DEVOCIONAL DEL MIÉRCOLES 15 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MIÉRCOLES 15 DE JULIO:

TITULO: LA MANSEDUMBRE SIRVE PARA TOMAR LAS COSAS CON CALMA.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que “la mansedumbre”, es útil para tomar las cosas con calma, y no responder negativamente a los enojos de nuestros compañeros de trabajo y empleadores.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Eclesiastés 10:4.

Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Quiero justificar el título de este devocional, con respecto al sentido que anuncia de que la mansedumbre sirve “para tomar las cosas con calma”, lo que probablemente no siempre hacemos. La idea, la he tomado de la versión Dios Habla Hoy que traduce la segunda parte de nuestro texto, la que dice: “la mansedumbre hará cesar grandes ofensas” (RV60), diciendo esta versión que: el remedio para los grandes errores es tomar las cosas con calma” (DHH).

   Lo que en nuestra versión al final de la segunda frase dice de la mansedumbre que “hará cesar grandes ofensas”, la DHH que no lo dice al final sino al principio de esa misma segunda frase, dice con respecto a lo mismo, que “el remedio para los grandes errores es… (y detengámonos aquí, notando que todavía no ha mencionado ‘la mansedumbre’).  Ahora, cuando tiene que mencionar la mansedumbre, en su traducción dice que es: “tomar las cosas con calma”.  El sinónimo que usa para la palabra “mansedumbre”, no es una sola palabra, sino una frase de 5 palabras: “tomar las cosas con calma”.  De esto se trata la mansedumbre.

   Por otra parte, en concordancia con el sentido que otras traducciones dan a estas mismas palabras, y apegado a la frase “no dejes tu lugar” que está al final de la primera frase de nuestro texto, voy a conducir la aplicación de este devocional relacionándolo con los problemas que a veces o muchas veces para algunos, se tiene que enfrentar en el trabajo con algún supervisor de mal carácter, e incluso con el dueño de la empresa que nos toca servir.  Con respecto a nuestro texto de Eclesiastés 10:4, las versiones Reina-Valera 1960, Nueva Versión Internacional, y Dios Habla Hoy, utilizan respectivamente la figura de un “príncipe”, de un “gobernante”, y del que “gobierna”, quienes muchas veces demuestran actitudes ofensivas hacia quienes trabajan para ellos; y que por ello, quien trabaja para ellos debe “tomar las cosas con calma”, asumiendo un carácter de “mansedumbre” para nos discutir con ellos, y conseguir así que ellos cesen de ser ofensivos, al mismo tiempo que uno permanece en su trabajo sin tener que abandonarlo.  Otras traducciones como la Nueva Traducción Viviente, y la Palabra de Dios para Todos, utilizan la figura de un “jefe”, considerando que en el contexto donde ahora vivimos los lectores de las Sagradas Escrituras, no tenemos príncipes como los que los israelitas conocieron en el tiempo de Salomón, pero la enseñanza que presentan con esta ilustración es la misma.

   La Nueva Traducción Viviente, dice: “Si tu jefe se enoja contigo, ¡no renuncies a tu puesto! Un espíritu sereno puede superar grandes errores (Eclesiastés 10:4, NTV).  El tenor de esta traducción, como en realidad también la de nuestro texto en la RV60, es que quien trabaja para personas que se enojan mucho, que ofenden, y que no dejan en paz a uno, debemos los cristianos responder a la situación con “mansedumbre”.  Observen que esta traducción llama a la mansedumbre: “un espíritu sereno”.  Esto es lo que necesitamos ejercer cuando las circunstancias o relaciones laborales no va bien, porque ayuda a “tomar las cosas con calma” (DHH), no para dejar que nos ofendan como si no esté pasando algo malo, sino como medida para “superar grandes errores”, de quien no trata bien a sus empleados, sin que sea necesario dejar el trabajo que uno tiene bajo su responsabilidad.  A esto se refiere cuando nuestro texto dice: “no dejes tu lugar” (RV60).

   Y finalmente, voy a citarles la versión Palabra de Dios para Todos, que traduce diciendo: No abandones tu trabajo sólo porque tu jefe se enfada contigo. Si permaneces calmado puedes corregir los más grandes errores (Eclesiastés 10:4, PDT).  Observen que esta versión llama “Si permaneces calmado”, a la actitud de mansedumbre, y el beneficio que ello puede traer bajo la circunstancia de un jefe enfadón o enojón, es que “puedes corregir los más grandes errores”.  En otras palabras, el jefe puede cambiar de actitud al ver que su empleado no reacciona con discusiones ni pleitos contra él.  En estos casos, la situación no se gana palabra contra palabra, sino con actitud de mansedumbre o calma contra palabra enfadada o enojada.

       Por todo lo antes expuesto NO estoy diciendo que uno nunca debe dejar su trabajo, por causa de un mal trato de parte de quienes nos ocupan para servirles, sino solamente ha sido mi intención resaltar que la “mansedumbre” (RV60), “el tomar las cosas con calma” (DHH), “un espíritu sereno” (NTV), o “si permaneces calmado” (PDT), se puede hacer el intento de que el “jefe” cambie de actitud, pues esta herramienta o virtud que el Espíritu de Dios produce en nuestra vida (cf. Gálatas 5:22-23), nos capacita a los cristianos a tener la mejor actitud en nuestros respectivos centros de trabajo, sin importar que tan déspota sea el “jefe” que nos haya tocado.  Dejar el puesto debería ser la última decisión a tomar. Actuemos con mansedumbre.

   Actualmente, ¿consideras que respondes o actúas con mansedumbre?

  • REFLEXIONEN LA LETRA DEL CANTO: “VEN A MÍ” (Danilo Montero).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Bendito Padre celestial, tu Hijo dijo ser “manso y humilde”, y lo demostró; tu Espíritu Santo produce “mansedumbre” en nuestro corazón como fruto de su presencia en nuestra vida; y por ello no dudamos que tú también eres un Dios lleno de mansedumbre divina.  Es evidente que has querido que como tú eres, nosotros también lo seamos, de tal manera que reflejemos tu imagen y semejanza con la cual nos creaste. En el trabajo no siempre tenemos jefes o compañeros de trabajo con un carácter pacífico. Muchas veces tenemos que lidiar con ellos para permanecer en nuestro trabajo. Pero, gracias a ti que no nos dejas a nuestra reacción controlada por el pecado, sino que con tu don divino de la mansedumbre que pones en nuestro corazón, nos preparas para tener una mejor actitud, cuyo resultado según tu palabra es prometedor, pues trae solución de apaciguar los ánimos negativos de nuestros compañeros, jefes, y empleadores.  Ayúdanos a practicar con ellos la mansedumbre necesaria.  Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

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