera, es que acerca de la “sabiduría de Dios” que “los príncipes de este siglo” no han podido conocer porque no pueden ni podrán, les dice San Pablo a los romanos que habían creído en Jesucristo, que “Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu” (v. 10a); así que la primera acción del Espíritu aquí mencionada es que el Espíritu de Dios, nos revela la sabiduría de Dios.  La segunda, es que “el Espíritu todo escudriña, aun lo profundo de Dios”.  Puesto que, en un devocional anterior hemos tratado acerca de la acción reveladora del Espíritu Santo, en este devocional me enfocaré con respecto a la acción escudriñadora del Espíritu Santo.

   Uno de los salmos de David, el 139, en sus primeros versículos, trata acerca de esta facultad divina de escudriñar todos los aspectos de la vida de un ser humano. Como un caso personalizado, David orándole a Dios le dice: Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. / Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. / Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda” (Salmo 139:1-4). El escrutinio divino consiste en que Él mira y conoce hasta lo más recóndito y secreto que haya en nuestra vida, ya sea en nuestro tiempo de dormir: “mi sentarme y levantarme”; en el área de lo que pensamos: “mis pensamientos”; los lugares a donde vamos: “mi andar… y todos mis caminos te son conocidos”; lo que ocurre con nosotros hasta cuando nos tomamos un descanso: “mi reposo”; etc…

   En realidad, escudriñar es algo natural que hasta nosotros lo podemos hacer solamente con nosotros mismos, mas no hacia otros.  Así lo indica el apóstol Pablo en la pregunta retórica que hace cuando dice: ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?” (v. 11a). Cuando auto examinamos nuestra vida, nos estamos escudriñando con nuestro “espíritu”.  Así mismo ocurre con el Ser de Dios; su Espíritu escudriña todo lo que hay en el Ser de Dios mismo, por eso dice el apóstol que: “nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (v. 11b). Y por el privilegio que tenemos de que el mismo Espíritu que escudriña a Dios, es el mismo Espíritu que “mora en nosotros” (cf.2 Timoteo 1:14; Santiago 4:5), y es por eso que Él mismo comunica a nuestro espíritu humano todo lo que necesitamos saber acerca de Dios.  Es a esto que se refiere el apóstol Pablo cuando dice que hemos recibido “el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido (v. 12b). 

   Qué hermosa función tiene el Espíritu Santo: Escudriñar la divinidad, y revelar a nuestro espíritu la voluntad de Dios para nuestra vida.

  • CANTEN EL HIMNO: “DAME UN CORAZÓN LIMPIO».

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Misterioso Dios, de la sabiduría oculta para unos, pero revelada para los que creemos en tu Hijo Jesucristo; nos llena de gozo la buena noticia que hoy aprendemos de tu santa palabra, acerca de que tu Espíritu escudriña todo tu Ser de tal manera que no hay voluntad tuya que él no sepa ni conozca, y que tal divino conocimiento nos lo revela a nuestro “espíritu” con tal de que sepamos y no tengamos dudas acerca de tu plan eterno de salvación para nuestra vida. El ministerio de tu Hijo Jesucristo hecho antes en el territorio de Palestina, ahora es tu Espíritu Santo quien lo continúa directamente en nuestro corazón.  Es por eso que hemos conocido y cada día vamos creciendo en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Por eso, ahora te pedimos que tu Espíritu Santo nos siga enseñando acerca del plan eterno que tú y tu Hijo tienen para nosotros, en el nombre de Jesucristo. Amén.

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