DEVOCIONAL DEL JUEVES 02 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL JUEVES 02 DE JULIO:

TITULO: LA BONDAD DE DIOS ACTÚA EN TODO EL PLAN DE SALVACIÓN.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que “la bondad de Dios”, es el atributo fundamental del cual se deriva toda la obra divina que Padre, Hijo, y Espíritu Santo hacen para nuestra salvación de la condenación eterna.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Tito 3:4-7.

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,

nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,

para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Los versículos 5 al 7 de nuestro texto nos presentan un panorama no detallado sino general a grandes rasgos acerca de la función que desempeñan en todo el proceso de la salvación de los pecadores, tanto “Dios” (cf. v. 4), considerando que él es el Padre, como también “Jesucristo nuestro Salvador” (v. 6), y también “el Espíritu Santo” (v. 5d).  Es evidente en la expresión de los versículos 5 y 6 que el Espíritu Santo participa de la salvación de los pecadores no por su propia cuenta, sino “por Jesucristo” (cf. vv. 5-6), pues, en todo lo que tiene que ver con la salvación, Jesucristo es central.

   Observemos que las primeras palabras del versículo 5, definiendo el tema central del cual el apóstol Pablo va a hablar que es acerca de la salvación, de la cual atribuyéndole a “Dios” la acción de salvación de los pecadores, dice que: “nos salvó” (v. 5a), dando por hecho de que ello ha ocurrido.  Pero, “Dios” el Padre, no actuó solo, sino que “nos salvó… /… por Jesucristo” (cf. inicio del v. 5, y final del v. 6).   La salvación al que se refiere San Pablo, es el efecto de otras obras previamente realizadas, primero por Jesucristo.  Aunque el apóstol no describe en estos versículos la obra realizada por Jesucristo, porque lo da por entendido, en realidad, se requirió primero que él pagara con su vida la culpa de los pecadores.  Luego, aunque se menciona hasta el versículo 7, la obra redentora realizada por Jesucristo, es la causa y fundamento por el que Dios justifica a los pecadores, para entonces hacernos herederos de la salvación. A eso se refiere San Pablo cuando acerca de la obra de Jesucristo, dice que fue: para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (v. 7).

   Y en cuanto a la participación del Espíritu Santo para nuestra salvación, que Pablo atribuye también a “Dios” (v. 4), el apóstol explica que “Dios” (v. 4), “nos salvó” (v. 5a) “… por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, / el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador” (vv. 5d-6).  Así vemos que el Espíritu trabaja aplicando la obra previa de Jesucristo.  Y Dios el Padre, entrega a los pecadores el beneficio de la salvación solamente porque Jesucristo lo ganó para aquellos que Dios eligió y decidió salvar.

   Pero, el asunto principal que quiero recalcar después de todo este análisis panorámico acerca de la participación divina para la salvación de los pecadores condenados por sí mismos por causa del pecado, es que, en todo este conjunto de versículos descriptivos, el apóstol Pablo menciona los atributos de Dios de los cuales él hace uso para hacer segura y garantizada su salvación.  Se trata de su “bondad” (v. 4a), “su amor” (v. 4b), “su misericordia” (v. 5c), y “su gracia” (v. 7a).  Es verdad que cada uno de estos atributos divinos tienen alguna definición muy particular, sin embargo, en las Sagradas Escrituras, muchas veces se usan de manera indistinta, de tal manera que una de estas palabras puede significar parte o lo mismo que la otra.  Pero, para no perdernos en definiciones y comparativos, es claro que lo primero que el apóstol presenta como fundamento de todo lo que Dios Padre hace por medio de Jesucristo, y a su vez también por medio de su Espíritu Santo para salvar de la condenación eterna a una persona, es: “la bondad de Dios” (v. 4a).  Al respecto dice que: cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, / nos salvó” (Tito 3:4-5a).

   Resaltan estas 4 cosas de “la bondad de Dios”: 1).- Es “la bondad de Dios”, porque “nos salvó… no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho” (cf. v. 5a, b). No hubiésemos podido cumplir las obras de justicia.  2).- Es “la bondad de Dios”, porque “nos salvó… por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (cf. v. 5a, d). Es una obra no hecha por ningún ser humano, ni por la iglesia misma, sino solamente por Dios.  3).- Es “la bondad de Dios”, porque “nos salvó… por Jesucristo nuestro Salvador” (cf. v. 5a, 6). Es una obra que ningún ser humano jamás pudo hacer, sino solamente el Dios que se hizo hombre para ocupar nuestro lugar.  4).- Es “la bondad de Dios”, porque “nos salvó… para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos” (cf. v. 5a, 7).

  • CANTEN EL HIMNO: “TU FIDELIDAD ES GRANDE” (No. 50).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Dios de bondad, es muy evidente que nadie jamás pudo salvarse así mismo, porque todos los seres humanos después de la desobediencia de Adán, todos somos pecadores que quedamos sin capaz de salir solos de la condenación que la desobediencia trajo para todos los seres humanos.  Pero, es también evidente tu bondad en que enviaste a tu Hijo Jesucristo para ocupar el lugar nuestro para hacer la obra de pago por la culpa de Adán y por nuestras propias culpas; y que también por tu bondad, después enviaste a tu Espíritu Santo para aplicar eficazmente en nuestra vida el beneficio de la salvación; y todo esto “no por obras” de “nosotros”, sino “por Jesucristo”, “en el Espíritu Santo”, y por tu “gracia”.  Por eso, ahora, te agradecemos que nos has salvado “por tu bondad”, en el nombre de tu Hijo Jesús. Amén.

¿QUIEREN PEDIR ALGUNA ORACIÓN?:

PÍDANLA AQUÍ, LLENANDO UN FORMULARIO

ESTÉN PENDIENTES DE LOS DEVOCIONALES DE CADA DÍA.
 

Facebook: Divino Salvador Mérida

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.