DEVOCIONAL DE LUNES 25 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL LUNES 25 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS TRANSFORMA NUESTRA VIDA DE GLORIA EN GLORIA.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que el Espíritu Santo transforma nuestra vida a experiencias cada vez más gloriosas que las anteriores.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 2 Corintios 3:18.

18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   El apóstol Pablo está haciendo una interpretación acerca de un evento ocurrido unos 1500 años antes de Cristo, la ocasión cuando Moisés bajó de la cima del Monte Sinaí donde recibió los Diez Mandamientos. En el libro del Éxodo se relata que: he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él. / … / Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro. / Cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le era mandado. / Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios (Exodo 34:30, 33-35).

   Observe usted que en la interpretación del apóstol Pablo, sin negar que este acontecimiento fue glorioso porque tiene su origen en Dios, él afirma insistentemente que hay algo mucho más glorioso que ello, y que al respecto dice 4 cosas: 1.- Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, / ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? (2 Corintios 3:7-8).  2.- “Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación(2 Corintios 3:9).  3.- “Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente« (2 Corintios 3:10). 4.- “Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece (2 Corintios 3:11). En pocas palabras, el ministerio de la ley o de los Diez Mandamientos, y aun el brillo resplandeciente del rostro de Moisés, aunque haya sido glorioso, hay otro efecto divino todavía más glorioso que ello.

   El resplandor que Moisés portaba era nada menos que la evidencia de que la gloria de Dios le acompañaba y respaldaba, y por lo tanto, mirarlo podría resultar mortal. En otra ocasión, Dios le dijo a Moisés que: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá” (Éxodo 33:20).  Aunque en Moisés lo que resplandecía era el rostro de él, pero no era un resplandor propio, sino el resplandor de la gloria de Dios que él tuvo el privilegio de portar.  Por ello, entonces, Moisés tuvo que usar un velo. Sin descartar que mirar el resplandor de la gloria de Dios podía resultar mortal, San Pablo lo interpreta como un signo de que la misma ley fue dada de manera temporal, y al respecto dice: no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido” (2 Corintios 3:13). Y Jesucristo y el ministerio del Espíritu Santo abolieron el tiempo glorioso de la ley, y desde entonces hasta hoy y hasta la eternidad, hicieron el tiempo glorioso de la gracia del evangelio.

   Con todo lo anterior como antecedente, y puntualizando que Dios habiendo algo glorioso, hace algo todavía más glorioso, el apóstol Pablo con respecto a los que creemos en Cristo, dice que: “nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2 Corintios 3:18).  Cuando dice de nosotros: “mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor”, se refiere a que nosotros NO usamos velo como Moisés lo usara, y que nosotros también al igual que Moisés miramos por la fe a Dios por medio de Jesucristo, y que, al verle a él, su gloria también queda impregnada no solo en nuestro rostro sino en toda nuestra personalidad, pero en el caso nuestro no tenemos necesidad de tapar la gloria de Dios.  La Nueva Versión Internacional de la Biblia dice al respecto que nosotros: “reflejamos como en un espejo la gloria del Señor” (2 Corintios 3:18, NVI).  La versión Dios Habla Hoy, dice que: “somos como un espejo que refleja la gloria del Señor” (2 Corintios 3:18, DHH).  Dios nos usa como un espejo para reflejar su gloria a otros.

   Y como último detalle, así como Dios cambia las cosas antes gloriosas con cosas todavía más gloriosas, así cambia también nuestra vida. Ahora, por haber creído en Jesucristo, dice de nosotros el apóstol Pablo, que: somos transformados de gloria en gloria” (v. 18).  “De gloria en gloria” quiere decir que, si antes ya pasamos por una experiencia gloriosa, ahora Dios nos va a llevar a otra más gloriosa. Si Dios antes te eligió, luego te llamó a la fe; luego que te llamó a la fe, fue más glorioso que te justificó; luego de haberte justificado, fue más glorioso que ahora te está santificando; y de ahora que te está santificando, es más glorioso lo que sigue que será tu entrada a la gloria eterna y celestial de Dios.  Estas son las transformaciones que Dios está haciendo paso a paso en tu vida.  Pero, para concluir con este artículo devocional quiero que observes que según las palabras del apóstol no es por la iglesia a la que vas, ni por el pastor o maestros de la iglesia que te enseñan, etc… sino “por el Espíritu del Señor” (v. 18); “por la acción del Señor, que es el Espíritu” (DHH); “Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros” (TLA).  Qué bueno que Dios nos ha dado a su Espíritu Santo para hacer nuestra vida cada vez más gloriosa.  Él nos transforma.

  • CANTEN LA ALABANZA: “EL ESPÍRITU DE DIOS ESTÁ EN ESTE LUGAR».

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo, muchas gracias por no dejarnos en experiencias limitadas, sino que nos estas llevando a mejores experiencias “de gloria en gloria” cada vez más excelentes. Tu propósito es que nosotros no tapemos con nada tu gloria, sino que seamos espejo para reflejar a otros tu gloria por medio de las cosas gloriosas que hace en nosotros. Muchas gracias por habernos dado a tu Espíritu Santo quien hace todas las cosas gloriosas que nuestra vida necesita.  Por favor, Padre Santo, sigue transformando nuestra vida “de gloria en gloria” por tu Espíritu Santo. Te lo suplicamos por los méritos de tu Hijo Jesucristo, Amén.

¿QUIEREN PEDIR ALGUNA ORACIÓN?:

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