DEVOCIONAL DEL VIERNES 03 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL VIERNES 03 DE JULIO:

TITULO: LA BONDAD DE DIOS ES ETERNA Y SE OBTIENE EN CRISTO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES:Que los miembros de cada familia sepan que la bondad de Dios”, tanto para la vida presente como para la vida eterna o venidera, solamente puede ser hallada y recibida por medio de Cristo Jesús.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Efesios 2:4-7.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   En el conjunto de versículos del texto para nuestro devocional de este momento, se encuentra descrito por el apóstol Pablo a los Efesios, no una lista completa, sino solamente de algunas de las cosas que Dios ha querido hacer a favor de aquellos a quienes desde la eternidad se propuso salvar de la condenación eterna que merecemos todos los seres humanos.  Cuatro de estas acciones divinas corresponden al tiempo presente, y una corresponde a la eternidad.  Del tiempo presente dice el apóstol, que:

   1).- “Dios… nos amó” (v. 4a, c); expresión con el cual se refiere al plan eterno de haber Dios escogido a los que salvaría de la condenación eterna.

   2).- Que “Dios… nos dio vida” (v. 4a, 5b), frase con la que el apóstol Pablo, presupone correctamente que no teníamos vida porque efectivamente estábamos muertos en sentido espiritual, lo que implica que no teníamos capacidad ni de iniciar una relación con él, ni mucho menos de vivir apegados a él para hacer su voluntad. Con estas palabras se refiere entonces, no solamente a un acto inicial como de resucitarnos en sentido espiritual, para poder tener vida, sino al efecto de tener una relación de comunión con él que no teníamos antes, y que esta vida de comunión no tendrá fin jamás, pues, aunque ahora experimentemos la muerte física, nuestra vida de comunión con él permanece de manera eterna.

   3).- Que “Dios… nos resucitó” (v. 4a, 6a). Esto está relacionado con lo anterior, como el acto inicial por el cual iniciamos la vida nueva que continúa hasta la eternidad. No quiere decir que hayamos experimentado antes la muerte física sin habernos dado cuenta, sino implica que nuestra alma por causa del pecado estaba muerta, sin capacidad para entablar una relación espiritual y de fe para con Dios.  Esta resurrección ocurre en la vida del que cree en Jesús, como efecto del haber Jesús resucitado de la muerte por crucifixión; es decir, su resurrección tiene poder para resucitar la espiritualidad muerta de los pecadores para poder iniciar una vida de relación espiritual y de fe con Dios. Sin esta resucitación que Dios hace a los pecadores, nadie podría responder por sí solo para creer en Jesús como nuestro Salvador.

   4).- que “Dios… nos hizo sentar en los lugares celestiales” (v. 4a, 6b).  Esto es una expresión de fe con el cual San Pablo, aunque todavía estamos aquí en la tierra, da por hecho y por seguro que ya estamos sentados en el cielo con Cristo.  La expresión indica que lo que todavía va a ocurrir, en realidad ya ha ocurrido, reafirmando así que está garantizado de antemano que sin falta ocurrirá.

   Ahora, con respecto a la acción todavía pendiente para el tiempo futuro y eterno, el apóstol Pablo dice, 5).- que: “Dios… (todavía va a) mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia EN SU BONDAD…” (v. 7).  Observen desde el versículo 4 que, además de afirmar que Dios “es rico en misericordia” (v. 4b), añade también que ha sido “por su gran amor” (v. 4c) que “nos amó”, “nos dio vida”, “nos resucitó”, “nos sentó en los lugares celestiales”, etc…  Es decir, en esta vida presente estamos disfrutando estos beneficios como una evidencia de que él es bondadoso para con nosotros.  Pero, el tenor de este conjunto de palabras del apóstol Pablo, nos da a entender que, en realidad, todavía no conocemos la bondad plena de Dios, pues “en los siglos venideros” (una manera de referirse al tiempo interminable de la eternidad), está pendiente que Dios va a “MOSTRAR… las abundantes riquezas de su gracia EN SU BONDAD” (v. 7).  Estas riquezas de su gracia, las va a mostrar a los que creemos en él.  ¡Qué sublime emoción!  Todavía hay mucha bondad de Dios que nos espera a los pecadores que creemos en Jesucristo.

   Pero, quiero que observen un detalle muy central en todo lo que explica el apóstol Pablo en el texto bíblico.  En tres ocasiones menciona a Cristo relacionándole con todo lo que Dios hace por las personas a quienes él salva. Pablo dice que “Dios… nos dio vida juntamente con Cristo” (v. 5); luego dice que: “… nos resucitó” y que “nos hizo sentar en los lugares celestiales”, también “con Cristo Jesús” (v. 6); y en cuanto a las abundantes riquezas de su gracia EN SU BONDAD para con nosotros” que él nos va a “mostrar”, dice también que será “en Cristo Jesús” (v. 7).  Concluyo en que toda la expresión de la bondad de Dios está contenida en Cristo Jesús. Solamente en él se puede hallar y recibir la bondad de Dios para nuestra vida presente y para la vida eterna venidera.

  • CANTEN EL HIMNO: “YO QUISIERA HABLARTE DEL AMOR DE CRISTO” (No. 297).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Bendito Dios de bondad, gracias por hacer todo por nosotros de principio a fin, para que ninguno de nosotros quede en condenación eterna, sino que seamos salvados enteramente por tu obra divina. Nos amaste, nos diste vida, nos resucitaste, nos sentaste en los lugares celestiales, todo esto como una garantía de que incluso todo lo que no hemos visto ya es una gloriosa seguridad de que lo disfrutaremos.  Es verdad que eres Dios bueno, tu BONDAD es mayor que nuestros mismos pecados. Muchas gracias porque “en Cristo Jesús” hacia quien tu nos has encaminado, encontramos en él, la evidencia de tu gran BONDAD.  Queremos recibir todas tus bondades por medio de tu Hijo Jesucristo, tus bondades para ahora como para la eternidad.  Aunque no lo merecemos, te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesús. Amén.

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