DEVOCIONAL DEL VIERNES 05 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL VIERNES 05 DE JUNIO:

TITULO: EL AMOR DE DIOS SE VE EN CRISTO, ESO ES INMENSO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia reconozcan que la muerte de Jesucristo es la evidencia del INMENSO AMOR de Dios para nosotros, pues por ello Dios cambia nuestra debilidad en fortaleza, y nuestra impiedad en piedad que le glorifica.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Romanos 5:6-8.

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Aproximadamente unos 900 años después de Moisés, Dios le dijo a Jeremías: “Clama a mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).  Dios siempre tiene algo no conocido de él, que si es necesario lo dará a conocer a quien él quiera, y siempre quedará algo que para unos o para otros, todavía es desconocido. Pero, así como Dios le ofreció a Jeremías, enseñarle “cosas grandes y ocultas”, igualmente, Dios no ha querido ocultarnos su amor ni todo el conocimiento que de ello debemos saber. Jesús hizo saber a sus primeros discípulos que lo antes oculto, ahora, ellos podrán conocerlo.  Jesús les dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios” (Lucas 8:10a). Ese conocimiento del misterio que tiene que ver con su amor, ahora ha estado disponible también para nuestro conocimiento.

  El apóstol Pablo, explicando a los romanos con respecto al INMENSO AMOR de Dios, les dice que: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Esto es una buenísima noticia. Dios querrá ocultarnos algunas o hasta muchas cosas que él se reserva solamente para sus eternos propósitos, sin embargo, no quiere ocultarnos su amor. El nacimiento, vida, ministerio, muerte, resurrección, y ascensión de Jesucristo, es una muestra de su amor “para con nosotros”.

   Según la explicación del apóstol Pablo, la manera cómo “Dios muestra su amor para con nosotros”, consiste en que: “Cristo murió por nosotros”.  Esto es extraordinario y especial.  Si hiciéramos una encuesta a quienes consideramos o incluso a quienes se consideran nuestros mejores amigos, preguntándoles si estarían dispuestos a morir por nosotros, quizá nos sorprenderíamos de que la gran mayoría serían honestos en decir que NO. Y quizá alguno será mentiroso en decir que SÍ, pero si llegara el momento de ser llamados a tomar nuestro lugar, quizá harían como los mismos discípulos de Jesús hicieron con él cuando fue arrestado. San Marcos nos dice que: todos los discípulos, dejándole, huyeron” (Marcos 14:50).  San Pablo, ilustrando esta indisposición de la gran mayoría de las personas, dice a los romanos que: Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno” (Romanos 5:7). Pero, lo extraordinario para nosotros, es que: “Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Romanos 5:6). Que Cristo, siendo Dios, haya querido morir por nosotros para tomar nuestro lugar para que la culpa de nuestros pecados sea pagada, y por su muerte nosotros simplemente seamos perdonados, ¿No es eso un INMENSO AMOR?

   Mucho más podemos apreciar el INMENSO AMOR de Dios por medio de su Hijo el Cristo, si prestamos atención a dos detalles que menciona el apóstol Pablo en el versículo 6 de nuestra lectura bíblica. Ambos detalles ponen de manifiesto nuestra condición espiritual delante de Dios.  Observemos el primer detalle que, antes de que Cristo muriera, pero no solamente para los que vivieron antes de su muerte, sino también para los que vivimos después de su muerte, mientras no hayamos aceptado que “murió por nosotros”, dice el apóstol que: “éramos débiles”.  Esta es la razón por la que “Cristo murió por nosotros”. Cuando se refiere a debilidad, se refiere a la realidad de que no hay nada bueno, poderoso, y suficiente que nos pudiese haber servido para que por nuestra propia cuenta nos pongamos a cuenta con Dios; sino que, al contrario, tal debilidad espiritual solo contribuye para arrastrarnos más al pecado, y a su correspondiente condenación.  Por eso “Cristo murió por nosotros”, para que el poder de su gracia alcance nuestra vida, elimine nuestra debilidad, e implante en nosotros la fortaleza de Dios para salvación.  Observemos como segundo detalle que: cuando Cristo murió, el apóstol dice que: “murió por los impíos”, ¿y quiénes son considerado impíos? Nosotros. Pero, ¿qué indica el significado de la palabra “impíos”?  Un impío es una persona que su único placer es hacer el mal, sin tomar en cuenta a Dios, ni el respeto al prójimo, e incluso sin amarse a sí mismo. Los que ahora hemos creído en Jesucristo, éramos todo esto: “éramos débiles”, e “impíos”, pero el amor de Dios nos ha hecho en Cristo: Fuertes, y piadosos.  ¿No es esto evidencia del INMENSO AMOR DE DIOS?

  Amados hermanos, aunque Cristo murió, si una persona no cree que él es el Hijo de Dios que tomó nuestro lugar para pagar por nuestros pecados, y si no le recibe como su Señor y Salvador, tal persona sigue contada entre “los impíos”, pero cuando se cree en él, uno pasa a ser considerado piadoso.  ¿No ocurre esto solamente por el INMENSO AMOR de Dios?  Debemos alabarle, servirle, y también darle todo nuestro amor.

  • CANTEN LA ALABANZA: “TU AMOR POR MÍ» (Marcos Witt).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Bendito Dios. Reconocemos que tienes el derecho de ser el único Dios; y por ello también tienes el derecho de reservar solo para ti todos tus atributos divinos, pero, tu voluntad ha sido compartir con nosotros al nivel de nuestra categoría de criaturas, algunos de tus atributos como el tener sabiduría, paciencia, bondad, amor, verdad, justicia, etc…, sin embargo, con todo ello, desde Adán hasta nosotros hemos pecado, y por ello merecido la condenación eterna.  Pero como nunca quisiste esto para nosotros, seguiste compartiendo tu “amor para con nosotros” para salvarnos de la condenación eterna, y hacernos partícipes de tu gloria eterna. Esto no fue nada sencillo, pues tu Hijo “Cristo murió por nosotros”.  Reconocemos y aceptamos que por medio de él, y de la manera sacrificatoria que él murió, tú muestras tu “amor para con nosotros”.  Muchas gracias por cambiar nuestra debilidad en fortaleza de salvación, y nuestra impiedad en piedad que te glorifica. Recibe nuestra gratitud, en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Amén.

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