DEVOCIONAL DEL MARTES 16 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MARTES 16 DE JUNIO:

TITULO: LA PAZ DE DIOS CUIDA EL CORAZÓN Y LOS PENSAMIENTOS DEL CREYENTE.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que la paz de Dios cuida que nuestro corazón y nuestra mente no produzcan pecado, gracias a que el Espíritu de Dios produce “la paz de Dios” tanto en el corazón como en la mente del creyente en Jesucristo.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Filipenses 4:7-8.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Dentro de este bloque de versículos para nuestro devocional de este momento, observemos primero en el versículo 7 que “la paz de Dios” por lo menos dos características.

   La primera es que: “sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7).  Esto significa que la paz de Dios: es más grande de lo que el hombre puede entender” (DHH), y que: “que la gente de este mundo no alcanza a comprender” (TLA).  En realidad, para quien ya está experimentando la paz de Dios en su vida por ser creyente en Jesucristo, se da cuenta que se trata de algo no es producto de esfuerzos personales, sino debe ser el resultado de una obra divina en el corazón humano, pues no tiene otra explicación.  Es obvio que “la gente de este mundo” (TLA), (lenguaje bíblico que se refiere a los que no creen en Jesucristo), no lo pueden comprender, es porque por su misma incredulidad y rechazo que le tienen a Jesucristo, jamás podrán disfrutar de estos beneficios propio de los que creen y son salvados de la condenación eterna por Jesús.  Es una paz que Jesucristo ganó para los elegidos de Dios, teniendo él que morir bajo la crueldad de la crucifixión, recibiendo en su cuerpo y mente todo el peso de la ira de Dios.  Esta paz ganada por Jesucristo, es puesta por el Espíritu Santo en el corazón de toda persona que cree en Jesucristo.  Tales personas, en la cuales nos incluimos, “tenemos paz para con Dios” porque Jesucristo ganó para nosotros que Dios ya no quiera aplicar su ira en nosotros, cuando en realidad él no debe darnos paz sino muerte.  Esto es lo grandioso “que sobrepasa todo entendimiento”, que Dios nos da paz sin que lo merezcamos.  Cuando entendemos por lo menos este detalle, nuestra vida es transformada de tal manera que así como Dios nos ha tratado, nuestro carácter refleja una paz que expresamos a nuestros semejantes no actuando contra ellos con violencia ni de palabras ni de golpes.

   Y la segunda característica de “la paz de Dios” que el apóstol Pablo recalca a los Filipenses es que su paz: “guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos”.   “Guardará”, quiere decir según el énfasis de otras versiones como la NVI, DHH, y NTV que: “cuidará”, o que según la TLA: “protege”.  La paz de Dios no es un recurso divino sin propósito, sino que en palabras de la NVI y la DHH: cuidará sus corazones y sus pensamientos”; y en palabras de la TLA: “protege el corazón y el entendimiento” (TLA).  Aquí cabe recordar que el corazón es muy, pero muy vulnerable; un poco de tentación le convierte en el más peligroso elemento de nuestra naturaleza, porque como dijo Jesús, que: “… del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19).  Por eso dijo el profeta Jeremías a los judíos que: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (Jeremías 17:9).  No es que Jeremías les haya querido enseñar algo nuevo, pues esa realidad no es un secreto, porque todos lo sabían, pero fue necesario que les sea recordado.  El corazón se vuelve engañoso y perverso por las tentaciones, pero cuando un creyente en Jesucristo permite que el Espíritu de Dios produzca paz, “la paz de Dios” en su corazón, dicho corazón es cuidado y protegido por el poder de la misma “paz de Dios”.  El corazón del creyente, con “la paz de Dios” ya no se turba por nada, ya no produce pecados, sino que se cumple lo que también dijo Jesús, que: El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas” (Mateo 12:35).

   Pero, “la paz de Dios” no solamente guarda, cuida, o protege al corazón, sino también a los “pensamientos” (RV60, NVI, DHH), o el “entendimiento” (TLA), o la “mente” (NTV).  Cuando una persona no cuenta con “la paz de Dios”, sus pensamientos están fuera de control, su entendimiento está entenebrecido (cf. Efesios 4:18) de tal manera que muchas cosas no puede razonarlas de manera correcta; les falta renovar su entendimiento (cf. Romanos 12:2); andan en la vanidad de su mente” (Efesios 4:17), porque no tienen “la mente de Cristo” que los creyentes ya tenemos el privilegio de poseer (cf. 1 Corintios 2:16c).  “La paz de Dios” al cuidar también nuestros pensamientos, hace que nuestra manera de pensar y de entender sea siempre lo que es bueno y correcto.  Es por eso que el apóstol Pablo les dice a los creyentes Filipenses que: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).  Dejemos que el Espíritu Santo produzca este fruto en nuestra vida, porque él es quien produce en nosotros: amor, gozo, y paz… (Gálatas 5:22).

  • CANTEN EL HIMNO: “EN EL SENO DE MI ALMA» No. 321.

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Bendito Dios de Paz, que otorgas paz a nuestras vidas, muchas gracias porque tu paz es de mucho beneficio para quienes estamos disfrutando tu paz divina que tu Espíritu Santo ha depositado en nuestro corazón. Nos damos cuenta que tu paz cuida nuestro corazón porque ahora tenemos una dulce quietud que antes no teníamos cuando no teníamos fe en tu Hijo y por ello vivíamos entregados a vivir sin tomarte en cuenta. Nos damos cuenta que ahora nuestra manera de pensar no era como antes, sino que por tu paz ahora no pensamos conforme a nuestra propia opinión sino según la manera de pensar de Jesucristo. Por favor, te pedimos que tu paz que nos infunde tu Espíritu siga guardando nuestro corazón y nuestros pensamientos. Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo nuestro único y suficiente Señor y Salvador.  Amén.

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