DEVOCIONAL DEL LUNES 08 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL LUNES 08 DE JUNIO:

TITULO: CON GOZO INEFABLE DIOS CELEBRA UN ARREPENTIMIENTO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que Dios siente gozo por cada persona que vive con arrepentimiento de haber pecado contra Dios.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Lucas 15:22-24.

22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   No todos los padres han tenido la experiencia de tener por lo menos un hijo que haya sido la oveja negra de la familia, pero sí es el caso del padre mencionado por Jesús en la parábola de donde tomamos los versículos para nuestro devocional de este momento. Este hombre mencionado por Jesús en su parábola fue solamente un recurso didáctico que usó para enseñar acerca del amor de Dios en su relación como Padre divino con respecto a cada ser humano.  Ojalá no haya sido la experiencia de algún padre que haya existido y a quien él haya conocido; y ojalá ninguno de nosotros tengamos ni lleguemos a tener un hijo como la del conocido y bíblico caso del hijo pródigo.  En su interés de buscar ser independiente de su padre, lo cual, en realidad no tenía nada de malo, siempre y cuando se cumpla con la madurez y responsabilidad que requiere el ser independiente; pero, en su caso no tenía ni la madurez ni la responsabilidad para ser un hombre independiente.  Una persona así solamente está lista para vivir en error tras error, equivocación tras equivocación, sin capacidad para salir de su propia condición.

   Un día le pidió antes de tiempo la herencia que él consideraba que su padre algún día le debería dar. Luego, deslumbrado por tan pasajera riqueza, la desperdició “viviendo perdidamente” (Lucas 15:13b). Al desperdiciar todo, y no sabiendo quizá hacer algún trabajo, lo único que consiguió (y no era malo lo que consiguió), fue ser apacentador de cerdos.  Y aunque estaba trabajando, y percibiendo algún ingreso, no le alcanzaba para vivir, porque es probable que seguía “viviendo perdidamente”.  Parece ser que, para su desgracia, pronto perdió su empleo, y nadie le daba empleo.  Cuando sentía hambre que debió ser por largos tiempos y días, deseaba comer el alimento de los cerdos, pero no tenía.  Probablemente fue a varios granjeros o personas a pedir las algarrobas que les daban a los cerdos.  No creo que haya sido algo sabroso para un ser humano, pero “nadie le daba” (Lucas 15:16b). Un día recapacitó y decidió volver a su casa.  La historia nos dice que: cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20b).  Y luego: el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. / Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; / porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse” (Lucas 15:22-24). ¿Por qué un padre es capaz de hacer todo esto, y más por un hijo que ha sido de lo peor?

   Esta triste y a la vez preciosa expresión de amor, sirvió a Jesús para ilustrar como Dios es el Padre que se regocija por un hijo descarriado que se arrepiente.  Dios es el Padre que tiene hijos (en el sentido de criaturas) que están “viviendo perdidamente”.  Estos hijos, en el sentido de la parábola, son cada uno de los seres humanos.  En el caso de Dios, él debería estar eterna, justa, y santamente enojado, pero en vez de ello, lo que primero hizo fue planear cómo solucionar nuestro problema humano, y él se siente divinamente gozoso cuando una persona muestra arrepentimiento. Por su gozo inefable, Él hace “fiesta” en el mismo cielo.  Jesús explicó en una ocasión que Dios se goza del arrepentimiento de un pecador, así Dios se regocija como un propietario de ovejas se regocija al encontrar a una de sus ovejas que se había perdido; pues en su caso, dijo Jesús que: “así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:7).  Dios también se goza como una persona que encuentra una dracma de las únicas 10 que tenía y que había perdido en su casa, o digamos que es como encontrar 500 pesos perdidos de los 5,000 pesos que tenía en su buró; pues en el caso de Dios que se trata de un hijo que regresa a su comunión con él, Jesús dijo que en ese caso: “… hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10).

   El gozo que Dios siente por un pecador que se arrepiente es entendible por tratarse de él que Dios, y siendo Dios, pues en él está la esencia de todo bien absoluto, perfecto, eterno, e inmutable; pero es inefable, o sea, inexplicable con palabras, porque siendo Dios santo y justo, debería dejar que una persona que ha vivido o está “viviendo perdidamente” se quede perdida en su condición perdida, y que por cuestión de justicia que pague con castigo de muerte la consecuencia de su pecado.  A Dios no debería importarle si un pecador se queda perdido y condenado por toda la eternidad en el lugar de tormento eterno, pues no Dios decidió ese destino para él, sino que el pecador escogió su destino.  No sería injusto si Dios deja en eterna condenación a alguien, a pesar que tal persona se esfuerce en demostrar arrepentimiento por haber vivido perdidamente.  Lo hecho ya está hecho y merece su respectivo castigo, pero, Dios, antes que dejar al pecador en esa condición, primero le capacita para arrepentirse, y cuando le ve arrepentido, le perdona.  Esto es inexplicable a la luz de su justicia y santidad. Solo puede ser entendido por la inmensidad de su propio amor por nosotros, amor que supera la severidad de su propia justicia. Y además, Dios con gozo “hace fiesta” en su cielo en presencia de sus ángeles.  Gracias a Dios porque nosotros somos los que hemos recibido la capacidad de poder arrepentirnos de nuestros pecados, y por ello, inefablemente Dios se goza por nosotros.  Por esto, Dios merece nuestra eterna adoración.  Su gozo significa nuestro perdón, salvación de la condenación eterna, y la gracia de vivir con él para siempre.

  • CANTEN EL HIMNO: “SATÚRAME, SEÑOR» No. 276.

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

  Dios amoroso que te entristece ver nuestra condición de ser pecadores, pero que, te gozas de vernos arrepentidos de nuestros pecados, nos perdonas, nos salvas de la condenación eterna, y nos aseguras llevar un día contigo. Ya no tenemos duda que donde tú estás es el lugar más feliz y gozoso que pueda existir porque tu gozo se contagia a tus ángeles, y a tus criaturas humanas que llegan a tu eterna presencia celestial. Por favor, condúcenos hacia ti y a tu cielo de gozo eterno e inefable, te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesucristo.  Amén.

¿QUIEREN PEDIR ALGUNA ORACIÓN?:

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