DEVOCIONAL DEL JUEVES 18 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL JUEVES 18 DE JUNIO:

TITULO: LA PAZ DEL CREYENTE INDICA QUE CONFÍA EN DIOS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES:  Que los miembros de cada familia sepan que la paz que el Espíritu de Dios pone en nuestra vida, nos ayuda a vivir confiados en Dios, sea de día, o aun dormidos de noche.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Salmo 3:5; 4:8.

3:5 Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba.

4:8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Quien nos comparte su testimonio en estos dos textos tomado de dos salmos para nuestro devocional de este momento es David, no el jovencito pastor de ovejas, sino el ya hecho rey de Israel. Desde que fue hecho rey, se levantaron enemigos contra él para impedir que reinase. Su vida estuvo durante muchos años rodeado de mucho peligro de muerte por causa de sus abundantes enemigos, que en algunos momentos, llegaron a ser, incluso de su propia familia. El Salmo 3:5, por ejemplo, es parte de su oración a Dios cuando su propio hijo Absalón le buscaba y perseguía para matarle. El Salmo 4:8, fue parte de su oración ante otros peligros que una y otra vez tuvo que enfrentar, y en el que le expresa a Dios su especial confianza en él.  Esas eran las circunstancias en las que David terminaba su día e iniciaba su noche para dormir y descansar.  Pero, bajo esas circunstancias él, entre su oración a Dios, le dice: “en paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. Quienes tuvimos el privilegio de nacer en un hogar cristiano, o donde nuestros padres creyeron en el evangelio cuando éramos niños, quizá desde muy temprana edad aprendimos estos dos versículos con el cual iniciábamos el día o nos preparábamos para dormir, aprendiendo a confiar en Dios aun mientras dormimos. Hoy, estas palabras deben tener un mayor significado y una mayor aplicación para nuestras vidas.  Para David, el autor de las palabras de nuestros dos textos, si el peligro era latente durante el día, por la noche no era menos sino igual o quizá peor, porque mientras él estaba durmiendo pudiera ser el momento más apropiado para que algún enemigo extraño o aun de su propia casa pudiese sorprenderle para acabar con su vida.  De las palabras de David, del Salmo 4:8, podemos hacer un análisis de por lo menos tres detalles.

   El primer detalle es con respecto a sus palabras: “en paz me acostaré”. En realidad, no se está refiriendo solamente al acto de dirigirse a la cama para acostarse porque ya ha llegado la noche y la hora de descansar y dormir, sino que con estas palabras está afirmando que todo el día ya transcurrido pudo vivir en paz.

   El segundo detalle es con respecto a sus palabras cuando dice: “y asimismo dormiré”. Dormir en paz no es fácil cuando uno sabe que hay peligro de por medio; pero, no necesariamente por el peligro.  Por ejemplo, cuando tenemos algún pendiente que no hemos podido llevar a cabo, y el día y la hora de tenerlo listo se aproxima, sobre todo si es la noche anterior, uno no puede dormir tan fácilmente.  Esta falta de dormir bien sin preocupaciones, se debe a que no administramos bien nuestro tiempo para hacer lo que realmente nos era necesario hacer.  Cuando al día siguiente es el día límite en el que hay que hacer un pago en la escuela de los hijos, del crédito obtenido a meses sin intereses, o que vence la fecha del pago de la energía eléctrica, etc…, uno no puede conciliar inmediatamente el sueño cuando uno procura ser responsable con el pago de estas cuentas.  La preocupación embarga el ser de uno, y el sueño no llega pronto, y aun dormido la preocupación permanece activa en el pensamiento, y no se puede decir que uno duerme en paz, pues ello es el indicador de que ha habido alguna indisciplina personal o familiar al no ahorrar el dinero para hacer el pago necesario.   Todo esto, indica que previo al sueño, uno no estaba viviendo en paz o con paz.  Y en estos casos, aunque el cansancio es tanto que uno llega a dormirse porque el cuerpo mismo así lo exige, la paz no está en el corazón de tal persona. David, estaba muy atento de que no hubiese situaciones cotidianas que le quitaran la paz a la hora de dormir.  Y en cuanto a las cosas externas de los cuales David no tenía control sobre ellas, las dejaba en las manos de Dios, diciéndole: “en paz me acostaré, y asimismo dormiré”.

   El tercer detalle que encontramos en las palabras de David es cuando dice: “porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.  Esta fue su clave para vivir día y noche con paz en el alma, sea despierto o aun dormido.  David vivía “confiado” en Jehová, o sea, en Dios, porque según su buen análisis y buena conclusión que el expresa en estas palabras es que Dios es quien le hacía “vivir confiado”. En otras palabras, David estaba seguro que gracias a Dios él podía “vivir confiado”, y eso le hacía en consecuencia también vivir en paz, y dormir en paz.  Esta experiencia de David, nosotros también la podemos y debemos vivir porque ahora, entre el fruto que Dios produce en nosotros por medio de su Espíritu Santo está la paz.  El apóstol Pablo en su epístola a los Gálatas les dice: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, / mansedumbre, templanza; …” (Gálatas 5:22-23a). Que esta paz de Dios nos conduzca a confiar más en Dios tanto de día como cuando dormimos.

  • CANTEN LA ALABANZA: “LA PAZ DE DIOS» (Roberto Orellana).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Bendito Dios nuestro, tu paz es muy útil para nuestra vida diaria mientras estamos despiertos y ocupados en nuestros quehaceres cotidianos, pero también cuando llega la noche y es hora de dormir. Día y noche tu paz funciona en nuestro ser.  Tu paz acrecienta nuestra confianza en ti, porque en vez de preocuparnos por las circunstancias adversas que nos rodean, las dejamos en tus benditas manos.  Al haber visto que tanto de día como por las noches cuando dormimos tú nos has librado de muchos peligros, esto acrecienta más nuestra confianza en ti.  Así que no importa la hora, seguimos confiados en ti.  Y al finalizar cada día podemos decir como David: “en paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”; y cada mañana también podemos decir: Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba”.  Por favor, sigue poniendo tu paz en nosotros por medio de tu Espíritu Santo, te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, Amén.

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