DIOS NO ABANDONA EN MOMENTOS DIFÍCILES, Por: Diego Teh.

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DIOS NO ABANDONA EN MOMENTOS DIFÍCILES

1 Pedro 1:3-9.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia. “El Divino Salvador” de la Col. Centro, de Mérida, Yucatán; el día domingo 7 de Septiembre del 2014, a las 11:00 horas; durante el culto de Acción de Gracias, por  los adultos en plenitud.

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   INTRODUCCIÓN: Dice la letra de un himno: “Hay un lugar para todos en la familia de Dios, mucho amor y felicidad, hay un lugar para ti”.  En la iglesia hay un lugar para cada niño, para cada adolescente, para cada joven, y para cada adulto en todas sus etapas.  Hoy, la iglesia dedicamos un tiempo para reconocer y honrar a cada uno de ustedes adultos en plenitud que en años o hasta en décadas anteriores, cuando la sublime gracia del Señor, cuando la salud y las fuerzas se los permitió, dieron su tiempo, fuerzas, dinero, y servicio a la obra de nuestro Señor Jesucristo.   Sus vidas son un ejemplo de que la fe no es cosa de unas cuantas asistencia a los cultos de una iglesia, sino toda una vida de consagración y servicio al Dios vivo, único y verdadero.  Hoy somos una nueva generación que con el ejemplo de ustedes somos impactados primeramente en ver que Dios es fiel no solamente cuando somos jóvenes sino también hasta que somos adultos en plenitud; y en segundo lugar somos impactados en ver que una vida verdaderamente consagrada a Dios como la de ustedes, sirve a Dios no solamente durante una temporada corta sino todo el tiempo que se tiene la vida.

    Amados hermanos, esta iglesia les ama, por lo que disfruten este momento como una expresión del amor de Dios hacia ustedes por medio de su iglesia.  Hoy, estoy seguro que la fe arraigada en sus corazones sigue motivándolos a amar más a nuestro Salvador y Señor Jesucristo, y por eso le siguen sirviendo a pesar de los momentos difíciles que a cada uno de ustedes les está tocando vivir.   Pero una cosa es cierta, y es el tema que me propongo presentarles en este momento: DIOS NO ABANDONA EN MOMENTOS DIFÍCILES.

    Una reflexión anónima dice así: “Una noche tuve un sueño…  Soñé que estaba caminando por la playa con el Señor, y a través del cielo, pasaban escenas de mí vida.  Por cada escena que pasaba percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena, uno era mío y el otro del Señor.  Cuando la última escena pasó delante de nosotros, miré hacia atrás y noté que algunas veces, en el camino de mi vida, quedaba solo un par de pisadas en la arena.  Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles y angustiosos de mi vida.  Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: Señor, tú me dijiste cuando decidí seguirte que estarías siempre conmigo durante todo el camino, pero durante los peores momentos de mi vida había solo un par de pisadas… No comprendo por qué tú me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba.   Y el Señor me respondió: “Mi querido hijo, Yo te amo y jamás te abandonaría en los momentos de sufrimiento. Cuando viste en la arena solo un par de pisadas, fue justamente allí donde Yo te cargué en mis brazos.”   Si alguna vez usted ha pensado que Dios le ha abandonado por alguna situación difícil en la que usted no pudo sentir su presencia, la realidad es que en los momentos difíciles algunas veces quedamos sin capacidad de notar y sentir que Él está con nosotros, pero la mejor realidad es que Él sí siguió y sigue estando con nosotros.

     En nuestro texto bíblico de 1 Pedro 1:3-9, para fortalecer la fe de los creyentes se nos enseña la verdad de que cuando somos “afligidos en diversas pruebas” (v. 6c) como él le llama a los momentos difíciles, no significa que Dios nos abandona, sino que “por un poco de tiempo” (v. 6b), y por razones gloriosas, solamente tiene “sometida a prueba vuestra fe” (v. 7a).  /   ¿Qué razones gloriosas nos da el apóstol Pedro para asegurarnos que en los momentos difíciles no somos abandonados por Dios?  /  Siguiendo con atención las frases y palabras claves expresadas por este apóstol, conoceremos o recordaremos algunas de las razones gloriosas que nos confirman que Dios no abandona a sus hijos.

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   La primera razón gloriosa que nos confirma que Dios no abandona en los momentos difíciles, es:

I.- PORQUE NOS HA DADO UNA ESPERANZA VIVA.

   Hoy damos gracias a Dios por cada uno de ustedes adultos en plenitud a quienes Dios en su misericordia un día, como dice el apóstol Pedro, les “hizo renacer para una esperanza viva, […], para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 Pedro 1:3,4).  Qué hermosa descripción para cada uno de nosotros, pero en especial para ustedes como adultos en plenitud.  La razón por la que tanto a ustedes como a todo creyente se nos “hizo renacer”, o la razón por la que un día fuimos hechos una nueva criatura, fue para que alcancemos “una esperanza viva”.  ¿Qué significan estas palabras apostólicas?  Significan que allá en los cielos lo más importante que podremos conocer no son las cosas sin vida que pudieran haber como las calles de oro, como el mar de cristal, sino que la mejor esperanza que tenemos “reservada” es “viva”, y no se trata ni siquiera de ángeles o arcángeles, sino de nuestro mismo Salvador y Señor Jesucristo.  ¿No es una gloriosa esperanza conocer a aquel que vive y pagó por nuestros pecados?  Si Dios nos abandonara en algún momento de nuestra vida, no tendría sentido que se nos diga que tenemos una esperanza viva, pero el hecho de tener esa esperanza reservada significa que en medio de los momentos difíciles de nuestra vida, sea en la niñez, sea en la adolescencia o juventud, o sea en la edad adulta joven o en plenitud, Dios está formando nuestra vida para que tengamos una mejor espiritualidad que nos prepara para dar “alabanza, gloria y honra” (v. 7d) a Jesucristo.

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   La segunda razón gloriosa que nos confirma que Dios no abandona en los momentos difíciles, es:

II.- PORQUE NOS HA GUARDADO CON SU PODER.

   Desde el día que ustedes aceptaron esa esperanza, dice el mensaje apostólico “que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1 Pedro 1:5).   De estas palabras, primeramente observemos qué grande favor inmerecido se nos dice que ha hecho Dios con cada uno de nosotros, incluyendo a ustedes, pues se nos dice “que sois guardados”.  Esto es un favor inmerecido que ni siquiera lo hizo Dios con Adán a quien después de su primer pecado le dejó perderse la vida en plena comunión con Él; y este favor de ser guardado, Dios no le hizo ni siquiera con los ángeles que en el mismo cielo pecaron sino que perdieron su privilegio de morar con Él allá en los cielos; pero a los humanos creyentes no nos abandona Dios para la condenación sino que somos “guardados” de manera permanente, porque si por tan solo un instante fuésemos abandonados, no tendríamos nada de esperanza viva.   En segundo lugar, el guardián de nuestra vida no es ni siquiera un querubín como aquellos que con su espada encendida revolviéndose por todos lados guardaban el árbol de la vida en el Edén (Génesis 3:24), sino que es personalmente el mismo poder de Dios quien se encarga de guardarnos para asegurar eficaz e infaliblemente que todo creyente tenga la garantía de “alcanzar la salvación”.  Es por ese poder salvador de Dios que hoy a pesar de los problemas de salud y quizá hasta económicos ustedes siguen en la fe, es por ese mismo poder salvador de Dios que hasta el día de hoy ustedes aman el adorarle y disfrutan estar en esta casa de oración.   Reconocemos con profundo aprecio que ustedes durante el paso de los años han dejado que el poder de Dios les guarde “mediante la fe” hasta este momento.  Si Dios les está guardando, eso significa que no están abandonados por Dios, sino por el contrario cada prueba que ha llegado o que llegará solamente son para evidenciar que Dios está con nosotros y ustedes para mejorar nuestra “alabanza, gloria y honra” (v. 7d) a Jesucristo.

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   La tercera razón gloriosa que nos confirma que Dios no abandona en los momentos difíciles, es:

III.- PORQUE NOS HA PREPARADO LA SALVACIÓN.

   Estoy seguro, sin duda, que la vida les ha traído muchos momentos difíciles y los sigue trayendo hasta en este momento, pero no importa porque el apóstol Pedro nos recuerda que será “por un poco de tiempo, […]  /  para que sometida a prueba vuestra fe, […] sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, […]  /  (y aquí está lo relevante) obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas” (1 Pedro 1:6b,7ac,9).  Según el apóstol Pedro, después de la “prueba”, ¿cuál es la finalidad de la fe que ha sido puesta a prueba?  Respuesta: “la salvación de vuestras almas”.   Si Dios ha preparado no cualquier cosa sencilla sino “la salvación de vuestras almas” con el alto precio de la muerte de su propio Hijo Jesucristo, ¿no significa que usted no ha sido abandonado por Dios, sino que los momentos difíciles son solamente un poco de tiempo de prueba cuyo resultado final desembocará en la salvación segura?

    Un himno, creo que conocido por ustedes, dice en su primera estrofa que: Tras la tormenta el arco iris, y tras la oscuridad la luz, tras la amargura la alegría que a los creyentes da Jesús”.  En su segunda estrofa dice: “Tras el invierno primavera, tras el combate rudo paz, tras triste valle excelsa cumbre, tras cautiverio libertad”.  Y al final de su tercera estrofa nos recuerda que: “…tras este mundo, el cielo a donde Jesús nos ha de trasladar”.  Hermosas palabras que nos recuerdan que tras los momentos difíciles siempre llega algo mejor, y no será diferente en nuestras vidas pues desde que creemos salvadoramente en Jesús, no estamos abandonados sino que estamos siendo conducidos a la gloriosa bendición de la salvación.

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    CONCLUSIÓN: Mis amados hermanos, si Dios nos ha dado una esperanza viva, si Dios nos ha guardado con su poder, y si Dios nos ha preparado la salvación, es totalmente cierto y evidente que ningún creyente es abandonado por Él; por lo tanto, cuando los momentos difíciles llegan, es también seguro que Él también está presente para tendernos la mano.  A eso se refirió nuestro Salvador Jesucristo cuando dijo que: “…no se preocupen por la comida ni por la bebida que necesitan para vivir, ni tampoco por la ropa que se van a poner. Ciertamente la vida es más que la comida y el cuerpo más que la ropa.  /  Miren a las aves del cielo, ellas no siembran ni cosechan ni tampoco guardan nada en graneros. Sin embargo, su Padre que está en el cielo les da alimento. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?  /  ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, va a añadir una hora a su vida?  /  ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo. Ellos no trabajan ni hilan para hacer su vestido.  /  Sin embargo, les aseguro que ni siquiera el rey Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.  /  Así que, si Dios así viste a todo lo que crece en el campo, que hoy tiene vida pero que mañana será quemado en un horno, con mucha más razón cuidará de ustedes. ¡No sean gente de poca fe!  /  Así que no se preocupen ni digan: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Qué ropa vamos a usar?”  /  La gente que no conoce a Dios trata de conseguir esas cosas, pero ustedes tienen a su Padre en el cielo que sabe que necesitan todo esto.  /  Así que, primero busquen el reino de Dios y su justicia, y se les dará todo lo que necesitan” (Mateo 6:25-33 PDT).   En resumen mis amados hermanos: DIOS NO ABANDONA EN MOMENTOS DIFÍCILES.  Ustedes están en la lista divina de atención.  Que Dios les siga guardando.

   

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