DEVOCIONAL DEL MIÉRCOLES 08 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MIÉRCOLES 08 DE JULIO:

TITULO: LA AUTÉNTICA FE BUSCA A CRISTO POR LO QUE ES Y NO POR OTRO INTERÉS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que “la fe” auténtica, busca a Jesús por lo que él es como Salvador, y no por otro interés que no sea la salvación eterna.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Juan 6:26-27, 35-36.

26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Mucha gente había venido a Tiberias para escuchar a Jesús, vinieron con una sincera motivación de aprender acerca del evangelio del reino de los cielos que él predicaba, pues aun cuando ya había pasado la hora de comer, ni siquiera estaba preocupados por conseguir sus alimentos. Pero, algunos fueron a donde Jesús estaba enseñando, solamente porque les interesaba ser sanados de alguna enfermedad, lo cual es muy respetable, pero no todos ellos realmente estarían dispuestos a aceptar creer en él y su evangelio.  Pero, en fin, aquel día, las más de cinco mil personas reunidas en la playa de Tiberias de Galilea, ya deberían tener hambre. Ni Jesús ni nadie tenía la obligación de darles de comer, pues según San Mateo, hasta los mismos discípulos de Jesús le dijeron: “El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer” (Mateo 14:15).  Pero, aquel día Jesús había determinado hacer un acto extraordinario para alimentar a las más de cinco mil personas que estaban en aquel lugar, con solamente cinco panes y dos pececillos, que habiendo él dado gracias a Dios por ello, se multiplicaron milagrosamente, y después de todo hasta sobraron doce cestas de pedazos desperdiciados por la multitud.    Todas las personas no tuvieron que comprar sus comidas ese día; y si eso fuese todos los días, ¿a quién no le convendría?  Más de uno se olvidaría de lo que es más importante que comer sin gastar el dinero propio.

  La noche de aquel día, Jesús se trasladó desde la playa de Tiberias a las playas y puerto de Capernaum, siempre de Galilea, pero un poco más al norte. Por el mar de Galilea no sé cuánto tiempo lleva el viaje, pero por tierra son poco más de 16 kilómetros que lleva unas tres horas de camino.  Resulta que cuando amaneció, al día siguiente (cf. Juan 6:22-25), muchos de ellos, no sé cómo, pero encontraron la manera de llegar a Capernaum. ¿Se imagina usted por qué? ¿Estarían tan interesados por el evangelio de Jesús y por su vida eterna en el reino eterno de los cielos? Sin duda que unos sí, pero otros no. Los que no, pues se acercaron a Jesús y muy discretamente le preguntaron: “Rabí, ¿cuándo llegaste acá?” (Juan 6:25b). Antes que hicieran otra pregunta, y antes que responderles, Jesús les abordó de una vez con la realidad que traían en sus corazones, diciéndoles: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. / Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre” (Juan 6:26-27). Jesús no fue menos claro con ellos, pues necesitaban saber que la comida eterna es la que más importa que la comida que perece.  Pero, ¿cómo se obtiene esta comida eterna?

   Para aclararles toda duda que pudieron haber tenido, Jesús les trajo a la memoria el suceso histórico de sus antepasados que cuando después de haber salido de Egipto se hallaron sin alimentos disponibles, Dios les envió por mucho tiempo un alimento que llovía, literalmente que caía del cielo, y que se llamaba maná, al que Jesús le llamó pan en esta ocasión.  De manera figurada, Jesús les dice: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. / Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis” (Juan 6:35-36).  La expresión “el que a mi viene”, más que un acto geográfico de llegar a donde él está, se refiere a la acción espiritual de creer en él. En una ocasión dentro de estas palabras, Jesús, identificándose figuradamente como el agua de vida, les dice: “el que en mi cree…”, y en la siguiente frase les dice: “aunque me habéis visto, no creéis”.  En otras palabras, Jesús les estaba explicando que creer en él, es más importante que ir a él solamente en busca de sanidad o de comida.

   De este acontecimiento del ministerio de Jesús aprendemos que se debe acudir a Jesús por lo que él es primeramente como salvador porque libra a los pecadores de la condenación eterna, y no solamente por querer conseguir alguna cosa material que finalmente se acaba su beneficio.  En otras palabras, la fe que recibimos como don de Dios, que es la auténtica fe, debemos usarla para buscar a Cristo por lo que él es y por lo eterno que él ofrece, y no por otro interés que no sea eterno.

  • CANTEN EL HIMNO: “VENCEDOR” (No. 374).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Amado Dios, son muchas las bendiciones no solamente espirituales sino también las bendiciones materiales que tienes previsto entregarnos a cada quien, y en su debido momento.  Muchas veces nosotros solamente te hemos buscando por las cosas materiales que sabemos dispones para darnos, y nos olvidamos de buscar las bendiciones espirituales.  Ayúdanos a que durante toda nuestra vida busquemos lo que tu Hijo Jesucristo dijo que “a vida eterna permanece”. Te pedimos, que con la fe que tu Espíritu produce en nosotros, nos guíes a acudir a tu Hijo, por la salvación eterna y todas las cosas que duren para la eternidad; y no solamente por cosas materiales que solamente sirven para poco tiempo.  Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

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ESTÉN PENDIENTES DE LOS DEVOCIONALES DE CADA DÍA.
 

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