DEVOCIONAL DEL MARTES 14 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MARTES 14 DE JULIO:

TITULO: LA MANSEDUMBRE ES MEJOR QUE LA OSADÍA.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que “la mansedumbre”, es el carácter espiritual con el que debemos enfrentar los conflictos que surgen en nuestras relaciones humanas.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 2 Corintios 10:1-2.

Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros;

ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar de aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Osadía, quizá no es una palabra común en nuestro vocabulario cotidiano.  Pero, lo que significa es el atrevimiento o descaro con que una persona dice u hace algo, que dependiendo del contexto de lo dicho o hecho, podría ser algo bueno, o podría ser algo malo.  Otras variantes de esta palabra, es osadez, y osedad.  Significan lo mismo. Todos, ya sea intencional o circunstancial y espontáneamente podemos decir o hacer algo con osadez, sin embargo, si es necesario hay que ser prudentes para saber en qué momento ser osado, y en qué momento no.

   El apóstol Pablo, no niega que en algunos momentos solía ser osado, y hablaba con osadez, sobre todo si era por carta. Pero, no siempre era así, por carta, pues como les decía, sabía tomar el control de su osadez, y no ser así cuando no es necesario.  En persona, solía no ser osado, pero si era necesario, estaba dispuesto a serlo. En su segunda epístola a los Corintios, les escribe que: “estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros; / ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar de aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne” (2 Corintios 10:1b-2).

   El contexto de las palabras del apóstol Pablo, indica que entre los Corintios había “algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne”, y por causa de esto que le estaba indignando, les dice con toda claridad que: “estoy dispuesto a proceder resueltamente contra … (ellos).  Pero, esto no es lo que uno siempre debe hacer a la ligera o a la primera reacción.  Contrario a este deseo que se le había venido en la mente, San Pablo mismo les dice que: “ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar de aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos”.

   La actitud del apóstol Pablo para enfrentar este problema que estaba enfrentando por causa de algunos creyentes desconsiderados, o quién sabe si en verdad los ofensores a los que se refiere sean realmente creyentes, era una actitud que descarta utilizar su autoridad apostólica como lo primero a ejecutar.  Lo primero que él hace, es poner la situación en manos de Dios.  Cuando Pablo dice: “ruego”, en este caso no era una petición a tales personas que le bajaran a sus infundados comentarios maliciosos, sino que es una expresión que indica que Pablo se ha visto en la necesidad de orarle a Dios en vez de inmediatamente emprender un viaje desde donde se encontraba, y al llegar a Corinto expulsar de la comunión de la iglesia a todos los ofensores.  Esta decisión de orar antes de llevar a cabo alguna decisión de supuesta solución, indica la disposición de una creyente de someter su atrevida osadez para ser gobernada por la mansedumbre.  Y si se toma en cuenta que “el fruto del Espíritu” en la vida de los creyentes incluye “mansedumbre”, entonces, orar para la búsqueda de solución de cualquier malentendido, es dejar que el control del caso quede en manos de Dios, por el poder de su Espíritu Santo.

   Pero, también es importante observar cómo empiezan las palabras del apóstol Pablo cuando se dirige a los Corintios abordando la calumnia que hacían algunos de ellos.  Sus primeras palabras al respecto, y observen el tono con el que lo dice, es: “Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo” (v. 1a).  Buscando la solución del problema suscitado, el apóstol apela al carácter de Cristo que había sido de “mansedumbre y ternura”.  Se puede percibir, aunque por carta, que sus palabras no son osadas sino mansas y tiernas.  Pablo estaba poniendo en práctica las palabras de Jesús con las que tiernamente llamaba a la gente diciéndoles: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (cf. Mateo 11:29a), pues quien aprende de Jesús, llega a reflejar el mismo carácter de él.

   En conclusión, podemos observar que cuando hay un problema de relaciones humanas, en vez de atreverse uno a intervenir con enojo, autoridad, despotismo, es mejor actuar con mansedumbre, primeramente, orando a Dios, e interviniendo con palabras llenas de mansedumbre, humildad, y ternura.  Esto contribuye a la solución de los conflictos, pero si los ofensores de por sí no quieren corregirse, pues, por lo menos uno ha hecho lo que es correcto delante de Dios.

  • REFLEXIONEN LA LETRA DEL CANTO: “HAZ MI CARÁCTER” (Daniel Calveti).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Bendito Dios y Padre nuestro, nuestras relaciones interpersonales siempre están expuestas a que, en cualquier momento, quizá por causa de algún mal entendido, o simplemente por envidia o malicia de otras personas, nos veamos afectados por ellos. Lo que otros hacen, eso sí no lo podemos evitar.  Pero, de igual manera, también nosotros, alguna vez hemos sido culpables de afectar innecesariamente a otras personas cuando hemos reaccionado inadecuadamente con nuestras palabras y actos. Pero, no queremos seguir siendo así.  Queremos actuar con mansedumbre, que según sabemos es un don que nos da tu Espíritu Santo, que es una virtud que demostró Jesucristo tu Hijo, y que es un atributo propio de tu naturaleza, que has querido que también esté presente y sea funcional en nuestra vida.  Ayúdanos a pensar, hablar, y actuar con el carácter de mansedumbre con el que tú esperas que respondamos ante cualquier conflicto que surja de nuestro necesario trato con las demás.  Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor y Salvador.  Amén.

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