DEVOCIONAL DEL VIERNES 17 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL VIERNES 17 DE JULIO:

TITULO: LA MANSEDUMBRE ES UNA CARACTERÍSTICA DE UN HOMBRE DE DIOS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan quela mansedumbre”, es una de las características esenciales de una persona que consagra su vida a servir a los demás en el nombre de Dios.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 1 Timoteo 6:11.

11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Las palabras del texto bíblico para nuestro devocional de este momento, es evidentemente intencional para un varón cristiano porque estas palabras están dirigidas a un “hombre de Dios”, sin embargo, no quiere decir que una mujer temerosa de Dios no tenga que hacer caso a esta instrucción apostólica.  El apóstol Pablo quien escribió estas palabras, usa la palabra “hombre” porque el destinatario de su epístola es un “hombre”, Timoteo; sin embargo, por la exclamación que él hace al decir: “Mas tú, oh hombre”, se puede percibir que el apóstol también estaba pensando no solamente en Timoteo sino en los hombres de Dios en general.  Un “hombre de Dios”, no es un término apostólico para referirse a alguien solamente porque es un pastor que predica la palabra de Dios a creyentes en Jesucristo, como Timoteo era pastor, sino que el ser un “hombre de Dios”, simplemente se trata de un hombre creyente en Jesucristo que está comprometido con la causa de Dios, sea como pastor o en cualquier otra función.  Timoteo, es llamado “hombre de Dios”, porque desde que comenzó a ser creyente, y durante unos 15 años antes de llegar a ser pastor, estaba comprometido con la obra de Dios.

   Pero, a lo que voy en este devocional, es que el carácter que debe seguir un “hombre de Dios”, o de una persona hombre o mujer, comprometida con la obra de Dios, no necesariamente en la función de pastor, sino en cualquier otra función con el fin de llevar a cabo la obra de Dios, además de: la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, …” mencionados en nuestro texto, también está aunque de último en la lista, pero no por ello menos importante: “la mansedumbre”, que es el carácter que me propongo resaltar ahora para todos los cristianos que estamos comprometidos con la obra de Dios.

   El “hombre de Dios” por excelencia, Jesucristo, siempre se identificó como “manso”, por ejemplo, cuando dijo: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; / porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:29-30).  Pero, también está implícita en él esta característica de “mansedumbre” cuando Juan el Bautista dijo de él usando la figura de un cordero diciendo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29b): y cuando Jesús mismo dijo: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!” (Lucas 13:34). Con la figura de la gallina, aunque a veces tiene comportamiento arisco, Jesús en este caso resaltaba el carácter manso de esta ave, carácter que Jesús le recordaba a la gente que él había tenido para con los judíos e israelitas, no desde tiempo reciente, sino desde muchos siglos atrás. Y también cuando él dijo: Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, / así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Juan 10:14-15).  Aunque es verdad que había pastores solamente por el salario que percibían y no por amor al cuidado de las ovejas que debían atender, había también verdaderos pastores que aun con bajo salario o sin salario, estaban prestos a cuidar a las ovejas, aunque ellos no eran los dueños.  Jesús se compara como uno de estos pastores buenos, y se declara: “el buen pastor.  En esta figura y en el calificativo “buen” que usa, está implícita la revelación de su mansedumbre.  Este es el modelo de “hombre de Dios”, comprometido con Dios, con su obra redentora, con los enfermos, los desvalidos, con las personas a quienes “… tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36).

   Un “hombre de Dios”, o incluso mujer consagrada a la obra de Dios, no puede darse el lujo de ostentar un carácter con falta de mansedumbre. Siempre va a ser necesario. Las personas con las que trabajamos que todavía no están en la fe ni en la comunión de la iglesia, y a quienes servimos dentro de la comunión de la iglesia, por lo general han llevado una vida donde han recibido maltratos probablemente hasta físicos, pero sin falta que también maltratos verbales tanto fuera de casa, como también en su propia casa.  No esperan encontrar en nosotros los que conformamos la iglesia, personas que les den el mismo trato áspero indigno de un hijo de Dios, porque si es así, entonces la iglesia no tendría nada restaurador qué ofrecerles. Si alguien no aprende rápido se requiere de mansedumbre de nuestra parte (cf. 2 Timoteo 2:25); si alguien, aunque ha aprendido, pero comete faltas, se requiere para él de nuestra mansedumbre (Gálatas 6:1); si alguien es insoportable entre nosotros, también se requiere de nuestra mansedumbre (Efesios 4:2).  En nuestra calidad de ciudadanos, debemos mostrar mansedumbre ante las disposiciones de las autoridades (Tito 3:1-2).

   ¿Se considera usted una persona con mansedumbre como Jesús?

  • CANTEN EL HIMNO: “YO QUIERO SER CUAL MI JESÚS” (No. 534).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Dios bendito, es un privilegio para nosotros que podamos ser parte de tu equipo de trabajo para ayudar a las personas a saber de tu evangelio, y a mostrar con nuestra vida, que tu obra en nosotros es perfecta.  Entendemos por tu palabra que, en nuestro carácter, entre otros aspectos, no debe faltar la mansedumbre como corresponde a personas consagradas para servir en tu nombre.  Señor, queremos ser cómo tu Hijo Jesucristo “manso y humilde”, para tratar a los demás como tú y Jesús tu hijo los trataría, y para que encuentren en ti el bien presente y eterno para sus vidas.  Por favor, moldea nuestro carácter con tu don de la mansedumbre por medio de tu Espíritu Santo.  Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

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