DEVOCIONAL DEL MIÉRCOLES 27 DE MAYO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MIÉRCOLES 27 DE MAYO:

TITULO: EL ESPÍRITU DE DIOS LLENA NUESTRA VIDA DE DONES PARA EXTENDER EL REINO DE DIOS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que cada familia sepa que el Espíritu Santo que ahora mora en el corazón de los que creemos en Cristo, llena nuestra vida del don o de los dones necesarios para extender su evangelio y reino a otras personas cercanas o lejanas.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Hechos 2:1-4.

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   De todos los versículos que incluye el texto selecto para nuestro devocional de este día, haré las siguientes indicaciones:

  1.- El sábado de Pascua era el día en el que propiamente se iniciaba las labores de cosecha en Palestina, el territorio de los israelitas. En el marco de la semana de la pasión de Jesús corresponde a lo que hoy llamamos sábado de gloria. Ese día iniciaba oficialmente con ellos la temporada de la cosecha.  Y según una ley dada por Dios a ellos, tenían que hacer una fiesta el día 50 después de haber iniciado la cosecha. La ley es esta: “Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. / Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo[e] contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová” (Levítico 23:15-16). A esta fiesta se le llamaba fiesta de Pentecostés, o fiesta del día 50.  El Espíritu Santo manifestó su presencia antes prometida, justamente el día de Pentecostés que se estaba celebrando 49 días después la resurrección de Jesús.  El día de Pentecostés judío o israelita dejó de celebrarse como fiesta de las cosechas, pero fue hasta finales del siglo II que se comenzó a celebrar por el cristianismo como fiesta que recuerda el cumplimiento de la promesa de Jesús de la llegada del Espíritu Santo; y hasta el día de hoy conserva el nombre de “Día de Pentecostés” como referencia al día que ocurrió el evento del derramamiento del Espíritu Santo prometido (cf. Hechos 2:1).

  2.- Es interesante que la manifestación de la presencia del Espíritu Santo en esta ocasión fue con: “un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados” (v. 2), pero no comentaré acerca del estruendo, sino solamente haré una observación en cuanto al efecto de aquel “estruendo” que “llenó toda la casa donde estaban sentados”.  Con respecto a este efecto de llenar “toda la casa”, voy a mencionar dos ocasiones que ocurrió algo similar; la primera, en tiempos de Moisés (1500 a.C.aprox) cuando dedicó el Tabernáculo donde se reunirían los israelitas ante Dios, cuya historia dice: “Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. / Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba” (Éxodo 40:34-35); y la segunda, en tiempos de Salomón (900 a.C. aprox), cuando él trajo el arca del Pacto al Templo que se construyó bajo su gestión, cuya historia dice: “Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. / Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová” (1 Reyes 8:10-11). En ambos casos, “la gloria de Jehová” llenó tanto “el Tabernáculo” como “la casa de Jehová”.  Pero, ahora el estruendo que indicaba la presencia del Espíritu Santo prometido, llenaba ya no aquellos lugares sagrados del Tabernáculo y el Templo, sino “toda la casa donde estaban sentados”, una casa particular donde 52 días antes Jesús se había reunido con sus discípulos para cenar con ellos la Pascua.  El Espíritu Santo estaba indicando con ello que ahora los creyentes en Jesucristo contaban con la presencia y poder del Espíritu Santo, no solamente en un templo o sinagoga consagrada para reuniones cúlticas, sino en cualquier casa donde ellos se reunieran en el nombre de Jesús.  Es por eso que muy pronto los creyentes comenzaron a reunirse también en casas (Hechos 2:46); y es por eso que ahora, no dudamos adorar a Dios en nuestras casas con otros creyentes, así como con nuestra propia familia. Es así como nace la expansión de la iglesia iniciada por nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

   3.- Observen que, como efecto más relevante, el “estruendo” que “vino del cielo”, antes que llenar “toda la casa”, lo que ocurrió fue que los presentes en aquella casa, todos discípulos de Jesús: “fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (v. 4). El Espíritu Santo se manifestó para llenar las vidas de los discípulos de Jesús CON TODO lo que contiene en su Ser y haber y que contribuye para que cada discípulo cumpla la comisión de predicar el evangelio y hacer discípulos.  ¿Por qué hablaron en otras lenguas? En ese momento, ¿recuerdan que era el día de acción de gracias por las cosechas ya llevadas a cabo? Pues muchas personas, en su gran mayoría israelitas que ya vivían en otros países tanto cercanos como lejanos, y que ya no hablaban ni hebreo, ni arameo, ni griego, venían a aquella fiesta; y Dios quería que ellos también conocieran por la predicación de los discípulos de su Hijo, el evangelio que su Hijo predicaba, así como lo concerniente a su reciente crucifixión y resurrección.  Según San Lucas, toda esta gente del extranjero decía: “Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, / en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, / cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. / Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?” (Hechos 2:9-12). Fue de esta manera que Dios por medio de su Espíritu Santo tocó el corazón de la gente de todos estos países, usando del don de hablar en lenguas, para que, al regresar a sus respectivos países, hubiese en cada país y en sus respectivos idiomas, nuevos discípulos que anuncien el reino de Jesucristo. Fue así como el Espíritu Santo hizo nacer la iglesia no solamente en Jerusalén de Palestina, sino en otros países del mundo.  El mismo Espíritu Santo, usó en el pasado a hombres que tradujeron las Escrituras a nuestro idioma para que en nuestro país surgiera también la iglesia de Jesucristo.  El mismo Espíritu Santo, ha usado también a nuestra gente para predicar el mismo evangelio en otros idiomas y dialectos de la gente que vive entre nosotros.  Es así como nace y avanza la iglesia en cada país, y cultura.  Gracias al Espíritu Santo que hizo hablar a sus discípulos, lenguas que nunca habían hablado, para que así el evangelio llegue “hasta lo último de la tierra”.

4.- ¿Recuerda usted que fue lo más relevante que ocurrió en el momento que el Espíritu Santo “vino del cielo”? San Lucas lo describe diciendo que: “fueron todos llenos del Espíritu Santo” (v. 4a). ¿Descubrió usted qué es lo que pueden hacer personas llenas del Espíritu Santo? No necesariamente uno tiene que hablar en lenguas, puesto que eso fue por una necesidad del momento, sino que lo más relevante como efecto es que un creyente puede ser usado por Dios para que el evangelio de Jesucristo y su correspondiente resultado de salvación, sea propagado a otras vidas que también serán usadas para seguir propagando el mismo evangelio.  ¿Se imagina cuál puede y debe ser el resultado de una iglesia donde el Espíritu Santo ya mora en la vida de “todos” los creyentes en Jesucristo? ¿Se imagina cuál debe ser el resultado de una iglesia donde se encuentran “todos llenos del Espíritu Santo”?  Usted como creyente es parte de los que cuentan con la llenura del Espíritu Santo.

  • CANTEN EL HIMNO: “ESPÍRITU DE DIOS» No. 263.

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Dios bendito y eterno, que usas tu Espíritu Santo para comunicar tus dones y poderes a los discípulos de tu Hijo.  Que bendición que nosotros también seamos contados entre los discípulos de él, y que a nosotros también nos capacitas mediante el mismo Espíritu que se manifestó en Jerusalén el día de Pentecostés, y que ahora mora en nuestros corazones. Llénanos de tu presencia, poder, amor, y bondad.  Queremos ser parte del extendimiento de tu reino y de tu evangelio. Estamos a tu disposición para que según el don que deposites en nosotros, lo usaremos para que tu reino se siga estableciendo en los corazones de nuestros semejantes escogidos por ti para darles el perdón de sus pecados y la vida eterna.  Nos ofrecemos a ti para que por el poder de tu Espíritu otras personas quieran ser discípulos de Jesucristo. Nos ofrecemos, en el nombre de tu Hijo Jesucristo. Amén.

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