DEVOCIONAL DEL VIERNES 10 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL VIERNES 10 DE JULIO:

TITULO: LA AUTÉNTICA FE TIENE COMO META LA SALVACIÓN DE VUESTRAS ALMAS

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que “la fe” auténtica que nos ayudó para creer en Jesucristo para la salvación de nuestra alma, a pesar de que sea puesta a prueba de diversas maneras, nunca será derrotada, sino que conservará en salvación nuestra alma, y llevará nuestra alma a la plenitud eterna de salvación.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 1 Pedro 1:7e-9.

… Jesucristo,

a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;

obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Hay un gravísimo problema que en absoluto traemos todas las almas humanas desde que nacemos.  En realidad, no nosotros nos metemos voluntaria ni accidentalmente en ese problema, sino que desde que los primeros seres humanos Adán y Eva, nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, ellos metieron a nuestras almas en ese problema, del cual nadie puede salir por sí mismo. Como consecuencia del pecado de ellos, sus almas quedaron condenadas, pero como la culpa del pecado de ellos se transmite a todos sus descendientes, por ello nuestras almas también quedaron bajo la misma condenación (cf. Romanos 5:18). Esta condenación del alma no es un problema sencillo como si se tratase de alguna aflicción pasajera del alma, sino que es peor que ello.  Se trata de una condenación eterna que no tiene solución a menos que Dios la otorgue a quien él quiera, porque también él no está obligado.  Esta condenación eterna del alma consiste en quedar separado de Dios por toda la eternidad, pero menos mal si fuera en un lugar por lo menos agradable, pues, esta separación se da en un lugar de tormento eterno, lugar también conocido como infierno, en el cual no hay ni un solo instante de paz, sino solamente tormento.

   A esto también se refirió Jesús cuando anunció la solución diciendo: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).   Igual cuando el apóstol Juan escribió: Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. / El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:17-18).  Y el apóstol Pablo, a los que han cumplido el requisito para salvarse de la condenación, le explica a los Romanos que: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, …” (Romanos 8:1).  Según Jesús, Juan, Pablo, y también Pedro, las almas condenadas, pueden evitar el cumplimiento de tal condenación, hallando salvación en la persona de Cristo Jesús mediante el creer en él.

   El apóstol Pedro al explicar acerca de la solución disponible para “la salvación de vuestras almas” (cf. 1 Pedro 1:9), igualmente afirma que esta salvación del alma es por Jesucristo (cf. v. 7), e indica que entre cada pecador y Jesucristo tiene que haber de parte del pecador el vínculo de la fe en Jesucristo para que uno pueda tener la salvación. En los versículos 7 y 8, se percibe que el apóstol Pedro sabe que los destinatarios de su epístola, aman a Jesús y se alegran por él con gozo inefable y glorioso.  La razón de este amor por Jesucristo y alegría también por él, se debía a que ellos estaban teniendo fe en Jesucristo, de quienes dice: “en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas (v. 8).  La salvación ya es un hecho desde el momento que uno cree en Jesucristo, y no depende de nuestros hechos, sin embargo, el poder del pecado todavía está presente en nuestra vida y ataca nuestra fe; intentando que perdamos nuestra salvación, pero no se va a poder, porque bien ha dicho el mismo apóstol Pedro, que: “sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1 Pedro 1:5).  La fe es el protector de la salvación de nuestra alma.

   Con respecto a esta fe salvadora que protege la salvación que Dios nos otorga desde el momento que creemos, dice la Confesión de Fe de Westminster que: es diferente en grados: débil o fuerte; puede ser atacada y debilitada frecuentemente y de muchas maneras, pero resulta victoriosa; …” (Conf. de fe de Westminster, Cap. 14, De la Fe Salvadora, Parr. III).  A esto se refiere el apóstol Pedro cuando dice también que: si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, / para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo (1 Pedro 1:6c,7). “Esta fe… resulta victoriosa”, porque no habrá ninguna prueba, circunstancia, problema, o enemigo del alma, que haga que uno pierda la salvación recibida de Dios.  Para eso sirve esta fe auténtica, dada por Dios; nunca fallará, sino que acompañará al creyente a recibir la plenitud de la salvación, donde ya no habrá más poder ni presencia del pecado, como ahora todavía hay aquí en la tierra.  La persona que tiene y usa esta auténtica fe derramada por Dios en su corazón, usará la fe no solamente para creer inicialmente y olvidarse de que es salvo, sino que podrá mantenerse en esa misma fe hasta el final de su vida siendo salvo, esperando el momento de recibir la plenitud de la salvación.

  • CANTEN EL HIMNO: “DE TUS MANDATOS TENGO SED” (No. 16).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Padre amoroso, muchas gracias por darnos una fe tan útil que no solamente nos ayuda a iniciar en la salvación de nuestra alma, sino que durante toda nuestra vida después de haber creído en tu Hijo Jesucristo, también nos guarda salvos. Y al final de nuestra vida, o hasta el día que Cristo vuelva (lo que ocurra primero), la función de la fe auténtica que tú nos has dado, también conseguirá introducirnos al disfrute pleno de la salvación eterna de nuestras almas donde no hay poder ni presencia del pecado, sino solamente tú y la hermosura de tu santidad.  Allí queremos que esté nuestra alma contigo.  Gracias por darnos la fe que al guiarnos a Jesucristo, consigue la salvación de nuestras almas de la condenación eterna.  Fortalece esta fe en nuestra vida.  Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

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