DEVOCIONAL DEL JUEVES 16 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL JUEVES 16 DE JULIO:

TITULO: LA MANSEDUMBRE ES UNA ESPIRITUALIDAD PARA ADMITIR QUE TAMBIÉN PODEMOS FALLAR.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que “la mansedumbre”, es una virtud para comprender a los que comenten faltas contra Dios y su iglesia, o aún contra nosotros; y nos ayuda a recordar que también podemos caer en lo que ellos han caído.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Gálatas 6:1-2.

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   No todos sabemos cómo actuar bien hacia un hermano en la fe cuando ha cometido una falta por causa del poder fuerte e irresistible de determinada tentación. Además, hay también quienes sabiendo cómo se debe actuar correctamente ante estos casos, no siempre actúan correctamente.  Hay quienes menosprecian al hermano; hay quienes divulgan el pecado cometido por otros; y hay quienes reprenden injustamente al infractor; y hay quienes aun cuando no es necesario, lo primero que hacen es acusar al hermano por su falta cometida. Las palabras del apóstol Pablo en el que fundamento este devocional, dice no a quien o a quienes cometen la falta sino a quienes no lo cometen, que: “vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre” (v. 1cd).  Según estas palabras, ¿por qué se supone que nosotros no cometemos esa u otra falta? Porque somos “espirituales”, es decir, personas sometidas a la guía del Espíritu Santo, entonces, se presupone que somos las personas calificadas para ayudar a los que cometen alguna falta contra Dios, su iglesia, o el prójimo mismo.

   ¿Qué se espera que debemos hacer con el hermano en la fe que comete una falta? La orden apostólica es: “Restauradle”.  El que comete una falta contra de Dios o el prójimo, la restauración que necesita es primeramente con respecto a su buena comunión con Dios, y luego con respecto a su relación de santidad con el cuerpo de Cristo, la iglesia.  Pero, ¿con qué actitud se debe hacer este trabajo de restauración? La explicación de San Pablo es que: “con espíritu de mansedumbre”.  Esto es lo que algunos no saben hacer, porque no han cultivado la mansedumbre del cual en realidad no están desprovistos, a menos que no sean cristianos, pues, todo aquel que es cristiano tiene la provisión de la mansedumbre que da el Espíritu de Dios (cf. Gálatas 5:22-23), y no hay excusa válida para tratar con desprecio, burla, crítica, o condena al hermano que comete alguna falta. Dios quiera que usted y yo no estemos entre estas personas que no ejercen en su vida la mansedumbre, en los casos que esta virtud sea necesaria de ejercer a favor de quienes siendo cristianos llegan a cometer alguna falta indigna para la iglesia y el evangelio.

   En la Disciplina de la Iglesia en la que nos congregamos, “reconocemos que al presentarse casos de creyentes que, por su debilidad en la vida cristiana cayesen en desviaciones, infidelidades y actos pecaminosos: la Iglesia, al juzgarlos, a través de sus tribunales, proceda con toda equidad y justicia, siempre con un espíritu de disciplina correctiva, que haga sentir en el ofensor un arrepentimiento sincero y el deseo de corregir y enmendar la falta cometida”. Esta es la manera como debe proceder incluso la autoridad de la iglesia. Esto implica uso de la mansedumbre que Dios está produciendo en nosotros por medio de su Espíritu Santo.  También: “Sostenemos que por el buen orden e imagen de la Iglesia como el Cuerpo de Cristo, ante un conflicto, faltas, yerros, o posibles actos pecaminosos de los miembros u oficiales de las iglesias, deberán evitarse los rumores, falsos testimonios, chismes y afán destructivo o vengativo por parte de los propios miembros y oficiales de la Iglesia” [1].  Si los miembros de la iglesia, más por ser cristianos que miembros, ponen en acción la mansedumbre que el Espíritu Santo está creando en nuestra vida, se puede evitar todos estos pecados de reacciones imprudentes que muchos llegan a cometer, dañando más, en vez de ayudar a los que requieren restauración.

   Pero, observen que el apóstol Pablo luego de mencionar que los “espirituales”, debemos tratar con “mansedumbre” a los que cometen alguna falta, añade: considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”. Nada garantiza que usted y yo nunca podemos caer en determinado pecado, pues, mientras estemos en este mundo, aunque ya es garantizada nuestra salvación, y aunque contamos con la presencia y obra del Espíritu Santo, no dejamos de ser pecadores, porque todavía no hemos sido plenamente santificados, y por eso, en cualquier momento podemos hacer lo pecaminoso no esperado también de nosotros.  Esta condición nuestra debe motivarnos a ser mansos, porque si nosotros llegásemos a estar en lugar de ellos, no nos gustaría ser tratados por las personas sin mansedumbre. Entonces, si practicamos la mansedumbre, podemos comprender a los demás, y nos vamos a dar cuenta con más facilidad que no somos mejores que ellos, sino que somos realmente de la misma condición pecadora.  Tratemos con mansedumbre a los que cometen faltas contra Dios o la iglesia, y contra otros o nosotros, pues “no sea que tú también seas tentado”. Tanto ellos como nosotros somos salvados por la gracia de Dios.

[1] Disciplina de la INPM; Cap. II; Principios generales con respecto a la Disciplina Judicial; principios 3 y 9; pp. 146-148.

  • CANTEN EL HIMNO: “UN MANDAMIENTO NUEVO OS DOY” (No. 404).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Dios lleno de gracia, muchas gracias porque habiendo nosotros los seres humanos pecado contra ti, nos tuviste compasión, y aunque nuestros actos naturalmente tienen consecuencias, tú has querido restaurar nuestra vida.  Esto está ocurriendo en nosotros de manera gradual, paso a paso, lo mismo que en los demás que han creído en tu Hijo Jesucristo.  Hemos aprendido por tu palabra que no somos mejores que los demás, porque también nosotros podemos ser tentados, y podemos pecar contra ti, tu iglesia, y el prójimo.  Ayúdanos a tratar con “mansedumbre” a los que cometen faltas, porque así nos has tratado, y porque si fuera nuestro caso, no nos gustaría ser tratados mal por otros.  Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

¿QUIEREN PEDIR ALGUNA ORACIÓN?:

PÍDANLA AQUÍ, LLENANDO UN FORMULARIO

ESTÉN PENDIENTES DE LOS DEVOCIONALES DE CADA DÍA.
 

Facebook: Divino Salvador Mérida

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.