DEVOCIONAL DEL SÁBADO 23 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL SÁBADO 23 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS INSPIRÓ A HOMBRES SANTOS PARA DARNOS LA PALABRA DE DIOS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que el Espíritu Santo inspiró tanto a los profetas antes de Cristo como a los apóstoles de Cristo para darnos la palabra de Dios primeramente hablada y posteriormente por escrito por algunos de ellos, sin que hubiese parte de ella que no fuese inspirada.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 2 Pedro 1:19-21.

19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;

20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,

21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   El apóstol Pedro en su segunda epístola universal, poco después de haber comenzado a escribir, menciona que todo lo que él y los demás apóstoles habían estado predicado por todas partes acerca de Jesucristo, eran verdades no basadas en “fábulas artificiosas” (cf. 2 Pedro 1:16), sino verdades que presencialmente conocieron durante todo el ministerio de Jesús.  En los versículos previos a nuestro texto para el presente devocional, el apóstol Pedro cita como ejemplo que como apóstoles fueron testigos de la ocasión de su transfiguración cuando a Jesús y para que lo oyeran ellos: “le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. / Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo” (2 Pedro 1:17b-18).  Es decir, los apóstoles, enviados a predicar acerca de Jesucristo y su predicación con respecto al reino de los cielos, porque nadie se los había contado de segunda mano, pues como testigos presenciales de todo, tenían toda la autoridad y conocimiento de lo que deberían predicar a la gente.  Ninguno de los apóstoles mintió a la gente.

   Sin embargo, es interesante que a pesar de su autoridad de testigos y apóstoles (testigos porque todo lo vieron u oyeron, y apóstoles porque fueron legítimos enviados por Jesús mismo), el apóstol Pedro introduce una nueva temática en su escrito, diciendo: “Tenemos también la palabra profética más segura” (v. 19a). Noten que comparando con “la palabra profética” su experiencia de haber sido testigos, dice que “la palabra profética” es “MÁS SEGURA”. ¿Qué es “la palabra profética”? Es una manera de referirse a toda la Sagrada Escritura existente en el tiempo de Jesús y los apóstoles, que era solamente, pero todo, lo que en la actualidad conocemos como Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento todavía estaba en proceso de ser escrito. Así que el Antiguo Testamento es “palabra profética”, porque a excepción de diversos pasajes, todo fue escrito propiamente por profetas.  Y a todo ese conjunto de libros, el apóstol Pedro le describe como “MAS SEGURA”.

   ¿Por qué la Sagrada Escritura es “más segura”? Una razón contundente que menciona el apóstol Pedro, es: “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (v. 21). El Espíritu Santo es la causa de que todo el Antiguo Testamento sea “más segura”“Los santos hombres de Dios” que “hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”, fueron los profetas, ya sea que hayan dejaron algún libro escrito, o que solamente hayan comunicado verbalmente al pueblo de Dios o a los gentiles, la voluntad de Dios para su  audiencia.  Por eso también el apóstol Pablo, le dice a Timoteo que: Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16a), porque en realidad el Espíritu Santo no solamente inspiró lo que aquellos profetas dijeron, sino también lo que fue necesario que dejaran por escrito, y no solamente parte de todo aquello que escribieron, sino “Toda la Escritura” que no dejaron. En teología, con respecto a la doctrina de la inspiración, se le conoce como: INSPIRACIÓN PLENARIA, que significa que no hay ni una sola parte de tal Escritura que no haya sido inspirada. Es por eso que el Antiguo Testamento, y posteriormente el Nuevo Testamento, son la autoridad absoluta para enseñar a toda persona lo que uno debe creer y practicar para estar o hacer la voluntad de Dios.

  Regresando al texto de nuestro devocional, el apóstol Pedro, estaba justificando que tanto él como los demás apóstoles, era también el Espíritu Santo quien los había estado asistiendo para ser eficaces en su labor de ser testigos con respecto a la persona, vida, y ministerio de Jesús.  Sin embargo, si alguien tenía una duda acerca de lo que ellos predicaban como testimonio, también estaban dispuestos a predicárselos a partir del texto sagrado del Antiguo Testamento, que en muchas ocasiones así lo hicieron.

   En la actualidad, es el mismo Espíritu Santo quien inspira cada predicación y enseñanza del evangelio, iluminando primeramente el entendimiento del predicador o maestro al leer, interpretar, y comunicar la palabra de Dios, para decir planeada o espontáneamente lo que cada incrédulo o creyente debe saber con respecto al evangelio de Jesucristo.

  • CANTEN EL: “HIMNO AL ESPÍRITU SANTO» No. 261.

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Amado Dios, muchas gracias por el trabajo de tu Espíritu Santo para hacernos saber tu voluntad.  Desde muchos siglos antes de tu Hijo Jesucristo, tu Espíritu inspiró a quienes usaste como profetas para que comunicaran sin nada de error, todo lo que tenías que comunicarle a tu pueblo, y en ocasiones hasta a los que no eran propiamente de tu pueblo. Luego, cuando algunos de aquellos profetas escribieron lo que quedaría establecido como las Sagradas Escrituras, también les inspiró para ello, sin que quedase una sola palabra sin inspiración divina.  Es por eso que tu apóstol Pedro, le llama “palabra profética más segura”.  Luego, tu mismo Espíritu Santo inspiró a los apóstoles de tu Hijo Jesucristo para predicar lo que oyeron y vieron de él, y posteriormente para escribir lo que hoy conocemos como el Nuevo Testamento. Gracias por darnos tu evangelio, por inspiración de tu Espíritu Santo, lo que hace que no sea palabrería de origen humano. Que tu mismo Espíritu nos ayude ahora, a entender siempre tu evangelio. Te lo pedimos en el nombre de Jesús.  Amén. 

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