DEVOCIONAL DEL JUEVES 21 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL JUEVES 21 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS OCUPA NUESTRO CUERPO COMO TEMPLO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que el Espíritu Santo ha preferido morar en nuestros cuerpos creados por Dios, antes que en templos creados por manos humanas.  Esto requiere que cuidemos nuestros cuerpos en santidad.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 1 Corintios 3:16; 6:19-20.

3: 16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Cuando Salomón (900 a.C. aprox), todavía estaba planeando la construcción del templo de Jerusalén en la capital del entonces territorio israelita, con tal de que el lugar de “su morada” deje de ser el Tabernáculo transportable y de evidentes insuficiencias de excelencia, en una conversación que él tuvo con Hiram rey de Tiro, el mismo rey que al papá de Salomón le había provisto de todos los materiales para construir su majestuosa casa, le dijo: ¿quién será capaz de edificarle casa, siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo?” (2 Crónicas 2:6a). Salomón comprendía que Dios no puede ser contenido en nada.  Cuando él dedicó el templo que bajo su cargo fue construido por más de 153,600 personas, le dijo a Dios en su oración: Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?” (1 Reyes 8:27). Salomón, siempre tuvo muy claro que ni el mismo cielo puede contener a Dios, y menos un templo que ahora había sido construido por manos humanas aquí en la tierra, por más excelsa que había sido la construcción con todo su mobiliario.

   Casi al final del ministerio de Jesús, él les dijo a sus discípulos con respecto al Espíritu Santo, al que llamó “Espíritu de verdad”, que: “vosotros le conocéis, porque mora con vosotros” (Juan 14:17).  Esta persona de la divinidad tenía su morada no en el entonces segundo templo construido por Zorobabel, y recientemente reconstruido y remodelado majestuosamente por Herodes en Jerusalén, el templo que fue conocido como Templo de Herodes, sino en cada uno de los discípulos de Jesús; aunque cuando él les hace esta afirmación todavía faltaba unos 51 días para que se manifestase la presencia del Espíritu Santo el día de Pentecostés en Jerusalén.

   Años después cuando ya se había establecido una gran cantidad de iglesias por todo el imperio romano, el apóstol Pablo a los Corintios con los que él trabajó para establecer la iglesia que había entre ellos, les escribió las palabras que ahora estamos considerando en este devocional, diciéndoles que: “sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros” (1 Corintios 3:16).  Estas palabras eran también una buena noticia del evangelio de Jesucristo. Ni siquiera en el templo de Jerusalén moraba Dios en el templo de manera permanente en sus manifestaciones, pero su Espíritu Santo ha querido morar permanentemente en el creyente desde que este cree en Jesús.  Pablo les afirma a los creyentes de Corinto, que cada uno de ellos, es “templo de Dios”.  Probablemente, siendo Corinto una ciudad muy lejana de Jerusalén, muchos de ellos no conocen la historia del templo del Dios de Israel, por lo que podrían tender a confundir su concepto de templo, y hasta su concepto acerca de Dios, por la multitud de templos paganos y falsas divinidades que había en la ciudad de ellos.

   Para que nadie se quede con alguna duda, San Pablo, 3 capítulos más delante de esta misma epístola suya, les insiste:¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19).  Ahora, les informa que el cuerpo de cada creyente, lo “tenéis de Dios, y que no sois vuestros”, dándoles como razón: “Porque habéis sido comprados por precio; …” (1 Corintios 6:20a). Tanto a Salomón como a Herodes, en sus respectivas épocas, les costó un dineral construir el templo que construyó en Jerusalén. Y, en el caso de cada cuerpo humano de los que creen en Jesucristo, en su calidad de templo para Dios y su Espíritu Santo, también le costó a Dios por el precio de la vida de su Hijo Jesucristo.  Por eso, el apóstol Pablo les recuerda que: “habéis sido comprados por precio”.  Debido a que cada creyente es un templo de Dios, y en consecuencia también templo del Espíritu Santo, San Pablo exhorta a los corintios diciéndoles: “glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:20b).

   ¡Qué privilegio que Dios por medio de su Espíritu Santo prefiera morar más en el cuerpo de cada persona que cree en Jesucristo, que en las paredes contenedoras de un templo, aunque esté consagrado a su culto! Es una evidencia más del amor que Dios tiene al ser humano para santificarle en el camino de conducirle a la eternidad celestial.  Pero, tan grande y sublime privilegio de ser templos para Dios, requiere de una gran responsabilidad de que con nuestro cuerpo hagamos cosas que glorifiquen a Dios, y no cosas que deshonren tanto nuestro cuerpo como al Espíritu Santo que mora en nosotros.

  • CANTEN EL HIMNO: “VEN, ESPÍRITU VEN».

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Bendito Dios, qué bueno que ni los cielos te pueden contener, eso nos garantiza de que puedes estar con nosotros aquí en nuestro mundo por medio de tu Espíritu Santo.  Qué bueno que, en vez de preferir morar en edificios construidos por manos humanas, prefieres morar en cuerpos humanos construidos literalmente por tus propias manos.  Qué bueno que tu Hijo Jesucristo al regresar a su origen eterno contigo, no nos dejó solos, sino que en acuerdo con él nos enviaron a tu Espíritu Santo para toda la humanidad, pero especialmente para los que creemos en él.  Muchas gracias por haber escogido nuestras vidas para usarlas como templo tuyo, desde donde tu Espíritu Santo nos acompaña.  Que tu Espíritu Santo permanezca en nuestra vida. Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesucristo. Amén.

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